viernes, abril 28, 2017

Las Tesis de Abril y la Internacional Revolucionaria



En la décima y última tesis presentada por Lenin apenas llegado a Petrogrado, el dirigente bolchevique va a formular la necesidad de una “iniciativa para crear una Internacional Revolucionaria, contra los socialchovinistas y contra el centro…”.

Como señalamos en el artículo de esta misma serie: “Los bolcheviques y la Primera Guerra Mundial”1, la postura frente a la guerra había escindido profundamente al movimiento socialista internacional, agrupado hasta entonces en la II Internacional Socialista. La enorme mayoría de sus partidos, y especialmente los más importantes como el alemán, el francés y el austríaco, habían apoyado a sus respectivas burguesías imperialistas. Las fracciones que se oponían a esta política calificada como socialchovinista por sus críticos eran muy minoritarias.
Los intentos de reagrupar a las corrientes que se reconocían como “internacionalistas” y que se oponían a la guerra dieron lugar a las conferencias de Zimmerwald (1915) y Khiental (1916), ambas realizadas en Suiza. En estas reuniones se puso de relieve que aun dentro de los que se oponían a la guerra, la mayoría profesaba una posición centrista y más cercana al pacifismo que a la postura bolchevique de transformar a la guerra mundial en guerra civil contra el capital mediante el derrotismo revolucionario, postulando que la guerra mundial debía ser la oportunidad de enfrentar la carnicería imperialista para dar comienzo a la revolución socialista internacional. Los bolcheviques constituyeron el núcleo principal de la minoría de Zimmerwald.
En un artículo escrito pocos días después de las Tesis de Abril, titulado “Hay que fundar ahora mismo la III Internacional”, Lenin explica que lo que llevó al colapso a la Internacional de Zimmerwald fue su actitud vacilante, centrista, “kautskista”, frente al socialchovinismo. La clave que explica la negativa a romper con él por parte del centrismo es que “no está convencido de la necesidad de una revolución contra el propio gobierno”2.
Como puede verse, para Lenin había un vínculo indisoluble entre la posición de las Tesis de Abril referidas al gobierno provisional, a la necesidad de una nueva revolución y de una diferenciación tajante respecto de los socialchovinistas rusos (los mencheviques y socialistas revolucionarios) que apoyaban la continuidad de la guerra imperialista, ahora en nombre de la “defensa de la revolución”.
No podía haber para él una política para el país divorciada de una política en el campo de la Internacional y el abismo que separaba a los internacionalistas de los socialchovinistas en el campo de la Internacional, era el mismo que separaba a los bolcheviques de las corrientes “socialistas” rusas que apoyaban al gobierno provisional. Y esta comprensión fue la que lo llevó en la tesis 9 a proponer el cambio en el nombre del partido para dejar de llamarse socialdemócrata, ya que ese nombre desde el 4 de agosto de 1914 había quedado asociado a quienes Lenin caracteriza en el texto citado como “nuestros enemigos de clase, que se han pasado al campo de la burguesía”. Es que, para Lenin: “El internacionalismo, de hecho, es uno y solo uno: trabajar abnegadamente para desarrollar el movimiento revolucionario y la lucha revolucionaria en el propio país…”.
Las Tesis de Abril son inicialmente rechazadas, tanto por el Comité de Petrogrado como por el Comité Central, y recién son aprobadas por la Conferencia convocada unas semanas más tarde y tras la experiencia de las Jornadas de Abril. Pero ni la tesis 9 ni la 10, las referidas al cambio del nombre del partido y el llamado a fundar una nueva internacional consiguen otro voto que el suyo. Si algo pone de relieve las dificultades con que el partido bolchevique fue asimilando el viraje que significaron las Tesis de Abril, esta votación lo retrata categóricamente. La aprobación a la orientación política para actuar en la lucha contra el gobierno provisional y frente a la guerra y el rechazo al llamado a formar una nueva Internacional muestran esa vacilación y esas dificultades.

La Revolución de Octubre y la fundación de la III Internacional

Uno de los tantos mitos que rodean y dificultan la comprensión de la Revolución de Octubre es la que considera que la fundación de la III Internacional en marzo de 1919 fue una consecuencia de la victoria de la Revolución Rusa y hasta para algunos historiadores, como el francés François Furet, fue un mero instrumento de la política exterior del Estado Soviético.
Como hemos señalado a partir de las Tesis de Abril, nada más alejado a la realidad. Lenin llamó a formar “ya mismo” una nueva Internacional revolucionaria, fue formulado en abril de 1917, seis meses antes de la revolución y dos años antes de su efectiva concreción. Pero hay más. En el artículo citado del 10 de abril, Lenin sostiene que no sólo “estamos obligados” a fundar una nueva Internacional sino que va más lejos y sostiene que “debemos proclamar sin temor que esa Internacional ya ha sido fundada y actúa. Esta es la Internacional de los ‘internacionalistas de hecho’”.
Con lo cual deberíamos concluir no sólo que la III Internacional no debe considerarse un resultado del triunfo de la Revolución Rusa sino que, por el contrario y hasta cierto punto, el triunfo de la Revolución de Octubre fue el resultado de esa Internacional que ya actuaba, según Lenin, y que estaba representada por el partido bolchevique, una vez que tomó el rumbo estratégico diseñado en las Tesis de Abril, y esto a pesar de no haber votado la necesidad de llamar a constituirla.
La fundación de la IV Internacional fue muchas veces cuestionada (por Deutscher, por ejemplo), y uno de los argumentos utilizados es que no “nació” de una revolución triunfante como la III. Como vimos, esto no es cierto. Si bien la fundación de la III Internacional sólo pudo llevarse a cabo más de un año después de Octubre de 1917, ésta no fue su condición sino -como subrayamos- hasta cierto punto fue su consecuencia. La Revolución de Octubre fue el resultado de una acción de un partido profundamente consustanciado con el internacionalismo revolucionario y que había procesado una delimitación tajante de las corrientes socialchovinistas y centristas en el campo del socialismo internacional, y esta delimitación tajante -que comenzó por lo menos desde el estallido de la guerra en 1914 y pasó por las experiencias de Zimmerwald y Khiental- fue lo que permitió al partido bolchevique liderar la revolución proletaria en Rusia.
Por el contrario, la demora en esta delimitación, su carácter tardío, fue uno de los factores que explican la derrota del espartaquismo alemán en la revolución alemana de 1918-19. El Partido Comunista alemán fue fundado a toda prisa en diciembre de 1918. Justamente, la primera reunión de la III Internacional se realizó en Moscú, en marzo de 1919, poco después de la derrota de esa revolución y del asesinato, en enero de ese año, de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, los principales dirigentes de ese partido.
Otra crítica a la creación de la III Internacional la formuló Hobsbawm, para quien el “error fundamental que los bolcheviques cometieron (al fundarla) es el de dividir al movimiento obrero internacional… al estructurar un cuerpo de activistas totalmente comprometido y disciplinado, una especie de fuerza de asalto para la conquista revolucionaria. A los partidos que se negaron a aceptar la estructura leninista se les impidió incorporarse a la nueva Internacional o fueron expulsados, porque resultaría debilitada si aceptaba esas quintas columnas de oportunismo y reformismo”3.
Más allá del tono despectivo con que es presentado por el historiador y ex comunista inglés, lo que él critica, bien entendido, fue en realidad una de sus mayores virtudes. A diferencia justamente de la II Internacional, que actuaba como una asociación laxa de partidos nacionales y que no contaba con una dirección internacional centralizada, la III se planteó la tarea de conformar un estado mayor de la revolución socialista mundial. Por lo menos, ése fue el cometido de sus primeros cuatro congresos (uno por año) que llevó a cabo antes de su copamiento por la burocracia stalinista. La delimitación del socialchovinismo y del centrismo fue, como señalamos, una de las fortalezas de los bolcheviques rusos y una de las debilidades de otros partidos recién formados, como el alemán y el italiano, por ejemplo. Los congresos de la Internacional discutieron y aprobaron tesis de conjunto y resoluciones sobre numerosos países, actuando como un verdadero partido mundial.
La necesidad de un estado mayor de la revolución surge de toda la caracterización de la época histórica de guerras y revoluciones. Pero tampoco debe entenderse lo del estado mayor en clave putchista. Cuando Hobsbawm caracteriza a la III Internacional como una “fuerza de asalto”, desconoce el significado histórico del tercer congreso de la III Internacional, que adecuó la táctica de los partidos comunistas a las condiciones del fin de la ola revolucionaria de la primera posguerra. Identificar a un partido centralizado que actúa como fuerza consciente del proletariado mundial en las condiciones de declinación capitalista no sólo nos es sinónimo de putchismo, sino que es la herramienta capaz de adecuarse a las cambiantes condiciones de la lucha de clases. Lo que ocurre es que para Hobsbawm las condiciones que permitieron la Revolución de Octubre fueron excepcionales, sólo para Rusia y por un corto período de tiempo. Con esta perspectiva no hay necesidad de ninguna Internacional, ni centralizada ni de ningún tipo.
Otra cosa es su degeneración a partir del dominio estalinista que efectivamente la terminó transformando en un apéndice de las necesidades de la burocracia rusa para finalmente disolverla durante la Segunda Guerra Mundial como una ofrenda a los imperialistas aliados.

Andrés Roldán

Notas
1. PO N° 1.447, 23/2.
2. Lenin, 10 de abril de 1917, citado en La Revolución Rusa en el siglo XXI, pág. 99
3. Eric H.: Historia del Siglo XX, la era de las catástrofes, Crítica Mondadori Grijalbo, Buenos Aires, 1994.
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De la revista PC y el primer departamento de Filosofía: Su historia en mí.

Ponencia presentada en el coloquio a propósito del 50 aniversario de la revista Pensamiento Crítico

