sábado, mayo 19, 2018

Festival de Cannes, a cincuenta años del boicot del Mayo Francés



La 71° edición del Festival de cine de Cannes, que culmina el este sábado 19, dedicó una programación especial al Mayo Francés, del cual se cumplen 50 años.

La historia del festival –uno de los más importantes del mundo- fue marcada por aquella rebelión, ya que la vigésima primera edición fue cancelada en solidaridad con la lucha obrera-estudiantil de mayo del 68.
En una Francia sacudida por las enormes manifestaciones callejeras de 1968, el 21° festival de Cannes pintaba una imagen distorsionada de la coyuntura política del país: por el boulevard de La Croisette desfilaba una elegante élite cinematográfica, mientras a kilómetros se convocaba una enorme huelga general que culminaría con una manifestación de 200.000 personas y la toma de la Sorbona, y que significó el principio de una gran escalada de huelgas.
El 18 de mayo, a una semana del comienzo de la competición, un grupo de cineastas franceses, encabezado por François Truffaut, Jean-Luc Godard y Claude Lelouch, organizan una enorme asamblea en la que junto a más de mil jóvenes y profesionales exigieron la cancelación inmediata del festival, a modo de solidaridad con las luchas obreras y estudiantiles en curso. "En el resto de Francia hay manifestaciones de estudiantes y obreros, revueltas callejeras, y en una hora pararán las fábricas. Los trenes ya no circulan", argumentaba Truffaut. Robert Fabre Le Bret, delegado general del certamen, aseguró que el evento cesaría luego de la exhibición de Peppermint Frappé de Carlos Saura, a lo que el mismo director respondió asaltando las cortinas de la pantalla gigante y colgándose de ellas para evitar la proyección. Finalmente, entre golpes y tumultos se anunció la cancelación del festival: no hubo palmarés y la mitad de los largometrajes no fueron vistos.
“No hay ni una sola película que muestre los problemas de los estudiantes o los trabajadores en Francia hoy. ¡El cine está en retraso! Nuestros camaradas estudiantes nos han dado el ejemplo. Ellos se hicieron partir la cara hace una semana. De lo que se trata aquí, con una semana y media de atraso, es de mostrar la solidaridad del cine con los movimientos de estudiantes y obreros que tienen lugar en Francia”, denunciaba Godard ante la prensa.
Los directores crearon la Quincena de Realizadores, una sección paralela que buscaba ser un espacio que impulsara proyectos que no tendrían lugar en la competición principal que cortejaba sólo a los "amigos". Aquel acto de rebeldía condujo a un cambio de política de selección de películas por país que antes regía en el festival, permitiéndole a cada director presentar la suya individualmente y a pesar de las restricciones de los distintos Estados. Esto nos permite, hoy, acceder a proyectos que de otra manera serían boicoteados totalmente en su lugar de origen. El ejemplo perfecto es Rafiki (2018) de Wanuri Kahiu, prohibida en Kenia por "naturalizar el lesbianismo".

El festival hoy

El martes 8 comenzó la 71° edición del festival, en medio de una convulsiva Francia. Los trabajadores ferroviarios batallan contra la política privatizadora y flexibilizadora de Emmanuel Macron. Se le suman los trabajadores de Air France, cuya huelga provocó la salida del CEO de la compañía, Jean-Marc Janaillac. Los estudiantes también se movilizan.
Ahora bien, aunque participaron de la selección oficial algunos largometrajes que retratan problemas urgentes de la clase obrera, no hubo cineastas que convocaran abiertamente a plegarse a la enorme lucha que tiene lugar a pocos kilómetros de la Costa Azul, como ocurrió hace cincuenta años. En cambio, las autoridades del festival se las ingeniaron para darle un barniz “institucionalizante” a aquel boicot que encabezaron Godard y Truffaut, con una programación especial dedicada al mayo francés, creando la competición oficial “Jean-Luc Godard” y con la proyección del documental La traversée dirigido por Romain Goupil en colaboración con Daniel Cohn-Bendit -ambos fueron dos de los rostros más conocidos del Mayo del 68- y Peppermint Frappé, el film de Carlos Saura mencionado más arriba.
Ante la profundización de la crisis capitalista a nivel mundial, está más vigente que nunca el ejemplo de aquellos cineastas que pararon el festival cinematográfico más importante del mundo en 1968. Resulta central, además, su concepción del cine como un acto político fundamental para la transformación social.

Valentina Vignardi

Lo que se está ocultando a los usuarios de los teléfonos móviles: su salud puede peligrar

La revista estadounidense The Nation, que goza de gran prestigio en el mundo intelectual de EEUU por su rigor y por su actitud crítica hacia la “sabiduría convencional del país”, publicó un artículo (“How Big Wireless Made Us Think That Cell Phones Are Safe: A Special Investigation”, The Nation, 29.03.18) de un enorme interés que está causando un gran debate en ese y otros países, debate que lamentablemente no se ha dado en España. En este artículo sus autores, Mark Hertsgaard y Mark Dowie, detallan cómo la industria de los móviles (cell phones) ha menospreciado sistemáticamente la evidencia de que los móviles pueden producir cáncer de cerebro en quienes los utilizan. Y documentan que, debido al gran poder de esta industria y su gran influencia sobre organismos nacionales e internacionales como el gobierno de EEUU, gran número de los gobiernos de los países de la Unión Europea, la Comisión Europea e, incluso, la Organización Mundial de la Salud (OMS), se está minimizando el riesgo que la utilización de tales móviles tiene para la salud de la población, y muy en particular para los niños, niñas y adolescentes (aconsejo la lectura del artículo, del cual extraigo la mayor parte de datos presentados en este ensayo).

La historia parece repetirse: recuerden lo que pasó con el tabaco y con las energías no renovables

Es de sobras conocido que la industria tabacalera tuvo un papel clave en negar primero y trivializar después la evidencia del impacto negativo en la salud de la gente (incluyendo la producción de cáncer de pulmón) de fumar tabaco. Tal campaña retrasó el reconocimiento de este daño durante varias décadas, aplazando con ello las medidas públicas de intervención para disminuir y eliminar el enorme perjuicio causado por el tabaco en la salud de la población. Una situación semejante ocurrió con la utilización del carbón, petróleo y gas, cuyas industrias productivas y distribuidoras negaron (y algunas continúan negando) que el empleo de tales sustancias estuviera elevando el calentamiento del planeta a niveles alarmantes. En ambos caso, sin embargo, la evidencia científica acumulada ha ido dando la razón a los que ya hace años alertaron de los perjuicios que el consumo de tales sustancias podría generar en la salud del planeta y de su población. Parece que, según apunta este artículo, algo semejante podría estar ocurriendo ahora con los teléfonos móviles. Hay evidencia de que su uso puede tener efectos nocivos, incluyendo los cánceres de cerebro en el lado donde se utiliza el móvil.

Cómo comenzó a notarse que podía haber un problema con los móviles

La historia comenzó cuando se introdujeron y se permitió su uso en el mercado estadounidense en 1983. Diez años más tarde, 1993, había seis suscripciones a móviles por cada 100 habitantes en EEUU. Era el inicio de una enorme expansión. Fue en este año, sin embargo, cuando un ciudadano David Reynard llevó a los tribunales a la NEC American Company alegando que la utilización del móvil había causado un cáncer de cerebro a su mujer. Cuando el caso apareció en los medios, incluyendo la televisión, creó una enorme alarma y el valor de tales compañías en la bolsa bajó en picado.
Fue entonces que la industria respondió y creó, dos años más tarde, el Wireless Technology Research Project (WTR), el centro de investigación más grande (financiado con 28 millones de dólares) para investigar la seguridad (safety) en la utilización de los móviles. La creación de tal agencia privada de investigación fue acogida con grandes reservas por parte de la comunidad científica, pues es de sobras sabido que cuando tales institutos de investigación están financiados por las industrias que se benefician de la venta del producto analizado tienen escasa credibilidad, ya que sus estudios casi siempre acaban avalando los puntos de vista de las empresas que los financian.

La predecible respuesta de la industria del móvil

La experiencia de lo que ocurrió con el tabaco y con las “energías no renovables” enseñó a las industrias que, frente a la evidencia científica que cuestiona la salubridad de sus productos es aconsejable no negar tal evidencia pero en su lugar señalar que la evidencia no es suficientemente concluyente. Así, frente a cada estudio que presenta evidencia de que sí crean alteraciones biológicas como cánceres, la industria presenta otros tantos que no muestran tal evidencia, creando así la impresión de que no se puede llegar a una conclusión. Así, según el artículo, cuando el investigador Henry Lai analizó 326 estudios realizados entre 1990 y 2005, vio que un 56% mostraban que había un efecto biológico en el usuario como resultado de la radiación producida por el móvil, pero a la vez señalaba que un 44% concluyeron que no lo había. Pero cuando Lai recategorizó los estudios según estuvieran o no financiados por la industria, dichos porcentajes variaron: un 67% de los estudios financiados de forma independiente encontraron un efecto biológico, mientras que apenas el 28% de los estudios financiados por la industria llegaron a la misma conclusión. Tal estudio fue replicado y publicado en la revista Environmental Health Perspectives, que llegó a la conclusión de que los estudios financiados por la industria eran 2,5 veces menos favorables a la tesis de daño que los no financiados por la industria.

El objetivo de la industria era y es mostrar que la evidencia del daño que podría causarse no es definitiva

Ahora bien, lo importante para la industria es promover la opinión de que la evidencia no es concluyente. Pero en cualquier caso, cabe resaltar, como señalan los autores del artículo, que las compañías de seguros no han querido asegurar a las empresas de producción y distribución de móviles en cuanto a daños biológicos (cáncer o cambios genéticos) producidos por los móviles.
Como bien reconocen los autores del artículo citado, no hay pruebas definitivas de tal daño. En realidad, su artículo no está orientado a presentar la evidencia existente sobre tal daño, sino a cómo la industria del móvil está oponiéndose a que se informe objetivamente a la población, pues lo que es fundamental es que se sepa que hay un riesgo frente al cual la población puede protegerse. Citan así a la doctora Annie Sasco, ex directora de epidemiología para la prevención del cáncer del Instituto Nacional de Salud e Investigación Sanitaria de Francia, que ha indicado que “la ausencia de evidencias concluyentes de que una nueva tecnología pueda tener efectos nocivos no significa que haya ausencia de riesgo”. De ahí que, en base a que exista tal riesgo, Francia haya tomado una serie de medidas para proteger a los grupos más vulnerables como la infancia y la adolescencia. Y medidas semejantes han sido tomadas en el Reino Unido.
En EEUU, sin embargo, la enorme influencia de un grupo industrial (que incluye nombres tan notables como Apple, AT&T, Motorola, Ericsson, Nokia, Samsung, Sony, GSMA y Deutsche Telekom) en el gobierno federal explica que su agencia reguladora, la Federal Communications Commission, no haya favorecido la adopción de medidas correctivas –como ha aconsejado la Academia Americana de Pediatría–, como la de prevenir el efecto nocivo en niños y mujeres embarazadas.

