sábado, diciembre 16, 2017

El Che Guevara en Palestina



Su lucha contra las injusticias lo llevó a Guatemala, Cuba, Bolivia y hasta El Congo. Pero no tan recordada es su breve visita a la franja de Gaza.

“Sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda del revolucionario” es sin dudas una de las frases más recordadas del Che. Consecuente con la misma, la lucha contra esas injusticias lo llevó a Guatemala, Cuba, Bolivia y hasta El Congo. Pero no tan recordada es su breve visita a la franja de Gaza.
La visita del “Che” Guevara a Gaza se dio en 1959 (meses después del triunfo de la revolución cubana) y representó la primera señal de la transformación de un conflicto regional (colonización sionista de Palestina) a una lucha mundial contra el colonialismo.
La franja de Gaza se había convertido en el símbolo de la resistencia. Siendo un territorio muy pequeño pero el único en el cual aún se seguía izando la bandera de Palestina.
El disparador para recibir la visita del “Che” fue la conferencia de Bandung en 1955. Cuando Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto y principal impulsor del “Socialismo Árabe” se convirtió en uno de los reconocidos líderes del Movimiento de Países No Alineados.
Desde 1948 el recientemente creado Estado de Israel llevaba a cabo una limpieza étnica en territorio Palestino. Comenzando con la operación militar “Yoav” en la zona cercana a la actual Tel Aviv, en la cual no quedo en pie ni una sola aldea. Operación que termino con el bombardeo del hospital Al-Majdal.
Entre 1949 y 1955 Israel de manera ininterrumpida atacó territorios Palestinos perpetrando bombardeos y dejando miles de víctimas (la mayoría civiles) y expulsados.
Estos hechos dieron lugar a un movimiento de resistencia, conocido entonces como los Fedayines.
Es en 1955 cuando el mencionado Nasser, líder del alzamiento de los Oficiales Libres en Egipto y luego presidente de este país, convoca a la conferencia de Bandung haciendo visible hacia los ojos del mundo occidental el conflicto en medio oriente
El 29 de octubre de 1956 Israel invadió la península del Sinaí junto con Gran Bretaña y Francia. Ejecutando a sangre fría a todos los varones de entre 15 y 50 años de edad. El número total de víctimas registradas fue de 520 personas.
Como consecuencia de estos hechos, el “Che” Guevara, revolucionario latinoamericano, invitado por el mismo Nasser aceptó visitar la Franja de Gaza.
La visita de Guevara fue trascendental, teniendo en cuenta que hacía meses triunfaba la revolución cubana y el argentino se había convertido en un símbolo en cuanto a la lucha contra el colonialismo. Fue recibido con gran entusiasmo por los referentes de la resistencia Árabe, como Abdullah Abu Sitta, líder de los Fedayines.
Según las pocas evidencias que existen de la visita, el “Che” tuvo algunas definiciones en cuanto al “caso palestino”.
Primero afirmó que era un caso “complejo” debido a los nuevos colonos israelíes que ya se encontraban ocupando las casas de los expulsados palestinos. “No hay otro camino sino la resistencia a la ocupación” dijo. Y ofreció suministrar armas y entrenamiento para la liberación palestina.
En su visita al campamento de Al-Bureji pregunto que habían hecho para liberar a su país y cuestionó la falta de campos de entrenamiento, fábricas de armas y centro de movilizaciones del pueblo.
Quizás estas observaciones del Che hayan sido el punto de partido de la creación del futuro “Ejército para la liberación de Palestina” (ELP) en 1967.
Al regreso de su viaje por medio oriente, el “Che” señaló que “Desde antes del descubrimiento de América, obedeciendo a la expansión Europea en busca de nuevos mercados donde adquirir materia prima para sus industrias nacientes, Asia y África fueron objeto de la visita y de la rapiña disfrazada bajo el pomposo título de colonización, de esas potencias. Nuestro viaje de tres meses por los países que acaban de liberarse de un yugo feroz y han iniciado su camino hacia la liberación económica y el desarrollo industrial, significó una serie de enseñanzas políticas, sociales y económicas”.
Nasser se ocupó de hacer visible la visita de Guevara a la franja de Gaza llevándolo a actos públicos oficiales y entregándole medallas y distinciones como el título de “Gran Libertador de los Oprimidos”.
Este también fue el comienzo de una relación muy cercana entre Cuba y Palestina. Luego de la visita, el país caribeño brindó becas a estudiantes y concedió la ciudadanía a exiliados palestinos.
Mas acá en el tiempo, durante la ofensiva israelí contra Gaza en 2014, Cuba envió una importante ayuda humanitaria a medio oriente.
Hoy la figura del “Che” Guevara, recorre las calles de los campamentos de refugiados palestinos en Beirut y en las calles de Palestina. Sobre todo entre los jóvenes, como símbolo de liberación, revolución, independencia y resistencia.

Martín Leonardi

La persona comunitaria y revolucionaria en el pensamiento filosófico de Mounier

Este artículo, nace de mi actividad académica e investigadora que, en los últimos meses, he estado realizando en diversas universidades e instituciones académicas latinoamericanas. En donde he tratado de exponer un humanismo ético, social y espiritual (integral). Tal como, por ejemplo, nos muestra la corriente de filosofía y pensamiento conocida como personalismo comunitario. Con autores tan significativos como J. Mariatain, E. Mounier, G. Rovirosa, E. Levinas, X. Zubiri o el mismo Ellacuría. El personalismo, con estos maestros y testimonios como Mounier, ha aportado mucho y bueno a la filosofía, la cultura y al compromiso social.
Ninguna filosofía es perfecta. Y, en este sentido, el pensamiento personalista puede tener sus carencias o límites que habrá que ser precisados, con una actualización y profundización siempre constante en la historia de la cultura. Más, como ha sido estudiado hasta la saciedad por todo tipo de autores o estudios e investigaciones, es innegable la contribución, tan fecunda e importante, que el personalismo ha hecho en todos estos ámbitos del pensamiento. La filosofía personalista, con sus autores como Mounier, supone toda una revolución antropológica, social y ética para el pensamiento, la cultura y el mundo.
Siguiendo a lo más valioso del humanismo filosófico y espiritual, el personalismo pone a la persona como principio, centro y fin de toda la realidad humana, social e histórica. Es decir, toda ética, relación y estructura o sistema, por ejemplo en el campo del derecho o de la política y economía, debe estar al servicio de la vida y dignidad sagrada e inviolable del ser humano con sus derechos y deberes. De esta forma, por su propia inspiración espiritual como muestra Mounier, el personalismo está inspirado en lo más valioso del humanismo espiritual y liberador. Ya que coloca siempre esta vida y dignidad de la persona, con sus necesidades vitales, por encima de cualquier ley o norma e institución, por más sagrada que se considere. “El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado” (Mc 2, 27-28).
En esta ética y espiritualidad del amor con la justicia liberadora con los pobres, el personalismo quiere que tengamos vida y sea una vida fecunda (Jn 10, 10). En la línea de Ireneo de Lyon y que actualiza Oscar Romero, la gloria es que el ser humano y el pobre vivan. Ya que, como nos muestra la ciencia social o la misma filosofía, los pobres son los que mueren antes de tiempo, a los que se les niega el amor fraterno y la solidaridad. A los pobres se les aplasta su vida, dignidad y derechos. En realidad, eso es lo que promueve todo este humanismo ético, espiritual e integral como es el personalismo: el profundo estupor respecto al valor y a la dignidad de la persona.
Y es que el personalismo nació como una filosofía teórica y práctica para la acción, en el compromiso militante por la defensa de esta vida y dignidad de la persona. En oposición a los sistemas e ideologías que niegan al ser humano. Y la sacrifican a los ídolos del capital y del mercado, como impone el liberalismo economicista con el capitalismo, del estado o partido como hace el comunismo colectivista o colectivismo; e idolatrías de la nación y raza, como perpetran los fascismos o nacionalismos sectarios y excluyentes. Frente a todos estos totalitarismos e ideologías burguesas (elitistas), el personalismo nos propone una verdadera revolución. En la que las personas, con sus comunidades o pueblos, y los pobres son los sujetos protagonistas de su promoción liberadora e integral. Los seres humanos no son objetos o cosas y que, por lo tanto, puedan ser sacrificados a estos falsos dioses e idolatrías del capital-mercado y de la riqueza (ser rico), del estado y del poder. Las idolatrías del poseer y tener que van contra del ser (vida y existencia en dignidad) de la persona.
Como se observa, desde el personalismo se nos muestra una auténtica antropología y ética para la vida social e histórica. En la que la persona es fruto del Don (Gracia) del amor y solidaridad del Otro y de los otros. “Soy amado, luego existo” es lo que afirma el personalismo. Y, como es de bien nacido ser agradecido, esta Gracia de la vida y del amor lleva a la persona a la inter-relación y encuentro con los otros. En el servicio al bien común, con el compromiso y militancia por la justicia liberadora con los pobres de la tierra. Por tanto, desde el personalismo se nos muestra la auténtica naturaleza humana, lo que la tradición filosófica y del pensamiento denomina ley natural. Esto es, el don del Otro y de los otros con el amor nos constituye como seres humanos. Seres personales, corporales, comunitarios, sociales, políticos y espirituales cuya vida y dignidad es sagrada e inviolable. Somos personas enraizadas y religadas en este Don y realidad, desde la comunión solidaria con el Otro y con los otros en la justicia con los pobres, con la naturaleza y con todo el cosmos. Abiertas a los principios, valores e ideales, a la espiritualidad y trascendencia, a la vida humanizadora, moral, mística y plena.
Nada ni nadie puede ir en contra de toda esta naturaleza humana y personal, oponerse a la vida, dignidad, corporalidad, sociabilidad y trascendencia (espiritualidad) de la persona. Sería ir en contra de lo más sagrado y trascedente. En sintonía con lo que nos transmitía E. Merino, primer consiliario de la HOAC, con claro sabor personalista: lo que no es honrado no puede ser espiritual ni moral; una vida honrada las 24 horas al día en este Don del amor. La moral y espiritualidad no pueden estar en contra de la vida, felicidad y alegría del ser humano. Sino que asumen toda la vida, dignidad y humanidad de la persona para, lejos de negarla, llevarla a su plenitud. Tal como nos muestra todo lo anterior Tomás de Aquino que, como se ha estudiado, con su humanismo antropológico, ético y trascendente (integral) es uno de los pilares de todo este personalismo filosófico y espiritual
El personalismo con Mounier o Ellacuría nos traen la revolución de la civilización del trabajo y de la pobreza, frente a la del capital y la riqueza. El capital, el beneficio y la ganancia, no está antes el que trabajo vivo. La vida digna del trabajador y la persona, con sus derechos como un salario justo, está por encima del capital. Como se observa, es una economía y trabajo que, con la propiedad, se pone al servicio de la vida y necesidades de las personas, del destino universal y socialización de los bienes con la propiedad. Para el desarrollo humano e integral. Y como raíz de esta civilización del trabajo frente a la del capital, la de la pobreza contra la riqueza.
Es la vida de santidad moral, ética, espiritual y militancia en el amor fraterno que se hace pobreza solidaria con la comunión de vida, bienes y luchas por la justicia liberadora con los pobres de la tierra. En oposición a los ídolos de la riqueza-ser, del poder y la violencia, frente a todos estos totalitarismos e individualismos burgueses. Y es que el mal del egoísmo con la “codicia (el amor al dinero) es la raíz de todos los males” (1 Tim, 6, 10). Lo más valioso e importante del personalismo, con autores como Mounier o Ellacuría, es que hicieron vida su filosofía, como medio para la paz y la justicia liberadora, la llevaron la práctica y al testimonio. En una existencia entregada al Otro y a los otros, en la pobreza fraterna y solidaridad para la promoción y liberación integral de las personas, pueblos y pobres de la tierra.