[Esta ponencia forma parte de las presentadas en la Mesa 2 del Coloquio a propósito del 50 aniversario de la revista Pensamiento Crítico. A medida que tengamos los trabajos irán apareciendo en el dossier que hemos dedicado al evento].
Cuando era estudiante, entre los años 1983 y 1988, frecuentaba las Librerías de libros viejos. Mis preferidas eran la Científica de la calle I y la Anteneo Cervantes, que estaba frente a la Moderna Poesía. En el viaje de regreso a mi pueblo siempre llevaba tres o cuatro volúmenes y algún número de una revista de cuyo nombre ya tenía noticias, pues había heredado un librero con algunos ejemplares. Ahí tenía para leer, estudiar y anotar algunos meses. No sé bien por qué, pero consideraba entonces aquellas lecturas muy importantes. ¿Dónde pude haber escuchado nombres como los de Sartre, Gramsci, Debray, Levy Strauss, Luxemburgo, Weber? Quizás fue intuición, pero estoy casi segura que María del Pilar Díaz Castañón de vez en vez mencionaba a Althusser; y Joaquín Santana, nombraba a veces a un húngaro llamado Lukacs.
Yo estudiaba Filosofía Marxista-leninista, carrera que se había establecido desde 1976, cinco años después del “cierre” del primer Departamento de Filosofía y de Pensamiento Crítico. Como indicaba el nombre de la carrera, esta solo incluía en el currículum esa específica interpretación del marxismo. Tal reduccionismo, había dejado también atrás las consideraciones racionales y empáticas respecto al marxismo latinoamericano, su historia y praxis guerrillera, que antes encontraran lugar preferente en las páginas de aquella revista cuyos ejemplares iban creciendo en mi librero.
No obstante, sería muy injusta si no reconociera que algunos excelentes profesores hicieron a mi generación aprender, interrogar y filosofar a partir de la bibliografía disponible en los 80. Y, ¡hay que decirlo!, difícilmente generaciones posteriores (no digo anteriores) hayan conseguido un dominio temático -por obra y página- de lo escrito por Marx, Engels, y Lenin, como el que nosotros tuvimos. Eso fue resultado de lecturas exigidas desde todas las asignaturas durante los cinco años de estudio, y obedeció no solo a cuestiones académicas sino también a circunstancias políticas.
Ese amor a la sabiduría que descubrí en la Facultad era el que me conducía en los 80 a aquellas librerías que vendían volúmenes viejos y extraños. Pero los estudiaba de manera literaria, pues no disponía de referencia contextual alguna –sencillamente, no había cómo obtenerla, ni sabía si existía- que me permitiera comprender críticamente su significado.
Sí me había percatado de que casi todos los textos de mi preferencia llevaban el sello R y que definitivamente me interesaba seguir la revista llamada: Pensamiento Crítico, todo fechado –curiosamente- entre 1966/67 y 1971. Ese fue, aún sin saberlo, mi primer contacto y afinidad con el primer Departamento de Filosofía.
Hoy se encuentran esos, mis queridos libros R y la Revista Pensamiento Crítico, en la primera fila de mi librero. Están garabateados con estilo personal, y su status sigue siendo de permanente consulta y estudio. El aprecio tan particular que les tengo, obedece a que me abrieron horizontes de conocimiento –especialmente sobre marxismo- cuando no había otras alternativas. Quizás también por eso, me creo versada en la obra de algunos de esos ilustres, pues estuve años releyéndolos. De todas formas, sus proposiciones teóricas solo adquirieron real significado para mí, mucho más tarde en los años 90, cuando logré acceder a otras lecturas que me permitieron situar a aquellos sobrevivientes textos en el mapa general de la tradición marxista (o del pensamiento social), y especialmente en el mapa de la trayectoria reciente del marxismo y su enseñanza en Cuba.
No recuerdo haber identificado en los 80 el interés por esos libros y ejemplares de Pensamiento Crítico en alguno de mis compañeros de estudio, aunque es posible que existiera. Nunca salieron esas lecturas en clase ni en las conversaciones de los históricos bancos y muros de la Facultad.
Sin embargo, no puedo decir que siendo estudiante mi interés se dirigiera a forzar los límites que por entonces conformaban la norma de las lecturas legítimas. Se trataba simplemente de saber más. No había intención desafiante, pues creía vivir en un universo unitario, homogéneo, y coherente de marxismo. Y es que mi generación tuvo una formación marxista unilateral, que solo ha salvado la motivación individual de saber de cada quien. Y no me refiero precisamente a la “autosuperación”, sino a la capacidad personal para generar un cambio de paradigma; comprehender lo hasta entonces ajeno; y recomponer la totalidad discursiva y factual.
Solo a mitad de los 90 descubrí que en la primera década de Revolución, al menos en la Universidad de La Habana, jóvenes profesores habían estudiado –entre otras cosas- una buena parte de todo el marxismo existente hasta ese momento. Pensamiento Crítico, los otros programas editoriales y docentes, los documentos recuperados (otros aún permanecen guardados), y el gran patrimonio intangible del antiguo Departamento eran la prueba.
Precisamente fue en los 90, después de la caída del socialismo en la URSS y la interrogación de su marxismo, que se ganó un espacio en distintas universidades para comenzar a investigar, de manera documental, el pasado del proceso de masificación e institucionalización de esa teoría en Cuba (y también de la historia real de la teoría y experiencias socialistas). Esos acontecimientos generaron (de manera muy localizada) cierta conciencia crítica –en calidad de motivación exclusivamente personal, y nunca a nivel institucional- sobre lo que era y había sido el marxismo corriente en nuestro país. Fue entonces que se comenzó a reconstruir la historia del primer Departamento de Filosofía y su Pensamiento Crítico. Comprendí entonces cuál fue la voluntad de saber que animó aquellas páginas, que yo leía en mi época de estudiante y que, fuera de su génesis –y hasta el sol de hoy- no encajan en ninguna otra parte.
Todas estas investigaciones –especialmente lo relativo a Pensamiento Crítico- empezaron a adquirir legitimidad como tema científico en los primerísimos años de este siglo, pero tuvieron entonces fuerte resistencia real y simbólica. Esta provenía –y proviene- de una mezcla entre historia de vida, dogmatismo, e ignorancia. Actualmente se han publicado numerosos ensayos, artículos, libros y entrevistas al respecto. Y de distintas formas el asunto ha entrado a la docencia de pre y postgrado. Los principales protagonistas de los ya históricos proyectos surgidos en aquel Departamento de Filosofía han sido reconocidos justamente con Premios Nacionales.
En el año 95 empecé a estudiar el origen de esa historia relativa al marxismo, su enseñanza, difusión, sus polémicas de los 60. Fueron años de lecturas en Bibliotecas (tengo un gran número de resúmenes manuscritos, como los monjes del medioevo) y entrevistas, cuando no había transporte en La Habana y tenía cinco grupos de clase en la Ciudad Universitaria José Antonio Echevarría (CUJAE). Defendí (en sentido literal) mi tesis doctoral a mitad del 2001 –que malgasta páginas solo en intentar hacer aceptable lo que era necesario decir-, legitimando el tema en el medio científico de la academia. Eso sí, con todos los votos en contra que se puedan tener y una advertencia de que los resultados no podían ser publicados. Durante aquella investigación se me develaron muchos misterios relativos al primer Departamento de Filosofía, y a un susurro denominado Pensamiento Crítico.
La Facultad comenzaba a cambiar en los 90. Proyectos intelectuales abrieron un intercambio con Universidades extranjeras, que proporcionaron ¡cajas de valiosos libros! Por entonces algunos profesores ampliaron –con emoción y angustia- la interpretación del marxismo, el socialismo, y el pensamiento filosófico que se llevaba a las aulas y a las defensas de doctorado (no siempre con éxito, ante la poderosa indisposición al cambio), pero eran tiempos duros. Tanto fue así que en algún momento la matrícula de estudiantes de Filosofía Marxista-leninista disminuyó hasta llegar a la cifra de uno.
Sin embargo, hubo noticias comenzando los 90: ¡reabría Sociología! La carrera fue cerrada en 1976 por considerarse entonces que el “Materialismo Histórico” –paradójicamente, en su definición más estéril- era omnicomprensivo respecto a los procesos sociales. Los estudios de la especialidad de Filosofía se transformaban. Se eliminaron algunos nombres de disciplinas, especialidades, así como sus contenidos y puntos de vista que obedecían a la versión vulgar del marxismo que había sido hegemónica por largos años.
Los estudiantes de la especialidad en la Universidad de La Habana hoy –y quizás en las Universidad de Las Villas y Santiago de Cuba-, tienen como un hecho natural el estudio de la obra de importantes teóricos y militantes de la tradición marxista y de la filosofía contemporánea, así como la formación desde el marxismo crítico y para su ejercicio. Algo que de lo que no dispuso mi generación, ni las que estudiaron entre los años 70 y mitad de los 90. Toda esa escalada de graduados tiene una deuda de lecturas inmensa. Esa deuda incluye el marxismo guerrillero latinoamericano y tercermundista, y el pensamiento de los grandes marxistas de la historia de Cuba, todo lo cual llenaba las páginas de Pensamiento Crítico, y evidentemente, ocupaba el tiempo, y la vida de quienes lo concebían, allá por los 60. La falta de lecturas de generaciones posteriores solo ha sido saldada por una minoría a través del esfuerzo individual de una vida, por medio de soliloquios –ante la ausencia de vida científica apropiada-, del encuentro fortuito con algunos ejemplares de Pensamiento Crítico y Ediciones R. Y también por otras vías, cuando fue posible empezando este siglo. En cambio, los estudiantes de ahora, tienen un mundo de textos digitales a su disposición, que ojalá sea aprovechado y convertido en saber, siempre político, tal y como hubiéramos ansiado nosotros entonces. Esto se acompaña de una presentación docente que está en condiciones de abrir posibilidades hermenéuticas múltiples para su asimilación.
Hoy escucho a mis estudiantes discutir sobre Luxemburgo y Trotsky en clase; permitirse enfoques críticos; leer polémicas históricas enteras, es decir, no reducidas a la exposición y valoración crítica de una sola parte. Después hablarán de Marcuse, Habermas, Benjamin, Anderson y sus clasificaciones. En otras materias leen a Deleuze, Foucault, Vattimo. Pero ellos no saben que eso se ha logrado con mucho esfuerzo y pasión de profesores de algunas generaciones –empezando por la primera-, y no como un simple resultado de la actualización de los Planes de Estudio o desarrollo lógico del conocimiento y la investigación.
Sin embargo, las investigaciones genealógicas de años recientes –iniciadas en los 90- sobre la trayectoria del marxismo institucional en Cuba y sus conflictos en la década del 60, no han logrado un replanteo fundamental de la teoría, una reconstrucción personal y colectiva de los conceptos y su historia, o una consciencia crítica generalizada sobre el marxismo corriente. No han promovido la pasión por volver con ojos propios a Marx y a todo el marxismo clásico de fines del XIX e inicios del XX que ha sido omitido, y a los más contemporáneos aún, que integran el marxismo a discursos académicos o praxis políticas de izquierda en Cuba, Latinoamérica y el mundo. Algo que ya hacían los profesores y editores de Pensamiento Crítico en la década de los 60.
Me gustaría decir que a esta altura del calendario hemos logrado conectarnos con la heterogénea voluntad de saber del primer Departamento de Filosofía, que se concretó en aquel Pensamiento siempre Crítico; que la internet –aunque limitada- y los libros digitales han logrado consumar la ambición de entonces, que no era propiamente docente o intelectual, sino más bien político-revolucionaria. Y lo más importante, ese proyecto ha inspirado siempre la “pasión imprudente del saber”. Deberíamos recordar eso cuando leamos –¡ahora se puede!- una buena parte del todo.

Natasha Gómez Velázquez. Profesora Titular. Facultad de Filosofía e Historia, Universidad de La Habana.

El hombre que vencerá al olvido



A 40 años de la desaparición de Héctor Germán Oesterheld, autor de "El Eternauta"

El único héroe válido es el héroe en grupo, jamás el héroe individual, el héroe solo -Prólogo de "El Eternauta"

Se cumplen 40 años de la desaparición de Héctor Germán Oesterheld, quien demostró que la ficción no es inofensiva y que el verdadero héroe, el que tiene capacidad para transformar la realidad, es el héroe colectivo. Así lo consignó en el prólogo de El Eternauta : “El único héroe válido es el héroe en grupo, jamás el héroe individual, el héroe solo”.
Con dibujos de Francisco Solano López la historia de su héroe colectivo, Juan Salvo, marcó un antes y un después en la historieta argentina y aún sigue teniendo absoluta vigencia. Quizá no sea mera ficción que Salvo, haya atravesado la eternidad para contar la invasión alienígena y hablar de la nieve tóxica que cubrió Buenos Aires, porque su historia sigue interpelándonos y siempre es motivo de nuevas lecturas.
En 2012, cuando Mauricio Macri era jefe de Gobierno de la Ciudad, prohibió su distribución en las escuelas. Diario Registrado lo consignó entonces de esta manera: “No, no entra. No, definitivamente no, ni entra ningún tipo de manipulación ni de adoctrinamiento. Que nuestros jóvenes sean libres, que lean toda la biblioteca, que se eduquen de la mejor manera posible, porque lo único que les garantiza su propia libertad es lo que hayan adquirido como conocimiento. Con esas palabras dichas a Radio 10, Mauricio Macri volvió a prohibir en el ámbito educativo de la Ciudad de Buenos Aires el mismo libro que prohibió la dictadura. Y no es una coincidencia. Porque para el empresario se trata de un sinónimo de “manipulación” y “adoctrinamiento” político.”
La primera parte de El Eternauta salió desde el primer día y número a número, en la contratapa de Tiempo Argentino, que apareció en mayo de 2010. Los 40 años de la desaparición de Oesterheld coinciden con los 40 años del nacimiento de las Madres de Plaza de Mayo. Coinciden también con el primer año de vida del nuevo Tiempo Argentino, el diario cooperativo que fundamos los trabajadores luego del impune vaciamiento perpetrado por sus dueños.
El caso de Oesterheld fue uno de los ejemplos más trágicos y dolorosos de la dictadura cívico militar en la Argentina. Militante de Montoneros, no sólo desapareció él, sino también sus cuatro hijas, dos yernos y dos nietos nacidos en cautiverio. Su mujer, Elsa, sobrellevó con entereza la tragedia de su familia devastada y crió a su nieto Martín, que tenía tres años cuando le fue entregado por los militares luego del asesinato de sus padres. Elsa falleció en 2015. Siempre dijo que ni ella misma sabía cómo había logrado sobrevivir a esa enorme tragedia.
Oesterheld, nacido en 1919, era geólogo de profesión pero la literatura era sin duda una vocación muy fuerte en él. Desde joven se dedicó a escribir cuentos infantiles. El Eternauta apareció por primera vez en Hora Cero Semanal en 1957. Se la promocionó entonces como "la historia del hombre que viene de regreso del futuro, que lo ha visto todo, la muerte de nuestra generación, el destino final del planeta”.
En 2014, la versión en francés fue presentado en el Salón del Libro de París, publicado por Vertige Graphics. En ese momento, Juan Sasturain, gran difusor de su obra, dejó en claro que el secuestro y asesinato de su autor no estaban relacionados con El Eternauta, sino con su militancia. “Él era un militante revolucionario- dijo- que llevó hasta las últimas consecuencias su enfrentamiento al régimen. El itinerario ideológico de Oesterheld es ejemplar y comparable con el de Rodolfo Walsh, ambos eran hombres de clase media que fueron optando cada vez más radicalmente hacia una respuesta contundente a los sucesivos gobiernos militares en nuestro país”.
Aunque no hay certezas absolutas, se supone que el autor de El Eternauta, la obra que rompió con los cánones clásicos del comic, y tantas otras historias extraordinarias fue asesinado en 1978, bastante después de su secuestro. Seguramente su recuerdo, convertido en memoria colectiva, también logrará, como lo hizo Juan Salvo, atravesar el tiempo y derrotar el olvido.

