martes, mayo 30, 2017

Dialéctica y marxismo: Mariátegui, filosofía y combate



Continuamos la serie de marxismo y dialéctica con algunas ideas filosóficas del principal exponente del marxismo latinoamericano.

José Carlos Mariátegui (1894-1930) es un pensador fundamental para entender América Latina y la trayectoria del marxismo en nuestro subcontinente. Asimismo, sus escritos recorren un amplio abanico de temas, en el cual tienen un especial lugar las cuestiones de la literatura, el arte y las vanguardias, junto con los principales hechos políticos de la primera posguerra y la segunda mitad de los años 20. En estas líneas intentaremos introducirnos en otro aspecto de su pensamiento, que es el filosófico. Buscaremos resaltar su lectura sobre la cuestión de la dialéctica, presente en sus reflexiones sobre los rasgos distintivos del marxismo.
En primer lugar, recordemos que su lectura del marxismo contiene un diálogo fluido con pensadores más o menos ajenos a la órbita cultural de las tradiciones del marxismo alemán y ruso, predominantes en la II y III Internacional respectivamente.
Expresión de esta peculiaridad, es la influencia en Mariátegui del pensador neo-hegeliano Benedetto Croce (directamente unas veces y otras a través de temas en los que Croce intervino de alguna manera) o del fundador del sindicalismo revolucionario francés Georges Sorel.
Esto no quiere decir exactamente que Mariátegui fuera “soreliano” o “croceano” sin más, sino que su lectura del marxismo se realiza o puede comprenderse mejor teniendo en cuenta el diálogo que establece Mariátegui con ellos. Sorel será para Mariátegui un punto de referencia contra el evolucionismo lineal y el positivismo, mientras Croce un antídoto contra la asimilación del marxismo con el materialismo vulgar.
Para Mariátegui, la Revolución Rusa abre el camino a una época caracterizada por una “concepción heroica y voluntarista de la vida” y es al calor de esta definición que reivindica el marxismo como una “filosofía de la acción” en polémica con las interpretaciones mecanicistas y vulgares, dentro y fuera del marxismo.
Haciendo una relectura de Sorel, que había postulado la idea de la Huelga General como mito contra el racionalismo evolucionista de la II Internacional, Mariátegui propone entender la revolución social como un mito. El mito de la revolución social es el único capaz de dar al proletariado la fe combativa que el evolucionismo y el positivismo habían extirpado de la cultura occidental. Esta mirada no impedirá a Mariátegui cierta reivindicación de una racionalidad histórica. Frente a las tendencias decadentistas y reaccionarias del pensamiento burgués, el marxista peruano sostiene que el proletariado sucede a la burguesía en la empresa civilizatoria, cuando la burguesía decide retroceder en la historia y la filosofía hacia posiciones reaccionarias.
En este contexto, la dialéctica aparece en el pensamiento de Mariátegui como una relación entre sujeto y objeto, pero no limitada al campo del conocimiento, sino en el plano histórico y social, como una relación entre la voluntad política y la circunstancias objetivas.
En un artículo publicado en Variedades, el 2 de enero de 1926, Mariátegui reseña el libro La agonía del Cristianismo de Miguel de Unamuno, polemizando con cierta lectura desprovista de sutileza mediante la cual el pensador de Salamanca atribuía a Marx la idea de que las cosas hacen a los hombres. Contra esa posición, destacaba que había que estudiar a Marx en Marx mismo y afirmaba que la idea de Unamuno de que la religión se elevaba a política y política a religión coincidía con la de los marxistas revolucionarios para quienes “el marxismo es lucha, agonía”.
Esta lectura, por demás audaz y asimismo discutible, resaltaba la importancia de la acción política revolucionaria contra las lecturas de tipo “objetivista” que para Mariátegui caracterizaban a la Segunda Internacional, a quienes el marxista peruano llamaba “pedantes profesores tudescos”.
Esta temática se retoma en una serie de artículos escritos entre julio de 1928 y junio de 1929, publicados primero en las revistas Mundial y Variedades, republicados luego en Amauta y preparados para publicar como libro antes de su muerte en 1930. El libro se llama Defensa del marxismo. Polémica revolucionaria y debate contra otro libro que es Más allá del marxismo de Henri De Man, en ese momento el referente del socialismo “revisionista” belga (posteriormente fue colaborador con la ocupación nazi en su país).
Mariátegui rebate los argumentos de De Man, que reproducían muchos de los planteos que hoy pueden considerarse lugares comunes universales contra el marxismo: determinismo económico, excesivo materialismo que no asigna importancia a las cuestiones espirituales, concepción teleológica de la historia, etc.
El marxista peruano va a señalar que el llamado “determinismo económico” de Marx es una deformación de sus críticos y que Marx se proponía una política realista para lo cual “extremó la demostración de que el proceso mismo de la economía capitalista, cuanto más plena y vigorosamente se cumple, conduce al socialismo; pero entendió, siempre como condición previa de un nuevo orden, la capacitación espiritual e intelectual del proletariado para realizarlo, a través de la lucha de clases […] El carácter voluntarista del socialismo no es, en verdad, menos evidente, aunque sí menos entendido por la crítica, que su fondo determinista”.
En ese contexto argumentativo, debatía la imagen del marxismo como un producto del Siglo XIX, según De Man en crisis junto con el positivismo y el cientificismo.
Señalaba que la concepción filosófica del marxismo no tenía nada que ver con esas doctrinas y que había creado un nuevo tipo de intelectual que Mariátegui llamaba “ideólogo realizador”: “Marx inició este tipo de hombre de acción y de pensamiento. Pero en los líderes de la revolución rusa aparece, con rasgos más definidos, el ideólogo realizador. Lenin, Trotsky, Bukharin, Lunatcharsky, filosofan en la teoría y la praxis. […] ¿Y en Rosa Luxemburgo, acaso no se unimisman, a toda hora, la combatiente y la artista?”.
En el mismo trabajo, hay un comentario crítico del libro de Max Eastman La ciencia de la revolución, en el que el autor norteamericano denunciaba como negativa la influencia de Hegel sobre Marx. En esa crítica, Mariátegui establece una relación directa entre la dialéctica y la productividad teórica del marxismo.
Luego de señalar que en su batalla contra la dialéctica, Eastman practica una resistencia de norteamericano formado en el pragmatismo, señala que lo que reprocha realmente Eastman a Marx no es no haberse liberado de Hegel, sino no haber abandonado toda filosofía, pero que fue precisamente el desarrollo de su pensamiento teórico por encima de los problemas del movimiento obrero de su tiempo tal cual se presentaban empíricamente lo que le permitió sentar las bases de un movimiento socialista mundial.
Para profundizar este argumento, Mariátegui reivindicaba las Tesis sobre Feuerbach, que Eastman citaba en su libro sin comprender y el pasaje de Marx sobre la diferencia entre su método y el de Hegel, en sus palabras finales a la segunda edición alemana de El Capital, escritas en enero de 1873, concluyendo que el error fundamental de Eastman era considerar que todo era reducible a ciencia y que la revolución no necesitaba filósofos sino técnicos.
Esta conclusión, que está en el último de los capítulos que llegó a dejar compilados para la publicación de Defensa del marxismo (los posteriores capítulos fueron editados por sus hijos en base a anotaciones del autor), resulta muy interesante porque permite trazar una mirada más de conjunto sobre la posición de Mariátegui.
Sintetizando, podríamos decir que el marxista peruano propone una comprensión del marxismo en términos de una filosofía de la acción en la que la teoría condensa la práctica pasada y anticipa la futura, una lectura que hace hincapié en la necesaria relación de voluntarismo y determinismo para comprender el pensamiento de Marx y una reivindicación de la dialéctica como clave para comprender los procesos históricos y el marxismo mismo, en polémica con otras corrientes filosóficas.
Esta lectura del marxismo permitió a Mariátegui formular una estrategia para la revolución en Perú que partía de reconocer las problemáticas específicas como las de los pueblos originarios y la tierra así como la necesidad de orientar la revolución en un sentido socialista aunque se iniciara por tareas democrático-burguesas no resueltas previamente, contra las concepciones “populistas” que sostenía en Perú el dirigente del APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) Víctor Raúl Haya de la Torre o las fórmulas canónicas de la Internacional Comunista burocratizada, que en su primera Conferencia Comunista Latinoamericana en 1929 definiría los países latinoamericanos como “no maduros para el socialismo” y por ende como “democrático-burguesa” la revolución latinoamericana.

Juan Dal Maso
juandalmaso@gmail.com

El oficio del periodista en León Trotsky y John Reed



Entre los marxistas que han ejercido la profesión de periodistas, no sólo se encuentran Karl Marx y Vladimir Lenin, sino también León Trotsky y el estadounidense John Reed.

El periodismo es descrito como una actividad fascinante que permite estar donde se producen los hechos, acercar la información a los lectores, y en particular el ser corresponsal de guerra permite involucrarse con las emociones y situaciones de las personas envueltas en el conflicto. Entre los marxistas que han ejercido la profesión de periodistas, no sólo se encuentran Karl Marx y Vladimir Lenin, sino también León Trotsky, y el activista reconocido por su gran cobertura sobre la Revolución Rusa, los “Diez días que estremecieron al mundo”, el estadounidense John Reed.
“El 19 de noviembre de 1914 crucé la frontera francesa como corresponsal de guerra para el diario ruso Kievskaya Mysl. Acepté la oferta del periódico con más entusiasmo porque me daría la oportunidad de acercarme a la guerra. París estaba triste; Por la noche, las calles se perdieron en la oscuridad. (…) Después de la comprobación del avance alemán sobre el Marne, la guerra se hizo cada vez más exigente y despiadada”, así describe Trotsky en su libro “Mi vida” (1930) su experiencia como periodista en la Primera Guerra Mundial.
Describiendo un panorama absolutamente desolador, y de caos en el que estaba sumergida Europa, en medio de la destrucción, Trotsky halló una perla: “En el momento en que los alemanes se acercaban a París y los patriotas franceses burgueses lo abandonaban, dos rusos emigrados montaron un pequeño diario publicado en ruso. Su objetivo era explicar los acontecimientos actuales que el destino había aislado en París y ver que el espíritu de solidaridad internacional no se había extinguido por completo.”
Continuando en su relato Trotsky cuenta cómo el periódico se mantenía a pulmón hasta llegando a producir una ganancia de 30 francos, con periodistas que pasaban hambre, hasta que encontraron mejor financiación. Éste fue el relato sobre el diario “Nashe Slovo” o “Nuestra Palabra”, que luego fue llamado “Golos” (La Voz). Como explica Trotsky, su experiencia en este periódico le fue útil cuando luego tuvo que lidiar con asuntos militares más de cerca.
Otro caso que fusionó la guerra con el periodismo fue el del activista y periodista estadounidense John Reed. Se formó en Harvard donde fundó un club socialista para sorpresa de sus compañeros de estudio, muchos de clases ricas y privilegiadas. Reed siempre estaba en el corazón de la tormenta: en huelgas de obreros textiles, los peones oprimidos en México con Pancho Villa a la cabeza, y la denuncia de funcionarios zaristas que le valió la detención de la que luego pudo escabullirse y continuar con sus escritos.
En 1917 cuando consideró que el proletariado se haría con el poder en Rusia, se lanzó a la aventura allí también, y su valioso relato los “Diez días que estremecieron al mundo” le valió el reconocimiento de todos. Reunió colecciones de Pravda, panfletos y carteles. Los fascistas norteamericanos quisieron impedir la publicación de su manuscrito por lo que intentaron robárselo en varias ocasiones.
Luego de la publicación del famoso libro participó como redactor en la revista socialista The Revolutionary Age (“La Edad Revolucionaria”), también en conferencias tratando de contagiar su espíritu combativo y organizó el Partido Obrero Comunista en el corazón del capitalismo norteamericano.