Agustín Ortega Cabrera

Agustín Ortega (España) es Trabajador Social y Doctor en Ciencias Sociales (Dpto. de Psicología y Sociología). Asimismo ha realizado los estudios de Filosofía y Teología, Doctor en Humanidades y Teología. Profesor e investigador de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y actualmente de la UNAE (Universidad Nacional de Educación) así como invitado en diversas universidades latinoamericanas. Autor de diversas publicaciones, libros y artículos.

Macri corona sus fracasos políticos y diplomáticos con brutal represión

A dos años y dos meses de sus respectivos triunfos electorales, el gobierno de Mauricio Macri provocó este jueves su primera gran crisis de gobierno, tras una brutal represión que derivó en el fracaso de la sesión parlamentaria convocada para aprobar la reforma previsional.
Leer también: Por primera vez la restauración conservadora, dolorida en su mandíbula, retrocede
Todo sucedió un día después de sus fracasos para imponer un TLC del Mercosur con la Unión Europea y de la Conferencia ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMG), que finalizó hasta sin declaración final.
En la calle se vivió una jornada represiva que hizo recordar las trágicas jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, cuando al grito de que se vayan todos cayó el gobierno de Fernando de la Rúa, dando paso a la más grave crisis de la historia de Argentina.
Tras sus fracasos en la OMC y en la firma de un tratado de liberación comercial con la Unión Europea, Macri amenazó con imponer un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), para saltearse la aprobación de Congreso a la resistida ley. Pero sus socios políticos lograron convencerlo –a él y al jefe de gabinete Marcos Peña- de retomar el diálogo político, con un llamado a una “mesa de diálogo” de gobernadores y legisladores que apoyan el proyecto para relanzarlo en Diputados el próximo lunes.
Los medios hegemónicos anunciaron el viernes que el Gobierno prepara un decreto para otorgar un plus que compense esa pérdida temporal que sufrirán los haberes de los jubilados por el cambio de fórmula de la movilidad, lo que esperan descomprima la tensión y sirva de guiño a un sector peronista, que costaría el Estado entre tres y cuatro mil millones de pesos (más de 220 millones de dólares).
Esto, creen en la Casa Rosada, permitirá descomprimir la tensión y será un gesto para terminar de convencer a un sector del PJ que aún dudaba en acompañar el proyecto, pese a estar enfrentado con Cristina Kirchner,
Aunque desde el Gobierno aclaran que la cifra de ese bono "no está cerrada y está en evaluación", se baraja un desembolso que deberá hacer el Estado de entre 3 mil y 4 mil millones de pesos.
Los organismos de derechos humanos que exigieron al presidente Mauricio Macri el cese inmediato de la represión a los manifestantes contra el ajuste previsional, que afectará a 17 millones de personas, más de un tercio de la población. También pidieron la inmediata libertad de todos los detenidos y la renuncia de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
El gobierno de Macri desencadenó un conflicto interno con sus principales socios y abrió una línea de confrontación con los gobernadores peronistas y con la Central General del Trabajo (CGT), que amenazó con paro general. La decisión de avanzar con el ajuste en los haberes jubilatorios terminó con decenas de heridos de balas de goma, unas 30 personas detenidas y el presidente, Mauricio Macri, titubeando sobre la posibilidad de dictar un Decreto de Necesidad y Urgencia tras la derrota parlamentaria.
Fue un día considerado de vergüenza nacional, con un Congreso sitiado por fuerzas de seguridad desde la noche del miércoles –algo nunca visto en los pasados 34 años en Argentina– y una represión brutal que duró más de nueve horas y dejó decenas de heridos y detenidos, entre ellos parlamentarios, periodistas, jubilados, trabajadores.
Miles de jubilados, sindicalistas, activistas de derechos humanos y trabajadores, cuya pacífica marcha fue impedida de llegar al Congreso por efectivos de Gendarmería, celebraron la primera batalla ganada en su lucha para impedir que se afecte a los sectores más vulnerables del país. La represión fue una de las más feroces de años recientes.
El canal Crónica TV titulaba “Infierno adentro, infierno afuera”, titulaba Crónica TV. El presidente, de la Cámara de Diputados, el oficialista Emilio Monzó, trató de aprobar la reforma sin el quórum reglamentario, mientras los diputados opositores Matías Rodríguez recibía una dura golpiza que le propinaron los gendarmes , el rostro de , Mayra Mendoza fue rociado con gas pimienta, y Darío Martínez y Horacio Pietragalla (hijo de desaparecidos) fueron agredidos por la fuerza represiva.
La diputada Victoria Donda, hija de desaparecidos, fue pateada el miércoles por gendarmes y llegó este jueves en muletas al recinto. El jefe de la bancada de Unidad Ciudadana, Agustín Rossi, acusó a la administración Macri de haber generado en forma permanente, desde diciembre de 2015 cuando asumió el gobierno, una política de violencia institucional, y advirtió que ha tomado ese camino. Es un hecho inaudito en 34 años de democracia, concluyó.
Según el macrista diario Clarín, la prioridad dada a la reforma previsional obedece a que esos fondos, calculados entre 60 y 80 mil millones de pesos, serán destinados por el gobierno a favorecer con 20 mil millones de pesos (mil 200 millones de dólares) a la gobernadora macrista de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, a compensar a las provincias con gobernadores peronistas y a “aceitar” la aprobación de las reformas fiscales, y hacer creíbles las metas fiscales para el 2018.
Los gremios de la CGT denunciaron y repudiaron la militarización del Congreso y pidieron que los excesos de las fuerzas de seguridad deben pesar sobre la cabeza de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich.
Pero las manifestaciones se repitieron en varios puntos del país, en especial en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, también fue un día de furia cuando se quiso votar en la Cámara de Diputados una serie de leyes que también golpeaban a sectores vulnerables y a los trabajadores.
¿Volverá la calle, 16 años después, a gritar “que se vayan todos”?

Rodolfo Koé Gutiérrez. Periodista económico argentino, analista del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategoa.la)

viernes, diciembre 15, 2017

A una semana de las elecciones catalanas, continúa la campaña represiva



El verdadero rostro reaccionario del Régimen del 78 desvelado en los últimos tres meses de represión en Cataluña.