Mónica López Ocón
Tiempo Argentino

En medio de una recesión sin fin, Macri remata al país en tierras de Trump



El discurso optimista sobre la reactivación se devalúa. La reprimarización económica en la agenda. Vaca Muerta de remate en la gira presidencial. Y los problemas profundos sin resolver.

"La recesión en la Argentina ha terminado" afirmaba Nicolás Dujovne en el mes de febrero. El martes el organismo oficial de estadísticas echó por tierra ese pronóstico: la economía cayó 2,2 % interanual en el segundo mes del año. El primer trimestre está prácticamente perdido: la consultora Fiel estimó una caída industrial de 2,7 % para los tres primeros meses del año.
Los números del comercio exterior también alarman. Exhiben una tendencia creciente del déficit: las importaciones crecen más rápido que las exportaciones. El dólar planchado va erosionando la “competitividad”.
Los tres principales socios comerciales de nuestro país son Brasil, China y Estados Unidos. En todos los casos el comercio es deficitario para Argentina. “Volvimos al mundo”, celebró Mauricio Macri desde Davos hace ya más de un año.

A los botes, se viene otra lluvia de inversiones

El diario La Nación publicó los resultados de proyecciones oficiales de inversiones que se espera que lleguen durante los próximos diez años. Llamativamente, ese estudio, que fue tratado con “con absoluta reserva” por el Gobierno, fue destacado en la portada web del diario. ¿Operación de marketing? Tal vez ¡Qué la esperanza no decaiga en medio de las tempestades!
Los funcionarios hablan de “Tres nuevas pampas húmedas” que están al remate del mejor postor internacional: unos U$S 270.000 millones potencialmente podrían ingresar al país, fundamentalmente para proyectos energéticos, mineros y agroindustriales. Es decir, una súper reprimarización productiva está en carpeta.
El año pasado desde el Ministerio de Hacienda se calculaba en casi U$S 100.000 millones las inversiones hasta 2019. Aunque para un período más amplio, ahora los cálculos se expandieron 170%. Se está frente a un fenómeno extraño y único en el mundo: el aumento exponencial de las oportunidades de inversiones va acompañado de un derrumbe económico.
Los datos duros muestran que la inversión durante el año pasado tuvo el registro más bajo del período que va entre 2011 y 2016. La ficción parece estar invadiendo los “animal spirits” de los analistas de Cambiemos.

De remate

El presidente Macri se postula como el cambio frente al “populismo” que gobernó doce años: ese de la “pesada herencia”. Cuan converso, la gira por el centro del imperio es para rendirse a los pies de un “populista” demagogo con el que tiene una larga relación.
La primera escala de su viaje la realizó en Houston. Allí visitó una planta de Dow Chemical y otra de Tenaris, la empresa del Grupo Techint. Además, se reunió con decenas de empresarios, la mayoría petroleros. Está ofreciendo Vaca Muerta al mejor postor. Es la gran apuesta para sacar la economía del pantano siguiendo el “modelo” Chevron.
Como certificado de “seguridad jurídica” al presidente lo acompaña Guillermo Pereyra, el burócrata de los petroleros. Es el garante de bajar los “costos” laborales con el convenio flexibilizador y anti obrero que firmó para la producción de combustibles no convencionales. También viajó el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez.
El acuerdo entre YPF y Chevron para explotar Vaca Muerta fue ratificado por la legislatura neuquina en 2013 con el firme impulso del Movimiento Popular Neuquino (MPN) y del kirchnerismo a través del Frente Grande-Nuevo Encuentro.
El MPN es el partido de Pereyra, que en aquella votación ordenó al legislador Daniel Andersch rechazar el acuerdo, y de Gutiérrez, por entonces ministro de economía de Neuquén.
Durante la jornada de esa sesión legislativa, los por ese entonces socios del kirchnerismo, reprimieron a una movilización que rechazaba el acuerdo. El Frente de Izquierda fue un vocero del repudio popular al fracking, en la calle y dentro de la legislatura.
Macri en este asunto hace honor al plan pergeñado por el “populista” Axel Kicillof. El ex ministro de Economía fue el impulsor del acuerdo entre YPF y Chevron, una suerte de nuevo pacto colonial con cláusulas leoninas en favor de la petrolera yanqui.
Kicillof prometió que la asociación con Chevron traería "un carnaval y boom de actividad" que, como la “lluvia de inversiones”, nunca llegó.

Problemas de fondo

La “década ganada” se nutrió del ajuste de Eduardo Duhalde que durante la recesión de 2002 provocó un derrumbe del salario real de alrededor del 30%. Esa tarea dejó el terreno allanado al kirchnerismo. Luego, la situación internacional actuó como un verdadero “viento de cola” con precios de las materias primas por las nubes.
Esas condiciones, con crecimiento a tasas chinas y superávits gemelos, del comercio exterior y de las cuentas públicas, se fueron agotando con el inicio de la crisis económica mundial hacia 2008.
Luego, con los rescates financieros en Estados Unidos y otros centros mundiales y los planes de estímulo en China, las economías denominadas “emergentes” tuvieron una sobrevida.
Pero la actividad fue languideciendo. En los países centrales se habla de que la economía atraviesa un “estancamiento secular”. En 2015 Latinoamérica tuvo por primera vez desde 2009 una caída de la actividad de 0,5 %. En 2016, la economía se contrajo nuevamente, pero en mayor escala: 1,1 %.
El “reseteo” que vino a hacer el macrismo no resolvió los problemas, sino que en muchos ítems los agudizó: es lo que ocurre, por ejemplo, con el déficit fiscal, que está en el foco de todo el establishment que exige más ajuste.
Por el momento, el Gobierno cuenta con el beneficio de la escalada de la deuda externa que le da aire: una apuesta del capital financiero que aprovecha los enormes diferenciales de tasas que obtiene en el país. Otro tanto ocurre con el ingreso de dólares por la “bicicleta financiera” que generó el Banco Central.
La garantía para que las ganancias que el capital financiero hace en el país puedan ser retiradas es que el dólar no escale y que el Estado sea solvente. En estas circunstancias, la economía transita una “estabilidad” ficticia con un alto costo en niveles de actividad, consumo y, obviamente, empleo y salario.
Macri lleva a Donald Trump la promesa de que las ganancias podrán ser retiradas sin trabas para que llegue alguna inversión no especulativa al país. Es el mensaje que dio a los empresarios que asistieron al mini Davos el día del paro nacional en un Puerto Madero militarizado.
Pero esa no es la única condición del capital imperialista. Además, exige mayor flexibilización laboral y reducción del poder de compra del salario para que los proyectos sean rentables. Esa exigencia choca con las urgencias electorales de Cambiemos y con la conflictividad social intensa de los últimos meses.
Aun así, todos los esfuerzos para beneficiar a las multinacionales pueden resultar insuficientes. Trump acaba de anunciar que buscará aprobar una rebaja de impuestos a las corporaciones en el Congreso. Uno de los objetivos es repatriar capitales hacia Estados Unidos. Malas noticias para el macrismo.
Muchos de los problemas argentinos son transversales a toda la región: sólo hay que mirar a Brasil para confirmarlo. Trump atraviesa sus propias dificultades políticas y económicas. Difícilmente Mauricio Macri traiga algo bueno de su viaje que no sea un reforzamiento del dominio imperialista sobre el país.

Pablo Anino
@PabloAnino

jueves, abril 27, 2017

Antonio Gramsci, estratega de la hegemonía



Una reflexión sobre algunas ideas de Antonio Gramsci, a 80 años de su muerte.

Publicados primero en ediciones temáticas preparadas por Palmiro Togliatti y Felice Platone entre 1948 y 1951 y luego mediante la edición crítica de Valentino Gerratana en 1975, los Cuadernos de la cárcel han sido y siguen siendo una de las obras más importantes del marxismo del siglo XX. Intentaremos resumir algunas de sus principales ideas.

El Estado integral

Proponiéndose profundizar el concepto de Estado, Gramsci arriba en octubre de 1931 a la definición siguiente: “El Estado (en su significado integral: dictadura + hegemonía)” (C6 §155)(1).
En su constante ejercicio de reflexión sobre los problemas del presente tendiendo una mirada al pasado, esta categoría permite a Gramsci analizar la evolución de los estados modernos en Europa desde 1848, así como los cambios en las configuraciones del poder estatal durante el período de entreguerras (el fascismo y las democracias burguesas con tendencias cesaristas o bonapartistas). A diferencia de las interpretaciones que postulan a Gramsci como un teórico del consenso en la sociedad civil, esta categoría implica para Gramsci que la distinción entre sociedad civil (partidos, sindicatos, clubes, periódicos, asociaciones culturales y un largo etcétera) y sociedad política o Estado es “metodológica y no orgánica”, es decir que en el proceso histórico ambos polos se entrecruzan, siendo característico del Estado integral que el propio aparato del Estado establece ciertas funciones “consensuales” (reconocimiento de ciertos derechos sociales garantizados por el Estado) mientras que la sociedad civil también puede cumplir funciones represivas (por ejemplo la violencia paraestatal fascista antes de la marcha sobre Roma). En este contexto, de entrecruzamiento entre Estado y sociedad civil, coerción y consenso, Gramsci señalaba que los partidos y sindicatos de masas pasaban a jugar un rol de policía. Por este motivo, como veremos más adelante, la estrategia de conquista de hegemonía no podía prescindir del uso de la fuerza. En este análisis de las mutaciones del poder estatal hay un punto de confluencia entre los análisis de Gramsci y los de León Trotsky, que prestó especial atención a dos fenómenos claves (junto con el ascenso del fascismo) del período de entreguerras: las diversas variantes de bonapartismos y la estatización de los sindicatos.

La revolución pasiva

Gramsci relaciona la anterior reflexión sobre la evolución de las formas estatales con la problemática de la “revolución pasiva”. Este concepto había sido acuñado por Vicenzo Cuoco, el historiador de la revolución napolitana de 1799, para señalar la necesidad de una revolución que pudiera interesar al mayor número de personas posibles, ganando la opinión del pueblo. Para Gramsci, los liberales moderados del Risorgimento (proceso de unificación italiana que se consuma en 1861) habían tergiversado la idea de Cuoco hasta trasformarla en la idea de un cambio estatal desde arriba, pero sin reforma agraria para evitar que la revolución italiana cayera en el “jacobinismo”. Benedetto Croce, el gran intelectual liberal neohegeliano, llamando a luchar contra el materialismo histórico, era continuador de esta tendencia historiográfica y política, que más allá de sus intenciones terminaba en un frente único con el fascismo contra los comunistas. Profundizando la reflexión sobre la problemática de la revolución pasiva, Gramsci extiende el concepto para reflexionar sobre fenómenos como la reorganización de la producción industrial y las costumbres realizada por el fordismo/americanismo en Estados Unidos o la propia tentativa del fascismo de modernizar Italia sin resolver sus contradicciones estructurales más profundas. Pero quizás lo más interesante para los sectores populares no sea la utilización del concepto de revolución pasiva para comprender ciertos procesos de “modernización” limitada y desde arriba, sino las implicancias que tiene para pensar una estrategia de la clase trabajadora y los sectores subalternos. Utilizando las imágenes de “revolución sin revolución”, la de “revolución-restauración en la que sólo el segundo término es válido” o la de “restauraciones progresistas”, Gramsci alerta sobre las consecuencias de aquellos procesos de recomposición estatal que guardan la apariencia de un progreso, pero obturan la vía para cambios estructurales revolucionarios, al mismo tiempo que mantienen a las masas populares en una posición subordinada.