La evidencia es que el móvil puede ser un factor de riesgo para la salud y esto no se comunica

Hoy, 95 de cada 100 adultos en EEUU tienen un móvil, en una industria que solo en 2016 tuvo unas ventas de 440.000 millones de dólares en el mundo. Y los gobiernos y organismos internacionales han sido especialmente pasivos en relación con este tema. La Organización Mundial de la Salud clasificó por fin el móvil como un “posible” carcinógeno humano en 2011, aunque tal organización sabía de esta circunstancia desde mucho antes. En realidad, había estado estudiando desde 1996 los efectos nocivos de los campos electromagnéticos, habiendo establecido para ello el estudio Interphone (financiado con 24 millones de dólares, de los cuales 4,7 millones provenían de la industria de los móviles). Este estudio ya había indicado que las personas que hacían un uso muy intenso del móvil tenían un 80% más de probabilidades de contraer glioma que quienes los utilizaban con menor frecuencia.
Es urgente y necesario, pues, que la información que exista sea transmitida a la población y que el Estado tome las medidas necesarias para proteger la salud de las personas, pues esta es su función más importante. Ni que decir tiene que el móvil es un instrumento de gran valor y utilidad. Pero es una responsabilidad esencial que se informe a la población de los riesgos que puede conllevar su uso, y que los Estados tomen las medidas pertinentes para prevenirlos. No se trata de prohibir la utilización de tales aparatos a la mayoría de la población sino que las empresas que los fabrican informen de los riesgos a su salud que su utilización implica, y que los Estados establezcan medidas preventivas para minimizar el daño e incluso evitarlo. Y esto tampoco se está haciendo.

Pasos que se han estado tomando en España y en varios países

Una de las instituciones que ha prestado mayor atención a este tema ha sido la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. En su resolución 1815 “Peligros potenciales de los campos electromagnéticos y su efecto en el medioambiente” de 2011, alertó del peligro del gran incremento de los distintos grados de los campos electromagnéticos. Y ello incluía desde Internet hasta los teléfonos móviles. Según la misma resolución, se deberían averiguar ya los niveles de tolerancia del cuerpo humano en la exposición a esos campos, y también los niveles y grupos vulnerables a tal exposición, indicando entonces lo que la evidencia científica ha señalado repetidamente: los niños y niñas y adolescentes.
En España, los parlamentos vasco y navarro han pedido a sus gobiernos que apliquen tal resolución (que tiene recomendaciones concretas), petición que ha sido desoída. En 2013, el Defensor del Pueblo Vasco también pidió al Departamento de Salud que implementara medidas para reducir los niveles de emisión de radiofrecuencias en las escuelas.
El parlamento navarro también pidió en 2014 la aplicación de la resolución del Consejo de Europa, lo cual solicitó no solo al gobierno navarro, sino también al español, pidiendo que se aplicaran tales recomendaciones, hecho totalmente ignorado por el último también, mostrando su bien conocida insensibilidad hacia la defensa del usuario y del consumidor. España es de los países que ha dado menos atención a la prevención ante riesgos de la salud creados por la utilización de los móviles.
En Francia en cambio –como indiqué al principio–, el Estado tomó medidas en 2015 para prohibir la utilización de redes Wifi y teléfonos inalámbricos en los espacios utilizados para la actividad y descaso de los infantes de menos de tres años. Y en 2016 el Estado estableció los límites de exposición (según la intensidad de los campos electromagnéticos) para la salud de los trabajadores, sobre todo para las mujeres embarazadas.
En Italia, en 2017, el tribunal italiano de Ivrea reconocía una relación causal entre el uso del teléfono móvil y el tumor cerebral (el primer tribunal del mundo en reconocer este vínculo causal).

Una última observación

En medio del entusiasmo creado por la revolución digital se están olvidando los costes de la supuesta revolución, ocultando a la población los riesgos de los aparatos realizados y promovidos por tal revolución. Es sorprendente el silencio de los medios sobre el enorme riesgo que tales instrumentos aparatos, como los móviles, suponen para la población. En realidad, deberían tomarse ya medidas que podrían reducir sensiblemente tales daños. Pero el anteponer los intereses comerciales de las empresas a los derechos y necesidades humanos se está haciendo un daño enorme. La constante ocultación de información a los usuarios, en muchas ocasiones en complicidad con el poder político puesto a su servicio, es una de las causas de que puede que nos enfrentemos a una de las crisis más importantes en el tiempo que vivimos. Tendría que haber una movilización popular que forzara a los Estados a tomar medidas que podrían prevenir tal crisis. Que ello ocurra depende primordialmente de la voluntad política de los que se llaman a sí mismos “representantes de la ciudadanía”. Invito a la ciudadanía a que se movilice para que sus representantes hagan algo, porque no es un tema menor. Sepa el lector que es probable que sus representantes, tanto a nivel nacional como europeo, estén ya recibiendo información para mostrar la seguridad y la falta de riesgo de lo que venden las empresas. De ahí la urgencia de que oigan también la voz de la población, que es a la que en definitiva representan.

Vicenç Navarro
Público

El Fondo Monetario Internacional, arma absoluta del capital financiero transnacional



I. En medio de una feroz ofensiva contra los trabajadores de todas las categorías y los jubilados, el Gobierno de Macri, al borde del abismo financiero, pide ayuda al Fondo Monetario Internacional.
Lo que es algo así como meter al zorro en el gallinero para que cuide a las gallinas.
Como ejemplo reciente puede citarse a Grecia, donde la intervención mafiosa y patotera de la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) empobreció a la mayoría de la población hasta límites insoportables, llevó al desmantelamiento de los servicios esenciales (salud, educación, seguridad social, etc.) y al despojo de buena parte del patrimonio nacional, ahora en poder de grandes empresas transnacionales.
El Gobierno «progresista» de Tsipras capituló incondicionalmente pese a la opinión claramente manifestada por la mayoría del pueblo griego en una consulta popular.
No se puede esperar otra cosa para Argentina con la «ayuda» del Fondo Monetario Internacional, pues esta ha sido y es la política del FMI en los hechos desde su creación en 1944.

Veamos.

En julio de 1944 la Conferencia Monetaria y Financiera de Bretton Woods acordó la creación del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRD). Este último como parte del grupo del Banco Mundial.
Ya en 1943, cuando comenzaba a vislumbrarse el fin de la Segunda Guerra Mundial, los estadounidenses y los ingleses comenzaron a discutir las bases de la organización de la economía mundial en la posguerra.
John Maynard Keynes, encargado por las autoridades británicas de participar en las deliberaciones, propugnaba la creación de una cámara de compensación mundial (Clearing Unión) que permitiría hacer todas las transacciones internacionales a un tipo de cambio fijo referido a una moneda internacional emitida por la Clearing House, el "bancor". Se trataba de un verdadero sistema monetario internacional regulador de las finanzas internacionales, que conservaba la simetría entre las partes, con mecanismos de control y eventualmente de financiación para los países deficitarios y una participación de cada país en función de sus capacidades financieras. Sería una especie de Banco a escala internacional en el que los "clientes" serían los estados.
Pero esta propuesta no fue aceptada por los Estados Unidos, en ese momento en la cumbre de su poderío económico como único gran beneficiario de la Segunda Guerra Mundial, que impuso en Bretton Woods sus puntos de vista: un sistema de cambios fijos (con una elasticidad del uno por ciento en más o en menos sobre la paridad establecida entre las monedas) y la paridad establecida en relación con el oro o con el dólar de los Estados Unidos (artículo IV de los Estatutos del FMI, antes de la reforma de 1978).
Así es como en la práctica el dólar pasó a ser moneda internacional, obligando a todos los países a acumular reservas en dólares para hacer frente a las fluctuaciones de sus respectivas monedas, resultante del estado de su balance de pagos.
El sistema de Bretton Woods estableció pues un privilegio exorbitante a favor de los Estados Unidos en materia de pagos internacionales, que en los hechos, sirvió para que el resto del mundo financiara su déficit presupuestario.
Esta fue la base de un desorden creciente del sistema monetario internacional que se institucionalizó en 1975 con el abandono del sistema de tipos de cambios fijos (reforma, vigente desde 1978, del artículo IV de los Estatutos del FMI,).
Es decir, se abandonó un principio ordenador del sistema monetario (el sistema de cambios fijos) pero se mantuvo en los hechos al dólar como moneda internacional, de manera que todo el resto del mundo continuó subvencionando la economía de los Estados Unidos, pues los Bancos centrales de los otros países siguieron interviniendo para evitar la baja del dólar.
Ello permitió y permite a los Estados Unidos apropiarse de una gran parte del producto del trabajo y de los ahorros de los pueblos de todo el planeta.
Esta situación se refuerza por la circunstancia de que los dólares emitidos por la Reserva Federal (moneda fiduciaria, es decir sin respaldo de oro desde 1933) inundan todo el mundo para financiar el déficit presupuestario de los Estados Unidos. En setiembre de 1947 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó sin votación los acuerdos entre las Naciones Unidas, por una parte, y el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, en tanto organismos especializados del sistema de las Naciones Unidas, por la otra.
En los hechos, los acuerdos constituyeron más una declaración de independencia de ambos organismos financieros que de cooperación con las Naciones Unidas.
En el debate sobre los acuerdos, realizado en el Consejo Económico y Social en agosto de 1947, el representante de Noruega dijo que el ECOSOC se apartaría de las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas si los aprobara, agregando que su delegación no estaba dispuesta a reconocer al Banco Mundial como organismo especializado, sometiéndose a las condiciones impuestas por el mismo Banco. El representante de la Unión Soviética, por su parte, señaló en el mismo debate que ciertas disposiciones de los dos acuerdos violaban los artículos 57, 58, 62, 63, 64 y 70 de la Carta de las Naciones Unidas, referidos al funcionamiento de los organismos especializados y a las facultades del Consejo Económico y Social a ese respecto. El representante de Venezuela lamentó que los acuerdos hubieran ido más lejos de los que parecía necesario, en particular el párrafo 3 del artículo IV, que aconsejaba a las Naciones Unidas que evitaran hacer recomendaciones al Banco con relación a los préstamos o a las condiciones o circunstancias de su financiamiento [1].
En 1997 participamos, en representación de una ONG, en la reunión del Grupo de Trabajo sobre el Derecho al Desarrollo de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Allí tuvimos ocasión de intervenir y formularles preguntas a los representantes del FMI y del Banco Mundial.
Las conclusiones que pudimos extraer de dicho diálogo las comunicamos a la Comisión de Derechos Humanos en una intervención oral durante sus sesiones de marzo de 1997. En síntesis dijimos que el FMI no se ocupaba del desarrollo ni del pleno empleo, que figuran entre las funciones que le atribuyen sus Estatutos. En cuanto a la política monetaria, dijimos que el FMI era incapaz de evitar la anarquía financiera internacional y sola desempeñaba el papel de bomberoen situaciones tales como la crisis mexicana o prestaba dinero por razones políticas como lo había hecho con Rusia en vísperas electorales. En cuanto a la deuda, afirmamos que el papel del FMI consistía básicamente en mantener la presión sobre los países deudores e imponerles políticas contrarias a los intereses nacionales y populares.
En el período de sesiones de la Subcomisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, celebrado en julio-agosto de 2001, dos de sus miembros, la señora Udagama y el señor Onyango, presentaron un informe sobre la mundialización[2].
Los autores decían en el informe que si bien la protección y promoción de los derechos humanos es primordialmente una obligación de los estados, otras entidades tales como la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial no están de manera alguna exceptuadas de responsabilidad en ese terreno. Afirmaban que las instituciones internacionales multilaterales “tienen la obligación de no tomar medidas que afecten la situación social de un país dado”.
En el debate que se suscitó en la Subcomisión, el representante del FMI afirmó que dicha institución no tiene mandato para tomar en cuenta los derechos humanos en sus decisiones y que no está obligada por las diferentes declaraciones y convenciones relativas a los derechos humanos [3].
Esta declaración del representante del FMI provocó vivas réplicas de varios miembros de la Subcomisión, afirmando uno de ellos que “no es admisible que el FMI no se someta al derecho internacional” y otro miembro sugirió que la Subcomisión “debía adoptar una posición clara indicando que los sistemas comerciales y financieros están sometidos al derecho internacional y por lo tanto tienen la obligación de proteger y respetar los derechos humanos”.
En el seno del FMI, el poder de decisión pertenece a los cinco países que reúnen la mayoría de las cuotas, pues el artículo XII sección 5 de sus Estatutos establece el voto ponderado en los órganos de dirección (Consejo de Gobernadores y Consejo de Administración). Además, un solo país, los Estados Unidos, puede bloquear ciertas decisiones importantes (por ejemplo el restablecimiento de un sistema internacional de cambios fijos) porque dispone de un porcentaje de votos superior a la minoría de bloqueo, que es del 15 por ciento.
De modo que un pequeño grupo de países, muy poderosos económicamente, impone al resto del mundo las orientaciones de la política económica. Y en el caso particular de la deuda externa y de las políticas de ajuste sucede lo mismo. De manera que las "recomendaciones" y "principios directores" del FMI no son otra cosa que la coacción ejercida sobre los países que quieren renegociar la deuda u obtener préstamos del sistema financiero internacional, a fin de que adapten su política económica y financiera a los intereses del gran capital transnacional: privatización de los servicios públicos, reducción del gasto social, aumentos de las tarifas de dichos servicios, congelación de los salarios, apertura incondicional de las fronteras a los productos y servicios extranjeros, etc. Son las llamadas “condicionalidades”.
En los hechos, las instituciones de Bretton Woods tienen un poder de decisión excepcional sobre las orientaciones de las economías nacionales de los países menos desarrollados, como mandatarios de los países ricos, sin base alguna en el derecho internacional vigente. Por el contrario, no tienen ningún poder sobre las orientaciones económicas de los países ricos, pese a que la enorme deuda externa e interna de algunos de ellos justificaría ampliamente la aplicación de una política de ajuste estructural, de acuerdo a las concepciones del Fondo. Ni el Fondo ni el Banco Mundial, pese a que las grandes potencias dicen que son los "únicos organismos competentes" del sistema, tienen una política mundial económica y/o financiera. Tal política va a la deriva de los intereses coyunturales del capital financiero e industrial transnacional.
Todo esto confirma que el FMI y el Banco no son en la práctica organismos especializados del sistema de las Naciones Unidas, como está previsto en la Carta de la ONU, sino meros instrumentos y mandatarios de las grandes potencias y del gran capital.
De modo que el Estado que quiere tener acceso al crédito internacional debe ajustarse a los "principios directores" del FMI que, de manera general, son los siguientes:
1)..."apertura de los sectores que han estado protegidos frente a la competencia del mercado y la eliminación de subvenciones..."
2)..."reducir las presiones inflacionarias, alentar la repatriación del capital y fomentar la inversión extranjera directa..." (Comunicado del Comité Provisional de la Junta de Gobernadores del FMI, Comunicado de Prensa Nº 89/44, del 25/9/89);
3)..."contener la demanda global..."
4)..."saneamiento de las empresas públicas..."
5)..."flexibilización del control de precios y de las restricciones comerciales" (acuerdo con Mauritania)
6)..."revisión de la escala de derechos de importación y de los precios agrícolas..." (Acuerdo con Costa Rica, Bulletin du FMI, 5 juin 1989, p. 174).
Etc.
Estos "principios directores" se han incluido en los acuerdos celebrados con numerosos países.
Las llamadas políticas de ajuste son económicamente recesivas y socialmente regresivas, pues el único objetivo real del Fondo es que los deudores paguen los servicios de la deuda a los acreedores. Con tales políticas la espiral de la deuda sigue creciendo porque la economía de los países deudores permanece estancada o crece lentamente, con lo que se les hace aún más difícil cumplir con los acreedores, y se deben contraer nuevos préstamos para pagar los servicios de los préstamos anteriores. Así la deuda externa no deja de crecer y se convierte en deuda eterna[4].