A una semana exacta de las elecciones impuestas del 155, soberanistas y unionistas siguen a todo gas con la campaña electoral, como no podía ser de otra forma, ¿o si? Mientras unos candidatos pueden acudir a tertulias televisivas, otros están en prisión. Mientras alguna candidata se pasea por los barrios populares tratando de rapiñar votos, otros pueden ser detenidos nada más poner un pie en Catalunya. Visto esto, lo que no ha dejado de aumentar es la campaña represiva del Régimen del ’78 contra las aspiraciones democráticas por el derecho a decidir de miles de catalanes. Aun en plena campaña, sí.
Esta semana se hacia pública la decisión del Juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, de ampliar la causa por rebelión y sedición. La misma que mantiene a Oriol Junqueras, Joaquim Forn, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart en prisión. El juez del TS ha ordenado investigar la responsabilidad que puedan tener dirigentes del PDeCAT, ERC, ANC, Òmnium, AMI, el comitè estratègic y miembros de la CUP como Anna Gabriel o Mireia Boya, en las reuniones preparatorias para el referéndum, la proclamación de independencia y las leyes de desconexión.
Pero además, el magistrado ha ordenado a la Guardia Civil que investigue la organización y las actuaciones de los Comités de Defensa del Referéndum (de la República después), así como identificar a sus responsables y la intervención que hayan podido tener en el proceso independentista. Por último, Llarena ha solicitado también investigar a los responsables de las movilizaciones sociales del 20 y 21S, el 1-O y el 3-O.
Estas medidas, sin embargo, son tan solo la “punta” de la represión contra el pueblo de Catalunya durante los últimos tres meses. Conscientes de que establecer un mapa de la represión en un solo artículo es harto difícil ( no cabe ni en el BOE), vamos a intentarlo. Vayamos por partes.
Muchos podrán pensar que el incremento de la ofensiva reaccionaria del Régimen del 78, encabezada por el PP, junto al PSOE y Ciudadanos y con el apoyo de la Corona y la Judicatura, empezó el 20 de septiembre, fecha en la que fueron detenidos 14 altos cargos de la Generalitat relacionados con la preparación del referéndum del 1-O. Sin embargo, lo que ese día sucedió fue la profundización de una campaña que había arrancado antes. Los días 6 y 7 de septiembre en los que se aprobaron las leyes de referéndum y de transitoriedad fueron también claves para la activación de la escalada reaccionaria del Gobierno de Mariano Rajoy y los jueces.
Al día siguiente empezaron las primeras investigaciones y registros en diferentes imprentas para buscar y requisar las papeletas. En total, la Guardia Civil logró requisar más de 2,5 millones de ejemplares. Al mismo tiempo empezaron las prohibiciones de actos de campaña por el referéndum y otros en defensa del derecho a decidir en Madrid, Zaragoza, Bilbao y otras ciudades del Estado español. La Guardia Civil clausuró e inhabilitó webs y dominios relacionados con el 1-O. El TSJC puso en aviso a los medios de comunicación del requerimiento de no publicar anuncios institucionales sobre el referéndum bajo responsabilidad penal. La Fiscalía presentó también una querella contra la Sindicatura Electoral de Catalunya, órgano encargado de asegurar el funcionamiento del referéndum. Las libertades de expresión y de información quedaron en la picota.
El 13 de septiembre, José Manuel Maza, por entonces Fiscal General del Estado, llamó a declarar a los más de 700 alcaldes que daban apoyo al referéndum por delitos de desobediencia, prevaricación y malversación de fondos públicos. Días después, coincidiendo con el inicio de campaña empezaron las primeras identificaciones policiales. Ese fin de semana cuatro jóvenes militantes de la CUP fueron detenidos y pasaron la noche en diferentes comisarías de Catalunya.
Llegó el 20 de septiembre y con él un nuevo incremento de la represión. 14 altos cargos son detenidos, mientras miles de personas se congregan ante la Conselleria d’Economia y la sede de la CUP en defensa del referéndum y contra la represión en lo que acaba siendo una movilización permanente durante horas. Los presidentes de ANC y Òmnium hacen acto de presencia y durante los siguientes días llaman a la movilización permanente pero “controlada”. El movimiento estudiantil y la comunidad educativa de Catalunya son los principales ejes en los que se sustentará la defensa del referéndum para miles. Ese mismo día, tres buques llegan a Barcelona y Tarragona para alojar hasta nueva orden a los miles de agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil con el objetivo de reprimir a golpe de porra la defensa del referéndum.
El 1-O se consigue votar en muchos colegios a pesar de la represión estatal. Las escenas de la brutal intervención de la Policía Nacional y la Guardia Civil contra ciudadanos indefensos, ancianos, mujeres y niños, defendiendo los colegios electorales, recorrieron las portadas de los diarios y las redes sociales de todo el mundo. Más de mil heridos de diferente consideración en más de 50 cargas policiales repartidas por toda Catalunya. Además, en los días posteriores se producen numerosas detenciones de personas que participan del referéndum.
A raíz de estos hechos se convoca la huelga general en Cataluña para el 3-O. Ese mismo día Felipe VI envía un mensaje de respaldo a una salida autoritaria por parte del gobierno de Rajoy y el conjunto del Régimen del ‘78, anunciando y dando apoyo a un incremento de los ataques contra Catalunya.
El lunes 16 de octubre se produce un nuevo salto en la escalada represiva. Los presidentes de ANC y Òmnium, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, ingresan en prisión sin fianza acusados de sedición. La jueza de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela, los acusa de ser los instigadores de los actos del 20 y 21 de septiembre.
El 27 de octubre, el Parlament de Cataluña declara la República catalana. 24 horas antes Puigdemont había considerado dar marcha atrás y convocar elecciones al Parlament, mientras miles de estudiantes en huelga y los diferentes CDR repartidos por toda Cataluña presionaron para seguir adelante con la declaración. La realidad apunta a que el Gobierno de Mariano Rajoy no aseguraba ninguna garantía para el Govern y la Mesa del Parlament. Al mismo tiempo que se declara la independencia, el Senado aprueba la aplicación del artículo 155 de la Constitución española. Al día siguiente, tras la reunión del Consejo de Ministros Rajoy informa de los aspectos más importantes que comporta el 155. Estos son: el cese del Gobierno catalán, la disolución del Parlamento y la convocatoria a elecciones autonómicas para el 21 de diciembre.
Las primeras medidas tras el golpe institucional que supone el 155 son el ingreso en prisión de más de medio Govern de la Generalitat. El vicepresident Oriol Junqueras, junto a los consellers Raül Romeva, Josep Rull, Jordi Turull, Joaquim Forn, Dolors Bassa, Meritxell Borràs y Carles Mundó son acusados de rebelión, sedición y malversación de fondos. El president Carles Puigdemont y los consellers Antoni Comín, Clara Ponsatí, Meritxell Serret y Lluís Puig se desplazan a Bélgica. La presidenta del Parlament y los demás miembros de la Mesa también son llamados a declarar ante el TS por delitos de rebelión y sedición. Carme Forcadell pasa casi 24 horas en prisión antes de pagar una fianza de 150.000 euros. Los demás acusados pagan fianzas de 50.000 euros sin ingresar en prisión.
Con el 155 la represión llega a todos los ámbitos de la sociedad catalana. Ocho profesores de la Seu d’Urgell son investigados por presuntos delitos de incitación al odio por el supuesto trato que se dio de los hechos del 1-O a sus alumnos. Sin duda, la cruzada contra las escuelas catalanas atiende al intento de desprestigiar y por esa vía acabar con el modelo de inmersión lingüística llevada a cabo en Catalunya, un viejo anhelo del PP y Cs en Catalunya. Todo ello, además, sin olvidar las decenas de causas abiertas contra otras muchas personas por los mismos delitos o las primeras sanciones por participar de las jornadas del 1-O y el 3-O.
Pero si en algo se ha destacado la represión después del ingreso en prisión de medio Govern y “los Jordis” es en la coacción y recortes brutales de las libertades democráticas para las elecciones del 21D. Unas elecciones impuestos como barniz “democrático” al golpe institucional que supone el 155, con el que se pretende liquidar al movimiento independentista.
Hace semanas la junta electoral central prohibía a los miembros de las mesas electorales portar el lazo amarillo en apoyo a los presos políticos. Por su parte, la junta electoral provincial de Barcelona acepta un recurso presentado por Ciudadanos y ordena la retirada de cualquier cartel o slogan que haga referencia al apoyo a los presos en edificios municipales. Lo mismo en los edificios que dependen de la Generalitat. También se ha prohibido a los medios de comunicación el uso de las expresiones como Gobierno en el exilio y mantener la condición de presidente, vicepresidente y consejeros para los miembros del Gobierno cesados. Además, la junta electoral ha exigido a TV3 compensaciones al PP por la “excesiva cobertura” de diferentes manifestaciones independentistas. Unas medidas, todas ellas, que suponen un ataque generalizado hacia la libertad de expresión y tratar de generar desmoralización en el movimiento independentista.
Pero por si fuera poco el propio presidente del Gobierno español ha manifestado que de no volver a los cauces constitucionales después de los comicios, el 155 volverá a activarse.
En definitiva, más de tres meses que han servido para desvelar el verdadero carácter reaccionario del Régimen del 78. Rajoy y la Judicatura han dejado claro que su plan es seguir aplicando medidas excepcionales para imponer una restauración reaccionaria y recentralizadora del Estado con el objetivo de poner fin a las aspiraciones de millones de catalanes y sentar las bases para profundizar en la ofensiva de persecución hacia todo aquel que se oponga al Régimen español y cuestione el orden establecido.

Arsen Sabaté
Barcelona | @ArsenSabate

jueves, diciembre 14, 2017

Macri, el anfitrión tardío de la OMC



Mauricio Macri se compró una misión difícil: ser el anfitrión de una reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que, al igual que las rondas anteriores, ya preanuncia un nuevo fracaso, después de los pobres resultados de las rondas anteriores. La reunión en Buenos Aires, que el macrismo presentará como su “carnet de entrada al mundo”, volvió a ser el escenario de un conjunto de disputas por un mercado mundial que no sólo se mantiene bajo la impronta de la crisis inaugurada en 2007/2008. Soporta, además, la desaceleración económica y sobreinversión en China, como telón de fondo de todos los antagonismos en el comercio internacional. Por caso, la administración Trump considera que el actual sistema de solución de controversias comerciales de la OMC es “funcional” a las exportaciones de China, a las que acusa de precios predatorios. En represalia, decidió vaciar el organismo de la OMC que se ocupa de laudar sobre este tipo de litigios.

Globalización y OMC

La impasse de la OMC retrata vivamente la crisis de la llamada “globalización”, al influjo de la cual nació este organismo en los años ’90. La desaparición de la URSS y la apertura de la restauración capitalista en China abrieron ilusiones ilimitadas en una armonización internacional del comercio y las inversiones, que abriría un largo período de progreso bajo la égida de las grandes corporaciones capitalistas. La “liberalización”, sin embargo, muy pronto mostró sus contradicciones y, particularmente, el papel revulsivo de la restauración del capital en los ex Estados obreros, en el marco de un capitalismo en declinación. Un ejemplo de estas contradicciones es el acuerdo sobre liberalización de productos textiles en la propia OMC (2005), que le abrió a China una fabulosa plataforma de exportación sin barreras a los países occidentales. Una parte de la burguesía imperialista saludó esta liberalización, porque contribuía a abaratar la fuerza laboral de sus países por dos vías: proveyendo de vestimentas más baratas a sus obreros y compitiendo brutalmente con sus salarios y conquistas. Pero esta compuerta abrió la amenaza de una penetración más vasta de China, al calor de sus pretensiones de ingresar al mercado internacional en industrias más complejas. Esta tensión se expresa hoy en la negativa de Trump y la Unión Europea a que China sea declarada “economía de mercado”, lo que liberaría de las actuales objeciones al agresivo comercio del gigante asiático. El nacionalismo de Trump, sin embargo, no es defensivo. Las quejas por el llamado “comercio desleal” están colocadas en la mesa de las pretensiones expansionistas del imperialismo yanqui sobre China: el Departamento de Estado apunta a abrir la Bolsa y la banca de ese país al capital extranjero, y también a la privatización de sus industrias estratégicas. En vez de “globalización”, asistimos a la guerra de rapiña por un mercado mundial en crisis.

Plan B

En medio de esta impasse, la reunión de la OMC derivó hacia lo que algunos llaman un “plan B”, referido a las políticas de “facilitación de inversiones, comercio electrónico y de servicios”.
Detrás de estos términos se disimula el papel de la OMC como factor de opresión nacional: los supuestos “liberalizadores” no se han privado de someter al comercio de los países atrasados a un conjunto de condiciones despóticas: entre ellas, aceptar incondicionalmente el monopolio capitalista sobre la ciencia y la técnica (patentes), a través del cual los pulpos farmacéuticos han privado de salud a millones de personas. Lo mismo ocurre con las semillas modificadas, donde los “liberales” exigen la rendición incondicional ante el monopolio Monsanto. Quienes niegan al imperialismo como categoría histórica o lo ubican como una cuestión de “los tiempos de Lenin”, deberían detenerse en el régimen dictatorial y extorsivo que -a través de la OMC- un puñado de países le impone a los países más débiles del planeta.
En medio de la impasse de la OMC, Macri y Temer han intentado avanzar con su propio plan B -un acuerdo colonial y bilateral del Mercosur con la Unión Europea. Este pacto no haría sino confirmar la crisis de la OMC -los acuerdos entre bloques; en definitiva, expresan la incapacidad de una liberalización de carácter general. Precisamente, la Unión Europea concibe al acuerdo con el Mercosur como un recurso para contener el avance de China en América del Sur. Pero Macri también se quedó con las ganas de anunciar este acuerdo bilateral, que ha quedado postergado para 2018. A pesar de las concesiones de Macri-Temer al ingreso de productos industriales europeos a la región, la reciprocidad de la Unión Europea es casi nula en lo que refiere a los productos agrícolas del Mercosur. Los negociadores argentinos aceptarían reemplazar esta concesión a cambio de la difusa promesa de inversiones europeas en la región. Para ello, el tándem Macri-Temer ofrecería las rebajas impositivas y degradaciones laborales que ya están en la agenda de la Argentina y de Brasil. Un periodista de Ambito Financiero (11/12) asoció este “modelo de inversiones” al acuerdo firmado en Tierra del Fuego con la industria electrónica, donde se incluyó el compromiso sindical -luego rechazado por los delegados obreros- de aceptar un congelamiento de sueldos por dos años. Ello demuestra dos cosas: primero, que la apuesta a las “inversiones” reposa en un ataque a los trabajadores; segundo, que la ‘supuesta industria’ europea podría ser una mera armaduría o tercerizada de insumos asiáticos. Notablemente, es la misma queja que la Unión Industrial Argentina ha presentado en relación con las futuras importaciones industriales europeas, donde la preocupación “pasa por evitar que Europa triangule productos de China, India o el sudeste asiático” (Cronista, 5/12). La Unión Europea quiere sumar al Mercosur a un acuerdo para frenar a China, pero China se filtra por todos los poros del eventual acuerdo. El plan B, en definitiva, también quedó en carpeta.