Hegemonía

En sus escritos del período pre-carcelario, se podría sintetizar la idea gramsciana de hegemonía de dos modos: como alianza obrero-campesina para luchar por el poder en Italia y como “hegemonía en régimen de NEP(2)” para comprender la situación de la URSS. A esta última situación hacía referencia Gramsci en su carta al Comité Central del PCUS, escrita en octubre de 1926 y que Togliatti (en ese momento en Moscú) se guardó en el bolsillo. En esa carta, Gramsci junto con los miembros del comité ejecutivo del Pcd’I, condenaba los métodos gangsteriles de la mayoría (Bujarin-Stalin) contra la Oposición Conjunta (Trotsky-Zinoviev-Kamenev), pero tomaba partido por la política de aquella, señalando que la clase obrera soviética era políticamente dominante viviendo una situación social de clase subordinada, lo cual era la contradicción inaudita que la historia había deparado para la dictadura del proletariado. Para Gramsci, en esas difíciles condiciones, la hegemonía sólo podía estar asegurada por la unidad del grupo dirigente que sostenía el punto de vista de la clase obrera. Desde este posicionamiento en adelante, la idea de hegemonía ha quedado asociada a la de “sacrificios de orden económico-corporativo”, que ha servido incluso -en una clara deformación- para que sindicalistas del PCI en los ’70 aceptaran las políticas de austeridad de la DC.
En los Cuadernos, Gramsci realiza un amplio enriquecimiento de esta problemática. Es conocida la definición del C1 §44 sobre que para ascender al poder, una clase debe ser dirigente de los grupos aliados antes de poder constituirse en dominante de los grupos enemigos. Asociada comúnmente con la adquisición de consenso, la cuestión de la hegemonía abarca otros aspectos que es necesario tomar en cuenta.
En primer lugar, la cuestión del consenso es sólo un aspecto de las relaciones de fuerzas. Reflexionando sobre la actualidad de Maquiavelo, Gramsci señala que la política consiste en la creación de nuevas relaciones de fuerzas (C13 §16) y asimismo que la construcción de una hegemonía en el plano de las relaciones de fuerzas políticas se resuelve en el de las fuerzas militares, que es el momento “inmediatamente decisivo” (C13 §17).
En segundo lugar, en la reflexión carcelaria, la cuestión de la hegemonía aparece no sólo como dirección intelectual y moral sino también como predominio económico. Sin cambiar explícitamente su posición de 1926, Gramsci señala en C13 §18 que la hegemonía no puede ser solamente ético-política sino también económica, a partir del rol central que el grupo dirigente juega en la actividad económica de la sociedad. El contexto de la definición es el de una crítica del economicismo, por la que resulta importante tenerla en cuenta, contra las lecturas puramente “politicistas” de su pensamiento.
Por último, debemos considerar el impacto que tiene sobre el concepto de hegemonía la tentativa de Gramsci de construir conceptos integrales, acorde a su concepción del marxismo como el creador de una “nueva inmanencia” que une los planos histórico, político, económico y filosófico en una nueva síntesis teórica. Esta idea de la nueva inmanencia implica que la crítica de la economía política se realiza desde una óptica que incluye los aspectos históricos y filosóficos, la crítica de la filosofía aquellos económicos, históricos y políticos y la crítica de la política, los económicos, históricos y filosóficos. Aplicada a su propio marxismo, esta idea gramsciana del “nuevo concepto de inmanencia” tiene un valor metodológico central para establecer las relaciones entre los distintos planos o aspectos de la teoría marxista a la hora de delimitar el concepto de hegemonía.
La hegemonía, desde el punto de vista conceptual que proponemos, abarca un plano histórico (sustitución de la burguesía por el proletariado en la historia mundial), político-estratégico (modificación de la relación de fuerzas políticas que se resuelve en el ámbito de las relaciones de fuerzas militares como ya señalamos), económico (la hegemonía no puede ser solamente cultural sino que parte del rol central que juega el grupo hegemónico en la actividad económica de la sociedad) y filosófico (la filosofía de la praxis permite a la clase trabajadora no ser una clase dependiente de la ideología burguesa y de este modo dirigir a los grupos aliados y sentar las bases de una nueva cultura en un nuevo tipo de Estado).

Algunas conclusiones

Los conceptos de Estado integral y revolución pasiva hacen de Gramsci un pensador inasimilable a teorías como las de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, que comienzan por la crítica del marxismo como “esencialista” de clase y terminan postulando al Estado como el sujeto de cambio histórico frente a articulaciones de movimientos sociales en sí mismos incapaces de devenir hegemónicos. Para Gramsci, la “ampliación” del Estado (aunque sea con el ropaje de “restauraciones progresistas”) es un movimiento de reconfiguración del poder que busca impedir que las clases subalternas se organicen autónomamente y en oposición a la clase dominante. Por este motivo, la problemática de la hegemonía incluye la de la autonomía e independencia de clase tanto como la necesidad de superar un enfoque corporativo del interés del propio grupo para ganar el apoyo de los demás grupos sociales oprimidos. En las condiciones actuales de división y fragmentación de la clase trabajadora, una política hegemónica no resulta solamente necesaria para dirigirse a otros grupos sociales aliados, sino como forma de garantizar la propia unidad de la clase, entrelazada por su condición social, pero separada por una multiplicidad de identidades (de género, nacionalidad, religión, orientación sexual) que hoy priman en gran parte como resultado de la declinación de los viejos partidos obreros socialdemócrata y comunista.
Asimismo, la relación estrecha entre la problemática de la hegemonía y la de las relaciones de fuerzas marca la importancia de la construcción de una fuerza combativa que para Gramsci es el “elemento decisivo de toda situación” que sea capaz de garantizar que las nuevas relaciones de fuerzas creadas por la política puedan consolidarse mediante las “relaciones de fuerzas militares”, a diferencia de las distintas tentativas “eurocomunistas” y/o “populistas”, centradas en una comprensión de la hegemonía como “batalla cultural” o electoral, desligada de la lucha de clases.

Juan Dal Maso
juandalmaso@gmail.com

* Juan Dal Maso es autor de El marxismo de Gramsci. Notas de lectura sobre los Cuadernos de la cárcel, Bs. As. 2016, Ediciones IPS. Esta nota fue publicada originalmente en Publico.es.

1. Todas las referencias de los Cuadernos de la cárcel con número de Cuaderno y parágrafo han sido tomadas de Quaderni del carcere, Edizione critica dell’Istituto Gramsci a cura di Valentino Gerratana, Torino, Einaudi, 2001.
2. Nueva Política Económica impulsada por los bolcheviques desde 1921, que restauró ciertos mecanismos del mercado en el campo y la ciudad a fin de reanimar la economía soviética y recomponer la relación entre el proletariado y los campesinos, la industria y la agricultura. A partir de 1925 la dirección soviética hace un “giro al kulak”, o campesino rico, fortaleciendo las tendencias antisocialistas de la sociedad soviética.

Esteban Bullrich: oscurantismo religioso y negocios con la educación



El ministro de Educación llamó a incorporar la enseñanza religiosa en la enseñanza. Ataques al laicismo y negocios de iglesias varias.

En ocasión de la inauguración de infraestructura escolar en Corrientes, bajo la bendición de un cura de la localidad, el ministro de Educación Esteban Bullrich ha declarado que su pretensión es que en las escuelas públicas se introduzca la enseñanza religiosa: “vendría muy bien que todas las religiones tengan su espacio”, expresó para luego agregar que está “convencido que las enseñanzas del Evangelio deben ser aprendidas, el ejemplo de Jesús debe ser aprendido, pero también el ejemplo de Mahoma, las enseñanzas del budismo y el hinduismo, otras religiones también para crecer juntos reconociendo al otro” (Télam, 24/04).
Si bien la educación laica nunca estuvo claramente expresada en las leyes –con excepción de las menciones que contenía la ley 1420, derogada por los K– , existe una tradición fundacional en la escuela argentina en el sentido de la separación del pensamiento religioso del científico. Fue bajo esta premisa que Sarmiento funda el sistema público de enseñanza y hasta el día de hoy sigue siendo una bandera en la defensa de la escuela pública.
El caso de provincias como Tucumán o Salta, donde sí se imparte educación religiosa en horas de clase, no hace más que confirmar la necesidad de una escuela laica. Los elevados índices de violencia hacia las mujeres y femicidios en estas provincias no pueden ser desvinculados de la injerencia ideológica de la Iglesia católica, promovida por el gobierno, que fomenta los valores de la sumisión y la opresión de la mujer.

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Pero no se trata sólo de la falta de educación científica que constituye una catástrofe para nuestras ya diezmadas escuelas –¿Qué visión de la Humanidad tendrán nuestros alumnos cuando el discurso sea que en vez de la evolución de las especies, el Universo fue creado por una fuerza invisible? ¿Cómo impartiremos la ya negada educación sexual?
El ministro no sólo es un católico ultramontano con lazos con el Opus Dei y la Orden de los Legionarios de Cristo (cuyo fundador es un condenado abusador de niños): también es un hábil administrador de empresas que, por medio de un sesgo espiritualista, están organizando grandes negociados entre la educación y las multinacionales religiosas.
Además de los subsidios cada vez más cuantiosos a las escuelas privadas confesionales, está en marcha una tercerización de las jornadas extendidas que, tal como el gobierno ha anunciado, se darán por fuera de las escuelas “en clubes, centros culturales y parroquias”. Los llamados Centros de Primera Infancia que se van extendiendo en todo el país están inscriptos en esta política de "tercerización" de una educación de carácter asistencial en manos de la iglesia, como también sucede en Colombia, Brasil y Ecuador. En el caso de la Iglesia Universal del Reino de Dios, ésta posee una red de CPI en Capital Federal, por la cual recibe cuantiosos subsidios, además de donaciones y todo tipo de exenciones. Por su parte, la ONG "Protege tu Corazón" clerical recibió un contrato del gobierno porteño para dar "educación sexual" en escuelas de la Ciudad.
También forman parte de este universo otras instituciones espiritualistas, como la empresa El Arte de Vivir –protagonista de varios escándalos, cuando docentes que se aprestaban a jornadas institucionales se encontraron con sahumerios y gurúes dentro de sus escuelas.

Ajuste y oscurantismo

En el marco de la tentativa del gobierno de aprobar una nueva ley educativa, signada por una mayor degradación de contenidos y una alta precarización de las escuelas y docentes, el llamado a la reincorporación del oscurantismo religioso es un golpe de gracia a las condiciones de enseñanza–aprendizaje y al avance del conocimiento.
Abajo el oscurantismo religioso en la enseñanza. Defendamos el carácter laico y científico de la educación.