Natalia N. L. Brezina

Disfunciones

Se han producido demasiadas disfunciones en los últimos tiempos, señal de que la sociedad aún no está totalmente adocenada. El poder y sus medios de comunicación han visto cómo no les ha funcionado el mensaje que pretendían convertir en realidad a pesar de la unanimidad con que la orquesta mediática ha actuado. La opinión pública, en estos casos, no ha sido la opinión publicada, en contra de lo que suelen estar acostumbrados en las articuladas altas esferas.
Qué bien engrasada estaba la maquinaria del poder cuando en 2005 nos hicieron votar la llamada constitución europea. Sin embargo, Francia y Holanda dijeron no. Leí aquel texto y básicamente era un salvoconducto para la libre circulación de capitales y una postración ante la maquinaria militar de Estados Unidos. Los franceses dijeron no, entre otros motivos, hartos, ya por entonces, de la deslocalización de las grandes empresas, uno de los motivos que ha encaminado el voto hacia Le Pen o que ha llevado a Trump a la Casa Blanca. De todas formas, luego, ya sin referéndums, ese poder real firmó el Pacto de Lisboa que era casi como colar aquella “constitución” por la puerta de atrás.
En 2016 los colombianos tumbaron el Acuerdo de Paz con las FARC, impulsado por su presidente, Juan Manuel Santos, aunque con el 62,5 por ciento de abstención, mientras que Inglaterra le decía adiós a la Unión Europea con su brexit y en los EEUU Trump nos daba la sorpresa. La maquinaria mediática –obedeciendo órdenes de sus dueños- había apostado por el acuerdo de paz, contra el brexit y a favor de Clinton. La Mesa Redonda Europea de Empresarios Industriales (ERT, por sus siglas en inglés), que aglutina a 51 de las multinacionales industriales y tecnológicas más importantes del continente, se pronunció en contra del brexit. A Clinton la apoyaron multinacionales mediáticas y magnates conectados a ellas como Carlos Slim (accionista de The New York Times), James Murdoch (Fox), Thompson Reuters, Google, Time Warner, Comcast, NBC Universal, The Hufftington Post Media Group o Steven Spielberg.
Pero los ciudadanos dijeron “no, vamos a protagonizar una disfuncionalidad”. Y ahora, a pequeña escala, Sánchez manda a San Telmo a Susana contra pronóstico y hasta un portugués llamado Salvador Sobral aparece con su piano y le demuestra a la TV que la gente no sólo quiere humo, cohetes, luces y coreografía barata sino música, sólo música. Está pasando algo muy serio pero los medios de comunicación no quieren enterarse. Hace tiempo que van detrás de la Historia.

Ramón Reig

Paul Vergès y el internacionalismo del Partido Comunista Reunionés

Introducción

Fundado en 1959, año del triunfo de la Revolución Cubana liderada por Fidel Castro, el Partido Comunista Reunionés de Paul Vergès tuvo desde sus tiempos iniciales una vocación internacionalista. Si el objetivo principal es reivindicar el derecho de los reunioneses a la dignidad, el PCR siempre ha mantenido un lazo muy fuerte con los pueblos en lucha por su emancipación. Modesto por su tamaño e influencia, procedente de una minúscula isla perdida en medio del océano Índico, el PCR se ha destacado en cambio por su solidaridad inquebrantable con las causas nobles y jamás ha transigido sobre los principios de fraternidad, generosidad con los humildes de la tierra.
¿Cuáles fueron las grandes causas de la humanidad que apoyó el PCR desde su fundación? ¿En qué zonas geográficas se expresó su solidaridad internacionalista? ¿De qué modo contribuyó a esas luchas? ¿Cuáles fueron las grandes personalidades revolucionarias del siglo XX que conoció Paul Vergès como secretario del PCR? Preguntas a las cuales este artículo aspira a contestar.
El PCR, en nombre del principio de solidaridad entre las luchas, brindó un apoyo constante a los pueblos en lucha en la zona del océano Índico, sea en Sudáfrica o en las islas Chagos. Paul Vergès desempeñó también un papel importante en la solidaridad internacionalista con Vietnam, atacado por el imperialismo estadounidense, exhortando a las dos grandes potencias, la URSS y China, a que pusieran de lado sus diferendos para apoyar la causa de la emancipación que lideró Ho-Chi-Minh. Por fin, el PCR expresó una fidelidad constante a la lucha del pueblo cubano por la preservación de su independencia, símbolo de la aspiración de los desheredados a una vida mejor.

Solidaridad en el océano Índico

El Partido Comunista Reunionés expresó primero su solidaridad internacionalista en su zona geográfica apoyando dos grandes causas: el derecho del pueblo de Chagos a vivir en su tierra natal y la lucha contra el apartheid en Sudáfrica.

Chagos

El archipiélago de Chagos es un conjunto de 65 islas principales de una superficie de alrededor de 60 kilómetros cuadrados, situado al norte del océano Índico, entre África e Indonesia, a unos 2.000 km de La Reunión, entre las cuales la más importante es Diego García (44 km2). Como Isla Reunión, Chagos fue una colonia francesa de poblamiento a partir de 1783. En 1814, tras las guerras napoleónicas y la firma del Tratado de París, Chagos –así como todas las demás islas del océano Índico menos La Reunión– pasan bajo corona británica. En 1903 el archipiélago es integrado a la colonia de Isla Mauricio. En 1965, Chagos es separado de Isla Mauricio, que conseguiría su independencia en 1968, y se convierte en el territorio británico del océano Índico. El archipiélago entonces se pobló con unos dos mil habitantes, en su mayoría descendientes de esclavos originarios de Madagascar y de Mozambique y de trabajadores procedentes de la India.
Por su posición estratégica, en el marco de la Guerra Fría, Estados Unidos decide instalar en 1966 una base militar en la isla de Diego García, la más importante que tiene Washington en el exterior, por una duración total de 70 años (50 años + 20 años). Para ello, y de acuerdo con el Gobierno británico, todos los habitantes de Chagos son arbitrariamente deportados a Isla Mauricio y a Seychelles entre 1966 y 1973, sin posibilidad de regreso, en violación de los artículos 9, 13 y 17 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Según el artículo 9, “nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado”. El artículo 13 estipula que “toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”. Por fin, el artículo 17 recuerda que “nadie será privado arbitrariamente de su propiedad”. [1]
El PCR, en virtud de sus principios fundadores de solidaridad internacionalista, expresó su apoyo a la lucha del pueblo de Chagos desde los primeros momentos. En 1989, Paul Vergès, entonces alcalde de la ciudad de Le Port, acogió la primera conferencia internacional sobre la lucha del pueblo de Chagos por el respeto de sus derechos fundamentales. Las autoridades decidieron nombrar la principal avenida de la ciudad “Avenida Chagos”, en homenaje a la lucha de un pueblo considerado hermano según la historia, la geografía y por las aspiraciones a la dignidad.
Olivier Bancoult, presidente del Grupo Refugiados Chagos, rindió tributo a la memoria de Paul Vergès y recordó el apoyo indefectible del PCR a la causa de su pueblo:
“Nos sentimos honrados de que la causa de Chagos formase parte de sus grandes combates. Haber tenido a Paul Vergès a nuestro lado en nuestra lucha por el respeto de nuestros derechos fundamentales fue un privilegio y una gran fuente de inspiración. Fue un verdadero guía, casi un padre, que nos ayudó en nuestras primeras batallas. Recuerdo que durante su mandato como presidente del Consejo Regional entre 1998 y 2010, nos invitó aquí, al Consejo Regional, y nos alentó a que diéramos una dimensión internacional a la lucha de Chagos, a que lleváramos nuestra voz al mundo. Nuestra primera conferencia internacional tuvo lugar aquí, en la ciudad de Le Port, en La Reunión, en 1989, y fue también Paul Vergès el primero en alentar la creación del Comité Solidaridad Chagos-La Reunión. [2]
Hoy el pueblo de Chagos, con 10.000 miembros, aspira todavía a la justicia. Maurice Gironcel, secretario general del PCR, reafirmó en febrero de 2017, con ocasión del IX Congreso del partido, el apoyo de los herederos de Paul Vergès a la causa de Chagos. [3]

La lucha contra el apartheid en Sudáfrica

El PCR también se comprometió de modo resuelto y concreto al lado del pueblo surafricano en la lucha contra el régimen racista de Pretoria y el apartheid. No obstante, el contexto era hostil a la expresión de cualquier solidaridad. En efecto, el Gobierno francés brindaba su apoyo a Pretoria. Existía una línea aérea entre La Reunión y Sudáfrica y el régimen supremacista también tenía una representación diplomática en la isla. Por otra parte el apartheid tenía un grupo de amistad en el Senado francés presidido por Georges Repiquet, un reunionés. Por su parte Paul Vergès, a contrapié del poder dominante y denunciando la complicidad de la Francia institucional con los verdugos de Pretoria, lanzó en La Reunión la consigna “Liberen a Mandela”, símbolo de la resistencia a la opresión, y brindó un apoyo político y material a la lucha contra la segregación racial. [4]
En 1985 el PCR organizó una inmensa manifestación contra el régimen del apartheid y en apoyo a la lucha de los surafricanos por la libertad que reunió a miles de personas. La exigencia era triple: boicot a los productos surafricanos vendidos en La Reunión, cierre de la línea aérea entre Saint-Denis y Johannesburgo y cierre del consulado surafricano.
Como diputado europeo, Paul Vergès encabezó una delegación de parlamentarios y organizó una misión de investigación en Sudáfrica estrangulada por el régimen del apartheid. Marcado por las injusticias que observó allí, el grupo parlamentario publicó un informe denunciando las exacciones cometidas contra la mayoría de los surafricanos, víctimas del sistema segregacionista. Tras la publicación del informe, la Unión Europea decidió restringir sus relaciones diplomáticas con Pretoria.
Durante el centenario de la fundación del Congreso Nacional Africano en enero de 2012, ningún partido político europeo fue invitado a las celebraciones. En cambio el PCR ocupó un lugar de honor al lado de las otras delegaciones, ilustrando así el reconocimiento del pueblo surafricano por la solidaridad activa de los reunioneses.

Apoyo activo a la lucha del pueblo vietnamita

Vietnam fue también una de las grandes causas que defendió el PCR. Esta nación que aspiraba a la plena independencia fue víctima de una guerra implacable de 1965 a 1973 que llevó Estados Unidos, opuesto a la emancipación del pueblo vietnamita. En el espacio de ocho años, se lanzaron más bombas sobre el norte de Vietnam que el total de bombas lanzadas durante toda la Primera y la Segunda Guerras Mundiales. La resistencia popular que lideró Ho-Chi-Minh suscitó una solidaridad internacional, a la cual contribuyó Paul Vergès.
Paul Vergès sentía respeto y admiración por los pueblos de la URSS, su revolución y sus progresos sociales y tenía lazos políticos fuertes con sus dirigentes. En cambio no vacilaba en expresar su oposición cuando consideraba que se violaban los principios y valores internacionalistas. Así, en 1968, condenó la invasión de Praga por la URSS, la calificó de “error trágico” y votó en contra de una moción que presentó el Partido Comunista de la URSS en 1969 durante un congreso que reunió a los partidos progresistas del mundo. En plena crisis entre la Unión Soviética y China, el líder del PCR lanzó un llamado a las dos grandes potencias, exhortándolas a dejar de lado sus diferendos, recordándoles que la gran prioridad era la lucha del pueblo vietnamita contra el imperialismo estadounidense. Paul Vergès se reuniría con Mao Ze Dong en octubre de 1961 durante un viaje a China, echando las bases de lazos duraderos entre el Partido Comunista Chino y el PCR. Paul Vergès también conocería a Ho-Chi-Minh y tejería relaciones con Vietnam.

Fidelidad a Cuba socialista

La Revolución Cubana fue una fuente de inspiración para todos los pueblos que luchaban por su emancipación. En La Reunión, la influencia de las ideas de progreso que vehiculó el proceso liderado por Fidel Castro marcó al PCR. Paul Vergès expresó con elocuencia su admiración por la lucha del pueblo cubano por la dignidad: “Cuba, ejemplo en América Latina de lo que puede hacer un pueblo que toma sus responsabilidades entre sus manos. Es para nosotros otra razón de confianza en nuestra propia victoria en el futuro”. [5]
La Habana siguió con atención el combate del PCR por la igualdad. Los dirigentes cubanos sabían quién era Paul Vergès. Así, con ocasión del XX aniversario del triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1979, el Partido Comunista de Cuba invitó al secretario general del PCR a La Habana, el cual, fue recibido con todos los honores. Fidel Castro hizo el esfuerzo para reunirse con Paul Vergès durante un encuentro que duró varias horas.
Los grandes logros de la Revolución Cubana, particularmente la protección social brindada a los más vulnerables, marcó al PCR. Un extracto del diario Témoignages de 1979 expresó ese sentimiento:
“En Cuba ya no hay niños abandonados en las calles. Desaparecieron los limpiabotas, los mendigos. Los niños son reyes. Gozan de buena salud, van a la escuela y a los centros de recreo o están con sus familiares y ya no el temen al futuro. Las mujeres tienen derecho al trabajo, a la palabra, a la libertad. Un Código de la familia las protege a ellas y a sus hijos”. [6]
Paul Vergès pensaba en una posible aplicación en La Reunión de algunas medidas del modelo cubano, particularmente en el campo social. La isla del océano Índico presentaba en aquella época todas las características socioeconómicas de una sociedad del Tercer Mundo. Así, según el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos francés (INSEE), en 1970, el ingreso por habitante era inferior a 300 euros, o sea apenas un 17% del nivel nacional. [7] El PCR se sintió impresionado particularmente por el éxito de Cuba en la lucha contra el analfabetismo, que en 1961 se convirtió en el primer territorio del continente en erradicar esta plaga. Hoy La Reunión cuenta con más de 120.000 analfabetos sobre una población de 840.000 habitantes, o sea cerca del 25% de los habitantes entre 16 y 65 años, cuando Cuba resolvió este problema hace más de medio siglo.