Globalifóbicos

Los críticos globalifóbicos en la Argentina han señalado los aspectos coloniales y despóticos de la OMC, y advierten sobre una “liberalización que viene por todo”. Llamativamente, no se han detenido en la notoria impasse de la Organización como resultado de la crisis mundial, ni se han delimitado de los arrebatos proteccionistas de Trump o del nacionalismo europeo. Hay que recordar, por caso, los elogios tempranos de Cristina Kirchner a Trump por su “defensa del mercado interior” yanqui. Este planteo, en primer lugar, no aprecia la naturaleza reaccionaria y expansionista del proteccionismo imperialista, que busca reforzarse en la lucha por el copamiento del mercado mundial. Pero, en el plano continental, el nacionalismo burgués le opone a la “liberalización” comercial la autarquía económica y una supuesta integración regional en la cual sus gobiernos han fracasado sin atenuantes. El proteccionismo, por otra parte, es también una variante ajustadora, puesto que blande la amenaza de la competencia internacional para desvalorizar los salarios, a través de ataques a los convenios o a través de salidas devaluacionistas.
Al denunciar el carácter imperialista y antiobrero de la OMC, llamamos a una acción obrera internacional para defender las conquistas obreras amenazadas, y para abolir los acuerdos que conducen a la privatización del conocimiento, la educación y de la salud. A los imposibles acuerdos interimperialistas -que apenas enmascaran la tendencia a la rapiña y a la guerra- le oponemos la unidad internacional de los trabajadores. La crisis de la OMC demuestra la contradicción insoluble entre el desarrollo de las fuerzas productivas -que ha superado largamente el marco de las fronteras nacionales- y el carácter nacional de los Estados que actúan como gendarmes de la acumulación de capital de las corporaciones imperialistas. Esa contradicción sólo puede resolverse progresivamente mediante la superación del capital y sus Estados, y una “armonización” mundial bajo la única clase que reconoce intereses sociales comunes: la clase obrera.

Marcelo Ramal

Del genocidio a la democracia: los Massot, una familia “sin culpa”



“Diputados, no sintamos culpa” fue la frase del presidente del bloque PRO, Nicolás Massot, mientras arengaba para convalidar el robo histórico a los jubilados. El joven legislador, de familia ligada al poder y la dictadura genocida, se mantuvo fiel a su linaje.

Nicolás Massot probablemente sea un completo desconocido para la gran mayoría de trabajadores y jubilados que se verán afectados en caso de aprobarse la regresiva reforma previsional. Sin embargo, su encendida defensa del proyecto durante la sesión de comisiones de Diputados, lo dejará en el recuerdo de muchos por una de sus frases más sinceras: “Señores diputados, no sintamos culpa”.
Licenciado en Economía y jefe del bloque PRO en la Cámara Baja desde 2015, el colorado de 33 años es una de las principales espadas parlamentarias de Cambiemos. Discípulo de Emilio Monzó, la historia de su familia está ligada a las páginas más oscuras de la historia argentina.
Nicolás es sobrino de Vicente Massot, histórico dueño del diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca. Vicente fue el primer periodista en la historia argentina en ser imputado por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura y fue llevado a juicio en 2015, aunque no recibió ninguna condena. La acusación que se le imputaba era su responsabilidad, y la de las autoridades del diario, por encubrir treinta y cinco crímenes cometidos durante esos años y presentarlos como “enfrentamientos” entre militares y organizaciones armadas.
A su vez, también se lo indicó como coautor por reparto de roles en el homicidio de los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, dirigentes gremiales de La Nueva Provincia, “instigándolo, determinándolo, prestando aportes indispensables para su concreción material, encubriendo a sus autores inmediatos”. Heinrich y Loyola habían encabezado la huelga que en el 75 los enfrentó cara a cara con Vicente Massot, el representante de la patronal en el conflicto. Fueron secuestrados en la madrugada del 30 de junio de 1976, cuando regresaban de su trabajo y el 4 de julio fueron hallados sus cadáveres maniatados por la espalda, con signos de haber sido torturados y con más de 52 vainas calibre 9 milímetros a su alrededor. “Son investigados dos homicidios” tituló La Nueva Provincia dos días después, en la única mención del diario que puede encontrarse sobre lo que pasó.
En un informe elaborado por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) de Bahía Blanca se estableció que La Nueva Provincia “fue uno de los voceros escritos más destacados con que contó la represión en nuestro país”. El mismo documento asegura que tras un trabajo de recopilación periodística se obtuvieron “editoriales y artículos aparecidos en el diario en los que se justificaba el accionar represivo y actos que luego fueron comprobados como violatorios de los derechos humanos”.
En el currículum de Vicente Massot figura otra perlita: fue el primer secretario de redacción de la revista Cabildo, publicación ultraderechista ligada a los sectores del nacionalismo católico, y trabajó junto al genocida Ramón Camps, quien era uno de los colaboradores.
Pero si el diario La Nueva Provincia jugó un rol importante como parte de una maquinaria ideológica para encubrir los crímenes de Estado durante la dictadura, no fue menos firme su defensa del genocidio en el retorno de la democracia. En el año 2006 un editorial del diario de Massot decía: “Hace 30 años quedó clausurada para siempre la posibilidad de que la Nación Argentina siguiese los pasos de Cuba. Ese fue el principal mérito de las Fuerzas Armadas y de los millones de compatriotas que apoyaron su decisión”.
Diez años después, en febrero del 2016, Nicolás llevaba apenas dos meses como jefe de la bancada PRO en Diputados y fue consultado sobre la acusación contra su tío. “Poco tiene que ver mi parentesco porque estamos hablando de una causa, por decir lo menos, manipulada, con fines de persecución mediática” fue la respuesta del sobrino estrella, quien consideró que su tío era sólo una víctima. “Fue una etapa traumática que no se supera con revancha, con politiquería ni con negocios. Se supera con justicia, para todos lados y de la misma manera”.
El 24 de marzo de ese mismo año, Nicolás protagonizó otro hecho que lo pinta de cuerpo entero junto a los diputados del PRO. “Nunca más a los negocios con los DDHH” decía el cartel que sostenía el colorado, con mirada seria en primera fila.
Fiel a su linaje, Nicolás es un defensor de la causa que sostuvo históricamente su familia, del poder y de la impunidad de los poderosos. Ayer volvió a dejar en claro su prepotencia contra los más vulnerables, arengando a los diputados a convalidar el robo histórico a los jubilados que desea el Gobierno. “Los derechos adquiridos tienen que ser realidades posibles, no enunciados abstractos imposibles de cumplir. Señores diputados, no sintamos culpa”.
Suena lógico.

Juan Manuel Astiazarán
@jotaemejotaa

Donald Trump y Jerusalén



La sorpresa con que fue recibido en los círculos oficiales internacionales el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, es obviamente un caso flagrante de hipocresía. El Congreso norteamericano lo votó hace más de veinte años, en 1995, pero no se hizo efectivo por sucesivas dispensas semestrales del Poder Ejecutivo de turno. Esto descarta cualquier objeción del sistema bipartidista de Estados Unidos a la proclama de Trump, incluida la construcción de una embajada en esa ciudad milenaria.
La crítica de que ese reconocimiento pone obstáculos o entierra la posibilidad de un “acuerdo de paz” sionista-palestino es simplemente un insulto a la inteligencia: esa perspectiva se encuentra bajo tierra desde hace mucho tiempo. La confiscación de asentamientos palestinos en los territorios ocupados por Israel en la guerra de 1967, avanza de forma implacable. El acaparamiento ininterrumpido de la totalidad de la Palestina histórica ha sido complementado, por parte del régimen sionista, con la proclamación de Israel como “Estado judío”, lo cual excluye de la soberanía política a los árabes palestinos residentes en sus actuales fronteras y en especial a los que queden atrapados en las futuras.
En la arquitectura más promisoria de los “dos Estados”, la población palestina retendría un 15% de los territorios, bajo la vigilancia política y militar de Israel, incluido el control de su sistema tributario eventual. En virtud de estos hechos consumados, los sectores progresistas de Palestina y de Israel han declarado muerta su reivindicación de “dos Estados”, y la han sustituido por la de un Estado único con derechos iguales para todos los ciudadanos, que incluye el retorno de los refugiados; de lo contrario, el avance continuo de la colonización sionista crearía un sistema de “apartheid” -en alusión al que rigió durante más de medio siglo en Sudáfrica. Un futuro Estado de Israel privado de la supremacía judía no es, sin embargo, más que una ensoñación febril: esa posibilidad está condicionada a la destrucción política (revolucionaria) del sistema estatal vigente.

Intervención imperialista en ruinas

La declaración de Trump, de todos modos, pretende más de lo que es capaz de conseguir. El ciclo de intervenciones militares por parte de Estados Unidos y sus asociados en Asia Central, desde la invasión en Afganistán, en Medio Oriente, se encuentra en ruinas -y en especial en la nación afgana. Ha visto la mayor ola revolucionaria en Medio Oriente, en especial el derrocamiento de Mubarak, en Egipto, como consecuencia de una insurrección popular. Se ha visto obligado a retirar gran parte de sus fuerzas militares de la región, para enseguida anunciar nuevos refuerzos; abandonar el método de guerra abierta por el de “persecución y destrucción”, al estilo de los ‘grupos de tareas’. Enfrentado a Irán, desde la revolución iraní de 1979 y la guerra Irak-Irán, tuvo que aliarse a los ayatollah para ocupar Afganistán y luego para derrocar a Saddam Hussein, lo cual ha dejado a Irak en manos de shiítas pro-iraníes.
El fracaso de la intervención en Siria, apoyando a fuerzas armadas por la CIA, ha sido reconocido en forma oficial; Putin se ha tenido que hacer cargo de la ‘pacificación’ del país mediante bombardeos masivos. Trump ha reforzado su presencia militar en Siria con al menos dos mil soldados. Estados Unidos ha alienado la alianza con Turquía, que integra la Otan, por el apoyo a los contingentes kurdos que combaten a Bashar al Assad en Siria, y ha tenido que admitir el remedio de alianza que han establecido el turco Erdogan y el ruso Putin -lo que explica la tentativa frustrada de derrocar al ‘sultán’ de Ankara por medio de un golpe.
Más grave aún es la desintegración política del régimen saudita, que tiene a la mitad de la familia real en la cárcel, y los golpes que recibe la alianza de emiratos, por un lado, y Estados Unidos y Gran Bretaña, por el otro, en la guerra con los hutus en Yemen.
El desmoronamiento del régimen saudita encuentra sus fundamentos en las insalvables contradicciones de su economía de despilfarro petrolero, pero por sobre todo en el desarrollo catastrófico internacional en todo Medio Oriente. Lo prueba el boicot a Qatar, que explota un riquísimo yacimiento de gas con Irán, que podría derivar incluso en una guerra. Qatar financia a Hamas en Gaza, al mismo tiempo que alberga la mayor base militar norteamericana en el Golfo Pérsico.
Arabia Saudita, en las condiciones de esta crisis generalizada, se ha convertido en el aliado principal de Israel. Varios observadores aseguran que el jefe de gobierno saudita convocó a Ryadh a Abbas, cabeza de la Autoridad Palestina, para intimarlo a que admita la soberanía integral de Israel sobre Jerusalén para conseguir el mentado ‘acuerdo de paz’ y los ‘dos Estados’. El Medio Oriente ha sido convertido en un polvorín de nuevas guerras imperialistas. Involucra a territorios y países que se encuentran en la “ruta de la seda” que busca abrir China, como corredor a Europa y Asia Central.
En este contexto, la declaración de Trump debe entenderse como parte de una política de mayores intervenciones y agresiones en Medio Oriente, esta vez enfocada en un choque contra el llamado “eje Irán-Hezbollah-Siria”, que ya ha provocado una crisis política en Líbano. La cuestión palestina ha sido relegada a una política de conjunto en la crisis internacional en la región; o sea, en una carta blanca a Israel en la colonización de los territorios ocupados y en convertir estos hechos consumados en parte de una alianza política con Egipto, Arabia Saudita y los emiratos.