Lidia Sonenblum

Desobediencia turística pacífica

Formas “placenteras” del coloniaje

Tal parece que entre la “industria del turismo” y la de los “bienes raíces” o “inmobiliarios”, el mundo viene a ser sólo un decorado con paisajes y mano de obra rentables. Como si los “complejos” de hotelería y sus “entretenimientos” nos hubiesen ganado el centro de la escena -en un descuido cultural planetario- y nos impusiesen ahora sus caprichos mercantiles nuevos para el “placer” de los clientes que pagan por todo. Pueblos, arquitecturas, música, danza, pintura, escultura y toda clase de monumentos naturales o culturales, acicalados con folletería vistosa para esconder la explotación de la mano de obra local que da mantenimiento (por muy poco dinero) al placer del que paga por “descansar”. A eso le llaman “generar empleo”… “bienes” y “servicios”. Flexibilizados. Y, dicen, hay que agradecérselos.
Los “planes del turismo” no se contentan con imponer sus horarios y rutinas de mercado. Imponen su estética y su ética mercantiles basados en el confort de la burguesía y sus clichés más odiosos. Todo acompañado por mucha mano de obra capacitada para las artes de hacerse invisible cuando el cliente quiere descansar. Un capítulo aparte es la ignominia de las “propinas”.
Se trata de una red, cada día más compleja, de negocios asociados, directa o indirectamente, para publicitar y seducir masas de consumidores dispuestos a moverse con transportes (cada día más incómodos y antipáticos) con “servicios” de crédito y financiamientos, con guiones actorales de empresa, en cada contacto humano, para una cadena impostada que pretende hacer parecer simpático el interés de comerciar con el descanso. Por cada “turista” se mueven cardúmenes de vendedores que acercan lo inimaginable al candidato de una operación turística. Sean sombreros para el sol, o sean conciertos para la “Opera de Pekín” especialmente hecha a escala para un crucero del caribe mientras la gente cena. El turismo internacional generó (en el año 2014) 1.5 billones de dólares y para 2017 piensan crecer en 3 o 4%. ¿En qué estarán pensando? Bajo el concepto de “turismo” se venden “tiempos compartidos”, alquileres de transportes, “entretenimientos”, “cultura”, apuestas, “aventuras”, “seguros de vida” y terapias “spa” para el cuerpo y para la mente.
En los subsuelos de la industria circulan todas las adicciones y las vejaciones. Desde el crimen organizado hasta, por ejemplo, los servicios de “seguridad” para grupos de soleteros asiduos del turismo sexual en países esclavizados de mil maneras. La “gracia” de esta industria es movilizar contingentes enormes que se comportan idénticamente para venderles estereotipos de consumo troquelados con la lógica de invertir poco y ganar mucho. Lo más rápido posible y para unos cuantos. Y no hay límites éticos ni estéticos. Si hay que someter, a los intereses de la industria del turismo, las pirámides de Egipto o las pirámides de Teotihuacán; si hay que poner la civilización maya al servicio de las cadenas hoteleras… si hay que usar a los pueblos originarios, sus costumbres sus artesanías, sus ritos y sus mitos para que el “turismo” se entretenga, habrá burocracias, leguleyos y políticos serviles dispuestos a reducirlo todo al carácter escenográfico del mundo donde el rol estelar lo tienen los empresarios del turismo capitalista. Todo a cambio de dos pesos para los trabajadores.
Así en la moral del turismo depredador burgués los pueblos deben aprender a ser hospitalarios y serviciales (cuando no serviles). Los pueblos han de practicar todas las genuflexiones y las prostituciones. Los pueblos trabajadores han de aceptarse a sí mismos como periferia del negocio usurpado por las maquinarias de guerra ideológica que se disfrazan de Bingos, Casinos, hoteles de lujo y de cuanta parafernalia se ponga de moda. Coloniaje cultural y esclavitud ideológica. Dicen que es progreso. Que son “Industrias sin Chimeneas”
Con la filosofía mercenaria de que “el cliente siempre tiene la razón” se hace doblegar la geografía, la historia y la arquitectura. Se vuelve “turismo aventura” toda reserva natural, se acaparan y se invaden las playas, los ríos y los mares… se inunda todo con alcohol de todo género y se desata el imperio del “mal gusto burgués” que quiere convencernos de que el espectáculo circense de su turismo colorido y adefésico, con gafas para el sol (incluso en interiores) embadurnados para el bronceado publicitario y ruidosos para silenciar sus mediocridades… es la alegría, es lo que debe ser, es el premio que repara las fatigas fabricadas por el capitalismo. Y se toman millones de fotos.
Cada pueblo debe tener el derecho inalienable de diseñar su medios y sus modos para que su descanso pertenezca al “Buen Vivir” siempre y no sea una anécdota de comerciantes. Cada pueblo tiene la obligación histórica de defender sus patrimonios y desarrollar desde sí lo mejor que tenga sin ser victima de jurias “inversionistas” que así como arrebatan, usan y comercian con todo lo que se les ponga enfrente, así abandonan lo que no les sirve más y dejan tendales de depredación material concreta y también subjetiva. Acapulco, por ejemplo, es una tragedia disfrazada de turismo. Toda su belleza y sus mejores comodidades, sólo pueden ser “disfrutadas” por los turistas. El pueblo vive en los cerros sin lo mínimo obligado para una vida digna. Lo mismo ocurre en todo el planeta.
En este baile de máscaras colonial disfrazado de “turismo” tenemos un campo de batalla complejo y laberíntico. Se trata de una de las industrias que el capitalismo neoliberal ha convertido en una fuerza depredadora sin límites porque logró fusionar los intereses hiena de comerciantes diversos. Entran a la lista los que acaparan, secuestran y comercian con el uso del suelo, y entran también los que maquillan todo con glamur de farándulas. Comercian con el patrimonio de los pueblos las líneas aéreas, los transportistas de todo tipo, los políticos y sus gobiernos, las vedettes de todo pelaje, los vendedores de seguros, los hospitales y los vendedores de “seguridad”. Paquete completo que el neoliberalismo consolidó para reinar con sus anti-valores contra la lógica del respeto por los pueblos y su derecho a decidir soberanamente lo que debe hacerse con sus tierras, mares y aires. El colmo es cuando todo ese despliegue colonial se hace llamar Cultura y Comunicación para la “diversión” popular. Y se nos vuelve invisible. ¿Y si desobedecemos el formato turístico dominante?

Fernando Buen Abad Domínguez. Universidad de la Filosofía

Semiótica de la genitalidad

La ética de erotismo mercantilizado

Ha sido muy prolífica la lógica del mercado cuando se trata de convertir en mercancía, y moneda de curso legal, la sexualidad humana. A fin de restarle amor a la sexualidad humana con todas sus “magias”, sus “secretos” y sus “misterios”, la barbarie ideológica echó su iluminismo oscurantista sobre la moral positivista y redujo a mercancía los vínculos más íntimos de la construcción de comunidad: la naturaleza humana en comunicación. Enseñó a los pueblos a quitarse los calzones para convertirlos en cadenas. De manera rentable.
Natura pasó a ser Cultura, con ayuda del mercantilismo desaforado, que todo lo reduce a compra-venta. El coito, por ejemplo, fue convertido en negocio y requisito para saciar intereses de tipo diverso, especialmente el de esa forma de explotación humana que consiste en especular con las necesidades (o las obsesiones) de alguna víctima, no importa el género. Tengo lo que te gusta y, si lo quieres, pagarás “el precio”. A veces en efectivo y en una sola cuota… a veces con matrimonio y “compromiso social”. Existen industrias enteras especializadas en estos negocios. Y entonces reina “la ley de la oferta y la demanda” entre genitales.
Es esa la clave semántica del morbo que administran los publicistas para barnizar con sexualidad de mercado toda persona, animal o cosa vendible. No importa si son detergentes, apósitos, café, bebidas gaseosas o juguetes para niñas y/o niños. No importa la “franja etaria”, la moral del mercantilismo impregna la totalidad de los seres que teniendo “cualidades” deseadas por otros, aprenden a ejercer un poder de venta que, según se lo administre, alcanza para llegar a los últimos días de la vida con los gastos cubiertos. Matemáticamente calculado. Los casos son millones.
No es un problema de ser “buenos” o ser “malos”, la ideología del sector dominante, en toda sociedad capitalista, es responsable de multiplicarse en las cabezas de los sectores subalternos, si quiere sobrevivir como un sistema de normas exitoso. Usa para eso todas las instituciones con que cuenta para el control de las panzas, de los corazones, de los estados del ánimo y de las cabezas. En todo caso, la “maldad” es sistémica por naturaleza o por definición (sin maniqueísmos) porque es consustancial al capitalismo, se inocula de base y se despliega a lo ancho, a lo largo y a lo profundo de las sociedades y de las vidas de quienes, incluso sin percatarse, juegan el juego del mercado hasta en las cosas más íntimas. Y lo exhiben como si fuese un logro moral.
No se trata de “coqueteos”, de “selección natural” de los gustos o de darwinismo estético. Se trata de esa parte del empirismo erógeno, pragmatismo comercial inducido, que aprende tarde o temprano a ponerle valor de cambio a los placeres, a los gustos y a las personas. El conflicto capital-trabajo traducido a los deseos. Si tienes vendes, si no, pagas por poseerlos. El repertorio incluye hasta las fotos de familia, las poses para foto de los menores, los chistes, los mitos y las leyendas generadas por la ideología de la clase dominante y su condición ontológica esencial expresada en la “propiedad privada”. Cultura de poseer, incluso personas.
No parece haber objeto ni sujeto inalcanzable. Incluso para vender un “lava-ropa”, una licuadora o un televisor… la axiología del mercado erotiza su semántica con las mieles de la “posesión” que no es sólo de objetos porque los objetos mismos han sido impregnados de genitalidad a fuerza de asociarlos con el placer de acumular. Y el que “tiene”, sea lo que fuese, quiere más y más tendrá mientras alguien no “tenga” aquello que anhela o ansía, por definición de clase o por castigo moral del sistema económico y del sistema del valores. “Dinero mata carita”. Dicen.
Aquel que tiene (ella o él) lo que el otro desea, cuando se decide a ejercer su poder de oferta y demanda, articula condiciones o requisitos que suelen imponerse a más de un “competidor” para hacer que triunfe el “mejor postor”. A veces ocurre entre “romances tórridos” que no por pasionales pierden de vista la base rentable del escarceo. Muchos calculan el momento de sacar su parte y algunos aguardan, como las hienas, en momento de su “recompensa” basada en lo que queda del festín. Pero en todos los casos, el remanente cultural del intercambio mercantil entre poseedores y desposeídos, termina siendo institución de la que aprenden los que van detrás de la experiencia. Y van practicando a su modo según “la vida” los premie o castigue, teniendo o careciendo, todo o en parte ese “objeto oscuro del deseo”. Castigan con el “látigo de la indiferencia”. Se hacen rogar.
En cualquiera de sus etapas fácticas (en el tálamo o en el altar) el pedir o el dar, sometidos a la lógica del mercado, también expresa al abanico entero de los valores éticos y estéticos de la sociedad capitalista. No hay sexualidad des-ideologizada ni inmaculada en el interregno capitalista. Se anhela o se exhibe la impronta material de lo que se tiene impregnada con la ética y la estética de la sociedad que las incuba. Trátese de fragmentos corporales, de su relación armónica entre sí o de lo que el otro cree ver y anhela tener; trátese de gustos de ocasión, de moda o de coyuntura; trátese de hallazgos o de verdaderas excepciones… los cuerpos y los genitales juagan un papel decisivo, “para bien o para mal”, en el resumen histórico de la felicidad humana. Y lo que eso pueda significar en los plazos que dura.
Y por cierto la felicidad y de libertad que la humanidad aun no conoce es su estadio pre-histórico actual será factible, permanente y duraderas si pudiésemos emanciparnos del plasma ideológico que somete nuestros gustos a la condena de los “desposeídos”; si des-colonizaramos nuestras aprensiones y nuestras “debilidades” carnales. Si, de una vez por todas, pudiésemos dejar de ser mendigos o tiranos del placer o de los “atributos” físicos como lo ordena el mercantilismo rampante. Si algunos placeres o los gustos dejasen de ser una maldición alienante y pudiésemos vivirlos sin correr peligros de mercado. Si lográsemos liberarnos del yugo mercantil en las relaciones humanas, no solamente en el campo de la sexualidad sino en todos los campos, seríamos capaces de modificar, radicalmente, dialécticamente el peso de la estética sobre la ética y lograríamos, al fin, que la ética fuese la estética del futuro. Ojalá de inmediato.

Fernando Buen Abad Domínguez
Instituto de Cultura y Comunicación UNLa

miércoles, abril 26, 2017

Una visión original de la historia de Madres de Plaza de Mayo



Entrevista con Ernesto Gut, realizador del documental "Una historia de Madres", que se estrena esta semana.