II. El caso argentino

La otra cara de la medalla de la dictadura del capital financiero transnacional es la estructura económico-financiera capitalista integrada al capitalismo mundializado de los países que, como Argentina y casi todos los países del mundo poco desarrollados o semidesarrollados, incluidos los que cuentan –o han contado hasta hace poco- con Gobiernos “progresistas”.
Estructura que ha permanecido intocada en todos los casos y que los hacen dependientes del gran capital industrial y financiero transnacional y por lo tanto expuestos a su voracidad.
En cifras redondas, la deuda externa argentina sufrió la siguiente progresión desde 1966 hasta ahora.
Cuando se produjo el golpe militar de 1966 rondaba los 3200 millones de dólares. Al restablecerse en 1973 los gobiernos constitucionales había aumentado a 4800 millones es decir un 46%. Durante los Gobiernos de Cámpora, Frejuli e Isabel Perón (1973-76) aumentó a 7800 millones (62%). Durante la dictadura 76-83 aumentó a 45000 millones (465%). Con Alfonsín aumentó a 65000 millones (44%) y con Menem a 191000 millones (123%).
Con los Kirchner (2004-2015) se mantuvo estable en torno a esa cifra.
Con Macri actualmente la deuda ronda los 300.000 millones. Es decir que aumentó unas CIEN VECES desde 1966. Existe una abundante bibliografía sobre todo ese período con sus distintas particularidades, a la cual me remito en homenaje a la brevedad.
Pero merece un breve comentario el hecho de que la deuda no haya aumentado en los doce años de gobierno kirchnerista.
En efecto, la deuda no aumentó porque durante ese período se hicieron pagos a los acreedores por 190.000 millones de dólares con las reservas de ANSES y del Banco Central acumuladas durante la fiesta de la soja y contrayendo nuevas deudas. El resultado fue que pese a ese astronómico reembolso cuando terminó el mandato de CFK se seguía debiendo lo mismo que en 2004: unos 190.000 millones. Sumado lo que se pagó durante los Gobiernos K más lo que se seguía debiendo en 2015 da la bonita suma de 380.000 millones de dólares.
Este proceso de “pago serial” (CFK dixit) de la deuda estuvo en buena parte centrado en la ley llamada “del pago soberano local de la deuda exterior de la República Argentina” de 2014 que analicé en un artículo que se puede encontrar en http://www.argenpress.info/2014/10/acerca-de-la-ley-llamada-del-pago.html donde concluyo escribiendo: Esta ley, en lugar de llamarse ley “Del Pago Soberano Local de la deuda exterior de la República Argentina”, debería llamarse “ley de sumisión al capital financiero transnacional”.
Pero más importante aún es que durante los Gobierno de Néstor y Cristina Kirchner se mantuvo invariable en Argentina – y aun se agravó- la tendencia general a escala mundial que indicábamos al principio del Párrafo II de esta nota: el mantenimiento de la estructura económico-financiera capitalista integrada al capitalismo mundializado. Al respecto me remito a mi nota Marcha federal ¿unidad de acción?-Balance de 12 años de kirchnerismo: un proceso de recolonización sin precedentes(https://www.alainet.org/es/articulo/180117).
De modo que la lucha contra la sumisión a los dictados del Fondo Monetario Internacional no debe limitarse a propuestas más o menos coyunturales sino a un proyecto alternativo generado en los lugares de trabajo, de estudio y de investigación que incluya un estudio pormenorizado de toda la deuda externa desde que ésta comenzó a crecer exponencialmente para determinar qué parte es legítima y exigible y qué parte no.
Y sobre todo que incluya reformas estructurales económicas y financieras de fondo tendentes a romper las ataduras esclavizantes con el capital transnacional, lo que presupone (como se señala de alguna manera en el documento de la CEPAL citado más arriba en la nota 4) una auténtica y profunda redistribución del producto nacional en beneficio de los trabajadores y jubilados y la nacionalización de los principales recursos naturales y de los servicios esenciales.

Alejandro Teitelbaum
Alainet

Notas:

[1] Actas resumidas de la reunión del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, agosto de 1947.
[2] La mundialización y sus consecuencias para el pleno disfrute de los derechos humanos, E/CN/.4/Sub.2/2001/10, 2 de agosto de 2001. El informe final fue presentado en 2003: E/CN.4/Sub.2/2003/14.
[3] Cf. Communiqué de presse du 8 août 2001, HR/SC/01/11 y 12.
[4] Véase la publicación de la CEPAL La ineficiencia de la desigualdad, Mayo de 2018. https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/43442/1/S1800059_es...

¿Un nuevo Gobierno podrá arreglar la grave situación?

La realización de las elecciones, un triunfo

La mera celebración de las elecciones presidenciales en Venezuela, significa una derrota de los planes de Washington, Bogotá, Madrid, el Grupo de Lima, la Unión Europea, el terrorismo de la prensa hegemónica trasnacional y un triunfo de la Revolución Bolivariana y los gobiernos y movimientos sociales que respaldaron la soberanía del país y la continuidad democrática.
Políticos y candidatos, analistas, encuestadores, gurúes, pueblo en general se preguntan si el ganador de las elecciones presidenciales del 20-M podrá arreglar la principal preocupación de los venezolanos, la grave situación económica del país, mientras sigue latente la amenaza de terror callejero y de una intervención extranjera.
Ante la carencia de proyectos de país, más allá de quien gane las elecciones, poco cambiará si no se adelanta un proceso de diálogo, negociaciones -truncado en Santo Domingo por presiones estadounidenses- en pos de la convivencia y la solución de los graves problemas del país.
Los candidatos son el presidente Nicolás Maduro que aspira a la reelección, y por la oposición el principal contendor es el militar retirado y abogado Henri Falcón, apoyado por Avanzada Progresista, Movimiento al Socialismo (MAS) y una fracción del partido socialcristiano Copei; Javier Bertucci, pastor; Reinaldo Quijada, ingeniero, candidato de la Unidad Política Popular 89; y el empresario Luis Alejandro Ratti, un independiente quien días antes de los comicios prefirió retirarse.
En caso de que ganase Falcón, imaginarse un gobierno suyo es casi imposible porque el chavismo institucional y políticamente seguiría siendo la primera fuerza del país, y los ánimos de revanchismo que desencadenaría la victoria de Falcón, deberá vérselas con esa realidad, lo que conducirá a enfrentamientos que serán la vía más corta a la guerra civil que hasta ahora se ha conjurado con éxito precario, pero éxito al fin, señala el exministro Luis Salas.
Por las redes se lanzó una convocatoria a la violencia preelectoral, con el objetivo de suspender las elecciones, con un paro nacional e indefinido; lograr la renuncia de Maduro y de su gobierno en pleno, y el llamado a un gobierno de transición que decrete nuevas elecciones con reglas claras y órgano electoral confiable. Pero no hubo respuesta popular a tal convocatoria.
Sin poder calentar la calle en la semana previa, destacó un motín (el miércoles 16) en la cárcel caraqueña El Helicoide, protagonizado por presos comunes, quienes en videos difundidos desde los calabozos - contaban con teléfonos inteligentes, conexión a Internet- mostraban que el liderazgo fue asumido por políticos presos por actos terroristas, como Daniel Ceballos y Lorent Saleh.
Los presos comunes fueron utilizados para generar la primera ola de violencia, mientras que los políticos se encargaban de garantizar el impacto informativo de la maniobra, por medio de videos (que enseguida reprodujeron CNN y Telemundo). Obviamente, la operación mediática sirvió para sacar de la agenda política a Henri Falcón, horas después de que la protesta convocada por la oposición abstencionista fracasara.
Es más, el agente estadounidense Joshua Holt, implicado en la preparación de actos terroristas y retenido en El Helicoide, sumó un elemento de la maniobra al denunciar que lo querían asesinar (la oposición terrorista busca un muerto necesario para encender las calles), arrastrando preacordados “apoyos” internacionales automáticos.
El Encargado de Negocios, Todd Robinson, buscando reforzar las tensiones entre EEUU y Venezuela. señaló que “Estamos muy preocupados (…) Joshua Holt y otros ciudadanos estadounidenses están en peligro. El gobierno de Venezuela es directamente responsable por su seguridad y le haremos responsables si algo les sucede”.