Conclusión

El internacionalismo solidario con los pueblos del Sur en lucha por su emancipación fue un valor fundamental que cultivaron Paul Vergès y el PCR. En su tiempo José Martí, Héroe Nacional Cubano, expresó la máxima siguiente: “Patria es Humanidad”. Desde 1959 la Revolución Cubana ha hecho de este principio el pilar de su política exterior. En Isla Reunión el PCR, bajo la égida de Paul Vergès, a su manera y en el límite de sus recursos, ha expresado la solidaridad de los reunioneses con las mujeres y los hombres del planeta que reivindican su derecho inalienable a la autodeterminación, a la paz y a la dignidad.

Salim Lamrani

Notas:

[1] Naciones Unidas, «Déclaration universelle des droits de l’homme», 10 de diciembre de 1948. http://www.un.org/fr/universal-declaration-human-rights/ (sitio consultado el 7 de febrero de 2017).
[2] Olivier Bancoult, «Hommage à Paul Vergès de la part d’Olivier Bancoult et des Chagossiens», Témoignages, 14 de noviembre de 2016. http://www.temoignages.re/politique/actualites/hommage-a-paul-verges-de-la-part-d-olivier-bancoult-et-des-chagossiens,88134 (sitio consultado el 7 de febrero de 2017).
[3] Maurice Gironcel, «Discours de clôture du IX Congrès du Parti Communiste Réunionnais», 5 de febrero de 2017.
[4] Manuel Marchal, «La Réunion-Afrique du Sud : l’amitié repose sur la solidarité des luttes», Témoignages, 9 de diciembre de 2013. http://www.temoignages.re/culture/hommage/la-reunion-afrique-du-sud-l-amitie-repose-sur-la-solidarite-des-luttes,72885 (sitio consultado el 8 de febrero de 2017).
[5] Témoignages, «La Révolution d’un peuple et son triomphe : des raisons de confiance dans notre propre victoire», 21 de enero de 1979. http://www.temoignages.re/politique/actualites/paul-verges-rencontre-fidel-castro,88283 (sitio consultado el 10 de febrero de 2017).
[6] Ibid.
[7] Institut national de la statistique et des études économiques, «La départementalisation de La Réunion», 4 de octubre de 2016. https://www.insee.fr/fr/statistiques/2128996#titre-bloc-28 (sitio consultado el 10 de febrero de 2017).

lunes, mayo 29, 2017

CIA, Kennedy y Fidel



En #LAPupilaTv De la mano de Fabián Escalante, ex jefe de la Seguridad del Estado cubana, La pupila asombrada analiza la trama que involucró a la CIA, Kennedy y Fidel y terminó con la vida de la periodista norteamericana Lisa Howard.

Brasil: una transición convulsiva



El PT mete violín en bolsa con las “directas”

Michel Temer está ensayando diferentes maniobras para permanecer en el poder. Nuevas estrategias fueron pensadas por el núcleo fuerte del gobierno para frenar las posibles vías de alejamiento presidencial. Si Temer fuera desplazado del poder por el Tribunal Superior Electoral, a partir de anular la fórmula que triunfó en las elecciones de 2014 (la alternativa que se baraja como más rápida para su destitución), habrá “apelación tras apelación” de la defensa del actual presidente. “Estiman que en ese proceso podrían demorar una sentencia definitiva al menos hasta octubre próximo. Juegan también con otra posibilidad: que algún juez electoral de esa Corte pida ‘revisar’ el proceso, con lo cual el juicio no comenzaría como se supone el 6 de junio próximo” (Clarín, 28/5). A la par de esto, el presidente dio una señal de fuerza y ordenó por decreto la intervención del ejército para reprimir en las calles.
Estas iniciativas no fueron suficientes, sin embargo, para remontar la crisis, que sigue abriendo nuevas grietas en todos los frentes. En el plano judicial, al inminente pronunciamiento de la Junta electoral el próximo 6 de junio se le suma el pedido de interpelación de Temer por parte del Procurador general sobre las denuncias de corrupción, que podría ser el disparador de un proceso penal por la Corte, que constituye otra de las vías para proceder al juicio político del actual presidente. En el terreno económico, se produjo la renuncia de la presidenta del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). Se trata de un golpe importante en el momento en que Temer había puesto un empeño especial por preservar la integridad de su gabinete y elenco de colaboradores.En este esfuerzo, el PSDB , el otro gran partido que integra la coalición de gobierno, ha mantenido sus ministros en el gabinete, pese al amago de algunos de ellos por renunciar.

Crisis de fondo

La renuncia de la presidenta del BNDES no es un dato menor pues éste constituyó la gran fuente de financiamiento de la burguesía nacional durante estas décadas y es una de las bases de su ascenso meteórico. La institución está bajo sospecha de “favores” a muchas de las empresas que están en la causa del Lava Jato y, también, al frigorífico JBS cuyo dueño, Joesley Bastista, delató al presidente Temer como involucrado en casos de soborno. La presidente renunciante “estaba bajo presión de aquellos empresarios que vivieron, durante largo tiempo, de jugosos créditos subsidiados del BNDES. La acusaban de ‘frenar’ los proyectos financiados por esta entidad” (ídem). Lo ocurrido en la entidad forma parte de un gran campo de disputa que está abierto entre la burguesía local y el imperialismo por el manejo y explotación de los grandes recursos y actividad industrial del país y, por lo tanto, sobre el destino de las grandes corporaciones brasileras. La operación Lava Jato y, ahora, las revelaciones de los hermanos Batista, fisgoneadas desde Estados Unidos, ha apuntado a quebrar la articulación industrial y financiera armada en torno a Petrobras y el sistema de contratos y concesiones otorgadas desde el Estado.
Obedrecht está haciendo un esfuerzo por salvar sus posiciones en Brasil, procurando negociar -a cambio de las revelaciones- la continuidad de sus negocios. Pero una destitución de Temer desbarataría todos los arreglos hechos en el último año con las constructoras y empresas coimeras y Brasil asistiría a una enorme transferencia patrimonial entre capitales extranjeros y nacionales. Estamos en presencia de una crisis de fondo que atraviesa a todas las clases sociales y pone en tela de juicio el conjunto de las relaciones sociales vigentes.
Temer no pudo detener tampoco un desgranamiento de su propia tropa en el parlamento, empezando por el presidente del Senado, quien acaba de reclamar la renuncia del jefe de estado. Esta fisura en el parlamento ha frenado la salida de la reforma laboral y jubilatoria. Esto es clave porque priva a Temer, quizás, de su principal arma de gobierno que era presentarse como el garante del ajuste, que vino llevando adelante desde que asumió el gobierno. Un empantanamiento de la ofensiva antipopular en curso puede acelerar la determinación del capital de soltarle la mano al gobierno. Por lo pronto, la calificadora Moody's le bajó la nota de Brasil mientras se acentúa la fuga de capitales.
Entretanto, el gobierno tuvo que dar marcha atrás con el decreto de las fuerzas armadas, que no sirvió para detener la protesta. Las movilizaciones, magras los días posteriores al estallido del escándalo de los hermanos Batista, volvieron a cobrar masividad, especialmente en Brasilia, donde tuvieron un carácter multitudinario, de las más masivas de los últimos años.

Unión nacional

Si Temer sobrevive, es porque la oposición aún no logra articular una transición. Lo que parecería estar más claro es que la posibilidad de convocar a elecciones generales está cada vez más lejos. Después de haber batido el parche sobre las "elecciones directas", el PT estaría dispuesto a replegar esa bandera y aceptado negociar un sucesor a través de una elección indirecta por el Congreso. Todavía no hay acuerdo sobre el nombre, pero un candidato de consenso tendría como fundamento una continuidad de la política de austeridad y de reformas antiobreras. El PT confirma, una vez más, que es un partido integrado al régimen social vigente y que no está en sus planes poner en juego la gobernabilidad. “Una transición desorganizada plantea el riesgo de un vacío de poder que podría perjudicar a una economía que se espera que salga de la recesión este año” (El País, 28/5), con más razón cuando el país viene de estar sacudido por la masiva huelga general de semanas atrás y por concentraciones populares de repudio al presidente y su ajuste. De acuerdo a lo que informa la prensa, los principales partidos (el PMDB gobernante, el PSDB y el propio PT) estarían negociando un sucesor, aunque todavía no habría un acuerdo con el nombre.
El ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, y un ex presidente, Fernando Henrique Cardoso, figuran entre los posibles sucesores. También se ha mencionado al senador Tasso Jereissati, líder provisional del Partido Socialdemócrata Brasileño de centro-derecha (PSDB), y Rodrigo Maia, presidente de la Cámara de Diputados de Brasil.El problema de la fórmula Cardoso-Jereissati (que se baraja como uno de los posibles binomios) es que, por ahora, cuenta solo con los votos de su propio partido. “Si Cardoso puede tener el beneplácito de Lula, Jereissati es mal visto entre las filas parlamentarias petistas. Para el PT la mejor alternativa es el llamado ‘candidato neutro’. Se trata de Nelson Jobim, que fue ministro de Justicia con Fernando Henrique y ministro de Defensa con Lula da Silva” (ídem). Un indicador claro de cómo el PT está ya enfrascado en las tratativas.

Perspectivas

Cualquiera sea el arreglo que se llegue, dicho desenlace no cierra la crisis que tiene un alcance profundo y de fondo. Las convulsiones políticas seguirán. La cuestión del momento, en Brasil, es darle continuidad a la movilización popular e impulsar una nueva huelga general. En estas condiciones, cobra enorme relevancia y actualidad la convocatoria a un Congreso de trabajadores para discutir un programa y una salida política frente a la crisis en desarrollo. La cuestión clave en Brasil y, de un modo general, en América Latina, es que la clase obrera emerja como un factor político independiente y se transforme en alternativa de poder.

Pablo Heller

La guía May-Trump para la guerra y el terror

1. Bombardear, aterrorizar y masacrar países del Medio Oriente con mayoría musulmana para el propio interés estratégico, pero denominarlo fines humanitarios.

2. De esta manera destruir la seguridad y la infraestructura de los Estados creando las condiciones perfectas para los grupos terroristas que operan.

3. Llamar rebeldes a los grupos terroristas que tienen la misma ideología que ustedes y contra la que dicen luchar.

4. Crear cientos de miles de refugiados

5. No permitir que nadie deje entrar a los refugiados a pesar de que su situación está causada por sus bombas "humanitarias".

6. Permanecer en silencio sobre las armas vendidas a los saudíes y sus representantes ideológicos-militares, ISIS y Al Qaeda

7. Caer víctima de la misma clase de horrible ataque terrorista cometido por personas o grupos de la ideología que nuestro dinero, armas y apoyo formaron en el Medio Oriente.

8. Culpar al islam y los musulmanes de todas partes y asegurarse de que todos sean considerados responsables a pesar de ellos son las principales víctimas de los Estados y del terrorismo insurgente.

9. Culpar y tomar a los inmigrantes de chivos expiatorios. Especialmente los morenos.

10. Luego, con el mismo empuje que utilizan para armar, financiar y participar en actividades terroristas, conseguir nuestros votos con el clamor de luchar contra eso.

Pueblo, no recompense las mentiras con sus votos. Y no deje que la clase dominante utilice cínicamente la vida de las víctimas como capital político.
Debemos mucho a los muertos de la guerra y el terrorismo.