Prensa Obrera dialogó con Ernesto Gut, director de Una historia de Madres, film que se estrena este 27 abril a las 19.30 en CINE.AR Sala Gaumont. La película hace un nuevo abordaje de la historia de Madres de Plaza de Mayo, centrada en el sector que mantuvo su independencia política desde el surgimiento de la organización hasta el presente.
Gut es periodista; trabajó en los diarios La Prensa y Perfil y estuvo en los inicios de FM La Tribu. Una historia de Madres es su segundo documental, luego de haber codirigido con Dionisio Cardozo Cuarenta Balas – El Caso Fischer-Bufano, sobre el asesinato de dos militantes de Política Obrera (actualmente Partido Obrero).
¿Cómo surgió la idea de realizar esta película?
Surgió a partir de la actividad de Nora Cortiñas, con quien tenemos una gran afinidad. Junto a Reinaldo Ortega, fotógrafo del grupo de apoyo a Madres Línea Fundadora, decidimos encarar un documental sobre ella, pero pronto nos dimos cuenta de que su real dimensión estaba en el marco de la historia de las Madres y, considerando que el 30 de abril se cumplen 40 años desde la primera ronda en Plaza de Mayo, nos propusimos hacer un documental sobre el movimiento desde sus inicios hasta la actualidad, con mucho foco en su etapa fundacional, antes del secuestro y desaparición de Azucena Villaflor, quien fue su gran organizadora y líder natural.
¿Qué mirada aporta la película sobre la historia más reciente de las Madres? Es uno de los temas que están en el centro del debate actual…
La compleja situación de los organismos de derechos humanos, luego de más de una década de cooptaciones por parte del Estado, y de provocaciones negacionistas del actual gobierno, nos orientó a hacer una película que delimitara políticamente a las madres que, como Nora, Elia Espen o Mirta Baravalle (por nombrar sólo algunas), mantuvieron siempre su independencia política, que es fundamental en cualquier organismo de derechos humanos. En esto estuvimos de acuerdo con todos los entrevistados, con quienes generamos una relación de colaboración y confianza que creemos que se refleja en la película. Te cuento algo: cuando estábamos viajando a La Rioja para entrevistar a víctimas de Milani y sus familiares, nos enteramos de que este represor había sido detenido. Eso fue un indicador de que estábamos haciendo una película necesaria y oportuna.
¿Cómo fue el proceso de investigación y realización?
Algunos miembros del equipo, por haber participado en Cuarenta Balas – El Caso Fischer-Bufano, veníamos con un bagaje de información bastante consistente sobre la represión previa y posterior al golpe. Buena parte de la investigación la encaramos en la propia instancia de realización. Fuimos profundizando a medida que llevábamos a cabo las entrevistas y la investigación de archivo, que fue muy intensa. A los viejos militantes de Política Obrera les sorprenderá una filmación que encontramos de una marcha de 1982, de la que participaron junto a la UJS. El punto de vista ideológico e histórico está dado por los protagonistas de la película, que son los que llevan adelante el relato sin que haya una voz en off. Esto es algo que enriquece el film, ya que la historia no está tan interpretada y explicada por nosotros como realizadores. Logramos el testimonio de quienes sin duda son los referentes de la lucha de Madres de Plaza de Mayo, sobre todo tras el acuerdo de Hebe de Bonafini con Milani. En este sentido, contar con entrevistados como Nora Cortiñas, Elia Espen, Mirta Baravalle, María del Rosario de Cerruti, la madre y la hermana del conscripto Alberto Ledo –desaparecido por Milani–, además de Osvaldo Bayer, Adolfo Pérez Esquivel, Herman Schiller y Vicente Zito Lema, entre otros y otras, es para nosotros un logro inmenso, más allá de que es un poco frustrante la valiosa información que debimos dejar afuera, por los límites lógicos de duración de la película.

Nicolás Rijman

Venezuela, un impasse enorme y su salida



La crisis política extraordinaria que atraviesa Venezuela se encuentra en un impasse que la convierte cada día en más severa. El crecimiento persistente de la belicosidad callejera deja al desnudo un inmovilismo político agudo de los dos bandos en pugna, y por supuesto de los Estados y gobiernos que intervienen en forma abierta o subrepticia en este proceso. El gobierno chavista defiende su continuidad a fuerza de una represión estatal y paraestatal cada vez más letal, con la expectativa de evitar una intervención final de las fuerzas armadas. No puede ofrecer, sin embargo, un plan político, que a esta altura de la crisis supone, como garantía, la destitución de Maduro. La oposición, dominada por la derecha ‘liberal’, ha decidido una ocupación permanente de las calles, luego del fracaso de varias ‘mediaciones’. Pero no ha logrado ganar la adhesión activa de las masas más pobres del país, ni parece ser esa su intención –su programa se limita al reclamo de elecciones y a una “ayuda humanitaria” internacional para atenuar la crisis de abastecimientos. Se ha cuidado muchísimo de no hacer reivindicaciones sociales de emergencia. La clase obrera no protagoniza huelgas ni demostraciones activas.

Laberinto chavista

Los críticos de derecha del gobierno creen discernir una línea política oficial que apuntaría al establecimiento de un régimen de partido único. Esgrimen como prueba la negativa oficial a convocar a un referendo revocatorio, que es constitucional, y la postergación sin fecha de las elecciones para gobernadores e intendentes, e incluso una tentativa de clausura de hecho de la Asamblea Nacional. Este intento no prosperó, porque el cierre de la Asamblea habría privado al Estado de la garantía constitucional para contraer financiamiento externo o para privatizar, siquiera en forma parcial, propiedades del Estado –o sea que llevaría, a término, a una declaración de ‘defol’. La pretensión de Maduro de hacer pasar un proyecto de ley de privatización de las operaciones de Pdvsa en beneficio, inicialmente, de la rusa Rosfnet, fracasó precisamente por la necesidad que tenía de aprobación parlamentaria.
Con una deuda pública que algunos estiman en u$s150 mil millones, y reservas por u$s10 mil millones (excluidas las tenencias de oro), la falta de rúbrica de la Asamblea Nacional –dominada por la oposición– conduce a la bancarrota oficial del Estado. El impasse no podría ser mayor: el chavismo no puede ignorar a la Asamblea. Venezuela, por otro lado, tiene una deuda de u$s40 mil millones con China, contra entrega de petróleo, cuyo contrato prevé el ‘defol’ en caso de omisión de pago de un vencimiento (“cross-default”). La deuda de Venezuela cotiza al 30% de su valor original y los seguros contra ‘defol’ alcanzan al 80% de la deuda. El chavismo no podría convertirse entonces, como denuncia la derecha, en una Zimbawbe o Norcorea, sin sufrir un desplome económico y enseguida político. Tampoco podría convertirse en una Cuba por decreto, porque Cuba tiene un orden legal propio oriundo de una revolución. El concepto de ‘revolución bolivariana’ o del ‘siglo XXI’ no tiene, como se ve, entidad histórica.

Macrismo caribeño

La parálisis de conjunto que domina la política venezolana tiene que ver con el temor que inspira un desmantelamiento del control de masas que tiene aún el aparato estatal y paraestatal del chavismo y de las fuerzas armadas. Un ‘macrismo’ a la caribeña sería explosivo, al menos sin una ayuda internacional excepcional. El chavismo desarrolló un plan social de envergadura mediante un aparato independiente del Estado oficial, lo que explica el derrumbe del sistema de salud y educación preexistente, en beneficio de las ‘misiones’. El caso de la vivienda (¡alrededor de un millón de unidades!) representa un caso de crisis extraordinario, porque no pasó por un proceso de venta y de escrituración. Un pasaje del gobierno a la derecha pondría en entredicho la titularidad de hecho de la propiedad de estas viviendas, e incluso el desarrollo de un mercado negro. En medio de un derrumbe social excepcional, numerosos sectores populares se encuentran atados a un sistema que el Estado capitalista no puede sustentar. La propuesta de escrituración que ha hecho al menos un sector de la Mesa opositora, supondría una hipoteca que los beneficiarios no podrían soportar. El desarme de la experiencia chavista, por parte de la derecha, implica una contrarrevolución social de envergadura. No existe otra salida para las masas que un gobierno de trabajadores.

Imperialismo

Con el gobierno de Trump ha entrado en revisión la política de acercamiento a Cuba y de pacificación en Colombia que había impulsado Obama. El impasse venezolano está atado, por lo tanto, a un paquete internacional; en los últimos días, un conjunto de militares retirados de Estados Unidos han exhortado a Trump a no cambiar este rumbo. A esto se añade el tema de fondo del destino del petróleo venezolano –codiciado por las multinacionales de Estados Unidos y Europa, de un lado, y China y Rusia, del otro. Un cambio de régimen llevará a un cambio de manos de la propiedad de las enormes reservas de hidrocarburos de Venezuela. Todo esto explica el alcance internacional de la crisis venezolana y la repercusión que tendrá en las relaciones políticas en América Latina. El imperialismo, a corto plazo, busca explotar la crisis para hacer una ‘gran Santa Cruz’, o sea aprovechar la agonía del chavismo para reforzar a la corriente, llamémosla “macrista”, en el conjunto de América Latina.
Esta caracterización de conjunto debe determinar la orientación de la izquierda revolucionaria. De un lado, denunciar el carácter contrarrevolucionario de la movilización opositora, aunque esgrima reivindicaciones de carácter democrático, como el cese del gobierno por decreto y la realización de elecciones, o el fin a la represión policial y parapolicial. Es necesario destacar el carácter de clase del movimiento, que está dirigido por el gran capital internacional y nacional, incluso si es seguido o acompañado por sectores populares y trabajadores. Del otro lado, rechazar cualquier apoyo político a un gobierno que ha hundido a las masas populares en la desesperación por la necesidad de mantener un orden capitalista pseudo-estatizado, que está completamente agotado y corrompido. Sobre la base de estos dos planteos hay que llamar a la vanguardia de los trabajadores a construir una alternativa obrera propia, de carácter socialista. La crisis que se desarrolla en la actualidad es un episodio de un proceso de alcance más amplio, que pondrá en movimiento al conjunto de los explotados.

Furgón de cola

En el campo de la izquierda y ex izquierda del chavismo tiene lugar un proceso singular, que consiste en propiciar un entendimiento entre el chavismo y la oposición de derecha, o el seguidismo e incluso el apoyo a la movilización dirigida por la derecha. Nicky Evans, líder de Marea Socialista (emparentada con el MST de Argentina), se ganó la semana pasada el apoyo de CNN para la propuesta de una Comisión que involucre a las partes en disputa atrás de un cronograma electoral. El PSL (que se identifica con Izquierda Socialista, integrante del FIT), luego de señalar que “la mayoría (!) de los sectores populares y trabajadores no salen aún con fuerza a protestar”, llama a “que el pueblo trabajador se una a la protesta que crece en el país desbordando (¿?) a la MUD (…) en la perspectiva estratégica de un Gobierno de los Trabajadores y el Pueblo” (A la Calle, 13/4)

Dirección

Esta es la línea de la izquierda democratizante y “anticapitalista” en la crisis que atraviesa Venezuela. La salida contrarrevolucionaria al derrumbe del nacionalismo militar y pequeñoburgués, es presentada como “democrática”. Es una muestra cabal de la orfandad de orientación política, para decirlo con moderación, en que se encuentran los sectores obreros activos que actúan especialmente en los sindicatos.
Sin embargo, la lucha política decisiva que deberán confrontar los trabajadores recién empieza.

Jorge Altamira

Charles Chaplin: la crítica de un genio a los “tiempos modernos”



En el aniversario de su natalicio, compartimos con los lectores una aguda denuncia a la sociedad capitalista.

Charles Spencer “Charlie” Chaplin nacía el 16 de abril de 1889 en Londres. Actor, humorista, productor, guionista y director, constituye una de las grandes figuras artísticas del siglo XX.
Luego de ganar popularidad en el cine mudo gracias a su entrañable personaje Charlot –el vagabundo-, fue el creador de obras como “La quimera del oro” (1925) y “Luces de la ciudad” (1931), calificada por Orson Welles como la mejor película de la historia.
En 1936 escribió y dirigió “Tiempos modernos”, que refleja los vaivenes de un obrero en la época de la Gran Depresión y se erige como una profunda crítica a la sociedad capitalista. Intensos ritmos de producción, persecución a los trabajadores, supervisión patronal, pobreza, hambre y también resistencia, se entrelazan en el largometraje que comparte aspectos del cine mudo y el sonoro, y que ostenta innegable actualidad.
La prolífica producción de Chaplin abarca también películas como “El gran dictador” (1940) donde se pronuncia contra los regímenes totalitaristas. La crítica social presente en toda su obra le valió incluso que el Comité de Actividades Antiamericanas lo acusara en 1947 de “destruir la fibra moral de América”. Cinco años más tarde, el Fiscal General de Estados Unidos denunciaba al actor por “pertenecer al Partido Comunista” y por “delitos contra la moralidad”.
Continuó realizando películas y composiciones hasta su muerte, ocurrida el 25 de diciembre de 1977 en Corsier-sur-Vevey, Suiza.