Impotencia de los “críticos”

La inocuidad de los adversarios de Trump queda demostrada por el presidente Macron, de Francia, que en estos días recibirá a Netanyahu para amonestarlo por no ofrecer indemnización a las víctimas de la expropiación de tierras y destrucción de viviendas en los territorios ocupados y en el este de Jerusalén. La ‘preocupación’ de Macron y otros líderes de la Unión Europea pasa por la interdicción por parte de Trump a las inversiones petroleras de sus rivales en Irán, como ocurre con la francesa Total, a la que ha amenazado con fuertes multas financieras.
Se le adjudica a Putin una bienvenida ‘estilo Kremlin’ a la proclama de Trump: según sus diplomáticos, serviría para inclinar a más Estados árabes al campo de Moscú. No debe ser lo que piensa el nuevo zar de Rusia, que sabe que la Rusia restaurada carece de los medios económicos y políticos para imponer soluciones propias. Como lo demuestran las negociaciones acerca del fin de la guerra en Siria, Putin busca afanosamente un acuerdo con Trump -más allá del Medio Oriente. Ucrania y las sanciones económicas contra Rusia están en el tope de la agenda.
Cuentan las voces malignas que Richard Nixon intentó salvar su presidencia con una oferta diplomática a Israel que le ganara el apoyo del ‘lobby’ sionista en Washington. Es la intención que algunos le atribuyen ahora a la declaración de Trump, enfrentado a la acusación de ‘conspiración’ con Rusia durante la campaña electoral norteamericana. Las inmundicias de la política burguesa juegan un rol relevante en el mundo de los carreristas de esa política. Trump estaría preocupado también con una ausencia de protagonismo de su electorado evangelista en Arizona, donde se vota para el Senado la semana que viene, debido a que el candidato del oficialismo se encuentra abrumado de denuncias de acoso sexual a mujeres jóvenes. Trump necesita ganar para dar un sustento parlamentario mayor a su gobierno, que solamente sigue en pie por la complicidad de sus adversarios.
Trump sale también en socorro de Netanyahu, acusado de latrocinios enormes, incluida su mujer, que ha motivado manifestaciones de miles de personas en varias ciudades israelíes para reclamar su enjuiciamiento y encarcelamiento.
En Palestina, el sionismo gobierna con la complicidad de las autoridades y fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina, de una estrecha colaboración para perseguir a los activistas y luchadores. Para abatir la opresión sionista hay que limpiar este terreno. La conquista de la autodeterminación palestina y el regreso de los refugiados, así como la emancipación nacional y social en el Medio Oriente, depende por entero del desarrollo de conjunto de esta crisis internacional, por un lado, y de un abordaje socialista revolucionario de la vanguardia obrera, por el otro.

Jorge Altamira

Elecciones presidenciales en Chile: si votas a Guillier te sale un Piñera (y viceversa)



El 19 de diciembre se realizará el balotaje entre el candidato oficialista y el ex mandatario derechista, que viene de una victoria pírrica en la primera vuelta.

El domingo 19, en la segunda vuelta de la elección presidencial chilena, se enfrentarán el ex mandatario Sebastián Piñera, del derechista Chile Vamos, y Alejandro Guillier, abanderado de la coalición oficialista, frentepopulista de centroizquierda.
Las encuestas hablan, con mucha cautela, de un empate técnico. Es que en la primera vuelta, las encuestadoras daban como ganador por amplísimo margen a Piñera, y aunque este fue primera minoría (36,64%) retrocedió más de 10 puntos de los pronósticos iniciales. Esto, sin embargo, no fue capitalizado por la oficialista “Fuerza de la Mayoría”, que salió segunda pero con solo un 22,70% en un fuerte retroceso (ver balance de la primera vuelta).
¿Quién canalizó estos retrocesos comunes? Una nueva formación política, el Frente Amplio (FA), que se presentaba por primera vez a elección presidencial. Sacó 20,27% y en el campo legislativo paso de 3 a 20 diputados, en un evidente giro a la izquierda parlamentario. Casi es el FA, y no frente popular oficialista, el que va al balotaje.

Sin diferencias de fondo

En la campaña por la segunda vuelta, los dos candidatos han evidenciado que no hay diferencias de fondo entre ellos.
Piñera ha planteado que buscará financiar a largo plazo las deudas estudiantiles con la educación privada (con subsidios que salvan a los bancos acreedores, entre otras medidas). Guillier, que había prometido condonar la deuda del 40% más insolvente, se está desdiciendo. Ninguno de los dos plantea la gratuidad de la enseñanza; ambos defienden la vigencia (con reformas) del negocio capitalista de la educación.
Lo mismo sucede con la jubilación privada (AFP) que este año ha provocado manifestaciones en su contra de entre 1 y 2 millones de personas. El candidato oficialista que insinuó marchar––aunque en forma gradual– hacia un sistema de reparto, terminando con el desfalco-negocio de los bancos y aseguradoras privadas, se ha ido desdiciendo proponiendo la vigencia de un 5% de aportes por parte de la patronal, para mejorar las bajísimas jubilaciones actuales. Piñera ha declarado que está de acuerdo con ese 5%, pero financiado por el Estado y no por las patronales. Y también con la creación de una AFP gubernamental para que mejore la competencia imperfecta de los monopolios privados. Lo mismo sucede en otros ámbitos: el de la salud, el de los derechos de las comunidades homosexuales, etc. En todos ellos veremos solo ambigüedades, reformas gatopardistas, para que se mantenga en lo esencial el edificio reaccionario impuesto por la dictadura pinochetista.
Saludamos la posición de nuestros compañeros chilenos del Partido Obrero Revolucionario, que han planteado que “Si votas a Guillier, te sale un Piñera (y viceversa). LOS TRABAJADORES NO DEBEN VOTAR POR ELLOS” –hasta ahora el único pronunciamiento explícito de la izquierda en este sentido.

La impotencia del Frente Amplio

El Frente Amplio, que reunió el 20 % de los votos y fue la gran sorpresa en la primera vuelta, quedó colocado como fiel de la balanza electoral. Su dirección ha emitido un comunicado de apoyo vergonzante al oficialista Guillier, que luego ha sido profundizado por un apoyo abierto de sus principales referentes (“a título individual”). Este apoyo explícito ha llevado a Guillier incluso a retrotraerse de posturas verborrágicas: después de haber prometido “meter la mano en el bolsillo de los más ricos” con un impuesto especial para mejorar los servicios públicos, ha salido ahora a desdecirse. Tres puntos centrales de la plataforma del FA –No más AFP, gratuidad de la enseñanza y un impuesto extraordinario a los ricos– han sido desahuciados por el oficialismo frentepopulista.
La dirección del FA ha llevado a un callejón sin salida a las expectativas de decenas de miles que rompieron con el oficialismo y ahora son llamados a votar de nuevo por él. No votar por ninguno de los dos candidatos burgueses es elemental, para fortalecer una tendencia independiente de la clase obrera y los explotados. Con el espantapájaros de la lucha contra la derecha, el centroizquierda llama a apoyar al frente popular. Pero el frente popular (y sus diversas alternativas latinoamericanas) no luchan contra la derecha; viene ejecutando los mismos planes ajustadores contra los trabajadores y de entrega al capital financiero. La central obrera (CUT) con gran influencia del PC (en el gobierno) salió a apoyar a Guillier. La CUT no se pronunció contra las AFP y boicoteó las masivas movilizaciones por su derogación.

Perspectiva latinoamericana

La elección chilena significó un baldazo de agua fría para las expectativas de la derecha latinoamericana y mundial, que pretendía con un triunfo de Piñera consolidar un giro político continental profundizando la victoria electoral macrista en Argentina y el golpe de Temer en Brasil. La sublevación popular contra el fraude derechista en Honduras, la impasse de la derecha para concretar el autoproclamado derrocamiento de Maduro en Venezuela, se suman a este empantanamiento de Piñera en Chile.
La segunda vuelta chilena está en este cuadro: cualquiera sea el elenco que triunfe se encuentra con una crisis en marcha y una tendencia en las masas a pasar a la acción directa contra los ajustes capitalistas. Más que nunca, es fundamental poner en pie en Chile un partido obrero revolucionario.

Rafael Santos

"La mayoría de los acuerdos que se hacen en la OMC van en contra de los derechos y necesidades de los pueblos"

Entrevistas a Beverly Keene (Diálogo 2000/Jubileo Sur) y a Bettina Müller (Confluencia Fuera OMC)