Sequoyah De Souza Vigneswaren
Information Clearing House

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.
Sequoyah De Souza Vigneswaren es un escritor independiente y activista de justicia social residente en Leeds, Inglaterra. Toma inspiración todos los días de las palabras de Paulo Friere: “los que se lavan las manos del conflicto entre los poderosos y los débiles se ponen del lado de los poderosos; eso no es ser neutral”. Contacto: sequoyahdsv @outlook.com, @sequoyahdv

Chelsea Manning es una mujer libre



Su heroísmo va más allá de la denuncia de crímenes de Estado

El heroísmo de Chelsea Manning ha quedado demostrado desde que se supo que ella había sido quien filtró uno de los archivos periodísticos más importantes de la historia. Tenía las características de la típica denunciante de conciencia. Es decir, alguien que a los 20 años va a la Guerra de Irak creyendo que era una acción noble y descubre la oscura verdad, no solo de esa guerra sino del accionar del gobierno de EE.UU. en el mundo: crímenes de guerra, matanza indiscriminada, complicidad en la corrupción de funcionarios de alto mando y engaño sistemático al público.
En esa situación y sabiendo a lo que se exponía, ella puso en riesgo su propia libertad al difundir documentos que revelaron la verdad, sin buscar ningún beneficio personal. Yo llevo años reivindicando la nobleza de sus actos y mi defensa de ella siempre estuvo centrada en la importancia esencial del material que reveló y en el derecho del público a tener acceso a dicho material.
Es genuinamente difícil exagerar el significado de aquellas revelaciones. Además de difundir uno de los videos más viscerales sobre la carnicería indiscriminada de las fuerzas armadas estadounidenses en varias décadas, las filtraciones fueron consideradas —hasta por los escépticos más negativos en contra de WikiLeaks, como el Editor Ejecutivo del New York Times, Bill Keller— como la chispa que encendió la Primavera Árabe. Incluso algo más de peso aún, las revelaciones sobre cómo las fuerzas armadas de EE.UU. ejecutaron a civiles iraquíes y luego lanzaron un bombardeo aéreo para tapar sus crímenes fueron la razón para que el gobierno iraquí le negara a Obama la inmunidad que este quería conseguir para expandir la guerra en Irak.
Aunque el caso de Manning haya estado de alguna manera supeditado a la percepción cambiante a lo largo del tiempo que el público tenía sobre WikiLeaks, Chelsea en realidad primero intentó contactar a los medios tradicionales como The New York Times, Washington Post y Político. Los intentos de contacto no fueron concretados porque dichos medios no le prestaron atención. En los intercambios que tuvo por internet con un individuo engañoso, quien luego se convirtió en un informante del gobierno y la denunció, ella dijo que su motivación para filtrar información era el interés para generar una “amplia discusión, debates y reformas”. Agregaba: “Quiero que la gente vea la verdad… sin importar quienes sean… porque sin información, uno no puede tomar decisiones coherentes”.
Al principio de las revelaciones, el gobierno de Estados Unidos —como es su costumbre— esgrimió el argumento que la revelación de los documentos pondría vidas en peligro, y que aquellos responsables de su publicación tenían “sangre en las manos”. Pero investigaciones posteriores de AP y McClatchy demostraron que las acusaciones eran infundadas, y finalmente hasta el secretario de Defensa, Robert Gates, puso en ridículo la histérica reacción del gobierno sobre las filtraciones diciendo que había sido “considerablemente exagerada”.
En resumen, aunque Manning fue despreciada y rechazada por la mayoría de los círculos tradicionales de Washington, ella hizo todo lo que uno espera que haga un denunciante de conciencia: Tratar de asegurarse de que el público conozca sobre los actos ocultos de corrupción y delincuencia criminal con el fin de generar un debate y proporcionar poder a la ciudadanía al darle acceso a hechos que le han sido ocultados. Ella hizo todo esto sabiendo que corría el riesgo de ser encarcelada, pero siguió los dictados de su conciencia por encima de su interés personal.
A pesar de la enorme magnitud de su valentía que hizo posible las filtraciones originales, el heroísmo de Manning se ha multiplicado desde entonces, y se ha hecho más multifacético y consecuente. Por ello, es una fuente de inspiración para la gente de todo el mundo. Ahora uno podría decir que las filtraciones a WikiLeaks de 2010 han pasado a segundo plano al evaluar el impacto de Chelsea Manning como ser humano integral. Su coraje y la fuerza de sus convicciones van más allá de una acción impulsiva: Han sido la base de sustentación de los siete años que pasó encarcelada y que ella logró llenar de propósitos, dignidad e inspiración para los demás.
El factor dominante del encarcelamiento de Manning fue la constante agresión. En 2010, durante el primer mes de detención en la prisión naval de Quantico (Virginia), escuché reportes de las escasas personas autorizadas para visitarla sobre las condiciones abusivas del confinamiento de Manning: prolongada detención en solitario, pasaba la mayor parte del día encerrada en la celda, vigilancia permanente y otras cosas peores. Llamé a la prisión naval para investigar estas denuncias, y me quedé sorprendido cuando el funcionario me confirmó la veracidad de los hechos con una actitud displicente.
En base a ello, reporté por primera vez que las condiciones de detención de Manning incluían “tratamiento cruel e inhumano y, según los estándares de numerosas naciones, tortura”. Dicho reporte generó una controversia importante cuyo desenlace fue la renuncia del vocero del Departamento de Estado de Obama, P. J. Crowley, a raíz de que este denunció el tratamiento de Manning como una acción “ridícula, contraproducente y estúpida del Departamento de Defensa”.
Pero eso fue solo el principio de una larga cadena de abusos que ella tuvo que soportar. Varios meses después de mi informe, el New York Times reportó que Manning era sometida a una serie de rituales humillantes, en los cuales se la dejaba “desnuda en la celda durante siete horas”. Y agregaba que durante las inspecciones debía “pararse desnuda” afuera de su celda. Fue entonces, en 2011, que se supo del primer intento de suicidio de Chelsea Manning. Amnistía Internacional denunció las condiciones de su detención como una “infracción de las obligaciones de EE.UU. con las convenciones y los tratados internacionales”. Y más tarde convocó a protestas para exigir el cese de los abusos.
Sin embargo, fue difícil generar amplio apoyo del público y del periodismo a favor de Manning. De los sectores de derecha, muchos consideraban a los denunciantes como "traidores" y se regocijaban con su sufrimiento; por otra parte, muchos liberales leales a Obama se burlaban del abuso sufrido por Manning. Pero finalmente, el relator especial sobre tortura de la ONU investigó las condiciones de la detención de Manning y publicó sus conclusiones en 2012 afirmando que “los militares de EE.UU. son responsables de tratamiento cruel e inhumano”, y que “imponer condiciones de detención seriamente punitivas a alguien que no ha sido encontrado culpable de ningún delito es una violación a su derecho a la integridad física y sicológica, así como a su presunción de inocencia”.
La controversia generada por estos reportes forzó al gobierno de Obama a transferir a Manning de Quantico a la base militar de Fort Leavenworth —una prisión que si bien era más "profesional", no era menos horrorosa— ubicada en el medio de Kansas, a la espera de su juicio. Mientras que su encarcelamiento se vuelve más regularizado, su heroísmo se multiplica a nuevos niveles.
En julio de 2013 Manning fue sentenciada por múltiples cargos de “espionaje” (aunque fue absuelta del cargo más grave: el equivalente a traición por “ayudar al enemigo”). El 21 de agosto fue condenada a 35 años de cárcel. El 22 de agosto —tan solo un día después— presentó su declaración identificándose como Chelsea Manning, una mujer transgénero, y demandó que las autoridades militares autorizaran la terapia médica necesaria para completar su transición:
“Dada la manera en la que yo siento, y he sentido desde la infancia, quiero comenzar una terapia hormonal tan pronto como sea posible. Espero recibir su apoyo en esta transición. También solicito que, a partir de hoy, se refieran a mí usando mi nuevo nombre y el pronombre femenino (excepto en el correo oficial al lugar de confinamiento).”
Es difícil describir la valentía y determinación que tal declaración implica. Menos de 24 horas después de saber que ha sido condenada a pasar los siguientes 35 años de su vida en una prisión militar, se define públicamente como una mujer transgénero y exige terapia médica, a la cual ella tenía derecho legal y ético.
Para lograr captar adecuadamente la valentía de su decisión, es necesario entender cuál era su situación en ese momento. Yo la visité en Fort Leaveworth en 2015. Para llegar allí, uno debe tomar un vuelo a Kansas City, luego manejar más de una hora por los bosques de Kansas, en el proverbial medio de la nada. Uno llega a la extensa y totalmente militarizada base de Fort Leavenworth, adonde fue bastante complicado ingresar. Después de entrar, uno maneja otros 15 o 20 minutos dentro de la base hasta llegar a la prisión naval, que consiste en un laberinto de jaulas y medidas de seguridad que uno debe recorrer para finalmente verla en algún lugar dentro de las entrañas de esa prisión.
En resumen, es casi imposible haber estado más aislado de la sociedad de lo que estaba Chelsea Manning. Identificarse como una persona transgénero y embarcarse en ese proceso de transición es extraordinariamente difícil, incluso en condiciones óptimas. La gente transgénero todavía enfrenta enormes barreras sociales —incluyendo violencia epidémica— incluso cuando tienen una red de apoyo en el seno de las ciudades progresistas. Pero hacer una transición de género encarcelada en una prisión naval, en el interior de Kansas, donde tu vida cotidiana depende exclusivamente de tus carceleros militares, es inconcebiblemente difícil e inconcebiblemente valeroso.
Las dificultades de Manning en la cárcel, incluyendo sus intentos de suicidio y el grotesco castigo que recibió por ellos, fueron difundidas al público. Aunque las autoridades carcelarias le dieron a regañadientes una parte de la terapia que ella pedía, también le impusieron restricciones mezquinas, como la negativa a que se dejara crecer el pelo y a proveerle el apoyo que ella necesitaba.
Yo, como una de las pocas personas con autorización para visitarla, pasé muchas hablando por teléfono con ella durante ese periodo. Su experiencia —tanto la general en la cárcel como la específica de la transición de género— estuvo marcada por barreras y dificultades totalmente injustificadas causadas por la malicia e ignorancia de las autoridades carcelarias.
Pero el rasgo más impactante de la personalidad de Chelsea Manning es su persistencia inquebrantable. En el tono más humilde pero decidido, ella insiste en seguir el camino correcto, sin importar los riesgos ni los costos personales. Y al hacer esto, fue mucho más allá de su acto inicial de denunciante de conciencia, se convirtió en una héroe del movimiento LGBT a nivel mundial y de muchas más personas, al exigir el derecho de ser reconocida por lo que es, y vivir libremente, incluso en las condiciones de mayor opresión.
Este no es un caso en el que yo pueda fingir objetividad o neutralidad periodística. Considero a Chelsea Manning como una de las mayores heroínas de su generación, al igual que una amiga valiosa. Mientras que su liberación el día de hoy [artículo escrito el 17 de mayo] tiene un sabor agridulce: ¿Cómo olvidar la grave injusticia de que ella haya pasado casi toda la década de sus veinte años encarcelada por algo que amerita la gratitud colectiva, y que haya sufrido un abuso continuo? Estoy emocionado de que ahora que será liberada ella podrá finalmente vivir como una mujer libre e increíblemente entusiasmada con sus metas, que son una fuente de inspiración para la gente.
En definitiva, Chelsea Manning es una persona única no solo por su heroísmo político, sino principalmente por cómo ha recorrido su camino después de dicho acto político. Como relaté en la carta que escribí apoyando la petición de clemencia, ella es la persona con mayor capacidad de empatía y de compasión que he conocido en mi vida. Cuando conversaba con ella, me resultaba difícil contener la rabia y el resentimiento contra el abuso que ella sufría. Sin embargo, ella jamás expresaba o compartía ni una fracción de mi ira, todo lo contrario; a menudo defendía a aquellos que le hacían daño poniéndose en el lugar de ellos y justificándolos.
Podemos estar seguros de que su transición hacia la libertad no será fácil. Ha estado encarcelada desde que tenía 22 años. Ella sabe que es una figura que genera polémica y polarización, y tiene incertidumbres sobre cómo será su vida afuera de Fort Leavenworth. Será naturalmente una enorme adaptación a todo nivel.
Pero Manning es una de las personas más inteligentes, interesantes e inspiradoras que uno pueda tener la suerte de conocer. Hay un grado masivo de apoyo y admiración por ella en todo el mundo, como quedó demostrado por la increíblemente exitosa campaña de recolección de fondos para facilitar su transición hacia la libertad. Ante la mención de su nombre, sin importar en qué parte del mundo yo haya hablado, la gente se ha puesto de pie para ovacionarla. Todo esto —que ella sepa cuánto amor y gratitud existe hacia ella— indudablemente la fortalecerá en lo que sea que decida hacer.
Es raro, especialmente en estos últimos tiempos, hallar inspiración en una historia política. Pero la última década de la vida de Chelsea Manning y su potencial para el futuro es uno de esos casos únicos. Uno no debe idealizar lo que le ha sucedido a ella. Hay mucha injusticia, maldad e indignación en su historia. Pero la manera en la que ella ha inspirado a mucha gente y el hecho de que hoy sea libre son una causa de auténtica celebración, y un recordatorio de que los seres humanos mediante actos puros de conciencia y determinación pueden por sí solos mejorar el mundo.

Glenn Greenwald
The Intercept
Traducción de Silvia Arana

domingo, mayo 28, 2017

"13 Reasons Why": alienación y violencia en el mundo juvenil



La serie que es furor en el mundo adolescente tiene el mérito de abrir el debate sobre temas urgentes de la degradación social capitalista de una forma amena: desde el bullyng, el acoso y el consumo de drogas hasta la violencia institucional.

La exitosa serie de Netflix parte del suicidio de la adolescente Hannah Baker para retratar la vida de estudiantes secundarios en una ciudad tipo de Estados Unidos. El gancho de la serie es la reacción de un grupo de sus compañeros a unos cassettes que dejó Hannah, que contienen 13 audios de ella hablando de sus sentimientos y experiencias, dedicado cada uno a personajes que considera culpables, directa e indirectamente, de su dolor (Por trece razones es su título en castellano).
Hannah denuncia no sólo por ella, sino también por otras chicas abusadas, maltratadas, ninguneadas y violadas. Hannah se quiebra y se quita la vida, pero tiene el resto de lucidez de no hacerlo en silencio, deja su testimonio. La convivencia en la narración entre las experiencias de Hannah y la comprensión de las mismas por parte de quienes las escuchan en el presente, con el impacto de esto en el escenario familiar, escolar y social que ella dejó, constituyen una forma novedosa y original de relatar, que le agrega interés a la serie.