Quedaron cuatro candidatos

Los candidatos son el presidente Maduro por el oficialismo, y tres por la oposición: el militar retirado Henri Falcón, el empresario-pastor protestante Javier Bertucci y el ingeniero Reinaldo Quijada. Catorce de los 18 partidos han suscrito un acuerdo de garantías democráticas que ha pacificado la campaña electoral, que se desarrolló con normalidad en el marco de plenas libertades de expresión, reunión, etc.
Pero lejos de ser una “fiesta democrática” es una batalla, y se teme que en la semana que resta hasta las megaelecciones se desate una nueva espiral de violencia terrorista, a sabiendas que existen deseos y planes para ellos de sectores de la derecha financiados y guionados desde el exterior.
Desde hace 19 años la oposición grita fraude cada vez que pierde. Esta vez, lo gritan desde antes que se celebren las elecciones. La académica venezolana María Páez Víctor subraya que una de las razones de la eficacia del organismo electoral (CNE) es la protección contra el fraude en el sistema, que es digital, escrita y electrónica. Hay tres salvaguardas de cada voto: una huella dactilar, un voto electrónico y un recibo en papel.
El militar retirado y exgobernador del Estado Lara Henri Falcón fue el director de campaña del opositor Henrique Capriles Radonski en la última elección presidencial, la de 2013, quien ahora dice que se integrará a su gabinete. Es hoy el candidato de oposición en la mejor posición, aun cuando Maduro cuenta con mayor intención de voto, pese a que las coberturas mediáticas de los medios nacionales e internacionales lo invisibilicen.
Lo cierto es que Falcón, pese al apoyo del establishment financiero trasnacional, no tiene la confianza ni el apoyo explícito de Washington y su eventual triunfo y ascenso al gobierno, no parece significar la toma del poder.

Entre la dolarización y las promesas oficiales

En lo referente a las propuestas electorales, lo monetario subsume todo lo programático, partiendo del supuesto de que votantes racionales, de acuerdo a la situación económica, premian o castigan la gestión de gobierno. Se formulan y ofrecen medidas tratando de influir en la percepción y las emociones y no al raciocinio del ciudadano.
El candidato-presidente Nicolás Maduro apuesta al petro y al bolívar soberano (anunciado para julio), y también al petro-oro (¿usted sabe de qué se trata?), y por el otro lado se ubica el binomio dolarizador Henry Falcón-Francisco Rodríguez. La necesidad de instalar primero un “nuevo tiempo monetario” es usado como punch propagandístico, totalmente reduccionista de la realidad-real.
Nadie duda de la necesidad imperiosa de políticas monetarias coherentes, pero los graves problemas de fondo del país no se arreglan con slogans. Maduro aseguró que a partir de su reelección arranca la nueva prosperidad económica para el país (¿cómo?) mientras que Henri Falcón promete dolarizar los sueldos, como el remedio mágico para todos los males. Es muy seductor afirmar que todos tendrán posibilidad de manejar dólares, ¿no?
Más allá de su pobreza, este tipo de propuestas electorales son una falta de respeto, un desprecio a un pueblo, al que se le solía explicar cada proyecto, cada medida. Eran épocas cuando se consideraba al pueblo como sujeto de políticas y no solo objeto de ellas, formas que seguramente los sesudos asesores extranjeros, repetidores de fórmulas fallidas en sus democracias -algunas con reyes- y declamativas, ni siquiera imaginan.
El problema mayor es que la gente, el pueblo que antes se enteraba de todo por boca de Chávez, no sabe realmente cuál es el plan de el petro-bolívar soberano (¿habrá dualidad cambiaria y monetaria?) y el petro-oro, pese a que Maduro insista en lo importante debe ser el debate de ideas (que es precisamente lo que falta en el debate preelectoral). Los expertos advierten que mensajes confusos y contradictorios, resultan costosos en términos electorales.
Los economistas, incluso los chavistas, advierten de que el petro no está acompañado por un plan económico para acabar con la especulación y el bloqueo económico y financiero, con la escasez de efectivo, con el contrabando de extracción, con el colapso de los servicios públicos, con la ausencia de inversión productiva y con toda la larga cola de los problemas
La dolarización, por su parte, es el slogan vendedor de un proyecto de fondo, el de la entrega del país definitivamente a los capitales especulativos y corruptos, sin distinción de que sean criollos o foráneos. La oferta al 80% trabajador del país, es unos cuantos dólares, mientras los grandes capitales se llevarán hasta las principales empresas del Estado, incluyendo la estatal petrolera Pdvsa. Muchos opositores al gobierno tampoco están de acuerdo con la dolarización, así a secas, sin proyecto, sin plan.
Los candidatos opositores que más destacan son Falcón y Javier Bertucci, quienes hasta ahora fueron actores de reparto dentro del mundo antichavista. No se le ha prestado la necesaria atención a Bertucci, un empresario-pastor, que algunos consideran como parte de una estrategia oficial para quitarle votos a Falcón. Los evangélicos vienen desarrollando en los últimos cinco lustros una agresiva penetración en distintos estratos de la sociedad desalojando en parte a los católicos de posiciones de privilegio. No debiera sorprender que se alcen con buen número de cargos regionales.
Además, han contado con muy buen financiamiento desde el exterior, de los diezmos y también del apoyo de importantes oficiales que ocuparon importantes cargos en el gobierno (en especial en el sector económico-financiero).

Incautación de activos petroleros

Por su parte, la compañía privada de inteligencia geopolítica estadounidense Strategic Forecasting Inc (Stratfor) indicó que, aumentando el bloqueo económico y financiero, la incautación de ciertos activos venezolanos de exportación de energía provocará que la producción de petróleo en Venezuela y los ingresos de exportación del país se desplomen rápidamente y por ende su débil posición política empeorará.
Ante ello, sobrevendría una mayor purga anticorrupción en Pdvsa o una negociación con EEUU para una transición del poder como formas de salir de la creciente inestabilidad. Stratfor analizó el impacto de la sentencia de la Cámara de Comercio Internacional donde obliga a Venezuela pagar 2,04 millones de dólares a la empresa petrolera ConocoPhillips por la confiscación activos en Venezuela en 2007.
Para obligar a Pdvsa a pagar los dos mil millones de dólares, ConocoPhillips solicitó órdenes judiciales de las autoridades holandesas para congelar activos, incluido el crudo, en las instalaciones de exportación del Caribe operadas o de propiedad de la estatal venezolana.
Un tribunal de Curazao autorizó una tercera orden, que perturbó la actividad venezolana en las tres islas caribeñas administradas por los Países Bajos, y Pdvsa redirigió los buques tanque a Venezuela, temor a que las autoridades holandesas confiscaran sus cargas. Las órdenes judiciales pueden permitir que ConocoPhillips tome el control de los principales activos de Pdvsa en el Caribe: la refinería Isla en Curazao y los almacenamientos en San Eustaquio y Bonaire, que representan el 25% de sus exportaciones de crudo y productos refinados (exportación de 409.820 bpd en 2017).

Futurología

Los futurólogos especulan que, de ganar Maduro, se puede hablar de una nueva dinámica entre gobierno y oposición, con la participación de los opositores en los organismos del Estado como los consejos regionales y municipales, Asamblea Nacional, Tribunal Supremo de Justicia, Consejo Nacional Electoral, cargos que hoy detenta mayormente el sector abstencionista
Y están los otros, los abstencionistas, entusiasmados por las promesas de sus ideólogos, estrategas y financistas de Washington, Madrid y/o Bogotá de lograr una salida abrupta de Maduro, vía golpe militar o invasión-intervención extranjera. Para ellos, la posibilidad de un acuerdo poselectoral entre Maduro y Falcón, significaría un segundo suicidio. Lo que debe preocupar es la información de la que disponen los pitiyanquis (Chávez dixit) que explique o justifique la decisión que tomaron.
Aunque fue la propia oposición venezolana la que solicitó un adelanto de las elecciones presidenciales, hoy ya no las quieren. Prefieren encaramarse en el guión de sus mentores, en el argumento de que “no existen garantías electorales”. El Grupo de Lima, el Parlamento Europeo, y expresidentes iberoamericanos legitiman y tutelan a los detractores de la actual administración, en el marco de una agenda teledirigida desde el exterior.
Hoy se palpa un importante descontento con el gobierno, pero a la vez un fuerte desánimo y rechazo hacia la dirigencia antichavista, demostradamente antidemocrática tras el terror desatado en los últimos años en busca del frustrado derrocamiento del gobierno. Pese a que el PSUV se ha convertido en una rueda de negociación entre grupos, tendencias y apetencias, el oficialismo tendrá una participación significativa en las megaelecciones, por encima de la oposición.
Desde allí se ha hecho un gran esfuerzo por la unidad, mientras la oposición se desmorona como resultado de su incapacidad política. Desde el chavismo (incluyendo dirigentes del PSUV) se critican diversas políticas de Nicolás Maduro, sobre todo en temas económicos, retrocesos de la democratización de la tierra y la defensa de los recursos naturales y estratégicos.
El gobierno está desbordado por la hiperinflación y por ataques cambiarios especulativos y eso genera una situación desesperante en las bases menos favorecidas en el reparto de la riqueza. Parece desvestido ideológicamente, doctrinariamente, porque ha perdido coherencia en el discurso y en la interpretación de la realidad. Desde el chavismo se grita desesperadamente por medidas que no llegan…
Decisores políticos y medios de información –oficiales y opositores– han invisibilizado al diálogo como instrumento esencial, apostando a una nueva fórmula mágica: las elecciones del 20-M, cargadas de promesas… pero ningún proyecto de país.

"Deschavización"

No cabe duda de que la izquierda venezolana está atravesando una profunda crisis, amarrada al ciclo electoral. Es la elección estratégica de montar una sociedad del espectáculo, que lleva a una realidad cultural más cercana al mercadeo que a la política de izquierda, incluso la chavista.
Es triste porque el PSUV Fue un partido donde se concentraron las propuestas profundas, sólidas de largo plazo (en lo económico, social, político) de Chávez, que hoy se ha convertido en una máquina electoral y en una rueda de negociación entre grupos y tendencias… y apetencias.
El constituyente (chavista) Julio Escalona afirma que el gobierno tiene serias deudas con el pueblo y debe pagarlas (…) “El problema es la quinta columna, que tiene más poder que el que nos imaginamos y es a ella a la que hay que desenmascarar y derrocar. Hay que asaltar ese cuartel general y eso es de la mayor urgencia”.
Se vienen acumulando diversas decepciones, por la corrupción, por la tolerancia del gobierno con los especuladores, por la complicidad de los cuerpos de seguridad con los “bachaqueros” (contrabandistas), complicidad que viene de arriba, por los problemas en los hospitales, en el transporte público, en la seguridad pública, por dramas que vuelven a aparecer en las calles, en el barrio, con niños y niñas… pero, ¿absteniéndonos o votando por los que proponen la dolarización resolveremos algo?, añade Escalona.
Se ha perdido el proyecto de Chávez, que sigue estando en la gente, en el pueblo. Los que heredaron el gobierno encontraron sus (otros) proyectos. Hay un intento de matar a Chávez, y echarle la culpa de todos los males (olvidando que ellos participaron en el mismo gobierno).
Quizá no lo matan definitivamente, porque lo necesitan para sobrevivir, necesitan mantener un vínculo de identidad mínimo, porque se está en un proceso de difuminación de propuestas y proyectos en una calesita de anuncios sobre anuncios de medidas venideras (o no), en medio de una crisis donde la responsabilidad no se agota en las importantes culpas del imperialismo y del capitalismo.
Desde la asunción de Maduro se ha desatado un proceso de deschavización y hoy vemos cómo la figura del líder –a quien intentan endosar todos los errores- ha desaparecido hasta de la publicidad electoral. Hugo Chávez planteó el socialismo del siglo XXI, la democracia participativa, comunal, feminista, con el desarrollo de formas sociales de propiedad sobre los medios de producción…
Ante una grave situación económica, el gobierno optó por una respuesta de defensa y conservación, con posibles retrocesos en las conquistas chavistas, fortaleciendo el acuerdo con el empresariado y desandando la apuesta comunal. Chávez impulsó la democracia participativa del pueblo. Hoy al pueblo se le participa que tiene que votar a Maduro.