LID

Trump: ¿el fin de la paciencia estratégica?



Tras las amenazas compartidas con Corea del Norte, un cambio en la política exterior de Trump, aunque sin una estrategia clara.

En las últimas semanas se vio un fuerte giro discursivo en la política exterior del gobierno de Trump que, alentado por el establishment tras los ataques en Siria y Afganistán, comenzó a mostrar otra cara con respecto a la política exterior, de mayor exposición del poderio militar norteamericano de forma unilateral.
Las tensiones que se desarrollaron en las últimas semanas entre Estados Unidos y Corea del Norte tras las amenazas despertaron un signo de alerta ante un posible conflicto. Es que el discurso más agresivo de Trump contra los países que tuvieran en su poder armas químicas, junto a la aparición en escena del portaaviones USS Carl Vinson de supuesto destino a la península coreana, pregonaban un conflicto incipiente donde con una intervención unilateral intenta someter a China, llamándolos a trabajar en el "problema coreano" y maniobrando para que el gigante asiático pierda peso en la región.
La realidad superó la hipótesis. Lo que parecía llevar a un conflicto inminente entre el país norcoreano y Estados Unidos quedó en suspenso tras revelarse que el portaaviones iba rumbo a Australia, aunque ahora sí se dirige rumbo a Península de Corea y se estima que llegue la semana próxima, junto a dos buques de guerra japoneses.
La escalada de amenazas entre el mandatario Kim Jong-un y Donald Trump parece haber bajado, aunque las tensiones siguen en pie.

El fin de la paciencia estratégica

El desarrollo de este conflicto es incierto, pero lo que sí es seguro es que las intenciones del gobierno norteamericano en la política exterior empiezan a girar de rumbo respecto a la administración Obama.
Tras años de "paciencia estratégica", que tras las derrotas en Irak y Afganistán profundizaban el deterioro de la hegemonía mundial de la principal potencia imperialista, parece que el gobierno de Trump busca reafirmar la hegemonía norteamericana a través del uso disuasorio de su poder militar, aunque por ahora interviniendo de manera parcial y sin saltos a gran escala en la intervención militar.
Discursivamente parece ser más ofensivo frente a sus adversarios como demuestra la tensión con Corea del Norte, pero no hay que descartar posibles conflictos militares no deseados. Como enarboló el vicepresidente Mike Pence cuando visitaba Corea del Sur: "La era de la paciencia estratégica se ha acabado".
El de Donald Trump es un gobierno bonapartista débil, sin base social sólida internamente. Y, apoyándose en un sector del Ejército, debe oscilar entre las distintas fracciones de la burocracia estatal para asentarse. En ese sentido, y combinado a una falta de orientación en la política exterior, Estados Unidos puede ir girando en su escala de intervenciones militares sin descartar que decisiones unilaterales desaten conflictos militares no deseados o impuestos.
De todas formas, lo que está claro es que la "paciencia estratégica" que llevó adelante el gobierno de Obama caducó como estrategia del imperialismo norteamericano.

Joaquín Kudric Estudiante de Historia UNLP

Suciedad mediática

Los padres somos los primeros responsables de la prepotencia, chulería y falta de empatía de muchos niños y jóvenes. Luego están los enseñantes y los medios de comunicación. Los padres que deseen educar a sus hijos en el respeto no pueden desde hace tiempo pugnar contra la suciedad mediática que se cuela por los medios de comunicación pero es que creo que la mayoría ni lo intenta por miedo a perder el aprobado de sus hijos. El mundo al revés.
El mercado, al considerar al niño y al joven meros consumidores, los ensalza y los coloca por encima de las diversas jerarquías y autoridades de las que debe aprender y además el juego político de atracción del voto acaba por sembrar un enorme grupo de ciudadanos que desprecia cuanto ignora y está encabronado con un sistema que le expone y le promete mucho para luego darle poco o nada, dejarlo en el paro, por ejemplo. Habrán aumentado los niños y jóvenes violentos y gamberros pero nosotros, los mayores, los hemos dejado solos frente a una elite mercantil y política que desea venderles algo, nada más. Los mensajes mediáticos son paradigmas de esta situación.
Mensaje uno. En una serie de TV para jóvenes, los padres se van a cenar y, en ese ínterin, los hijos y sus amigos hacen y deshacen en casa pero arreglan los desaguisados antes de que retornen los padres. Cuando estos regresan, todos están viendo tranquilamente la tele. Los padres no se dan cuenta de nada, son idiotas, y los jóvenes, listos.
Mensaje dos. Los smarphone son “power to you”.
Mensaje tres. Los niños ensucian las casas con patines y otros juegos pero no importa, en lugar de colocarles normas cívicas, los dejo a su aire y ya lo limpiaré todo con un maravilloso producto.
Mensaje cuatro. En una emisora de radio para jóvenes se les da este consejo: “Si el vecino protesta porque pones demasiado alta nuestra emisora, que se mude de apartamento”.
Mensaje cinco. En 2013, un joven que trabajaba en la City de Londres murió por exceso de trabajo. La prensa dijo que quería ser un gran banquero. ¿Quién le había metido esas ideas autodestructivas en la cabeza?
Mensaje seis. La oferta –televisión y videojuegos- es despreciable, llena de simplicidades, payasadas y violencia. Casi toda esa oferta llega a través de canales que pertenecen a media docena de conglomerados de la comunicación, la mayoría de Estados Unidos. La unión contenidos-canales-telecomunicaciones es imparable, todo vale. Si quieres regular esto te llaman comunista. ¿Qué hacemos? ¿Cómo combatir esta dictadura totalitaria?

Ramón Reig

Chernóbil 31 años

Recordando y reflexionando sobre la energía atómica en España y Cataluña hoy

El Movimiento Ibéric Antinuclear en Catalunya, recuerda Chernóbil desde el homenage a Bela Belbèoch y la resistencia a los 60 años de funcionamiento nuclear que quiere imponer la industria
A finales de octubre de 2016 un semicilindro gigante de metal cubrió definitivamente la estructura por la que Chernóbil es reconocido en todo el mundo: el sarcófago de hormigón del que sobresalía la chimenea. Con una imagen neutra, geométrica, se avanza un paso más en el olvido; en un tiempo prudencial comenzará el trabajo para desguazar la estructura de contención, y se espera que la cúpula frene la dispersión de la radiación nuclear que resulte de las operaciones de desmontaje.
Nada es seguro, salvo que, a pesar de los 31 años que han pasado desde que comenzó la catástrofe esta continúa vigente hoy y que tiene un largo futuro por delante. Que a 31 años de distancia una catástrofe continúe activa hoy no debería ser tan sólo un recordatorio.
Que todavía hoy Chernobil marque la existencia de millones de personas en Bielorrusia, Ucrania, Rusia a. A toda Europa, y al mundo, debería hacernos mirar atentamente del pasado al presente, y del presente al futuro, a una cadena de muertes y sufrimiento que hay que buscar, que están escondidos bajo imágenes de aniversario que aburren de tan repetidas.
Puede que la neutralidad de la nueva imagen de Chernóbyl disminuya una parte de su incentivo como destino turístico "de aventuras y emociones fuertes", pero siempre quedará la zona de exclusión, las zonas de bosque, de animales que "colonizan" el que antes eran campos de cultivo y edificios. Para el espacio informativo en futuros aniversarios siempre quedará alguna persona sobreviviente, o si no un hijo, hija, nieto, o nieta, para volver a contar una anécdota; y las imágenes de las ciudades y calles abandonados, llenos de vegetación, ocasionalmente de un cuerpo deformado, y las viejas imágenes en blanco y negro del "antes", contrastado con imágenes en color del "ahora".
La frase más conocida y repetida sobre lo que significa Chernobyl es "no hemos aprendido". Es una frase vacía de significado: nosotros, las personas que resistimos la irracionalidad de una energía atómica presentada como parte del "futuro", aprendimos de Chernóbyl; y ellos, los que continúan con su negocio y sus beneficios obtenidos del miedo y el sufrimiento también aprendieron y mucho: Fukushima es la prueba.
Chernóbil, Fukushima, es el rostro de una tecnología que tenemos muy cerca y dispuesta a perdurar, en el caso de Cataluña oculta tras un futuro de energías renovables. Dispuesta a alargarse, al menos hasta el 2045 y 2047 en Ascó y Vandellós. Y muy cerca, y en la misma línea, en Cofrentes, Trillo, Almaraz... y Garoña.
El ruido informativo es el peor enemigo del recuerdo, el pensamiento y el sentimiento. Por eso, 31 años después del inicio de la catástrofe, pedimos que se dedique un tiempo a reflexionar sobre Chernóbil, pero no a reflexionar en abstracto. Animamos a leer un estudio que sigue plenamente vigente, hecho por una mujer, una de las muchas resistentes, una científica francesa proveniente del mundo del conocimiento nuclear, Bela Belbéoch, que murió el 24 de septiembre de 2016, y que, a partir del 26 de abril de 1986 dedicó la resto de su vida a denunciar como "los expertos se pusieron de acuerdo para reducir al mínimo la cantidad de víctimas". Bela Belbéoch documentó la primera cosa que "ellos" aprendieron de Chernobyl. La primera cosa que están aplicando con éxito en Fukushima, y que volverán a aplicar cuando la siguiente catástrofe llegue.
No podemos recordar Chernobyl sin mirar a nuestro lado, a los tres reactores nucleares en funcionamiento en Cataluña del total de siete que funcionan en España, unos reactores que están a punto de pedir una renovación de licencia para funcionar hasta los 60 años, como mínimo, ya que algunos partidarios de la industria nuclear insinúan que podrían llegar a los 80 años, esos partidarios están interesados en demostrar que las siniestras enseñanzas de Chernobyl y Fukushima tienen aplicación práctica, también aquí.

25 de abril de 2017

MOVIMIENTO IBÉRICO ANTINUCLEAR en Cataluña

Más información: Miguel Muñiz 625895651

martes, abril 25, 2017

El “centro Macron”, o la falsa conciliación de la izquierda y la derecha



Emmanuel Macron, posible nuevo presidente de Francia, se presenta como un político que no es “ni de izquierda ni de derecha”, que rechaza los aparatos partidarios tradicionales y que construyó su candidatura en tiempo récord por fuera de esas estructuras. ¿Qué dice la figura Macron del régimen político francés?

El candidato “business friendly” sin partido

Mucho se ha escrito en estos días y, en particular, desde el domingo por la tarde, sobre qué expresa la candidatura de Emmanuel Macron, llamado mediáticamente como “el banquero antisistema”. Definido como el candidato del centro, capaz de conciliar, como el mismo expresó, “lo mejor de la derecha y lo mejor de la izquierda”, logró reunir tras su figura a un amplio espectro de votantes.
Si bien Macron obtuvo sólo el 18% de los votos si se cuenta el total del padrón electoral, luego de difundidos los datos sobre el resultado electoral y el ballotage con Marine Le Pen, rápidamente aglutinó los votos de la derecha republicana y del socialismo, cuyos respectivos candidatos, François Fillon y Benoît Hamon llamaron explícitamente a votar por el exministro el próximo 7 de mayo.
Estos grandes espacios tradicionales de la política francesa, que marcaron la alternancia de la V República en las últimas décadas, quedaron eliminados para la segunda vuelta, y se convirtieron en proveedores de votos al nuevo “extremo centro” francés. Incluso Fillon ya adelantó que carece de legitimidad para presentarse a las elecciones legislativas de junio. Y el socialismo obtuvo su peor fracaso en años, perdiendo votos tanto por izquierda, capitalizados por Mélenchon, como por derecha, por Macron. Ni siquiera el aparato partidario dio su apoyo a Hamon y le dio la espalda, con François Hollande y Manuel Valls a la cabeza de la interna contra su ala izquierda.
Así, Macron fue avanzando hasta convertirse en el nuevo enigma de la ciencia política, ya que rompiendo con todos los cánones de la política tradicional, supo, en tiempo récord, pasar de ser un total desconocido para el gran público a ser el candidato favorito en el ballotage, con más del 60% del apoyo según los sondeos.