Violencias

En el trascurso de la serie se refleja la problemática de adolescentes inmersos en un sistema de presiones enormes. Se muestra cómo una inserción favorable en el sistema laboral requiere el ingreso a una buena universidad, que depende tanto de los resultados académicos como del nivel económico, el desempeño deportivo y el historial disciplinario y de participación estudiantil. El sistema de explotación instala su alienación en los institutos donde forma su mano de obra exacerbando la competitividad, que tiene su expresión en los niveles de “popularidad”. Los estudiantes atletas, por ejemplo, son “populares” porque los directivos del colegio impulsan que se los adule y les otorgan un importante grado de impunidad. Los chicos que, como Hannah, trabajan en distintos empleos precarios (acomodador de cine, moza) son vistos con desprecio e incomodidad por sus compañeros, que se los cruzan mientras disfrutan de su ocio.
En este clima de distorsiones, la serie hace eje en la cosificación sexual de la mujer, así como la doble moral de una gran presión sexual sobre los adolescentes y el desprecio por las chicas que “son fáciles” o “se dejan”. La serie indaga la connivencia de la institución escolar con situaciones de bullying y otros abusos, desde las autoridades a los compañeros de cursada, y el rol de amplificadores enormes que tienen las redes sociales para estas situaciones.
El primer beso de Hannah, lejos de ser una experiencia maravillosa o memorable, se convierte en el principio de un tren de pasos en falso y bochornos, transformando hechos sociales ordinarios en una serie de suplicios, desde exposiciones fotográficas de su intimidad, la publicidad de rankings sobre el físico de las alumnas y las amistades pasajeras y superficiales, hasta las violaciones y el abuso sexual. La serie muestra como la “crueldad” de los jóvenes reproduce lo que maman en sus casas, en el colegio, de los adultos: el consumo de drogas, los abusos sexuales, la impunidad que tiene uno de los protagonistas por ser hijo de un comisario o la terrible actitud de autoridades escolares que presionan para encubrir casos de violaciones o bullying, para resguardarse legalmente.

Apología o denuncia

En una polémica alrededor de la serie, varios medios y organizaciones norteamericanas han acusado a la misma de ser una apología del suicidio, o por lo menos una presentación romántica de este. Sin embargo, el suicidio no es presentado de ninguna manera como una salida positiva en la narración: Hannah tenía afectos reales que la podrían haber sostenido, pero la maraña de presiones sociales y complicidades institucionales la quiebran sin que pueda recurrir a quienes la pudieran haber contenido –justamente el conflicto central de la serie. Hannah buscó ayuda en todas partes, como pudo, sin resultados positivos.
La escena, donde un consejero escolar le recomienda “olvidarse” que ha sufrido una violación y “seguir adelante”, para evitar hacer una denuncia judicial que la exponga púbicamente, es particularmente desgarradora. Así, la serie realiza una importante denuncia de cómo estos mecanismos institucionales protegen y reproducen la violencia contra las mujeres.

Crisis y degradación

Si bien el sistema escolar estadounidense es muy diferente al nuestro, hay un rasgo común en cómo convive con la degradación de la juventud que promueve el sistema capitalista, que mercantiliza los cuerpos y explota los estilos y tendencias de los jóvenes, generando enormes ganancias. Los adolescentes no encuentran ni aquí ni allá un lugar de contención o desarrollo en el sistema educativo. La serie muestra también cómo el impacto de la crisis capitalista, no sólo en la escuela sino también en el hogar y la sociedad, agrava esto: la quiebra económica del pequeño negocio de los padres de Hannah es un factor de su caída.
Los Estados capitalistas ajustan la educación, promoviendo su vaciamiento y deterioro al servicio de la privatización, dejando más expuestos aún a los jóvenes. Por su parte, el movimiento de mujeres en Argentina ha denunciado la responsabilidad del Estado en el cuadro de aguda violencia que sufren.
13 Reasons Why tiene el mérito de abrir el debate sobre temas urgentes de la degradación social capitalista de una forma amena, que puede ser atractiva para las y los preadolescentes y adolescentes que están expuestos a este tipo de situaciones, y disparar debates en la escuela, el colegio o en la casa.

Alejandra Gavryluk y Guillermo Kane

Turbulencia en las relaciones mundiales

El aislacionista Trump ha cambiado radicalmente. En lugar de su promesa de no intervenir en Oriente Medio, a comienzos de abril utilizó la indignación causada por un supuesto ataque químico contra civiles en Jan ShayJún en Siria para lanzar 59 misiles de crucero contra una base aérea del gobierno sirio. La Casa Blanca se apresuró a anunciar que la acción enviaba una contundente señal no sólo a Assad sino al resto del mundo.
Gran Bretaña, Francia, Alemania y otros estados colaboracionistas aprobaron de inmediato el ataque "decisivo", pero "proporcional" de Estados Unidos contra el régimen sirio por su uso cobarde de armas químicas. Sin embargo, sólo las agencias de seguridad de Estados Unidos afirman tener pruebas para demostrar que Assad fue responsable, las mismas agencias que juraron por todo lo más santo que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva.
En respuesta, los rusos reaccionaron con enojo ante el ataque de los misiles estadounidenses, aliándose con Irán, el otro principal aliado de Assad, para advertir contra nuevos ataques estadounidenses.
Mientras que Washington y otros gobiernos occidentales atribuyeron el ataque al gobierno sirio, Rusia insistió en que las muertes de civiles se debían a la fuga de gas nervioso de un almacén de armas químicas de la oposición que fue bombardeado en un ataque aéreo por las fuerzas sirias.
Para determinar la versión más probable, debemos hacer la pregunta: ¿quién se beneficiaba de este incidente?
Para empezar, la ciudad afectada no tenía ninguna importancia militar. Assad estaba ganando la guerra en Siria, así que ¿por qué debería usar deliberadamente armas químicas, lo que innecesariamente provocaría represalias por parte de Estados Unidos? Assad tendría todo que perder al hacerlo. Las fuerzas jihadistas de la oposición tienen acceso a armas químicas y las han utilizado. La oposición se manifestaba absolutamente jubilosa ante el bombardeo estadounidense de Assad. Un ex embajador británico en Siria advirtió que esto significará que se realizarán más ataques químicos por parte de la oposición, culpando a Assad, con el fin de arrastrar a los EE.UU. a atacar objetivos del gobierno.
A pesar de las afirmaciones de los Estados Unidos de que el bombardeo fue una acción “aislada”, el ataque militar ha provocado una conmoción mundial. Tanto Vladimir Putin como el presidente iraní, Hassan Rouhani, emitieron una declaración conjunta: "Las acciones agresivas de Estados Unidos contra un Estado soberano, que violan el derecho internacional, son inaceptables". El régimen norcoreano de Pyongyang, que provocó a Washington con una prueba de misiles este mes, también condenó el ataque. Kim Jong Un, el líder norcoreano, describió el ataque estadounidense como un "acto de agresión imperdonable" que justificaba su necesidad de desarrollar su arsenal nuclear. Este acto fortalecerá simplemente al régimen de Pyongyang y su resolución de desarrollar su capacidad nuclear. Vieron lo que le sucedió a Saddam y el cambio de régimen en Irak y sacaron la conclusión que necesitaban armarse y defenderse con sus propias armas de destrucción masiva.
Al aumentar la presión, el Pentágono decidió desplegar un grupo de portaaviones cerca de la península coreana, descrito por un oficial militar estadounidense como una "muestra de fuerza". Esto era parte de lo que Rex Tillerson, el secretario de Estado estadounidense, dijo sobre que la era de la "paciencia estratégica" norteamericana con Corea del Norte había terminado. Hizo hincapié en que Estados Unidos estaba considerando todas las opciones, incluidas las acciones militares.
Pero todo esto es sólo un farol. Corea del Norte es un estado estalinista muy inestable, gobernado por un dictador y armado con armas nucleares. A diferencia de Siria, Estados Unidos no puede usar misiles contra Corea del Norte por temor a represalias mortales. Si atacasen, Corea del Norte podría fácilmente enviar misiles con bombas nucleares a Tokio y Corea del Sur, destruyendo también las bases militares estadounidenses en la zona. Las instalaciones nucleares y de misiles de Corea del Norte están muy dispersas, incluidas las subterráneas y las submarinas. Sería extremadamente improbable que todas las instalaciones pudieran ser destruidas en una sola oleada de ataques, lo que inmediatamente elevaría la perspectiva de represalias nucleares por parte de Corea del Norte.
Los Estados Unidos tendrían que tener en cuenta esta realidad. Corea del Norte no es ciertamente comparable a Siria, que estaba más o menos indefensa ante la agresión estadounidense. Siria se ha desmoronado y no es capaz de responder. Corea del Norte es totalmente diferente. Incluso un supuesto ataque quirúrgico por parte de la administración estadounidense traería consigo consecuencias desastrosas, y no sólo a sus aliados.
NBC informó que una reciente revisión estadounidense de la política de Corea del Norte incluía opciones para ubicar armas nucleares en Corea del Sur y asesinar a Kim Jong Un, el líder norcoreano. Esto se asemeja a los intentos estadounidenses de desestabilizar Cuba y asesinar a Castro, que terminó en un fracaso total. Sería un curso muy peligroso, que ciertamente provocaría a Pyongyang.
La acción unilateral de Estados Unidos en Siria seguramente generará temores no menores en China, no sólo porque Donald Trump cenaba con Xi Jinping cuando las bombas caían, sino debido a la cada vez más dura posición sobre Corea del Norte que emana de la administración estadounidense. La amenaza -y eso es lo que es- de que Trump se las arreglará solo con Corea del Norte será tomada muy en serio por el gobierno chino. Dicho esto, China no tiene interés en cambiar su política y apoyo hacia Corea del Norte. Un colapso del régimen de Pyongyang, o la debacle de su economía, enviaría una marea de refugiados a China, con todos los trastornos que esto significaría. También podría abrir el camino a la eventual reunificación de Corea, lo que significará más tropas y bases estadounidenses en la propia frontera de China. Esto sería intolerable para el régimen chino. Es por eso que los chinos han decidido responder al farol de Trump, trasladando 150.000 tropas a la frontera con Corea del Norte.
Joe Detrani, ex funcionario de la CIA que ha tenido relaciones con funcionarios norcoreanos, dijo que Kim podría estar preocupado por su seguridad, pero no cambiará su política. "Su padre, Kim Jong Il, se escondió literalmente después de la primera guerra del Golfo, cuando Estados Unidos utilizó su poder aéreo abrumador para destruir al ejército iraquí", dijo Detrani. "Kim Jong Un puede hacer lo mismo … Sin embargo, no lo disuadirá de mejorar sus programas nucleares y de misiles".
Sin embargo, el gobierno chino ha advertido a Corea del Norte, a través del Global Times, un periódico chino del partido "comunista", que comprenda la gravedad de la situación y evite otra provocación llevando a cabo su sexta prueba nuclear.
"Si Corea del Norte lleva a cabo la sexta prueba nuclear, la posibilidad de que se convierta en un factor decisivo para empujar a Washington a emprender una aventura militar no puede ser excluida", declaró el diario en un editorial. "Es de vital importancia que Corea del Norte no juzgue mal la situación en el futuro. Las nuevas pruebas nucleares provocarían reacciones sin precedentes de la comunidad internacional, e incluso alcanzar un punto de inflexión".
No sólo los chinos están inquietos, sino que aún más lo están los gobernantes de Seúl y Tokio. Trump se vio obligado a llamar tanto al primer ministro japonés Shinzo Abe como a Hwang Kyo-ahn, el actual presidente surcoreano, sobre el ataque a Siria y la situación en la península de Corea del Norte. Y no es de extrañar que estén nerviosos. Incluso si Estados Unidos fuese capaz de eliminar todo el programa nuclear de Corea del Norte de una sola vez, los norcoreanos todavía tienen una artillería convencional formidable. Ellos podrían lanzar un ataque devastador sobre Seúl, la capital surcoreana, una ciudad de 10 millones de habitantes que se encuentra a 35 millas de la frontera de Corea del Norte. Japón también sería vulnerable a los lanzamientos de misiles, al igual que las bases estadounidenses en la región.
Este aparente cambio en la política exterior de Trump ha creado ciertamente marejadas a nivel internacional. La antipatía inicial de Trump a la intervención en Oriente Medio, un punto clave en su campaña para convertirse en presidente, parece que ha sido dejada a un lado. Trump, tan inestable como siempre, parece haber cambiado de opinión. Entonces, ¿cuáles son las razones de este sorprendente cambio sobre Siria? El cambio, aunque sea temporal, es en su mayor parte un reflejo de los problemas a que se enfrenta Trump en el frente interno, ya que está sufriendo una creciente presión sobre las relaciones de allegados y funcionarios suyos con Moscú. Esto, a su vez, es un reflejo de la influencia del "Estado dentro del Estado" de Estados Unidos, ramas de los servicios secretos, que son inherentemente hostiles a Rusia. Al reafirmar el poder estadounidense en la escena mundial, Trump espera desviar la atención de sus opositores políticos, pero al precio de someterse a su agenda en política exterior. Esto también podría explicar el anuncio justo un par de días antes de los bombardeos en Siria, de que Steve Bannon, estratega jefe del presidente y el principal defensor en la Casa Blanca del nacionalismo de "Estados Unidos primero", había perdido su puesto en el Consejo de Seguridad Nacional (CSN). El general Michael Flynn, quien compartió muchos de los instintos radicales del Sr. Bannon, también fue despedido como jefe del CSN en febrero.
Sin embargo, estas dimisiones ya han creado problemas en su base de apoyo, que son hostiles a más aventuras extranjeras. Sus partidarios están diciendo que debe rendir cuentas por los resultados de esta accion, para revertir esta aventura indeseable. Ann Coulter, autora de “In Trump We Trust”, tuiteó su consternación y preguntó: "¿Por qué involucrarse en otra catástrofe musulmana?" Esta podría ser la razón del último giro de Trump, aclarando que América "no iba a entrar en Siria", lo que sólo aumentó aún más la confusión.
En realidad, todo lo que Washington habla de líneas rojas es humo en las condiciones actuales. El bombardeo de Siria ha empeorado la situación aumentando las tensiones en todas partes. A pesar de todo su lenguaje duro, Washington se verá obligado a convivir con las armas nucleares de Corea del Norte, como lo había hecho en el pasado con otros países. Al final, también tendrá que llegar a un acuerdo con Rusia en Oriente Medio. No tiene alternativa real. Rusia tiene todas las cartas en Siria, con influencia y presencia militar, algo que Estados Unidos no tiene.
A corto plazo, el intento de Washington de aumentar la presión sobre Rusia para que ponga fin a su apoyo al presidente sirio, Assad, será recibido con agua fría. La visita de Tillerson a Moscú no aclaró las cosas. Por el contrario, los Estados Unidos fueron despreciados fríamente. La acción unilateral de Estados Unidos en Siria ha enturbiado las relaciones con Rusia, un actor clave en Siria, e incluso las ha dañado seriamente. Sin Rusia, los estadounidenses no tienen influencia en la región. El planteamiento de los Estados Unidos de que el problema en Siria era el patrocinio por parte de Moscú de un "régimen asesino" simplemente añadirá más combustible al fuego. Tillerson no obtendrá ninguna simpatía por parte de los rusos con sus acusaciones de que Moscú no fue necesariamente cómplice en el ataque químico, sino "incompetente". Por el momento, los rusos le han dado la espalda a los estadounidenses y han aumentado su apoyo a Assad.
En realidad, los estadounidenses se han dado un tiro en el pie. La situación también expone los límites del poder estadounidense. Son impotentes, igual que Occidente.
La reunión silenciada de las potencias del G7 reconoció su debilidad. Incluso Tillerson se vio obligado a moderar su lenguaje. Y el bufón Boris Johnson, el ministro de asuntos exteriores británico, recibió una bofetada por su llamamiento a más sanciones contra Rusia y Siria. "El tema no fue mencionado por nadie, excepto por Boris Johnson", dijo el ministro de asuntos exteriores francés. De manera humillante, fue tratado como un colegial travieso, al que le obligaron a sentarse en un rincón en silencio. En un gesto impotente, Boris el "idiota", canceló una visita planeada a Moscú, diciendo que dejaría a Tillerson que entregara un "mensaje claro y coordinado". El boicot refleja nítidamente el poco peso que tiene Gran Bretaña en los asuntos internacionales. Johnson, que refleja la posición del Reino Unido, es simplemente un caniche de los EE.UU. , aterrorizado de poner un pie fuera de lugar por miedo a una patada del Tío Sam. Su aislamiento en el G7 muestra cuán fuera de lugar está Gran Bretaña en la diplomacia mundial.
El gobierno británico es como un perro ladrador, pero no mordedor. Incluso el secretario de Defensa de Gran Bretaña, Michael Fallon, intentó aumentar su autoestima acusando a Rusia de ser directamente cómplice del derramamiento de sangre en Siria. "Este último crimen de guerra ocurrió bajo su vigilancia", tronó Fallon. "En los últimos años, han tenido la oportunidad de mover las palancas y detener la guerra civil. Por su influencia, Rusia es responsable de cada muerte civil la semana pasada".
Pero este golpe de pecho es completamente hueco. Ellos pagarán el precio por esta confidencia.
Con el inconformista Trump en la Casa Blanca los giros en su política exterior son inevitables. Con su limitada capacidad en estrategia, es como un toro en una tienda de cerámica. Se ha enemistado con los europeos, amenazando con socavar la OTAN. Ha declarado "América Primero", que amenaza con un nuevo período de proteccionismo. Se ha enfrentado abiertamente a la CIA y a los servicios de seguridad, un caso único en la historia de EEUU. Ha puesto al Partido Republicano boca abajo. En una situación ya muy inestable en las relaciones mundiales, está arrojando gasolina a las llamas.