La oposición vernácula y la foránea

Las operaciones psicológicas o guerra de cuarta generación–ininterrumpidas desde 1999- tuvieron como meta imponer en el imaginario público internacional un cambio de régimen por la fuerza tras la elección de una Asamblea Constituyente, el 30 de julio de 2017. Lo cierto es que la posibilidad de un ataque militar nunca había sido tan propicia, y el presidente de EEUU, Donald Trump no lo excluyó, y le toca al sistema cartelizado de terror mediático convencer la opinión pública de la pertinencia de una intervención extranjera.
Las excusas son varias: una intervención para restablecer la democracia, una contra un Estado canalla (rogue state) o fallido (failed state) y/o una “humanitaria”. El fugado exalcalde capitalino Antonio Ledezma, que había llamado a derrocar a Maduro, declaró que “más que ayuda humanitaria, lo que necesitamos es una intervención humanitaria”.
El tema de la crisis humanitaria - bandera nacional e internacional de la oposición- es alimentado por toda una serie de ONGs con objetividad dudosa -y financiamiento cierto- y retomado por el sistema mediático hegemónico para legitimar una intervención militar extranjera “con fines humanitarios”.
No habrá una verdadera elección en Venezuela el 20 de mayo y el mundo lo sabe. Será una elección falsa, afirmó en la moribunda OEA el vicepresidente de EEUU Mike Pence. ¿Qué autoridad moral tiene para enjuiciar las elecciones en Venezuela? Un gobierno que reivindica la Doctrina Monroe, bajo cuyo manto se erigieron sangrientas dictaduras en América Latina y el Caribe, cuyo accionar socava diariamente a los líderes verdaderamente democráticos e impulsa los de derecha, frutos del lavado mediático de cerebros, cuando no del fraude electoral o el golpe de Estado, se pregunta Angel Guerra en La Jornada.
La guerra económica –parte de la llamada guerra de cuarta generación– incluye negar la venta de medicamentos a Caracas e incluso impedirle el pago a la Organización Panamericana de la Salud de los bulbos para la campaña nacional de vacunación. Y también tratar que la OEA declare el estado de emergencia humanitaria para justificar la ansiada intervención humanitaria, pedido hecho por el líder opositor-abstencionista Julio Borge a Pence en la llamada Cumbre de las Américas, en Lima, recibiendo 16 millones de dólares de éste para seguir esta campaña.
Siguiendo el mismo argumento de la crisis económica, el gobierno de facto brasileño ordenó un despliegue militar en la frontera con Venezuela, mientras Colombia, decidió construir campamentos para refugiados en las ciudades fronterizas
Y sobre estas tres tesis se monta la derecha trasnacional, entre ellos varios presidentes que deslegitiman a priori las próximas elecciones, con Donald Trump a la cabeza (quien se erigió como presidente con menos votos que su rival Hillary Clinton), el golpista brasileño Michel Temer, y los derechistas Mauricio Macri, Sebastián Piñera, Juan Manuel Santos y Enrique Peña Nieto.
Otros gobiernos de países del Grupo de Lima que han solicitado a Trump, la OEA y organismos multilaterales sanciones contra Venezuela, son Canadá, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú. Y 31 expresidentes iberoamericanos firmaron la llamada “Declaración de Panamá”, una pieza de propaganda en contra del gobierno de Maduro.
Entre los firmantes se encuentran Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde, Jorge Quiroga, Fernando Henrique Cardoso, Ricardo Lagos, Belisario Betancur, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe, Luis Alberto Monge, Rafael Ángel Calderón, Laura Chinchilla, Lucio Gutiérrez, José María Aznar, Vicente Fox, Felipe Calderón, Alejandro Toledo, Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle, muchos de ellos cuestionados por casos de corrupción y de violaciones a los derechos humanos.
Independientemente de la falta de resultados, no cesará la intensificación del cerco y asfixia contra el país con el claro fin de capitalizar una ruptura interna en el mediano y largo plazo.
Según Hinterlaces, quizás la más solvente de las encuestadoras, indica que el 86% de los venezolanos rechaza cualquier intervención extranjera; 70% dice que va a participar en las elecciones, 55 % que votará por Maduro; 11% que votará por Falcón y 71% cree que ganará Maduro. Datanálisis, vinculada a la oposición, asigna 40% de la intención de voto a Falcón y 34% a Maduro. No creo en las encuestas y menos en las encuestadoras.
Presiones externas, abstencionismo de parte de la derecha a la espera de una solución foránea, amenazas de nueva violencia, dos aspirantes de oposición que intentaron pero no lograron una candidatura única, expectativas ante anuncios de intervención extranjera con diversos argumentos, y un presidente que insiste en reelegirse en medio de la peor crisis económica del país: todos están a la espera de la realización de las megaelecciones del veinte de mayo.

Aram Aharonian

martes, mayo 15, 2018

Emma Goldman: “Si no puedo bailar, no quiero estar en su revolución”



Emma Goldman fue una importante anarquista de origen lituano conocida por sus escritos y sus manifiestos libertarios y feministas. Fue una de las pioneras en la lucha por la emancipación de la mujer.

A los 16 años emigró a los Estados Unidos donde trabajó como obrera textil y se unió al movimiento libertario, motivada por el ahorcamiento de los mártires de Chicago de la huelga del 1ro de Mayo. En ese tiempo planificó, junto a otro anarquista llamado Alexander Berkman, el asesinato del empresario Henry Clay Frick en un contexto donde sus trabajadores se encontraban en huelga. El atentado falló y Berkman fue sentenciado a prisión en 1893.
En ese momento Goldman ya tenía como objetivo luchar contra las injusticias y la explotación. De hecho, había relevado en la prensa cómo se desencadenaron los hechos del 1 de mayo de 1886, en Chicago, cuando 300.000 trabajadores realizaron una huelga para exigir una jornada laboral de ocho horas.
El 4 de mayo, durante una movilización, había explotado una bomba en la plaza de Haymarket. Por ese hecho ocho jóvenes fueron acusados y cinco de ellos ejecutados en la horca. Esto fue decisivo para que Goldman entre en acción: "Tenía la clara sensación de que algo nuevo y maravilloso había nacido en mi alma. Un gran ideal, una fe ardiente, la decisión de dedicar mi vida a la memoria de mis camaradas mártires”, dice en Viviendo mi vida, la autobiografía recién traducida al español por la editorial Capitan Swing.
Para finales del siglo XIX, Goldman ya era conocida por sus apasionados discursos políticos en los círculos intelectuales de Nueva York. Pero teniendo en cuenta sus 20 años también le gustaba bailar y divertirse. Eso de apartarse de su doctrina fue recriminado por algunos de sus camaradas. La joven se enfureció: "Estaba harta de que me arrojaran continuamente la Causa a la cara. Yo no creía que una Causa que defendía un hermoso ideal, el anarquismo -la liberación y la libertad frente a las convenciones y los prejuicios- negara la vida y la alegría", recuerda Goldman en su autobiografía.
"Si no puedo bailar, no quiero estar en su revolución", dijo alguna vez la anarquista Emma Goldman, sin imaginar que aquella frase se convertiría en un eslogan feminista de los años 70.
En su vida de militante Goldman conoció la cárcel. En 1916 fue enjuiciada por distribuir material sobre la contracepción, y nuevamente en 1917, junto con Berkman, por oposición a la conscripción militar.
En su autobiografía, Goldman admitió que el tiempo que pasó en la penitenciaría de la isla de Blackwell fue el momento de su mejor formación ya que tuvo la posibilidad de leer a los teóricos que más influenciaron su pensamiento, como Emerson, Thoreau, Whitman y Nietzsche.
Una de las cuestiones poco conocida de sus vida fueron sus prácticas como enfermera, una profesión a la que se dedicó cada vez que su libertad se sentía amenazada. A partir de esta actividad comenzó a ejercer y defender el derecho al control de la natalidad.
"Me impresionaba la ciega y fiera lucha de las mujeres de los pobres contra los frecuentes embarazos. La mayoría de ellas vivía en un continuo terror de la concepción", recuerda.
Emma “la Roja”, como era llamada en la prensa de aquellos días, viajó por todo Estados Unidos para manifestarse públicamente en contra del Estado, el capital y el militarismo, y a favor de los derechos de los trabajadores, del uso de anticonceptivos y del amor libre. Su ideología libertaria fue considerada peligrosa en un país puritano, enfocado en ser una potencia económica mundial, y cuyo orden social podía verse amenazado por las crecientes revueltas obreras y la influencia comunista del exterior.
Goldman no claudicó a pesar de las numerosas amenazas. Sus convicciones le valieron distintos periodos en la cárcel y hasta llegó a ser expulsada del país que había sido su hogar durante 34 años, EE. UU.
En 1919 fue deportada a Rusia. En la audiencia en la que se trataba de su expulsión, J. Edgar Hoover, que era el presidente del mismo y futuro jefe del FBI, la calificó como una de las mujeres “más peligrosas de América”.
En Rusia estuvo en la sublevación anarquista de Kronstadt. En un primer momento, respaldó a los bolcheviques en contra de la división entre anarquistas y comunistas. Sin embargo sus opiniones sobre el Estado obrero se modificaron por la represión política, la burocracia y los trabajos forzados que siguieron a la Revolución rusa, bajo el proceso de burocratización del estado.
En diciembre de 1921 partió a Francia. Diez años después se publicaba por primera vez Viviendo mi vida, su autobiografía que hoy vuelve a ser editada.
"Descubrí con gran desconcierto que la vejez, lejos de ofrecer sabiduría, madurez y sosiego, suele ser fuente de senilidad, estrechez de miras y rencores. No podía arriesgarme a esa calamidad y empecé a pensar seriamente en escribir mi vida", narra en la introducción de sus memorias.
Sus biógrafos expresan que en 1936, colaboró con el gobierno español republicano en Londres y Madrid durante la Guerra Civil española.
Goldman terminó sus días en Canadá muriendo en1940; actualmente está enterrada en Chicago.

Darío Brenman

Félix Guattari y el mayo de 1968 en Francia: el marxismo y la revolución molecular



1968: año de la revuelta en París. ¿Qué sucedió con Félix Guattari entonces y quién era?

Félix Guattari, difícilmente puede ser pensado sin Gilles Deleuze. Pero haremos un esfuerzo. Cuando 1968 Félix ya tenía una trayectoria importante de militancia afin al trotskismo: desde 1948 (Félix tenía 17 años) militó en el POI (organización encabezada por Pierre Lambert). Era un fuerte agitador en las fábricas de autos y aviones de Garenne. El PCI sostenía una táctica de entrismo en el Partido Comunista de Francia.

Precursor de 1968

Organiza periódicos, gana a intelectuales al pequeño grupo, impulsa asambleas. En múltiples ocasiones el PCF quiso golpearlo. En 1956 realiza una publicación con la adhesión de Jean Paul Sartre y Henri Lefebvre.
Gana al partido a Lucien Sebag (importante antropólogo) y organiza actividades el solidaridad con la lucha de independencia de Argelia. Sus compañeros editores de Voz Comunista son encarcelados.
Desde 1955 se instaló en la clínica La Borde que fue fundada por Jean Oury y ex militantes del POUM para tratar humanamente los problemas de personalidad su esencia era el “rechazo, el repudio, la negativa a tratar la locura por medio del confinamiento, la prisión y el trato inhumano de aquellos que considerados “locos” sufrían todo tipo de represión y violencia psiquiátrica”. La Borde se convirtió en un lugar central para el movimiento antipsiquiátrico.
Guattari militaba en la Sorbona y además fue un pionero en los estudios psiquiátricos. Fue uno de los primeros en estudiar la obra de Jacques Lacan y se atrevió a criticarla. Esto le trajo la animadversión de toda la escuela lacaniana.
A pesar de su edad (32 años) cuando comenzó el 1968 era un veterano de la lucha anticolonial (Argelia) y con más de 10 años de experiencia de militancia. Activista, marxista herético, precursor del movimiento antipsiquiátrico.