S.E.: Con Bettina Muller de la Confluencia Fuera OMC que comienza sus actividades en la Marcha de la Resistencia.
B.M.: Hoy (7/12) empieza la Semana de acción global contra la OMC. La ministerial de la OMC empieza el domingo 10.
S.E.: ¿Qué significa la presencia de la OMC en la Argentina?
B.M.: La OMC fue invitada por Mauricio Macri en su afán de abrir Argentina al mercado mundial y volver a insertarla internacionalmente. Pero su plan es volver a insertar Argentina “al mundo” como dice él, de una forma subordinada. Que la OMC esté acá es una señal justamente de la asimetría entre países en vez de fomentar la igualdad.
S.E.: ¿Tienen actividades previstas frente a esta presencia?
B.M.: Sí. Hoy estamos acompañando a las Madres en su histórica Marcha de la resistencia hasta las 20:00. Mañana y pasado nos estaremos juntando con compañeros y compañeras de todas las redes internacionales y regionales que están luchando contra el libre comercio capitalista. Y el 10 estaremos en la calle nuevamente porque es el día en el que se inaugura oficialmente la OMC con un festival desde las 16:00 en la Plaza del Congreso donde va a haber recitales, bombos, baile, intervenciones callejeras, va a ser una gran apertura, una mal venida a la OMC y una bienvenida a todos nuestros compañeros y compañeras que vienen a acompañarnos en la lucha. Del 11 al 13 vamos a estar en la Facultad de Ciencias Sociales en Santiago del Estero 1029 para la Cumbre de los pueblos a la que están todos invitados. El 12 vamos a estar nuevamente en la calle con una marcha desde el Congreso a las 18:00.
S.E.: ¿Creés que habrá resultados concretos de este encuentro de la OMC?
B.K.: Me parece que es importante marcar que de la Conferencia oficial de la OMC no se esperan resultados concretos, por lo menos no se esperan nuevos acuerdos. Lo cual es una buena noticia para los pueblos porque los acuerdos que se hacen en la OMC en su mayoría van en contra de sus derechos y necesidades, entonces si no hay un avance, por ejemplo, para empezar una nueva ronda de negociaciones, que es lo que están empujando las grandes empresas digitales como Apple, Google, Microsoft, que están buscando un acuerdo para tener el control no solamente técnico sino también legal sobre todo lo que es el movimiento digital, sobre todos nuestros datos personales.
Esto sería un paso adelante para ellos y sumamente peligroso y nefasto para nosotros, en cuanto al control y soberanía sobre nuestras vidas. Por otro lado, Macri viene buscando a toda costa un acuerdo con la Unión Europea y el Mercosur para tener algo favorable a su gobierno para mostrar como resultado de esta Cumbre.
En este momento no está claro si van a llegar a firmar un Acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, no hay mucha certeza pero en el caso de hacerlo sería muy grave porque es un acuerdo en el cual los pueblos no estamos presentes, se trata de un tratado que se viene negociando a espaldas de los pueblos sin ninguna información, ni siquiera los parlamentarios tienen acceso a los documentos y, obviamente, cuando hay tanto secreto es porque no es favorable a los pueblos lo que se está tratando.
Por otro lado, nosotros venimos poniendo mucho esfuerzo en esta Semana de acción y en la Cumbre de los pueblos construyendo soberanía, ahí sí esperamos importantes resultados porque este es un momento en el que necesitamos profundizar nuestra capacidad de análisis desde el campo popular del momento en el que nos encontramos, cuáles son las perspectivas para poder informar y construir estrategias de resistencia pero también de construcción de alternativas concretas que respondan a las necesidades de los pueblos, a nuestros derechos, a los derechos de la Madre tierra, a nuestra soberanía.
En esta Cumbre que tendrá 12 foros y actividades de pedagogía popular, esperamos abrir espacios de debate, de intercambio de ideas y también de confluencia, de ahí el nombre del espacio que venimos impulsando, porque la idea es que se trate de un espacio de confluencia de alternativas y resistencia de cara al 2018 para avanzar en la articulación de luchas y estrategias, desde las distintas organizaciones y movimientos del campo popular.
Tenemos el compromiso de construir articulación, unidad, fuerza popular frente a este momento de ofensiva del capital. En la Cumbre tenemos en ese sentido grandes expectativas. Va a haber una importante participación de organizaciones sociales de Argentina pero también de América Latina, de Europa, algunos que van a llegar desde Africa y Asia, para nosotros es un momento muy privilegiado para poder mano a mano, boca a boca, discutir y conocer qué está pasando en otras regiones y construir desde ahí.
Recientemente en Montevideo, Uruguay, realizamos un gran encuentro, la Jornada Continental por la democracia y contra el neoliberalismo, que es también un espacio que busca aportar a la articulación y coordinación de estrategias de lucha. Es importante que el primer acuerdo de esa jornada fue justamente venir a Buenos Aires para participar en toda la movilización contra la OMC sumando fuerzas y creo que es en eso que tenemos que poner la mira para el 2018, cómo nos unimos, cómo articulamos fuerzas no olvidando las diferencias, los matices y a veces mucho más, pero tenemos que trabajar sobre eso aprendiendo y construyendo nuevos horizontes, porque en este momento es bastante feo.
S.E.: De ahí la importancia de la presencia aquí en la Marcha de la resistencia.
B.K.: Son 37 años de la Marcha de la resistencia, cuando uno ve a Norita Cortiñas, a Mirta Baravalle, a Elia Espen con sus más de ochenta años y todavía luchando da mucha esperanza y nos da fuerzas para seguir, no podemos bajar los brazos. Ni el mundo ni las luchas son lineales, hay momentos de avances y momentos de retrocesos y tenemos que prepararnos para un próximo momento de avance.

Silvia Espósito

Comercio electrónico en la OMC: lo que Argentina no quiso que se oiga

¿Cuáles serían las opiniones tan “disruptivas” que el gobierno argentino quiso apartar de la Organización Mundial del Comercio –OMC–, cuando negó la inscripción de unos 60 participantes a la Reunión Ministerial, y a varios impidió el ingreso al país, sea al negarles la visa o, en dos casos incluyendo el mío, mediante la deportación?
Uno de los temas de la agenda de la Reunión Ministerial de la OMC, que hoy se cierra en Buenos Aires, con mínimos acuerdos, es la propuesta de abrir negociaciones sobre el comercio electrónico. Un tema sobre el cual numerosas organizaciones y personas hemos estado advirtiendo que no es conveniente para los países en desarrollo, para nuestros PyMES, ni para la ciudadanía en general.
Hoy el comercio en bienes y servicios digitales está remplazando, aceleradamente, el comercio en bienes y servicios físicos, en numerosas áreas, y eso se extenderá mucho más con el “Internet de las cosas” y la inteligencia artificial. En principio, el comercio electrónico podría traer muchos beneficios, para crear empleos, innovación, entre otros. No obstante, el problema es que, en ausencia de regulaciones, la transición hacia lo digital en muchas áreas favorece una mayor concentración –cuando no monopolización–. Es justamente lo que estamos viendo, cuando un 50% del comercio electrónico en el mundo hoy pasa por Amazon.com, mientras que Google y Facebook concentran gran parte del mercado publicitario en Internet.
Quienes proponen estas negociaciones argumentan que favorecerán a las PYMES; pero las pequeñas empresas son las que menos podrán competir con estas corporaciones, que tienen los beneficios de escala, subsidios, infraestructura nacional, avances tecnológicos, etc. Lo que necesitan son regulaciones y políticas nacionales que les den oportunidades de desarrollar su capacidad tecnológica, acceso preferente a mercados y competencias.
Pero las medidas vinculantes que los países desarrollados quieren imponer en la OMC (y que de hecho ya se habían negociado en los acuerdos comerciales TPP y TISA), buscan más bien la desregulación, y priorizan cláusulas cuyo efecto será reforzar aún más esta concentración de poder en unas pocas grandes empresas transnacionales (ENTs).
Esta agenda pro-ENT, impulsada desde 2016 por EE.UU., y ahora por Europa y Japón (dada la política unilateralista del gobierno de Trump), implicaría, entre otros:
- El "libre flujo de datos", que en la práctica significa que los datos personales de todos y todas se convierten en un commodity que las grandes corporaciones pueden llevarse y explotar, con grandes ganancias, sin ningún beneficio personal ni colectivo para quienes entregan los datos. Significa también que nuestros países poco podrán hacer para proteger la privacidad de su ciudadanía, ya que se aplicarán las leyes del país donde se almacenan los datos (que en el caso de EEUU, son poco favorables para su población nacional y casi nulos para los usuarios extraterritoriales).
Vale tener presente que los datos son muy codiciados en tanto insumo básico de la economía digital. Si los países en desarrollo renuncian a la posibilidad de regular adecuadamente su extracción y uso (por ejemplo con exigencia de almacenamiento local de datos), estarán sacrificando la posibilidad de sacarles provecho para desarrollar su propio sector tecnológico.
- Se negaría a los países en desarrollo la posibilidad de exigir a los inversores transferencia tecnológica, lo que significa perder una oportunidad para desarrollar conocimiento y capacidad local (formación de trabajadores) y desarrollar su propio sector tecnológico.
- Los países no podrán exigir que las grandes empresas extranjeras de comercio electrónico tengan presencia física en el país. Esto significa, por un lado, pérdida de empleos, o su precarización mediante la tercerización o contratación de trabajadores autónomos, y por otro que los consumidores no tendrán recurso legal dentro del país para reclamos.
- Tampoco podrán exigir a las empresas cuyos servicios digitales se contratan que abran el código fuente, o que usen software nacional. Esto es particularmente preocupante en el caso de la inteligencia artificial, ya que son sistemas con capacidad de tomar ciertas decisiones autónomamente, mediante algoritmos, que si no se sabe cómo operan, difícilmente se podrá pedir rendición de cuentas por malas decisiones o garantizar que no tengan un sesgo incorporado.

Próximos pasos

En todo caso, por ahora, la apuesta de abrir negociaciones no prosperó. Una mayoría de países en desarrollo, liderados por India y casi toda África, se han negado hoy a que se dé este mandato a la OMC. Es un logro, considerando que las presiones para aceptar fueron muy fuertes.
Pero el tema no termina allí. Otros 70 países (principalmente los que son parte de las negociaciones de TISA, y también Argentina), adoptaron una declaración a favor del comercio electrónico “y las oportunidades que crea para el comercio incluyente y el desarrollo”, donde ponen énfasis en las oportunidades para los MiPYMES; y acuerdan emprender un trabajo en paralelo, a partir del 2018, abierto a todos los países, para “iniciar un trabajo conjunto exploratorio hacia futuras negociaciones en la OMC sobre los aspectos relacionados con el intercambio comercial del comercio electrónico” (traducción libre). Todo indica que es una forma de circunvalar los procedimientos formales de la OMC (donde ya existe un grupo de trabajo sobre comercio electrónico, sin mandato negociador), para volver con fuerza en la OMC con un acuerdo pre-negociado, con los MiPYMES como la carnada para concitar adhesiones.
Al igual que muchos otros temas que se discuten en la OMC, el comercio electrónico (y la nueva economía digital) tiene implicaciones de gran importancia para los derechos humanos, el desarrollo, la justicia social, entre otros. Y estos temas no deben discutirse en espacios cerrados y sin voces de la ciudadanía. Sería un error pensar que la agenda del comercio electrónico es un tema técnico que se puede dejar en manos de “expertos”. El futuro de nuestros países y su desarrollo podría estar fuertemente comprometidos si estas negociaciones prosperan.
Todo indica que son las críticas a propuestas como éstas que Argentina quiso minimizar en las reuniones de esta semana.

Sally Burch
Alainet

Sally Burch es periodista británica- ecuatoriana, directora ejecutiva de la Agencia Latinoamericana de Información – ALAI.

miércoles, diciembre 13, 2017

A 34 años de la asunción de Alfonsín



Alfonsín, el llamado “padre de la democracia” en realidad fue el que posibilitó la transición de la dictadura militar al gobierno de la burguesía en su versión democrática.