Rob Sewell (In Defence of Marxism)

¿Qué es el fascismo? ¿Es una amenaza inminente hoy?

La elección de Donald Trump en Estados Unidos y el auge de Marine Le Pen en las elecciones presidenciales francesas han sido, naturalmente, recibidas con alarma por millones de personas en todo el mundo. Algunos incluso, han advertido de un nuevo auge del fascismo. Como marxistas, creemos que es importante no sustituir un análisis serio por el alarmismo y la exageración. En este artículo, Rob Sewell –editor de Socialist Appeal– pregunta: ¿Qué es el fascismo? y ¿es una amenaza inminente hoy?

Con la victoria de Trump en Estados Unidos y el auge de Le Pen y el Frente Nacional (FN) en Francia, junto con el surgimiento de otros partidos de derecha en Europa, se ha vuelto común en los círculos liberales y radicales describir a estos individuos y movimientos como fascistas. Incluso algunos grupos de izquierda han adoptado esta descripción. Por ejemplo, el periódico del Socialist Workers Party (SWP) declara a Le Pen como "fascista" y describió su entrada en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas en el sentido de que "los fascistas estaban en auge". El SWP ha creado una plataforma, Unidos Contra el Fascismo (United Against Fascism), que ha convocado protestas con las principales consignas, "¡No a Le Pen! ¡No al regreso del fascismo en Europa!”.
Esta histeria sobre el inmediato "ascenso del fascismo" es tremendamente alarmista y malinterpreta completamente la situación real a que nos enfrentamos. Este pánico inducido es un sello de los grupos liberales y sectarios, que ven el espectro del fascismo en cada esquina. Ellos lanzan palabras como "fascista" como un insulto o mala palabra contra toda clase de políticos reaccionarios, en lugar de ofrecer una valoración sobria de la situación.
El Frente Nacional, antiinmigrante y racista, en Francia es ciertamente una organización reaccionaria. Pero en su perspectiva y enfoque, está ahora más en línea con otros partidos tradicionales de la derecha. De hecho, cuanto más se acerca al poder, más "respetable" se vuelve. Marine Le Pen incluso expulsó a su propio padre y fundador del FN por comentarios antisemitas con el fin de hacer el partido más elegible. Ella trata de sonar tan corriente como sea posible, incluso hasta el punto de robar líneas de un discurso del derrotado candidato de centro derecha François Fillon en un intento de atraer a sus votantes.
El FN ciertamente no está basado en los auténticos partidos fascistas de Hitler y Mussolini de los años treinta.
Algunos pueden argumentar que partidos como el FN son, sin embargo, reaccionarios y que no debemos ser demasiado pedantes. Sin embargo, los marxistas somos socialistas científicos que entendemos que cualquier cura exitosa de una enfermedad depende de un diagnóstico preciso. No hablamos de palabras como "fascistas" como simples términos de injuria. Para combatir al fascismo, primero es necesario comprenderlo. Por lo tanto, es importante atravesar la espesa niebla de la confusión y estupidez que caracteriza el pensamiento de las sectas, de los reformistas de izquierda y de los radicales de clase media sobre esta cuestión.
Reconocemos la inmundicia reaccionaria esparcida por el Frente Nacional y otras organizaciones racistas de este tipo. Sabemos que este veneno representa una amenaza siniestra para la clase obrera, que busca sembrar divisiones en el movimiento obrero. El aumento del número de ataques contra inmigrantes es también un problema grave. Sin embargo, necesitamos diferenciar entre el fascismo, que representa una escala de ataque cualitativamente diferente -la destrucción total de los derechos de los trabajadores, sus organizaciones y la esclavitud de la clase obrera- y otras formas de reacción.
Debemos aprender a distinguir uno de otro para poder combatirlo mejor.

Aprender de la historia

Todos conocemos el cuento del pastorcito mentiroso. Aquellos que gritan "fascismo" a cada paso están cometiendo el mismo error. Esta fue precisamente la equivocación del Partido Comunista Alemán a finales de la década de 1920, que describía a cada partido capitalista como "fascista", sin hacer distinción entre ellos. Más extraordinariamente, aplicaron esta etiqueta a las organizaciones obreras reformistas, llamándolas “social fascistas". Esta política fatal causó la máxima confusión en el movimiento obrero alemán, dividiendo trágicamente a la clase obrera alemana, que fue entregada abatida ante el monstruo de Hitler.
Nuestra tarea como marxistas es aprender de la historia, especialmente de sus errores, y no perder la cabeza con cada giro y vuelta de los acontecimientos. También tenemos que reconocer, así como analizar, las diferencias cualitativas entre hoy y los años treinta, especialmente el cambio en el equilibrio de las fuerzas de clase.
El primer análisis marxista real del fascismo fue hecho por León Trotsky, no en retrospectiva, sino durante el ascenso del propio fascismo en Europa. Consideraba al fascismo no simplemente como una reacción capitalista, sino como una forma especial, "la esencia destilada del imperialismo", que amenazaba la existencia misma de las organizaciones obreras.

Crisis de los partidos tradicionales

Por supuesto, esto no significa que ignoremos el surgimiento de partidos racistas de derecha, producto del desmoronamiento del viejo orden liberal. Esto, a su vez, es el producto de los efectos de la crisis capitalista, que ha puesto todo de cabeza. Esta crisis del sistema capitalista también significa una crisis de los partidos tradicionales, incluidos los partidos socialdemócratas, que aceptan completamente la economía de mercado.
Por lo tanto, el viejo consenso ha sido destruido. La clase dominante ya no puede gobernar de la vieja manera. Cuanto más profunda es la crisis, más se ven obligados a atacar sin piedad a la clase obrera y eliminar los logros del pasado. El sistema capitalista ya no puede permitirse tales "lujos" como una salud decente, educación, pensiones y el bienestar de la clase trabajadora y de sus familias. Esto, a su vez, provoca resentimiento y rabia contra el orden capitalista. Esto explica el surgimiento del llamado “populismo".

El Estado capitalista

La máquina del Estado capitalista, al despojarse de sus rasgos no esenciales, puede ser reducida, en palabras de Engels, a un "cuerpo de hombres armados". Incluso en su forma más democrática, la democracia parlamentaria, el Estado sigue teniendo su fuerza policial, ejército, jueces, guardiacárceles, y la burocracia para salvaguardar el poder de la clase dominante. En otras palabras, la democracia capitalista es realmente sólo la dictadura disfrazada de los bancos y los monopolios. Para ellos, este método de gobierno de clase es la forma más estable del Estado burgués. Mientras puedan seguir gobernando por estos medios, la clase dominante no tiene necesidad de recurrir al fascismo ni a la dictadura abierta.
En tiempos de crisis aguda, sin embargo, esto no siempre es una opción viable. Bajo tales circunstancias, donde los políticos capitalistas son demasiado débiles y están desacreditados para gobernar con los viejos métodos, y donde la clase obrera no está preparada para tomar el poder, el Estado puede asumir grandes poderes y los "cuerpos de hombres armados" puede erigirse por encima de las clases. Las escisiones y las divisiones se abren en la clase dominante mientras pelean sobre cómo proceder. Sólo un partido revolucionario puede poner fin a este estancamiento y ofrecer un camino a seguir. Sin embargo, si las organizaciones obreras no están a la altura de la tarea, la iniciativa puede recaer en un partido de "ley y orden", equilibrándose entre las clases y levantándose como un árbitro independiente. Marx describió esto como el "gobierno de la espada". La tarea principal de tal régimen es defender las relaciones de propiedad capitalistas existentes, mientras que toma una rebanada del botín para sí mismo.
Este régimen es lo que los marxistas llamamos bonapartismo, o dictadura policíaco- militar, después de la experiencia del dictador Napoleón Bonaparte. El "Bonaparte" se equilibra entre las diferentes clases y grupos, haciéndolos jugar uno contra el otro pero siempre del lado de la propiedad privada. Ha habido muchas de estas juntas militares en diferentes épocas y diferentes países a lo largo del siglo XX, desde Grecia en los años sesenta y Chile y Argentina en los años 70, así como en los últimos años de la España de Franco y el Portugal de Salazar hasta su derrocamiento.
El bonapartismo es producto de una inestabilidad total y refleja una crisis insoluble dentro de la sociedad. Sin embargo, incluso el bonapartismo puede resultar insuficiente para resolver el problema. Puede mantener la tapa cerrada sobre las cosas por un tiempo, pero tarde o temprano se agota.