El exbanquero de Rothschild, ¿lo mejor de la izquierda y de la derecha?

Hace un año, en abril de 2016, lanzó su movimiento ¡En Marcha!, luego de romper con el PS, renunciando a su cargo de ministro de economía, al que accedió gracias a Valls, que lo buscó como aliado para implementar sus políticas de corte liberal en el gobierno socialista de Hollande.
Este centro que expresaría Macron, europeísta, tecnócrata, liberal, se contrapone con el temor de los mercados y de los líderes europeos: el populismo, tanto de derecha como de izquierda. Frente al miedo por el “frexit” que promete Le Pen y las condiciones que planteaba Mélenchon para permanecer en la UE, Macron, el ex gerente-socio de la banca Rothschild (donde tenía un modesto sueldo de 400 mil euros al año) logró calmar los nervios del sector financiero, ya “golpeado” por las consecuencias, aún no del todo vistas, del brexit.
Pero lo más interesante de destacar es que la candidatura de Macron, construida rápidamente y por fuera de los partidos tradicionales, expresa justamente una crisis, no sólo de representación política del republicanismo y del socialismo, sino del régimen francés en su conjunto. Entre los cuatro primeros candidatos, Macron, Le Pen, Mélenchon y Fillon, se encontraba un “outsider” de la política que nunca ejerció un cargo electivo, una representante de la extrema derecha xenófoba y euroescéptica, otro euroescéptico por el franco izquierdo, y sólo un representante del republicanismo tradicional, aunque envuelto en escándalos de corrupción que le costaron la elección (el año pasado era uno de los favoritos).
El régimen político francés es hoy el nuevo modelo, junto con Estados Unidos que viene de votar a Donald Trump, donde se puede observar cada vez más abiertamente una crisis de tipo orgánico, tal como explicaba Antonio Gramsci. Y cuya explicación hay que buscarla en el 10% de desocupación que tiene Francia, en las condiciones precarias de trabajo que incluso lo llevó a tener las tasas más altas de suicidio producido por estrés laboral de toda Europa (como los casos en grandes empresas como France Telecom, La Poste, Renault), los ajustes que vienen realizando las patronales, cuya expresión fue la reforma laboral impuesta por decreto en 2016, represión mediante. Cuestiones que afectan en mayor medida a los más jóvenes, el sector que más votó por Mélenchon y Le Pen, como resultado de la experiencia que ya hicieron con el PS, sumido en una crisis total.
En este sentido, el voto por Macron tiene un componente de rechazo a la vieja política, a la política tradicional que llevó a que el socialismo aplique el ajuste y establezca un estado de emergencia, tal como lo habría hecho la derecha republicana. Sólo el 12% de los franceses confía actualmente en los partidos políticos, según un estudio de Cevipof, lo que se expresó en la incertidumbre que reinó hasta último momento en las elecciones, o sea, todo era posible, incluso, un ballotage de los extremos, entre Le Pen y Mélenchon.
Macron afirmaba a principios de febrero que su “oferta política consiste en unir la socialdemocracia, la ecología realista, la derecha orleanista y el gaullismo social”, durante una entrevista en France Inter. Por su puesto que Macron lejos está de sintetizar alguna opción por izquierda, su programa “business friendly” tiene como eje central, darle más aire al empresariado “moderno”, como ya lo demostró con la ley para el Crecimiento y la Actividad, llamada “Ley Macron” de 2014, que permitía, entre otras cosas, la apertura de los comercios los días domingo, atentando contra el tiempo libre de los trabajadores.
Su programa económico neoliberal, incluye medidas como la reducción en 60.000 millones de euros del gasto público, la eliminación de 120.000 puestos de funcionarios y la disminución del Impuesto sobre la fortuna. Macron expresa la unidad de los empresarios.
Aunque en su tesis doctoral haya desarrollado las ideas de Hegel, es difícil aplicar “la unidad de los contrarios” en su figura, como síntesis de “lo mejor de la derecha y lo mejor de la izquierda” (sic). Gran lector de Hegel, Maquiavelo, Castoriadis y Claude Lefort, referentes que han influido en su ideario liberal, Macron aboga por un liberalismo de la desregulación y el libre mercado, lejos de todo interés del pueblo trabajador.

Analía Micheloud

Los trabajadores, los sindicatos y la crisis imperante en Venezuela

¿Por qué la clase trabajadora no aparece actuando como una fuerza política independiente en la escena nacional y son arrastrados como “carne de cañón” tras la política del gobierno o la oposición?

Se acerca el 1ro de mayo, día internacional de los trabajadores. Nuevamente tanto desde el gobierno como desde la oposición han declarado que marcharán en esta fecha, con la misma agenda política por lo que han estado organizando manifestaciones en las últimas semanas, es decir, lejos de los intereses de las demandas fundamentales de la clase trabajadora. Las declaraciones vienen, no de los sindicatos o centrales sindicales, sino de los propios dirigentes políticos, ajenos a los trabajadores.
El primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, ha declarado que “nosotros andamos unidos, el PSUV, el Gran Polo Patriótico, el compañero Presidente Nicolás Maduro, la Fuerza Armada y sobre todo nuestro pueblo, los trabajadores y trabajadoras”, y que “tiene todas las instrucciones para ponerse a la orden de los trabajadores y trabajadoras de esta Patria para hacer el 1ro de mayo la más grande movilización en la historia de este país”.
Desde la oposición, la plana mayor de la llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD) también ha manifestado que marcharán este 1ro de Mayo; así en rueda de prensa, el diputado Enrique Márquez declaró que la MUD prepara una gran manifestación para ese día: “La Unidad (MUD) dará detalles luego acerca de esta actividad que advertimos que será una actividad de toda Venezuela y en todo el mundo, será una actividad nacional e internacional para que no quede duda de lo que está ocurriendo en el país”.
Como vemos, la fecha histórica de la clase obrera, que se conmemora desde 1890 recordando a aquellos militantes obreros asesinados por el capitalismo y que pasaron a la historia como los "Mártires de Chicago", que fueron el símbolo de la lucha internacional de la clase obrera y en especial por la jornada de 8 horas, estará vaciada de todo este contenido, y para tragedia aún, estará puesta al servicio de los intereses de un gobierno y una burocracia corrupta y antiobrera, que ha venido descargando la agobiante crisis económica sobre los trabajadores, por un lado, así como, por el otro, al servicio de la oposición derechista, de cámaras empresariales y hasta del imperialismo en la disputa de hacerse de las riendas del Estado y su gran renta petrolera.
¿Por qué la clase trabajadora de nuestro país ha llegado a esta situación mientras se vive una gran crisis, y es utilizada como carne de cañón, tanto por el gobierno de Maduro como por la MUD? Mientras una galopante crisis económica golpea los ingresos de los hogares obreros y populares, además de una gran crisis política, los trabajadores no han salido a luchar por sus propias demandas fundamentales que están en las antípodas de lo que defiende tanto la oposición como el oficialismo, llegando al punto que en su fecha histórica no tendrán un acto independiente sino que engrosará las filas ya sea en los actos de la MUD o en los del gobierno.
La respuesta a esta trágica situación, se explica en las propias burocracias sindicales que en todos estos años han llevado a los trabajadores a disciplinarse, como lo han hecho las ligadas al chavismo tras un proyecto nacionalista burgués liderado por Chávez y continuado por Maduro ya en medio de su completa decadencia. O como lo han hecho aquellas direcciones que pusieron los aparatos sindicales en función de la oposición, llegando al extremo, cómo aconteció en 2002, de ponerse a la cabeza junto a cámaras empresariales, para un golpe de Estado, tal como lo hizo la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), hoy prácticamente un cascarón vacío.
Desde la llegada del chavismo al gobierno, distintas burocracias sindicales, más a izquierda algunas o más atadas a la burocracia estatal otras, de mayor o menor envergadura, se empeñaron en embaucar a los trabajadores para que confiara en Chávez y su gobierno, y ahora con Maduro, y nunca asumieron una perspectiva de independencia política de clase, peleando por sus propias banderas. Hoy, la más oficialista, la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores (CSBT), cuyo presidente es el mismo que ocupa igual cargo en la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros (FUTPV), Wills Rangel, no es más que una correa de transmisión de los intereses del gobierno, siendo una federación prácticamente estatizada.
De igual manera, viejas direcciones sindicales, como la CTV y agrupamientos sindicales menores, transformaron estas centrales sindicales también en correas de transmisión de los intereses patronales y de los partidos de la oposición aglutinados en los que hoy conforman la MUD. Y como hemos visto, a este molino de la oposición se han sumado burócratas sindicales que antes fueron furibundos defensores del chavismo y que enfrentaron toda tentativa de independencia de clase. De la noche a la mañana han pasado a engrosar las filas de los partidos que integran la MUD, como es el caso de Marcela Máspero, dirigente de la Unete (Unión Nacional de Trabajadores), que integra Voluntad Popular de Leopoldo López. De igual manera hicieron otros dirigentes sindicales, sobre todo en la región de Guayana –zona de las grandes industrias básicas- que hoy son parte de este mismo partido o de Primero Justicia de Henrique Capriles.
Esta es una de las explicaciones del por qué vemos que, frente a semejante crisis que sacude al país, la ausencia en la escena nacional de la fuerza de los trabajadores con sus propias demandas y sus métodos de lucha, y que no haya siquiera polos sindicales importantes que se planten una perspectiva de clase. Pero también, otra explicación es que tras el fracaso del proyecto del chavismo, en el que muchos trabajadores centraron sus expectativas de cambios, ha producido fuertes elementos de desmoralización a nivel de grandes sectores creando postración en los mismos.

Hay que impulsar encuentros de trabajadores para ir forjando dirigentes combativos y por una política de clase

Pero esta situación implica que hay que redoblar el combate por organizaciones sindicales con dirigentes que no sean correa de transmisión de proyectos políticos patronales, que no funcionen como camarillas por encima de los trabajadores, a espaldas de la base, sino que se manejen democráticamente, con el método de las asambleas de bases, dirigentes que ejecuten lo que las bases decidan y con mandatos revocables. Que frente a la crisis imperante se hace más urgente que nunca sindicatos con total independencia de clase ante la MUD y gobierno, como una condición para que sean verdaderas organizaciones de lucha clasista, que nos permitan además dirigirnos al conjunto del pueblo explotado y pobre para tejer una poderosa alianza obrera y popular contra las políticas tanto del gobierno como de los partidos de oposición.
Es necesario luchar por la más amplia unidad de los trabajadores y trabajadoras y evitar que continúen siendo usados como carne de cañón para proyectos políticos ajenos a sus intereses. El primer deber en el camino de esta unidad es partir de espacios y organismos que agrupen al conjunto de los trabajadores en cada lugar de trabajo o empresa, organizar asambleas y comités de lucha con la participación de todos, ya sean impulsados por el sindicato allí donde este sea dirigido por sectores combativos, o impuestos al sindicato si éste es dirigido burocrática y corporativamente.
Organizar encuentros comunes entre los trabajadores regionales y nacionalmente, encuentros de delegados de base, escogidos en asamblea en su lugar de trabajo, independientemente que sea o no dirigente sindical, con mandatos de la asamblea y revocables en cualquier momento por la misma, para ir forjando una nueva camada de obreros y obreras combativos, y donde se vote un plan de emergencia obrero y popular frente a la crisis imperante, al que con total certeza se opondrá tanto el gobierno como la oposición pues va contra sus intereses.
La total independencia de los sindicatos del Estado, el partido del gobierno y de la oposición, es clave en la crisis actual, así como la mayor democracia obrera en sus filas, y sacarnos de encima a las burocracias sindicales y poner al frente direcciones obreras clasistas, democráticas y combativas, que se planteen que la clase obrera entre en la escena política nacional como una fuerza independiente.

Milton D'León
Caracas @MiltonDLeon