Las elecciones de octubre de 1983, fueron acordadas por el gral. Bignone y la Multipartidaria un año antes, luego de lograr una “transición ordenada” de la crisis militar provocada por la guerra de Malvinas y la crisis económica entre los militares y los partidos patronales tradicionales, sobre todo el PJ y la UCR.
La UCR se presentó con la fórmula Raúl Alfonsín-Víctor Martínez (52,75%); el PJ a Ítalo Luder-Deolindo Bittel (40,16%); el Partido Intransigente (PI) con Oscar Alende-Lisandro Viale (2,3%); también el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) con Rogelio Frigerio-Antonio Sajonia (1,19%); la Alianza Demócrata Socialista, el Partido Demócrata Cristiano, el Partido Socialista Popular, el MAS (0,28%, 42.500 votos) y el Partido Obrero (0,09, 13.087 votos).
La pcia. de Bs. As, quedó en manos de la UCR, junto a Chubut, Córdoba, Entre Ríos, Mendoza, Misiones y Río Negro; el PJ con 12 pcias. y 3 con partidos provinciales.
“La derrota de las tropas argentinas en la guerra de Malvinas, en junio de 1982, aceleró la crisis de la dictadura militar e impidió a las fuerzas armadas condicionar el proceso de transición a la democracia exigido por la mayoría de la sociedad”. (http://www.educ.ar/sitios/educar/recursos/ver?id=14747).
La primera afirmación es correcta. Sin embargo la segunda niega que fue la Multipartidaria formada luego de la guerra (PJ, UCR, PI, PC, etc.) y la caída militar de 1982 la que sostuvo un año más al gobierno militar (nombrando al genocida Bignone) para permitir que sus partidos se recompusieran ante la población y hacer una transición ordenada hacia la democracia de la burguesía. Es que unos y otros habían participado con intendentes (por ej. el radicalismo mantuvo 310) y otros cargos durante la dictadura militar. Lo mismo que la burocracia sindical. Su desprestigio en la población era muy importante. El bipartidismo que jugaron luego del levantamiento de la proscripción del PJ fue impulsado por Perón y Balbín. El mismo Balbín antes del golpe dijo que había que actuar contra la “guerrilla fabril”. De hecho, Alfonsín recibió el bastón presidencial del genocida Bignone.
Alfonsín tuvo que “renovar” el discurso en 1983, con su prestigio ganado por fundar la APDH, para ganar el sector esperanzado con su promesa que “con la democracia se come, con la democracia se educa, con la democracia se cura”, lo que se demostró falaz durante su mandato. A pocos días de asumir, presentó la ley Mucci que favorecía la multiplicación de sindicatos por gremios, favoreciendo la injerencia del Estado y dividiendo artificialmente las bases. La burocracia y las bases se enfrentaron a este proyecto que los debilitaba.
Con respecto a los Derechos Humanos dijo: “El país ha vivido frecuentemente en tensiones que finalmente derivaron en la violencia espasmódica del terrorismo subversivo y una represión indiscriminada con su secuencia de muertos y desaparecidos. (…) La lucha entre sectores extremistas, así como el terrorismo de Estado, han dejado profundas heridas en la sociedad argentina. (…) La manera de restañar esas heridas no puede girar en torno a venganzas o resentimientos que serían innobles en sí mismos, cuando no inmorales en muchos casos, en cuanto pudieran comprometer al destino del país en estériles fijaciones sobre el pasado. (…) Esto no exime de tremendas responsabilidades al terrorismo subversivo, que debió haber sido combatido con los medios que la civilización actual pone en manos del Estado y no a través del empleo de medios similares a los condenados por el conjunto de la comunidad nacional”. (Alfonsín, Discurso de asunción) Esta posición conocida como “teoría de los dos demonios” fue la que se plasmó en el Nunca Más y la CONADEP y que luego fue base de la Obediencia Debida (otorgada en el levantamiento de Semana Santa de 1987) y el Punto Final.
Por otro lado, ya en 1985 aplicó el Plan Austral: congelamiento de precios, tarifas y salarios primero y luego aumento de las exportaciones y la privatización de empresas públicas (antes que Menem). La UOCRA de Gerardo Martínez interviene la combativa seccional Neuquén que había emprendido duras huelgas. El SMATA persigue a los delegados que dirigen la lucha de Ford en 1985. La UOM, el Sindicato de la Carne y la UTA también expulsa a delegados combativos elegidos por sus compañeros. Las bases se pronuncian en defensa de sus representantes y levantan campañas democráticas junto a organizaciones de izquierda y derechos humanos.
En el PJ del 83 había renunciado a su candidatura Antonio Cafiero. Luego de la oposición a la ley Mucci, la “normalización sindical”, el proceso antiburocrático del 84-85 (especialmente con la burocracia que venía de apoyar la dictadura) y las huelgas generales de Ubaldini fue canalizado por Cafiero quien salvó al PJ a través de la Renovación ganándole a Alfonsín en las elecciones legislativas del 87). Alfonsín empezó una rápida caída. Uno de los mayores conflictos que debió enfrentar fue el maestrazo de 1988. Aunque logró derrotar el conflicto, el desgaste estaba en marcha. La democracia no había garantizado la educación y en 1989, con la hiperinflación enfrentó un alzamiento de los pobres (la democracia no dio de comer) contra los precios de los supermercados con 14 muertos por la policía. Los hospitales públicos estaban derruidos (la democracia tampoco curó).
Es que Alfonsín venía para desviar las aspiraciones democráticas de las masas (una contrarrevolución democrática), no a desarrollarlas.
En la próxima presidencial con el verso del “salariazo”, pero también con un gran sector de la clase media que apoyó las privatizaciones generalizadas ganó Menem. Alfonsín tuvo que adelantar el traspaso a quien acompañando la política mundial, terminó en la aplicación del neoliberalismo de Menem, totalmente entreguista a las potencias imperialistas. Alfonsín, no se opuso a este curso. En la Asamblea Constituyente restrictiva de 1994, Alfonsín acordó la reelección presidencial por cuatro años, apoyando a Menem.

Gabriela Liszt

La OMC, una de las dos mayores organizaciones criminales que existen a nivel mundial, la otra es la OTAN

En esta nota nos ocuparemos de la primera, dado que en estos días se está celebrando en Buenos Aires la reunión Cumbre de esa organización. La OMC es la sucesora del Acuerdo General de Comercio y Aranceles Aduaneros pactado a la salida de la Segunda Guerra Mundial. Creada el 1ª de Enero de 1995 durante los años del apogeo del infausto Consenso de Washington (hoy repudiado por el gobierno estadounidense) tiene por misión, al igual que el acuerdo que le precedió, sentar las bases comerciales, financieras y jurídicas (el derecho de propiedad, sobre todo intelectual para preservar las marcas y las patentes de los gigantescos oligopolios que dominan la economía mundial) en el marco del neoliberalismo global; organizar la aplicación de todo tipo de sanciones y represalias sobre los países que violan sus reglas y regulaciones; y perpetuar la actual división internacional del trabajo por la cual los países ricos lo son cada vez más mientras que los pobres se distancian cada vez más de los primeros.
Por supuesto, las reglas de la OMC jamás fueron sometidas a discusión democrática alguna y es la expresión más refinada del orden mundial que desea el imperialismo y sus grandes transnacionales. Podría decirse que la OMC es el ministerio de hacienda del imperio. Se trata de una agrupación con tintes mafiosos, que se encarga de organizar el chantaje y la extorsión ejercidas por el imperialismo y sus principales aliados y empresas sobre los países más débiles. Por ejemplo, sólo algunos gobiernos tienen acceso a la sistemática recopilación de datos sobre comercio y aranceles que maneja la OMC. Las organizaciones sociales, representantes de la enorme mayoría de la población mundial no tiene acceso alguno a sus deliberaciones --¿o conspiraciones?- e inclusive, como se ha demostrado escandalosamente en la Cumbre de Buenos Aires, tampoco se permite la participación efectiva de organizaciones interesadas en promover un orden internacional más justo. Por otra parte, es evidente que nada funciona en el seno de la OMC si no existe un acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea. El problema actual es que el gobierno de Donald Trump se ha parcialmente apartado de la OMC porque, a su juicio, la expansión del neoliberalismo global ha terminado por debilitar a la economía norteamericana, no así a sus grandes transnacionales y la Casa Blanca está retomando las nunca del todo abandonadas banderas del proteccionismo. Y la Unión Europea, lo sabemos, es “librecambista” en los rubros que le conviene y en el campo de la retórica, pero furibundamente proteccionista en los demás, sobre todo en agricultura.
La estructura mafiosa de la OMC se revela, entre muchas otras cosas, en una cláusula que exige a los nuevos miembros su adhesión completa de la totalidad de los acuerdos pre-existentes, los cuales no pueden ser sometidos a revisión. Quien entra acepta todos, y si no se queda afuera y sufre las consecuencias de la marginación del comercio mundial. Pero esto no es lo más grave. Hay otras dos reglas que deben aceptar todos los miembros de esta mafia de cuello blanco, que apadrina paraísos fiscales, el control monopólico de los mercados y la preeminencia de las grandes potencias. Uno, el compromiso de garantizar la “liberalización progresiva” de los diversos sectores de la economía y la irreversibilidad de las reformas neoliberales. El papel ideológico-político se torna absolutamente evidente a partir de este compromiso de estabilizar el holocausto social, económico y ambiental producido por las políticas neoliberales. Dos, gracias a las presiones del gobierno de George W. Bush en la época de gloria del Consenso de Washington la OMC comenzó a incluir en su jurisdicción el “comercio de servicios” y no, como antes, tan sólo el de bienes manufacturados, minerales y productos agropecuarios. Así, pasaron progresivamente a ser regulados por esta organización lo intercambios de “servicios” tales como las comunicaciones, las finanzas, el transporte, el turismo pero también la salud y la educación, adquiriendo de este modo el rango universal de mercancías y sepultando la noción de que se trataba de derechos de exigencia imperativa no susceptibles de ser regulados por las leyes del mercado.
Esto quiere decir que a menos que los pueblos salgan a defender con fuerza e inteligencia sus derechos en pocos años más absolutamente toda la vida económica y social del planeta estará regida por las leyes del mercado. Y en materia educativa, por ejemplo, será ilegal sostener a la educación pública porque sería considerada por la OMC como una práctica discriminatoria que impide la libre competencia en el mercado educativo mundial. Así como se sanciona a un país que subsidia a un producto de exportación se haría lo mismo con quien subsidie su educación o su salud, con las desastrosas consecuencias que son de esperarse. Por eso la OMC se ha ganado en buena ley esta caracterización como una organización mafiosa y criminal, que ha sembrado pobreza y explotación económica a lo ancho y a lo largo del planeta, como lo muestran las láminas que acompañan esta presentación. Por eso también es necesario diseñar una estrategia mundial para neutralizar el proyecto planetario de la OMC. Luchas nacionales o locales aisladas, por abnegadas y heroicas que sean, no controlarán a esta mafia criminal. Se requiere la organización de todos los pueblos del mundo en una “anti-OMC”, o una nueva internacional de los pueblos, que coordine las luchas en los diferentes países para defenderse de la catástrofe que nos amenaza si los planes de la OMC llegaran finalmente a prevalecer. Por algo hablaba Chávez de la necesidad de fundar un Quinta Internacional.