Un ariete humano

En la época del siglo XX de guerras y revoluciones mundiales, el capitalismo dio lugar a nuevas formas de reacción, más despiadadas y aterradoras que antes. La decadencia del sistema capitalista dio lugar a bandas armadas de matones para contrarrestar a la clase obrera, intimidar y asesinar a sus representantes, destruir sus organizaciones y socavar su resolución. Las Centurias Negras en Rusia y los Freikorps en Alemania eran ejemplos de tales órganos auxiliares de la represión estatal. Sin embargo, incluso estas bandas contrarrevolucionarias, que empleaban un terrorismo despiadado, no eran lo suficientemente fuertes como para aplastar por completo a las organizaciones de trabajadores. Esto requería algo especial; requería un movimiento fascista de masas.
Ninguna clase dominante en la historia se ha andado con tapujos para actuar despiadadamente para defender su poder y sus privilegios.
Por ejemplo, se llegó a un punto en la crisis europea entre las dos guerras mundiales que la propia existencia de las organizaciones obreras se consideraba incompatible con la existencia del capitalismo. Los sindicatos y los partidos obreros fueron considerados como un obstáculo para la esclavización de la clase obrera. La resolución de este problema por los patrones no podía hacerse con leyes ni decretos desde arriba.
Esta tarea requería los servicios del fascismo, un movimiento masivo de reacción, basado en una clase media frenética y en lo que Marx llamó el lumpen proletariado, los elementos más pisoteados, desorganizados y atrasados ​​de la clase obrera, dispuestos en palabras de Trotsky para "creer en los milagros". Su sistema de informantes y espías penetra en cada vivienda, institución y escuela. Su base de masas le permite penetrar mucho más en el tejido de la sociedad que cualquier régimen policíaco-militar. Este es el rasgo más distintivo de un movimiento de masas de la contrarrevolución. A diferencia de un Estado policíaco-militar, que carece de una base social de masas, el fascismo destruye todos los vestigios de los derechos y de organización democrática y atomiza a la clase obrera.
Las bandas fascistas son reclutadas de la escoria de la sociedad, arruinadas por el capitalismo, los campesinos esquilmados por los bancos y los monopolios, los elementos más desmoralizados de los desempleados crónicos, desclasados y criminales, buscando desesperadamente una salida a su miseria. Esta basura humana se alimenta con demagogia y veneno contra los codiciosos banqueros y las organizaciones obreras. Proporciona las tropas de choque de la contrarrevolución.
El fascismo triunfó por primera vez en Italia, donde las bandas de asesinos organizados por Mussolini, armados y financiados por los capitalistas, se vengaron de las ocupaciones de fábricas revolucionarias en 1920. Paso a paso, atentaron y asesinaron hasta llegar al poder. En Alemania, después de la traición de la ola revolucionaria de 1918 a 1923, los fascistas fueron utilizados para aterrorizar a los trabajadores. Finalmente, a medida que la crisis llegaba a su punto máximo, el capital financiero invirtió recursos enormes en el movimiento de Hitler. Habían llegado a la conclusión de que sólo la destrucción del poderoso movimiento obrero alemán resolvería la situación a su favor. Con la plena conformidad del Estado burgués, desencadenaron la contrarrevolución fascista, que condujo a la victoria de Hitler en 1933. La burguesía había entregado el poder estatal a manos de bandoleros y bandidos fascistas.
Los regímenes fascistas de Hitler, Mussolini y Franco en España destruyeron toda oposición visible al dominio del capital. Toda resistencia se rompió. Sin embargo, tan pronto como el fascismo es victorioso, el Estado traiciona a su base social y degenera en un régimen bonapartista, apoyado por la inercia que sigue a la catástrofe. La clase dominante es expropiada políticamente, perdiendo el control sobre su Estado. Este es un gran precio a pagar por salvar el capitalismo. Por eso, al emplear la reacción, la burguesía prefiere el dominio de los generales más que de los fascistas. Los generales son más confiables, vinculados a la clase dominante por el matrimonio, la educación, las conexiones sociales, los bancos y los monopolios.
Hoy en día, en comparación con el período anterior a la guerra, la clase obrera es mil veces más fuerte. El equilibrio de fuerzas de las clases está aplastantemente a su favor. El campesinado se ha reducido a una pequeña proporción en la mayoría de los países, si no se ha eliminado por completo. Los profesionales de clase media, como los funcionarios públicos, los empleados de los bancos y los profesores, se han proletarizado cada vez más. Los estudiantes, que tenían una simpatía abrumadora hacia el fascismo en el período anterior a la guerra, están hoy firmemente del lado de la clase obrera y miran hacia la izquierda. Esto significa que las reservas sociales clásicas del fascismo han sido completamente socavadas por la misma marcha del capitalismo. Cualquier intento de los burgueses incluso de organizar un estado policíaco-militar se enfrentaría hoy a huelgas generales y a una guerra civil, en la que no estarían seguros de ganar.
La clase dominante también se quemó las manos con Hitler y los fascistas y no estaría dispuesta a repetir la experiencia. Y, como consecuencia, perdieron la mitad de Alemania con la URSS.

Le Pen y el Frente Nacional

Los partidos anti-inmigrantes de derecha ciertamente han aumentado en Europa, pero esto no puede compararse con el auge del fascismo de los años treinta. Lejos de esto. Incluso si estos partidos de derecha lograran llegar al poder, actuarían como cualquier partido burgués tradicional. La clase obrera ciertamente no está derrotada y se resistirá a cualquier movimiento en esta dirección.
De hecho, un gobierno de Le Pen, si alguna vez llegara al poder, no sería capaz de resolver los problemas y perdería apoyo muy rápidamente. No estabilizaría la situación del capitalismo francés, sino que, por el contrario, lo desestabilizaría, llevando a los trabajadores y jóvenes a la calle. Habría posibilidades de una explosión social como en mayo de 1968. Es por eso que las grandes empresas no apoyan al FN, a pesar de que sus partidos tradicionales están en crisis.
En cualquier caso no sólo hay desplazamientos hacia la derecha, sino que también los hay hacia la izquierda, como se ha visto con el apoyo a Mélenchón. El apoyo al Frente Nacional también ha venido de algunos trabajadores desilusionados, repetidamente traicionados por los dirigentes del Partido Socialista. Pero este apoyo a Le Pen tiene sólo la profundidad de la piel. Estos trabajadores desilusionados podrían ser fácilmente ganados a una posición revolucionaria en el futuro.

Basta de alarmismo

Las verdaderas organizaciones fascistas que existen se han reducido a pequeñas sectas, aparte de Grecia, donde el fascista Amanecer Dorado tiene cierta base de apoyo. Incluso aquí, la clase capitalista griega no está interesada en sus servicios y ha colocado a sus líderes en la cárcel. Por supuesto, estos "demócratas" no dudarían en dar rienda suelta a estas bandas contra las organizaciones obreras, o usar al asesinato y al matón, para defender su gobierno si llegara el momento. Pero eso significaría una guerra civil.
Si bien reconocemos la amenaza de la derecha y nos movilizamos para oponernos a ella, nos negamos a participar en el alarmismo sobre el "peligro inminente" del fascismo, lo cual es un completo disparate. No hay peligro, en la actualidad en ningún país capitalista avanzado, de fascismo –ni siquiera de reacción bonapartista–. Eso podría cambiar, sin embargo, si la clase obrera fuese derrotada y traicionada repetidamente por sus dirigentes.
Hoy, con la profunda crisis del capitalismo, la situación es muy favorable para el crecimiento de las ideas revolucionarias. Por supuesto, el movimiento para derrocar el capitalismo no tendrá lugar en línea recta. Habrá altibajos inevitables. Los períodos de avance tempestuoso serán seguidos por períodos de desaliento, derrotas e incluso reacción. Pero cada intento de moverse en dirección hacia la reacción preparará un giro aún más grande hacia la izquierda. La burguesía no recurrirá a la reacción abierta hasta que se hayan agotado todas las demás posibilidades. Mucho antes de esto, los trabajadores habrán tenido muchas oportunidades de tomar el poder en un país tras otro. Sólo después de una serie de grandes derrotas de la clase trabajadora se plantearía el peligro de una solución militar.
Pero estamos muy lejos de eso. De hecho, las explosiones revolucionarias están en el orden del día. Son estos eventos para los que debemos prepararnos. En uno de los últimos artículos de Trotsky escritos en 1940, da el siguiente consejo:
"Ninguna tarea es más completamente indigna que la de especular si lograremos o no crear un poderoso partido revolucionario líder. Por delante se encuentra una perspectiva favorable, proporcionando toda la justificación para el activismo revolucionario. Es necesario aprovechar las oportunidades que se abren y construir el partido revolucionario“.
Eso sigue siendo la tarea clave hoy. Las perspectivas para la revolución nunca han sido más favorables de lo que son ahora. Debemos construir una poderosa tendencia marxista que pueda ofrecer una salida real a este impasse, basada en la teoría marxista y no en frases estridentes. Sólo cuando la clase obrera asuma el poder, la reacción capitalista y el fascismo podrán colocarse finalmente en el basurero de la historia.

Rob Sewell

Venezuela: Elecciones a la constituyente y ofensiva insurreccional de la reacción

El martes 23 de mayo marcó un nuevo punto de inflexión en la crisis venezolana. La convocatoria de elecciones a asamblea constituyente y regionales fue respondida con una profudización de la política de "cambio de régimen" por parte de la oposición. Son momentos críticos para la revoución bolivariana.
El presidente Maduro anunció las bases para la convocatoria de la Asamblea Constituyente y al mismo tiempo hizo un llamado al CNE para que se convocaran las elecciones regionales que están suspendidas desde 2016.
El CNE anunció que las elecciones a la constituyente serán en Julio y las regionales (gobernadores y consejos legislativos) en diciembre.
La Asamblea Nacional opositora rechazó la Asamblea Constituyente y propuso la convocatoria de un referéndum sobre si "el pueblo quiere constituyente o elecciones generales". Con "generales" lo que quieren decir es que se celebren elecciones presidenciales (cuya fecha no es hasta final de 2018).
La fúria de la base de la oposición ante este anuncio fue tal, con todo tipo de insultos y ataques a sus propios dirigentes, que el propio Julio Borges (presidente de la AN) tuvo que pedir disculpas por la confusión y la MUD en su conjunto adoptó una línea más dura: el llamado a más movilizaciones de calle y el rechazo frontal tanto a la constituyente como a las elecciones regionales.
La convocatoria es hoy, miércoles a una gran marcha hacia el CNE. Será otro punto de la escalada insurreccional de la oposición, cuya dirigencia ahora llama abiertamente a usar el artículo 350 de la constitución (que prevé el levantamiento del pueblo contra un gobierno anti-democrático).
Por si quedaba alguna duda, lo que la oposición quiere no son elecciones sino el derrocamiento del gobierno con la combinación de movilizaciones de masas en la calle, violencia extrema de grupos organizados y acciones insurreccionales (como las que hemos visto en los últimos días en San Antonio de los Altos y en Barinas, dónde atacaron y destruyeron comisarías de policía, ayuntamiento, gobernación y comercios privados entre otros). Tienen además el apoyo del imperialismo de EEUU y sus lacayos regionales.
La oposición había ido perdiendo apoyo en los últimos días, fruto de una combinación de factores: el cansancio de sus propias bases después de casi dos meses de movilización sin conseguir resultados y el rechazo de amplios sectores de la población a sus métodos cada vez más violentos. Ahora tienen la oportunidad de volver a reagrupar sus fuerzas.
A todo esto se suma el papel cada vez más provocador que está jugando Colombia, después de la visita de Santos a Trump, con el envío de vehículos armados a la frontera y el ruido cada vez mayor acerca de un "corredor humanitario" (es decir una intervención extranjera).

Los próximos días serán decisivos.