Teatro burgués

A diferencia de Michel Foucault que se encontraba en Túnez llevando sus aspiraciones académicas o de Gilles Deleuze que aunque simpatizó con mayo de 1968 estaba preparando su tesis doctoral Félix estaba como pez en al agua durante las protestas en el Barrio Latino. Aunque llega tarde, a las 4 de la mañana pues se encontraba en La Borde, Félix participó de la toma del Odeon.
Por su iniciativa el movimiento ocupó el gran teatro y se convirtió en un espacio de la lucha. Dice la biografía de Francois Dosee:
“Con esto se apunta a la cultura oficial de la República, pues el Ministro de Cultura André Malraux frecuenta este teatro. Guattari forma parte de la ocupación, después de evaluar los peligros que representa el ataque frontal de uno de los símbolos del Estado. La Universidad, vaya y pase: está protegida de las intervenciones intempestivas de la policía por los derechos universitarios, ¡pero el teatro subvencionado de jean Louis Barrault es otro asunto! Guattari, entonces, pone toda la habilidad de la FGERI –sus médicos, sus diversas redes de militantes- al servicio de la toma del Odeón. Muchos trabajan en los hospitales.”
Sigue el biógrafo Dosse: “Llenamos los autos de vendas, desinfectantes, antibióticos´. Otros se ocupan del abastecimiento necesario para sostener una hipotética ocupación. Habíamos visitado el teatro diciendo que éramos periodistas y vimos que podíamos subir al techo, llevar colchones, y que había sitio para almacenar medicamentos y comida. Después de la gran manifestación del 13 de mayo, el Odeón es tomado por asalto el día 15 y el movimiento irrumpe en una escena donde artistas e intelectuales, pero sobre todo una multitud anónima, toma la palabra en el hall de entrada. El comando principal escribe en rojo esta advertencia: Cuando la Asamblea Nacional se convierte en un teatro burgués, todos los teatros burgueses deben convertirse en Asambleas Nacionales”.

Los años de invierno: marxismo antipsiquiátrico

Los años setenta Guattari apoyó la lucha de los operaistas de Italia y la lucha por la liberación de Palestina. Los ochenta fueron un duro golpe: el golpe de la derrota. Dice sobre las temporadas: “Soy de los que vivieron los años sesenta como una primavera que prometía ser interminable; también he experimentado cierta pena para acostumbrarme al largo invierno de los años ochenta. La historia ofrece a veces regalos, pero nunca sentimientos. Ella lleva su juego sin preocuparse de nuestras esperanzas y de nuestras decepciones. Más vale, a partir de ahí, tomar partido y no preocuparse demasiado sobre una vuelta obligada de esas estaciones. Más todavía teniendo en cuenta que en verdad nada nos asegura que a este invierno no le sucederá un nuevo otoño o incluso un invierno todavía más crudo.”
Guattari nunca fue un pensador de la estrategia. Al contrario. Su conclusión de 1968 es que el movimiento no podía triunfar sino a escala molecular. Las instituciones como la burocracia sindical, el poder del Estado no podían sino derrotarse en el terreno local. El marxismo de Guattari es en el mejor de los sentidos un marxismo parecido a lo que Perry Anderson llamó “occidental”. Aunque éste pensaba en la liberación, su producto viene de la larga derrota de los años ochenta y del invierno post 1968.
En solitario su obra más relevante Revolución Molecular es una aportación muy interesante para pensar la relación entre el marxismo y el psicoanálisis. En desarrolla una concepción antipsiquiátrica y marxista del capitalismo.

Sergio Abraham Méndez Moissen
México @SergioMoissens

Estado de Israel: 70 años de su creación artificial



Ben Gurión declara la fundación del Estado de Israel

El 14 de mayo se cumple un nuevo aniversario de la creación artificial del Estado Israelí. Con la anuencia de los vencedores de la II Guerra Mundial, David Ben Gurión, en 1948, declaró unilateralmente su constitución. Para los palestinos, al día siguiente comenzó la Nakba (catástrofe).

Después de 7 décadas de un lento genocidio, los palestinos continúan siendo humillados por Israel. Actualmente, en Gaza, viene asesinando a manifestantes que son parte de la llamada “Gran marcha del retorno” que se realiza todos los viernes y que culminará con una masiva movilización de palestinos el 15 de este mes, precisamente para conmemorar la Nakba.
Mientras esto sucede, mantiene presa a la activista adolescente Ahed Tamimi (que se ha convertido en un símbolo de la resistencia palestina). Hace pocos días también encarceló a su hermano, en un nuevo acto de provocación.
Pero en esta empresa Israel no está solo, cuenta con el apoyo de su principal aliado, EEUU. La última gran colaboración de Trump fue anunciar el traslado de la embajada norteamericana a la ciudad de Jerusalén.
El Estado “teocrático” de Israel, socio menor de la principal potencia hegemónica –aunque en crisis-, celebró la decisión, de hace unos días, del presidente norteamericano de retirarse del pacto nuclear con Irán. Para dar ese paso, se basó, ¿cómo no?, en informes de los servicios de inteligencia israelí –Mossad-, que habrían obtenido archivos secretos del plan atómico iraní.
A días de este anuncio, pudimos observar el bombardeo de Israel a bases del país persa en Siria.
Este es el marco interno y externo de la política israelí, avalada por EEUU, cuando se cumplen los 70 años de su creación. Por estos días veremos el cinismo y la falsedad histórica, transformados en “fiesta de la independencia de Israel”. Veamos por qué.

Los orígenes

La creación del Estado de Israel, se constituyó de manera artificial pues era una minoría judía la que habitaba esas tierras, incluso desde la ocupación británica, que dominó el territorio desde antes del inicio de la 1° Guerra Mundial, y que a lo largo de esos años fue “implantando” población de origen judío.
Inglaterra como potencia ocupante, fue “avalada” por la Liga de las Naciones (institución imperialista antecesora de las Naciones Unidas –ONU-), que le confirió un status de “protectorado” a ese coloniaje otorgándole su administración “legal” en 1922. Se trataba por ese entonces, a la salida de la I Guerra, del reparto de las colonias y de las “esferas de influencia” de los mercados y en ese reparto del botín, Inglaterra se quedó con el territorio que ya dominaba desde 1915, Palestina.

Dominio británico de Palestina

Pero fue en 1917, para neutralizar los movimientos nacionalistas árabes que habían surgido contra la opresión del Imperio Otomano, que Inglaterra impulsa la declaración de Lord Balfour (Secretario de Relaciones Exteriores británico) mediante la cual se declara favorable a la “creación de un hogar nacional judío” en el “mandato británico palestino”. Esta declaración iba dirigida al Lionel Rothschild, miembro sionista de la pujante burguesía financiera británica, para que la diera a conocer a la Federación Sionista.
Esto tuvo como consecuencia inmediata la entrada a Palestina de miles de colonos judíos. Los sionistas compraban tierras a los campesinos palestinos por escasas monedas y si estos oponían resistencia, no dudaban en recurrir a la violencia.

Los líderes árabes ceden Palestina

Pero esta política de comenzar a ocupar tierras que no les pertenecía originariamente, constituía el gran acuerdo entre el sionismo y las potencias imperialistas, concretamente en este caso Inglaterra, pero contó con la complicidad de miembros de familias “reales” árabes, como es el caso de Faisal Husain, miembro de la familia de los hachemíes.
Husain, fue un líder nacionalista de la rebelión árabe (1916/1920) contra el Imperio Otomano y cuyo proyecto era un Estado árabe, fundado sobre las bases de una monarquía constitucional en los territorios denominados por aquel entonces Siria, que comprendían los actuales Siria, Líbano, Jordania, el Estado de Israel y los territorios ocupados. Como este proyecto chocaba con las aspiraciones de las potencias imperialistas del reparto de los mercados, Faisal se ve enfrentado con Francia, que por ese reparto imperialista poseía Siria del Norte (Líbano y Siria), es expulsado de Siria por los franceses que desataron en esa zona un baño de sangre, eso lo hace volcarse hacia acuerdos con Inglaterra y con el sionismo, ya que era la cara visible de la monarquía árabe que también reclamaba para sí las tierras de Palestina.
En 1919 Faisal firma un acuerdo con el sionismo representado por su líder Jaim Weizmann (quien luego fuera el primer presidente del Estado de Israel), donde les reconoce su derecho a la inmigración masiva a tierras palestinas, simplemente a cambio de igualdad religiosa y control musulmán sobre los santos lugares del islam y de que promuevan la constitución de un Estado árabe que excluía a Palestina. A los pocos meses de firmado el acuerdo, el sionismo aprovecha la Conferencia de París (la reunión donde los aliados discutieron las condiciones a imponer a los países derrotados de la I Guerra mundial), para reclamar una Palestina enteramente judía.

La situación de los judíos en Europa que da origen al sionismo

Esta política de “copamiento” de territorio continuó, ya en la primera mitad de la década del 30, Inglaterra emite un decreto que ordena ceder tierras a todo aquel que posea una torre y una empalizada, fue así que en pocos meses los sionistas montan torres y empalizadas y eso los convierte en “propietarios” de vastas extensiones de hectáreas. A la vez los llamados sionistas de “izquierda” se establecen en colonias “socialistas” (los llamados kibutzim), que de hecho eran campamentos militares que interferían las comunicaciones entre las aldeas palestinas.
Es decir: las potencias imperialistas, en esa época con Inglaterra a la cabeza y el sionismo usaron a un pueblo perseguido como el judío, que ya a fines del siglo XIX se veía obligado a huir de los pogroms que los asesinaban por miles sobre todo en Europa Central y Oriental, donde el desarrollo burgués fue más atrasado, a diferencia de la Europa occidental cuyas revoluciones burguesas en Inglaterra, Francia y los Países Bajos permitieron la integración y la asimilación progresiva de los judíos.
Ese atraso de la burguesía de Europa Oriental como fuerza social, empujaba a los judíos a la proletarización, la miseria y los confinaba a vivir en guetos. Los habían convertido prácticamente en el último escalón de sus sociedades y eso le servía a esa burguesía para erigirlos en chivos expiatorios de los padecimientos de las masas. Los pogroms tuvieron como marca de nacimiento esta política pérfida y asesina de las burguesías. Y el sionismo que por esa época también comenzaba a desarrollarse (1897) como movimiento político de un pequeño sector de la burguesía judía, para llevar adelante su proyecto de un Estado judío, no tuvo ningún empacho en reunirse y hacer acuerdos por ejemplo con la autocracia zarista, que llevaba adelante esos pogroms y campañas antisemitas.
El zarismo quería que los líderes sionistas convencieran a muchos judíos de abandonar su militancia en partidos obreros. Recordemos que fueron esas condiciones terribles de vida bajo las que se encontraban miles y miles de judíos, que dieron origen a la militancia revolucionaria, destacándose dirigentes marxistas como León Trotsky, Rosa Luxemburgo, Riazanov, Lev Kamenev y un largo etcétera.
Luego, con el correr de las décadas sobrevino el nazismo y el exterminio de 6 millones de judíos en campos de concentración ya en la II Guerra mundial. Y esto fue usado por las potencias vencedoras como Inglaterra y sobre todo Estados Unidos, que salió de la Guerra como potencia hegemónica, para sentar las bases de una política reaccionaria encarnada en la creación del Estado de Israel. Y estamos hablando de las mismas potencias que cerraron sus fronteras a los miles y miles de judíos que huían del nazismo.