Es necesario analizar la táctica del gobierno ante esta situación, y para ser honestos, la misma es errada. La convocatoria de la constituyente solamente tenía sentido si hubiera servido para resolver los dos problemas centrales que minan el apoyo a la revolución bolivariana y por lo tanto permitiera volver a aumentar su base de apoyo. Por un lado el problema de la crisis económica; pero la constituyente se convoca con la idea de una "economía pos-petrolera" en la que se respeta la propiedad privada de los medios de producción y se hace de nuevo un llamado a los empresarios. Por otro lado el problema de la burocracia y la corrupción dentro del movimiento bolivariano; pero las bases comiciales de la constituyente hacen muy difícil la elección de candidatos que realmente representen a la base (se elige un constituyente por cada municipio en el apartado territorial, y en el ámbito sectorial se elige por listas nacionales con un requisito de entrada muy alto).
Nuestra posición sigue siendo firme: nos oponemos frontalmente a la ofensiva insurreccional de la reacción y el imperialismo. Si llegan a conseguir su objetivo (tumbar el gobierno de Maduro y tomar el poder) aplicarán una política de ajuste brutal contra el pueblo trabajador y además una persecución salvaje contra los militantes y activistas de la revolución y sus organizaciones y de supresión de las libertades democráticas. Lo que hemos visto en los últimos días, con el linchamiento de chavistas y cualquier que “parezca chavista”, es solo un aviso. Al mismo tiempo es nuestro deber señalar que nos oponemos a la política del gobierno, que en lo económico consiste en hacer concesiones a los capitalistas y en lo político no cambia los modos de operar burocráticos que asfixian y coartan la iniciativa revolucionaria del pueblo que es la única garantía de defensa de la revolución. Estas políticas conducen a la derrota.
El movimiento revolucionario debe prepararse aumentando su propia organización, su claridad política sobre la situación actual y lo que se requiere, y también crear sus propios medios de auto-defensa en fábricas, puestos de trabajo y barrios.
Sólo el pueblo salva al pueblo. Abajo la ofensiva de la reacción y el imperialismo. Defender la revolución con métodos revolucionarios.

Jorge Martín

"Vacío de poder" y trabajadores en escena: podemos derrotar las reformas antiobreras de Temer



La marcha de Brasilia fue histórica, con más de 100.000 personas. Fue una continuidad de la Huelga General del 28 de abril, profundizando la crisis del gobierno, en el que Temer pende de un hilo mientras no surge otro nombre que unifique a partidos y empresario para seguir las reformas. Ese “vacío de poder” sumado a la entrada en escena de los trabajadores y las manifestaciones plantea la posibilidad de derrotar las reformas y dar una respuesta anticapitalista a la crisis si tomamos la lucha en nuestras manos.

Brasilia se incendió política y literalmente este miércoles, marcada por una manifestación histórica como parte de la lucha contra las reformas. La manifestación compuesta por gente de todo Brasil reunió a más de 100.000 personas. Su masividad muestra la voluntad de luchar contra las reformas y abrió más la crisis en el gobierno de Temer.
El presidente intentó terminar la manifestación poniendo a las Fuerzas Armadas en las calles del Distrito Federal, hecho que no ocurría desde la dictadura. El intento de demostración de fuerzas de Temer al convocar al Ejército desnuda el nivel de crisis, y muestra la fuerza de las acciones de los trabajadores, que entraron definitivamente en escena el 28 de abril, recomponiendo una subjetividad de lucha.
Aun con toda la propaganda del gobierno para aprobar las reformas, que cuenta con todo el apoyo de los medios, la gran mayoría de la población sigue estando en contra de los ataques. Se profundiza la crisis con los partidos tradicionales, en la medida que surgen más escándalos de corrupción, alcanzando ahora al propio Temer y a Aécio Neves, excandidato presidencial por el PSDB.

Un año en un día: Fuerzas Armadas en las calles, acto masivo y crisis en el gobierno

La convocatoria de las Fuerzas Armadas puede tener un significado contradictorio. Una acción de fuerza y “dureza” de Temer, muestra también su debilidad y desesperación por mantenerse en la presidencia aun sin apoyo popular y con el Congreso ya asumiendo que no será posible que Temer siga hasta el 2018.
Sin embargo, uno de los factores que mantiene a Temer es la propia incapacidad de los partidos del régimen de conseguir un nombre de consenso, que reunifique los intereses opuestos.
Esa situación de división de proyectos de los “de arriba” abre espacio para que, con sus luchas, los trabajadores puedan aparecer como defensores de los intereses de la población y tomen un papel político para dar respuesta a la crisis.
También potencia la crisis orgánica del régimen y la posibilidad de mayores hechos de inestabilidad venidos de la operación judicial Lava Jato, que investiga los entramados de corrupción en Petrobras, o por personalidades que siguen sus propias expectativas individuales, como el presidente del Senado Renan Calheiros (PMDB) o Temer.
El presidente no solo potenció la crisis de su gobierno al convocar a las Fuerzas Armadas, sino impuso la politización de la última institución del régimen que hasta ahora no venía interviniendo.
Sin embargo, luego del llamado del presidente, el general Vilas Boas declaró que la acción del miércoles “generó mucha inseguridad en el Ejército”.
Puede verse que la acción del presidente aumentó la crisis en el gobierno, haciendo que incluso uno de los principales aliados de Temer, el presidente de Diputados Rodrigo Maia, haya tenido que delimitarse del presidente sobre la responsabilidad en el llamado del Ejército. Maia dijo haber pedido el apoyo de las fuerzas nacionales, pero que el llamado al Ejército habría sido una decisión del gobierno.
Romero Jucá, senador por el PMDB de Roraima, intentó defender al gobierno y dijo que “no tiene caso decir que Temer convocó a las Fuerzas Armadas para intentar sostenerse. Las llamó para garantizar el orden” contra los “vándalos que estaban en las calles”, y dijo que el PMDB está apoyando a Temer para aparentar estabilidad y seguridad. Incluso siendo una clara acción desesperada, no solo Maia se delimitó de Temer, sino que Renan Calheiros subió el tono contra el gobierno diciendo que la acción rondó la “insensatez”.
A esto se suma que desde temprano, incluso con los intentos de Temer de transmitir tranquilidad, el miércoles amaneció con la salida del empresario Mabel del cargo de asesor de Temer, y en el transcurso del día se vio de todo menos tranquilidad. Si Temer ya está en situación crítica, con una visión general de que su gobierno ya no se sostiene, después de accionar al Ejército Temer recibió aun más críticas de políticos y jueces, lo que terminó en el obligado retroceso de su acción.
La “demostración de fuerzas” odiosa de Temer y la represión que se vio durante el día es un intento de acallar la lucha, dejando a cientos de heridos. Un grupo de policías llegó a tirar con arma de fuego contra los manifestantes. La represión respaldada por la corporación mediática Globo y los grandes medios, que hablaron de vandalismo para poner toda sus estructura mediática al servicio de la aprobación de las reformas.

El silencio del PSDB y el problema de la falta de un nombre nuevo

El PSDB, desde el testimonio del empresario de JBS, hizo pronunciamientos dudosos, al tiempo que hace críticas al gobierno, mantiene una posición “encima de la medianera” sin dejar de ser base del gobierno. El PSDB es hoy el principal sostén del golpista. Los “tucanos” están en una encrucijada, y no quieren hacer ningún movimiento aventurero que ponga en riesgo las reformas y a su figura de partido estable y responsable con el capitalismo.
Claramente están analizando las posibilidades políticas. El expresidente Fernando Hernique Cardoso llegó a declarar que ante la crisis, Temer debería dejar el cargo sin hacer más espamento. Esto no ocurrió, y uno de los problemas es que no hay otra figura en la que confluyan los sectores del régimen y que tenga al mismo tiempo el respaldo popular que le permita aplicar los ataques sin mayores sobresaltos. Hoy las instituciones y los partidos del régimen tienen planes opuestos, lo que contribuye al sentimiento de caos.
La operación Lava Jato, con sus lazos con el imperialismo, viene rifando y amenazando a los partidos del régimen, lo que contribuye a que aparezcan testimonios explosivos, como el de los directivos del frigorífico JBS. En la disputa entre elecciones directas e indirectas también hay múltiples intereses: las directas, levantadas por el PT, podrían poner a Lula en el poder; las indirectas, por su parte, son la principal opción de empresarios asociados en la FIRJAN, la principal cámara empresaria de Rio de Janeiro, y los medios, aunque no aparece el esperado nombre. Algunos claman por un tecnócrata que termine con las polarizaciones partidarias, otros nombres están asociados al poder judicial como la presidenta de la Corte Suprema, Carmen Lucia.
Fernando Henrique es uno de los nombres tenidos en cuenta para la elección indirecta, y una posibilidad de poder para los "tucanos". Sin embargo, sería poner a su principal dirigente en el gobierno de un país hirviendo para aplicar medidas antipopulares. Para el PSDB, la demora y posible crecimiento de la reivindicación por elecciones directas le darían al PT mucho espacio, cuando el PSDB tiene a sus principales figuras atrapadas por la Lava Jato, con Aécio Neves al borde de la cárcel y el gobernador y el intendente de San Pablo, Geraldo Alckmin y João Dória, con incertidumbres legales para presentar sus candidaturas ahora.
Hay rumores en los medios de que Lula consideraría las elecciones indirectas con un nombre de centro, que quite el poder de las manos del PSDB, dando una señal de "despolarización favorable a los ajustes" y contribuyendo a la asunción de un tecnócrata que, lejos de la imparcialidad, esté totalmente abierto a imponer el ajuste con toda dureza a la población y los trabajadores.

El tiempo nunca fue tan precioso: huelga general ya

Temer dio tiempo a la organización de los trabajadores. Ese es uno de los motivos por que ahora sea atrapado por la operación Lava Jato. Ahora los trabajadores no pueden darle tiempo a Temer y a las reformas. Todas estas crisis en el régimen muestran una dificultad de sus partidos para dar respuesta y abren espacio para que los trabajadores aglutinen el sentimiento de rabia por el ajuste y den una respuesta propia que enfrente a este régimen podrido.
Sin embargo, las centrales sindicales no buscan este enfrentamiento directo para destruir las reformas. Las petistas CUT y CTB, tienen el discurso de que ya no tiene sentido la consigna "Fuera Temer" sino que ahora hay que exigir "Directas ya", sacando del centro la batalla contra las reformas. Así trabajan para construir las elecciones de Lula.
No en vano la CUT declaró que las manifestaciones se salieron de control y fueron más grandes de lo que esperaban. En efecto, hubo acciones más radicales que la central no pudo controlar con su tradición de manifestaciones rutinarias e inofensivas.
La central oficialista Força Sindical por su parte llegó a decir que no tenían relación con los "vándalos", haciéndole coro a los medios, mientras por la mañana se reunía con Rodrigo Maia para negociar las reformas. Su principal dirigente, Paulinho da Força, miembro del partido Solidariedade, fue uno de los principales sostenes del golpe institucional. Uno de los principales objetivos de Força es impedir que la reforma laboral elimine el impuesto sindical que permite que se mantenga una dirección sindical burocratizada y llena de privilegios, ajena a los intereses de los trabajadores.
La CUT planteó en su sitio web que deben llamar a una nueva huelga general, sin fecha. Ya no es posible darles más tiempo. Hay que organizar ya una nueva huelga, organizando comités de base para que nuestra lucha no sea aplastada por los intereses políticos de las centrales, sino que los trabajadores avancen en un cuestionamiento más profundo del régimen y del capitalismo. La CUT y la CTB quieren restringir el movimiento a la reivindicación a los parlamentarios, para que haya una salida institucional, nuevas elecciones que preserven el régimen, el Congreso y que, en consecuencia, de continuidad a los ataques, con mayor o menor intensidad.
El gran riesgo para el gobierno hoy son las luchas de los trabajadores, las huelgas, las manifestaciones. Por eso, a pesar de toda la división de intereses entre los distintos sectores del régimen, hay una confluencia general en intentar minimizar las manifestaciones y mostrar a sus participantes como vándalos.
Tanto la huelga general del 28 de abril como la manifestación del 24 de mayo en Brasilia mostraron a miles de personas luchando contra las reformas. Brasil está atravesando un momento histórico. Hoy, es uno de los principales países epicentro de la crisis internacional, con el régimen desestabilizado y con una recomposición del activismo obrero.
Las centrales sindicales son responsables por impedir que rápidamente esa fuerza se transforme en sujeto del enfrentamiento contra el capitalismo.
La Central Sindical y Popular (CSP-Conlutas) puede aglutinar un llamado, junto con el MTST, corrientes de izquierda como el PSOL o el MAIS, que estuvieron en la línea de frente en la marcha de Brasília, una gran exigencia a las centrales sindicales para concretar la huelga general.
Tomar la lucha en nuestras manos, plantear nuestros tiempos y necesidades es central para derrotar a Temer y las reformas sin permitir desvíos, llamando ya a una huelga general. Imponer una Asamblea Constituyente ya que revoque todas las medidas de ataque de Temer y de los anteriores gobiernos, que estatice todas las empresas involucradas en corrupción y privatizadas, termine con los privilegios de los políticos y avance hacia un gobierno de los trabajadores.

Fernanda Montagner