1948: año de la NAKBA

El sionismo y el imperialismo inglés tuvieron por último que derrotar a sangre y fuego la rebelión árabe palestina que se dio entre 1936 y 1939, para finalmente poder 9 años después proclamar su Estado racista. Un Estado que siempre fue absolutamente funcional a los intereses del imperialismo, con el fin de someter a los pueblos árabes oprimidos de Medio Oriente y que aún hoy con los cambios geopolíticos de los últimos años, continúa cumpliendo el mismo fin estratégico.
Un año antes, en 1947, en las Naciones Unidas se establece la partición de Palestina y les ceden a los sionistas el 52% de su territorio. Las milicias sionistas intervienen llevando adelante una masacre. Esta vez borraron del mapa 500 aldeas y obligaron al exilio a más de un millón de personas. Exilio que a lo largo de los años ascendería a más de 7 millones de refugiados que no tienen el mínimo derecho a retornar a sus tierras.
Sabido es que las mujeres palestinas llevan consigo una llave que se pasan de generación en generación y que representa la llave de las puertas de sus casas de donde fueron expulsadas con sus familias en 1948.
Esa es la base de la fundación del Estado Judío, que contó con la aprobación de Stalin en acuerdo con el imperialismo norteamericano (EEUU todos los años vota en su presupuesto nacional, el porcentaje que será destinado a Israel).
Ese Estado de Israel que hasta no hace muchos años tenía en sus leyes un artículo que habilitaba para que se pudiera torturar a prisioneros, con el fin de “bregar por la seguridad nacional”.
La gran mayoría de los habitantes ancestrales de la tierra donde hoy se asienta ese Estado, fue conminado a vivir en cárceles a cielo abierto como es hoy Gaza. Los palestinos cuentan además con Cisjordania. Establecieron una política muy similar a los bantustanes de la Sudáfrica del apartheid. Los dos territorios abarcan poco más de 6.100 km cuadrados, donde viven aproximadamente 2 millones 800 mil palestinos. Pero son territorios separados entre sí y en el medio uno de los ejércitos más poderosos de la tierra, el ejército israelí. Esta distribución y separación geográfica es lo que hace también que sea utópica la política de constituir un Estado Palestino, al lado del Estado de Israel ¿Qué clase de Estado se puede construir sin conexión entre sus territorios y sin control de los recursos naturales?
Para darnos una idea: la provincia de Tucumán es casi 4 veces más grande que el territorio de Gaza y Cisjordania juntos y actualmente en Tucumán viven 1 millón 500 mil habitantes.

Cómo lograr un verdadero Estado que albergue a árabes y judíos

Más allá de las consideraciones sobre la Iglesia católica, que dicho sea de paso no levantó la voz para defender a los judíos perseguidos por los pogroms, ni tampoco cuando fueron víctimas del nazismo, hace años que viene discutiendo con el Estado hebreo por sus congregaciones católicas, esto también habla de un Estado teocrático que margina a los que no profesan la religión judía.
Un Estado que incluso cada vez “acorrala” más a sus ciudadanos laicos, pues cada semana, por ejemplo, se emiten resoluciones desde ministerios como el de Educación ordenando que los jardines de infantes y las primarias abandonen la enseñanza del árabe y solo se hable hebreo o que las obras de teatro tengan la obligación de exponerse en territorios ocupados, esto a pesar de la negativa de muchos artistas israelíes que no acuerdan con la ocupación.
Por eso la verdadera paz y un verdadero Estado donde puedan convivir árabes y judíos en plena igualdad, no será posible mientras exista un Estado sionista, que es actualmente la principal potencia armamentística –y nuclear- de la región.
Un Estado que albergue al pueblo trabajador, más allá de que profesen la religión musulmana, judía, cristiana o ninguna, podrá concretarse mediante una Palestina obrera y socialista que abarque todo su territorio histórico, defendiendo la necesidad de una Federación de Repúblicas obreras de Medio Oriente. Tarea que deberá ser emprendida por la clase trabajadora y los campesinos de toda la región.

Mirta Pacheco

Fuentes:

•La gran revuelta árabe (1936-1939): Estructuras, identidades y lógicas de conflicto al interior del territorio palestino. Ariel Hernán Farias. Universidad de Buenos Aires. Nómadas. Revista crítica de Ciencias Sociales y jurídicas. 2010.

•La fundación del Estado de Israel. 60 años de ocupación y genocidio. Miguel Raider. La Verdad Obrera, 15 de mayo 2008.

•Revista de América N°12. Diciembre de 1973.
lanación.com.ar 13 de mayo 2015.

El Mayo (y Junio) francés



¡La imaginación al poder! ¡Tomemos el cielo por asalto! ¡Seamos realistas, pidamos lo imposible! Con estas consignas se recuerda comúnmente el Mayo Francés de 1968.

Aunque no fueron los únicos slogans de esta gesta, fueron utilizados por la burguesía y sus medios para mostrar que fue una “revuelta estudiantil y utópica”. Sin embargo, los hechos desmienten esta interpretación.
El imperialismo y sus sirvientes, ocultan que fue un movimiento donde los estudiantes y los obreros tendían a confluir en la lucha contra un sistema capitalista que llegaba al fin de su recuperación, después del boom económico que se produjo luego de la Segunda Guerra Mundial. Este fin llevó al presidente De Gaulle, en 1967, a decretar la reforma de la Seguridad Social de los trabajadores y, al mismo tiempo, un plan que dificultaba a grandes sectores el acceso a la universidad. También reglamentos internos en los colegios secundarios que impedían la actividad política. O sea, una ofensiva en toda la línea contra los trabajadores y el pueblo. Apenas anunciada, comenzó la resistencia en sectores de los trabajadores, el estudiantado universitario y secundario. Todo esto combinado con la represión feroz del imperialismo francés contra la guerra de independencia de Argelia y la pérdida de posiciones en Indochina/Vietnam, donde tuvo que dejar paso al imperialismo yanqui para derrotar la guerra de liberación.
El partido que tenía mayor influencia entre los trabajadores era el Partido Comunista Francés (PCF), a través de su central sindical, la CGT. El Partido Socialista también tenía influencia pero sobre todo electoral. En el movimiento estudiantil también el PC tenía influencia, aunque había otros grupos llamados de “extrema izquierda” (como la antigua LCR).

La chispa que encendió la pradera

La represión de la movilización del 22 de marzo a una manifestación estudiantil a favor de Vietnam y la detención de algunos estudiantes, fue “la chispa que encendió la pradera”. Los estudiantes ocuparon la Universidad de Nanterre (cerca de París) para liberar a los detenidos. A fines de abril, es detenido uno de sus principales dirigentes, Daniel Cohn-Bendit. La Universidad de la Sorbonne (la más importante de Francia) se moviliza en solidaridad con la de Nanterre. El PCF acusa a los manifestantes de “grupúsculos ultraizquierdistas”. La Sorbonne es clausurada por el gobierno. Los estudiantes llaman a la huelga general universitaria por la libertad de los detenidos y el retiro de la policía del Barrio Latino (cercano a la Sorbonne).
Comienza la organización estudiantil, los combates callejeros y las barricadas, que van a llegar a su punto culminante el 10 de mayo. Ese día las barricadas llegan a 60 y pasó a la historia como “La noche de las barricadas”. En ella confluyeron junto a los estudiantes cientos de jóvenes obreros que se sentían identificados con los reclamos y que habían sido abandonados por el PCF. Con la ayuda de los vecinos del Barrio Latino, los jóvenes estudiantes y obreros impidieron la entrada de la policía. Las centrales obreras se vieron obligadas a llamar a una huelga general para el 13 de mayo. Allí se consolida la unidad obrero-estudiantil. La huelga será la mayor de Francia: 10 millones de trabajadores, miles de estudiantes y obreros se manifiestan en París y decenas de ciudades contra De Gaulle y su política.
Entre los trabajadores se extendieron rápidamente las ocupaciones de fábrica, muchas con secuestros de jerárquicos o empresarios. Los periodistas se organizaron para hacer llegar la contrainformación oficial. Se paralizaron los transportes, los astilleros, el gas, la electricidad. La CGT discute cómo reubicarse frente a un movimiento obrero que la está desbordando en sus acciones y consignas y, a su vez, cómo separa el movimiento estudiantil de los trabajadores, organizando a sus militantes para impedir la solidaridad entre los dos sectores.
De Gaulle regresa del exterior para “poner orden” y llama a un referéndum sobre la reforma social y universitaria. Pero “el orden” no llegaba. Seguían las manifestaciones, enfrentamientos con la policía, huelgas de estudiantes y obreros y las tendencias a unificarse a pesar de sus direcciones. El 24 de mayo una nueva “noche de las barricadas” termina con un muerto y 500 heridos. En Nantes, se suman también los campesinos, que invaden la ciudad bajo la consigna “No al régimen capitalista, sí a la revolución completa de la ciudad”.

Cómo se “pacificó” el Mayo Francés

Para dividir el movimiento, las centrales sindicales (CGT, CFDT, FO, etc.) concurren a las reuniones con el gobierno y los empresarios para firmar los “acuerdos de Grenelle”. Estos “acuerdos” se firman el 27 de mayo y establecen un aumento salarial, la reducción de la jornada de trabajo y otras concesiones. Pero los obreros de la fábrica Renault y Citroën los rechazan, abucheando en la asamblea a los burócratas firmantes. De Gaulle se prepara para una posible intervención militar, apoyándose en manifestaciones de derecha que decían “No al comunismo”. Disuelve el parlamento, suspende el referéndum y adelanta las elecciones legislativas.
En junio, aunque siguen las barricadas, los acuerdos de la burocracia permiten que en muchas fábricas se levanten las huelgas, dejando aislada a la vanguardia que se oponía a ellos. Comienza una feroz represión policial, que se cobra la vida de un joven estudiante solidario con los obreros. En Peugeot también son abatidos dos jóvenes obreros y 150 son heridos por la represión policial. La Sorbonne es desalojada. De Gaulle triunfa en las elecciones legislativas. Las huelgas de vanguardia se extenderán hasta mayo de 1969. Aunque De Gaulle pierde un referéndum ese año y renuncia, se realizan elecciones presidenciales en junio donde gana el anterior ministro de De Gaulle, Georges Pompidou.

Repercusiones en el mundo

A pesar de esta derrota-desvío, el Mayo Francés abrirá paso a una época de ascensos obreros estudiantiles, como la Primavera de Praga (derrotada por los tanques estalinistas rusos), los estudiantes en México (masacrados en la Plaza Tlatelolco) o el Cordobazo en Argentina. Este proceso tendrá su momento culminante con la derrota yanqui en Vietnam, la revolución en Portugal y el ascenso polaco de 1981. Pero como explicamos en el artículo sobre la revolución portuguesa, el imperialismo, ayudado por los Partidos Socialistas y Comunistas y la Iglesia, lo logrará desviar con “transiciones a la democracia” o derrotas obreras en los países imperialistas, dejando aislada la revolución en las semicolonias para dar paso a tres décadas de neoliberalismo capitalista.

Gabriela Liszt
@gaby_liszt

Marx y un “marxismo antimilitante”

Con motivo del 200 aniversario del nacimiento de Marx aparecieron en los últimos tiempos intervenciones que tratan de desligar a Marx del marxismo para transformarlo en un crítico con buenos modales o un filósofo que se puede “completar” con una política de parches al capitalismo.
Los que tienen la posta
En la presentación del reciente evento “Marx nace” en el Teatro Cervantes, auspiciado por el Instituto Goethe y la Fundación Rosa Luxemburgo [1], se planteaba que la recepción de Marx en la Argentina se caracteriza más bien por una lectura de este a través del prisma de la Revolución rusa.
Rusia nos legó, en dicho sentido, un formidable archivo de experiencias: Plejánov primero y Lenin después usaron y abusaron del argumento de autoridad “Lo dice Marx”; y luego de la triunfante revolución de octubre de 1917 fueron “marxistas” quienes reintrodujeron el capitalismo, y más tarde otros “marxistas” establecieron una economía centralmente planificada. En nombre de Marx se dijo e hizo, se dice y hace de todo. ¿Pero qué dijo e hizo realmente Marx?
La organización del evento declamó entonces ir a la pretendida búsqueda de un Marx sin interpretaciones, un original sin mediaciones. Un poco temerariamente, llegaron incluso a afirmar que “luego de asistir a esta acción de inicio de la temporada 2018 del teatro podremos decir con certeza: ‘Lo dice Marx’” [2].

Marx contra el movimiento comunista

A tono con esta línea, hace algunas semanas, en una edición de la revista Ñ del diario Clarín, aparecía una nota de Horacio Tarcus bajo el título “¿Vuelve el filósofo que diseccionó el capital?”. En ella la bajada reza “Su pensamiento desapareció con la caída del Muro. Hoy se lo explora en busca de respuestas sin obligación revolucionaria”. De fondo, lo que hay en la “marxología” contemporánea es un “esfuerzo por separar a Marx del marxismo” que Tarcus alienta y ve positivamente ya que,
… con todos los problemas que entraña, nos brinda de todos modos una pista para descifrar este nuevo interés por Marx. Los nuevos lectores y los jóvenes estudiosos ya no son los militantes de partido ni sus compañeros de ruta. No son los comunistas ortodoxos de antaño ni los partidarios de las disidencias comunistas –trotskistas, maoístas, etc.–. […] El desprestigio de estos “ismos”, la desaparición de los centros de codificación y edición del “marxismo” (Moscú, Berlín o Pekín), el descrédito de los manuales de “marxismo-leninismo” y de las interpretaciones canónicas que culminaban en el triunfo inexorable del comunismo, con sus líderes infalibles y sus estados guía, arrastraron en un primer momento a Marx y su obra. Sin embargo, Marx volvió a emerger de entre los escombros del Muro de Berlín. No el mismo Marx, claro, sino un pensador más secularizado, menos sujetado a las experiencias políticas y los sistemas ideológicos del siglo XX [3].
Tarcus, de esta manera, pone un signo igual entre todas las corrientes que se reclamaron herederos de Marx: desde los distintos estalinismos que concibieron el socialismo como un sistema de algunos derechos sociales más campos de concentración y un Estado policial, lo mismo que a los trotskistas.

Marx contra la revolución

En la misma línea de Tarcus, Gareth Stedman-Jones, autor de una biografía de Marx aparecida recientemente [4], lleva este divorcio entre Marx y los marxistas hasta un divorcio entre Marx y la revolución:
Como filósofo tiene enfoques interesantes hoy. En cuanto a sus planteamientos económicos defendía que el capitalismo era una fase transitoria y que algo mejor vendría después, pero en verdad nunca profundizó sobre qué era ese algo” [5].
La operación pasa por transformar a Marx en un pensador que realizó diversos “aportes” particulares, en el campo de la crítica de la economía política, de la crítica de la alienación, de la sociología, etc. De esta manera, todos estos campos se habrían visto fecundados por él. Sin embargo, se los separa meticulosamente de sus consecuencias políticas, de su ligazón con la superación del Estado capitalista y de la mera “emancipación política”. Vale decir, que la crítica de la economía política de El Capital no se corresponde necesariamente con una teoría política de la independencia de la clase trabajadora y la dictadura del proletariado como transición a una sociedad sin clases. Si no vamos a encontrar en Marx un estudio específico, claramente delimitado, de la teoría del Estado (estaba proyectado como el “volumen 4 de El Capital”), sí están esparcidos a lo largo de toda su obra no solo elementos, de esta teoría sino de una estrategia política más en general, como la independencia de clase, o hasta incluso un modelo de contrapoder obrero al Estado capitalista.
Pero los comentaristas actuales insisten abundantemente en que no habría relación entre estos aportes y una “teoría marxista de la política”, que estaría muy subdesarrollada en Marx y que habría sido en realidad un fruto de la sistematización, de la “codificación” o vulgarización de su teoría, que tendría como primer responsable a Engels y esencialmente a generaciones posteriores que se reivindicaron marxistas, como Lenin o Trotsky.
Mal que les pese a muchos, la teoría de Marx permitió desarrollar aportes en aspectos parciales, ya sea en el ámbito de la economía, como de la teoría de la historia, de la sociología y de la filosofía, hasta incluso en una teoría de las ideologías, e incluso desarrollos más modernos como en la ecología y los estudios de género. Todo esto habla de una riqueza, de una fecundidad como ninguna otra corriente de pensamiento en la historia. Pero es inentendible sin la unidad entre estos análisis y su perspectiva política de terminar en forma revolucionaria con el capitalismo y conquistar una sociedad sin explotación y opresión. Marx partía de criticar el propio pensamiento de la burguesía bajo la apariencia de un montón de disciplinas en compartimientos estancos, donde él veía una cosmovisión de conjunto, y por lo tanto consideraba su propia obra en sus distintos aspectos como “una totalidad estética”.

Las huellas de un pensamiento de la derrota que empieza a sentirse incómodo

De conjunto, desde el surgimiento del llamado “marxismo occidental”, se podía notar una diferencia sustancial en la relación entre el marxismo y los “aparatos” culturales: el marxismo original, anclado en la estrategia, produjo intelectuales como Marx, Rosa Luxemburg, Lenin o Trotsky, que fueron parte de los “estados mayores” del proletariado mundial, y al mismo tiempo des-anclados de las instituciones universitarias y la academia. Pero en distintos momentos de su historia se produjo una separación entre la teoría marxista y la práctica, coincidiendo con períodos de derrotas. Fue el caso de la reacción que siguió a la derrota de la Comuna de París y el inficionamiento del positivismo en los partidos socialistas, el caso del surgimiento de todo tipo de pensamientos místicos y filosofías irracionalistas en el movimiento revolucionario ruso en los primeros años de la derrota de la revolución de 1905, fue el caso del llamado “marxismo occidental” ante la doble derrota de los ‘30 ante el fascismo y el estalinismo, y luego de la Segunda Guerra Mundial junto con la renovación de las universidades al calor del auge económico de los primeros 25 años de la posguerra. Esta separación es lo que hizo viable entre los especialistas un lugar para la teoría marxista en clave de “modernización” despolitizada, y esta operación es la que parecen ahora rescatar los medios bajo las secuelas de la restauración conservadora de fines del siglo pasado tras un prolongado período sin revoluciones en el horizonte.
Las derivas de muchos de los nuevos “especialistas” muestran ese desarrollo: el hoy de moda “posmarxismo”, a diferencia del marxismo academizado anterior, sí toma el guante y pone en el centro de su preocupación la teoría política divorciada de las relaciones sociales capitalistas y la lucha de clases, aunque, por su propia teoría, que abreva en la filosofía posestructuralista, no podría llamarse propiamente “estrategia”. Dentro de una sensibilidad similar podría englobarse a parte de la “marxología” contemporánea, como la de Tarcus o Gareth Stedman-Jones, que considera a “las izquierdas” del siglo XX como una pieza de museo. Marx no se reconocería en un ambiente en el que parece que solo tienen derecho a considerarse sus pares las cátedras de una universidad cada vez más elitizada. Ya no hay ninguna “iglesia” corrompiendo las ideas de Marx desde el Gulag, lo que para los marxólogos contemporáneos es equivalente sin más al “ismo”.
Daniel Bensaïd ya advertía, contra modas a la Tarcus, que: “el largo ayuno teórico del período estaliniano agudizó el apetito del redescubrimiento [de Marx]”, para luego señalar que esta moda apuntalaba el riesgo inverso, donde las múltiples interpretaciones de Marx coexistan amablemente en un paisaje apacible sin necesidad de transformar la realidad, junto con la rehabilitación institucional de un Marx ajustado a los buenos modales, pero carente de miras subversivas, lanzando a Marx contra el marxismo para mejor neutralizar el imperativo de la acción política con la tranquila exégesis de una obra “aséptica” [6].
Por estos pagos, Horacio Tarcus en particular expresa el intento de fomentar un marxismo antimilitante, empresa que comenzó en el momento más bajo de la izquierda argentina, en la década de los ‘90. En esos años, mediante su obra El marxismo olvidado en la Argentina (1996), una biografía doble de Milcíades Peña y de Silvio Frondizi que su autor consideró como “un ajuste de cuentas” con su previa militancia trotskista, Tarcus buscó ubicarse dentro de una pretendida genealogía que incluiría a sus biografiados, postulando una especie de tradición negada de intelectuales en tensión irreconciliable con la organización partidaria. Buscó así confluir con el antipartidismo de principios del siglo XXI, en medio de las crisis de las representaciones políticas y de la debilidad de arrastre de la izquierda desde las derrotas de la década previa. No obstante, la política deliberada del kirchnerismo de cooptación de los movimientos surgidos del 2001 con la intención de suturar la crisis orgánica y recomponer el régimen político le permitió acercarse al kirchnerismo, llegando a ser vicedirector de la Biblioteca Nacional.
Pero el relato que quiere hacer Tarcus sobre el marxismo y la militancia, se topa con el pequeño detalle que en la Argentina, en los últimos años, la izquierda revolucionaria es una fuerza política en desarrollo.
Resulta irónico que sea desde la derecha que advierta sobre una posible vuelta a tiempos más “clásicos”. The Economist, órgano de la City de Londres que desde hace casi 200 años dice que el liberalismo es "la idea más exitosa de la historia", y que fue con justicia “castigado” por el propio Karl Marx en su tiempo, advierte contra un escenario que plantea la posibilidad de la vuelta a la confluencia del marxismo con el movimiento obrero y el “desastre” del fantasma del comunismo:
Hasta ahora, los reformistas liberales se muestran tristemente inferiores a sus predecesores, tanto en lo que hace a su comprensión de las crisis como a su capacidad para generar soluciones. Deberían usar el bicentenario del nacimiento de Marx para reencontrarse con el gran hombre, no solo para comprender las graves fallas que él identificó en el sistema en forma brillante, sino también para recordar el desastre que les espera si no las enfrentan [7].
Muchas veces, en este tipo de ámbitos se ventilan pensamientos más audaces que los de muchos que se dicen seguidores de Marx. Si hasta ellos lo dicen… Tarcus debería repensarlo.

Guillermo Iturbide

NOTAS AL PIE

[1] El espacio de formación sostenido por Die Linke –“la izquierda”–, la organización política heredera del antiguo Partido de Unidad Socialista –SED, por sus siglas en alemán– que gobernó Alemania Oriental entre 1945 y 1989.
[2] Programa del evento Marx Nace, Teatro Cervantes, Buenos Aires, 7/4/2018.
[3] Revista Ñ, 30/03/2018.
[4] Gareth Stedman-Jones, Karl Marx. Ilusión y grandeza, Buenos Aires, Taurus, 2018.
[5] “Gareth Stedman Jones: ‘Karl Marx no hubiera aceptado la interpretación que se ha hecho de su obra’”, ABC, 05/04/2018.
[6] Daniel Bensaïd, Marx intempestivo. Grandezas y miserias de una aventura crítica, Buenos Aires, Herramienta, 2013, pp. 13-14.
[7] “Rulers of the World, Read Karl Marx!”, The Economist, 03/05/2018.
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