Atilio A. Boron

Tráfico con la desesperación de los negros africanos: Israel, Ruanda y Libia

El 14 de noviembre la CNN conmocionó al mundo con su informe de noticias en formato video sobre inmigrantes negros africanos vendidos como esclavos en Libia. Ocho días después el Gobierno de Ruanda emitió un comunicado titulado "La puerta de Ruanda está abierta para los migrantes cautivos en Libia". Al día siguiente el New York Times informó de que Ruanda recibiría con agrado a "sus hermanos y hermanas africanos aún en cautiverio". El presidente de la Comisión de la Unión Africana, Moussa Faki Mahamat, elogió la oferta de Ruanda de "reasentar a más de 30.000 migrantes africanos que languidecen en Libia".
El mismo relato se difundió a través de internet y en los periódicos metropolitanos de Estados Unidos, Europa y África. El presidente de Ruanda, Paul Kagame, se está haciendo pasar por el padre de África en el escenario mundial, pero nada podría estar más lejos de la verdad o ser más absurdo que su propuesta. Aquí hay cuatro razones:

Ruanda es un brutal Estado totalitario policial

El presidente Kagame y su partido gobernante dirigen un régimen brutal, totalitario y respaldado por Estados Unidos con la novena tasa per cápita de encarcelamiento más alta del mundo. Muchos prisioneros ruandeses son condenados por delitos de opinión para quien se atreve a estar en desacuerdo con la descripción del Gobierno de las masacres de Ruanda de 1994 de "genocidio de los tutsis". Victoire Ingabire, que intentó postularse para presidenta contra Kagame en 2010, cumple 15 años de cárcel por decir que "antes, durante y después del genocidio otros ruandeses fueron asesinados". Hutus y tutsis fueron asesinados".

La Corte de Derechos Humanos y de los Pueblos Africanos dictaminó recientemente que los derechos de libertad de expresión de Ingabire fueron denegados y que no tuvo un juicio justo, pero Ruanda ni siquiera ha reconocido la decisión y mucho menos la ha liberado.
En Bad News: Last Journalist in a Dictatorship Anjan Sundaram describe la pobreza extrema de la mayoría rural de Ruanda y un Estado de vigilancia tan generalizado que los ruandeses temen confiar en su propia familia y vecinos. ¿Esto suena como un Gobierno listo para abrir sus brazos a sus "hermanos y hermanas africanos"?

Ruanda ya está densamente poblado y padece "inseguridad alimentaria"

Ruanda es la segunda nación más densamente poblada de África y la segunda más pobre del este de África. La tierra es escasa. En julio de 2016 un titular en The East African rezaba "La hambruna golpea a más de 100.000 familias ruandesas en la provincia oriental". El informe decía que los ruandeses rurales huían de la hambruna por la frontera con Uganda. Howard Buffett, multimillonario, hombre de negocios y amigo del presidente Kagame, ha desplazado a muchos de ellos para sembrar cultivos de exportación en la tierra que necesitan para cultivar alimentos.

El presidente Kagame es un criminal de guerra

El presidente Kagame es un criminal de guerra con las manos manchadas de sangre de millones de sus "hermanos y hermanas africanos" en Ruanda y la República Democrática del Congo.
En octubre de 1990 lideró las tropas ugandesas que invadieron Ruanda. Muchos de los soldados eran hijos de la minoría tutsi de Ruanda que había huido del país durante la década de 1960, después de que la mayoría hutu llegara al poder. Después de una guerra de cuatro años y el asesinato de los presidentes de Ruanda y Burundi, el ejército de Kagame derrocó al Gobierno de Ruanda y estableció una dictadura tutsi de facto, que afirma falsamente haber puesto fin a la rivalidad entre los hutus y los tutsis. Los últimos 100 días de la guerra incluyeron las masacres de medio millón o más de ruandeses que llegaron a conocerse como el genocidio de Ruanda. La mayor parte del mundo nunca ha oído hablar de la invasión y guerra de cuatro años, solo los últimos 100 días descritos en la historia simplificada y descontextualizada contada en la película Hotel Ruanda.
En 1996, y nuevamente en 1998, Ruanda y Uganda invadieron la inmensamente rica en recursos República Democrática del Congo, con las armas, la logística y la inteligencia de los Estados Unidos. Masacraron a cientos de miles de refugiados ruandeses, expulsaron a un presidente, asesinaron a otro, masacraron al pueblo congoleño y lo expulsaron de sus hogares para saquear sus recursos. Hoy, después de la muerte de más de seis millones de congoleños, algunas partes del país siguen estando ocupadas de facto por Ruanda. Los ruandeses se han convertido en oficiales del ejército congoleño y muchos congoleños creen que el presidente del Congo, Joseph Kabila, es un tutsi de Ruanda.
El Informe del Grupo de Expertos de las Naciones Unidas de 2012 sobre la República Democrática del Congo informó de que el Ministro de Defensa ruandés, que apoya al presidente Kagame, comandó la milicia del M23 que luego atacó la provincia de Kivu Norte en la frontera con Ruanda. Esta semana Human Rights Watch informó de que Kabila había reclutado a exmilicianos del M23 de Ruanda para reprimir las protestas congoleñas por su negativa a celebrar elecciones y renunciar al poder. Sesenta y cuatro manifestantes han sido asesinados y muchos más heridos.

Los inmigrantes africanos deportados por Israel ya han sido gravemente maltratados en Ruanda

El argumento más inmediato contra el envío de 30.000 migrantes africanos de Libia a Ruanda es que los inmigrantes deportados de Israel a Ruanda en 2014 y 2015 no han encontrado un hogar allí y en cambio han sido maltratados y traficados de manera horrible de vuelta al Mediterráneo.
Israel no entrega a los migrantes documentos que certifiquen su condición de refugiados, solicitantes de asilo o cualquier otro estatus legal en Israel. Les dicen que les entregarán documentos en Ruanda, pero eso es mentira y aquellos que llegan con documentos que certifican su ciudadanía o estatus de refugiado en otro lugar han sido privados de ellos al llegar. Esto significa que no pueden buscar asilo político o cruzar fronteras legalmente sin importar lo que les pase. Luego son traficados a través de una red de contrabando desde Ruanda a Uganda, de Uganda a Sudán del Sur, de Sudán del Sur a Sudán, de Sudán a Libia y de Libia a Italia u otras costas europeas si llegan tan lejos, pero muchos no llegan. Los traficantes a lo largo de la ruta del contrabando saben que llegan a Ruanda con 3.500 dólares que el Gobierno israelí les pagó para que se fueran y cada uno toma una parte para su tramo de la ruta de contrabando si no se lo llevan todo.
Los periodistas del diario israelí Haaretz han completado dos informes de investigación sobre este tema con la ayuda del Fondo para el Periodismo de Investigación y la Línea Directa para Refugiados y Migrantes, una ONG. Haaretz publicó el primero, Solicitantes de asilo que dejaron Israel hacia Ruanda describen un viaje sin esperanzas, en mayo de 2015, y el segundo, Robo, extorsión y muerte: Las historias agonizantes de los refugiados que Israel deportó a África, en noviembre de 2017.
Los periodistas de Haaretz también están haciendo campaña para impedir que Israel deporte a otros 10.000 migrantes eritreos y sudaneses a Ruanda. Israel propone pagar al gobierno de Ruanda 5.000 dólares por migrante, por un total de 50 millones, para que los reciba debidamente. Si Haaretz no hubiera investigado el destino de los inmigrantes deportados anteriormente, el mundo podría creer que están todos vivos y bien en Ruanda.
Cualquiera que todavía imagine que Ruanda recibirá a 30.000 inmigrantes africanos de Libia con los brazos abiertos debería leer los informes de Haaretz.
Los migrantes que sobrevivieron a la ruta traicionera y llegaron a la seguridad de Europa vieron a muchos morir o desaparecer en el camino. Fueron golpeados, robados, violados y apenas alimentados por los contrabandistas. Les dicen a sus amigos migrantes que todavía están en Israel que es mejor que vayan a prisión -su otra opción como inmigrantes no deseados en Israel- que a Ruanda.

Ann Garrison y Bénédicte Kumbi Ndjoko
Mondoweiss
Traducido del inglés para Rebelión por J. M.
Ann Garrison y Bénédicte Kumbi Ndjoko son los ganadores del Premio Victoire Ingabire Umuhoza Democracia y Paz. Una versión de este artículo también apareció en Black Agenda Report y The Root.

martes, diciembre 12, 2017

La disolución de la URSS



Este artículo sigue las notas de la conferencia pronunciada el 30 de noviembre en el Centro de cultura y memoria (CCM) de Barcelona en el marco del centenario de la Revolución Rusa organizado por el Ayuntamiento de la ciudad.

Un esquema sobre sus motivos y consecuencias

El 8 de diciembre se cumplen 26 años de la conjura de Bieloviezh que disolvió formalmente la Unión Soviética. Hace poco escuché a un reputado periodista glosar el crucial papel que Margaret Thatcher tuvo en la caída del comunismo. Otros mencionan la figura del papa Juan Pablo II, a Ronald Reagan y su “guerra de las galaxias” o a los nacionalismos como factores decisivos. Y eso, en boca de gente presuntamente informada, no hace sino ilustrar un hecho: que pese a la distancia sigue sin entenderse gran cosa de todo aquello, que se sigue ignorando la primacía de factores internos, y que se continúan ofreciendo las explicaciones más estrambóticas.
En una exposición limitada como esta, lo más que podemos ofrecer es un esquema: tres puntos esenciales, necesariamente simplificados, pero a partir de los cuales se pueda pintar y desarrollar un cuadro más serio con todos los matices y los detalles sobre los motivos por los que la URSS se disolvió. Para eso he elegido tres motivos que llamaremos, técnico, degenerativo y espiritual. Cada uno de ellos exige su propia lente y su propio marco temporal para ser abordado. Para el primero basta con una simple crónica periodística y una perspectiva de dos o tres años. Para el segundo hay que hacer algo de sociología política y moverse en un espacio de varias décadas. Para el tercero entramos en filosofía de la historia, y podríamos llegar mucho más lejos, hasta meternos en esa capacidad tan humana de estropear grandes causas y pasiones.

¿Qué entendemos por la disolución técnica?

Técnicamente la URSS dejó de existir el 8 de diciembre de 1991. Aquel día los presidentes de las tres principales repúblicas europeas escenificaron un contubernio en Bielovezh, una apartada residencia de caza de los bosques de Bielorrusia. Allí declararon jurídicamente disuelta la URSS y unos días después, el 25 de diciembre, la bandera roja con la hoz y el martillo fue arriada del Kremlin. ¿Por qué hicieron aquello? La respuesta es tan simple como banal: por una cuestión de poder. Tres hermanos; Rusia, Ucrania y Bielorrusia mataron a la madre para quedarse con la herencia.
La iniciativa corrió a cargo del hijo mayor y principal heredero, el Presidente de Rusia Boris Yeltsin. Les ahorro los detalles de una crónica detallada, para concentrarme en lo fundamental: la lógica de la lucha por el poder moscovita.
En agosto de 1991 hubo un golpe de estado fallido de las autoridades centrales soviéticas contra Gorbachov que dejó a éste muy debilitado. Como un general sin ejército. Así que aquellos meses, entre agosto y diciembre de 1991, en Moscú había dos poderes que coexistían, algo anómalo en la matriz de la autocracia. Se había llegado a una situación en la que para deshacerse de Gorbachov y hacerse con el Kremlin, el máximo poder en Moscú, Yeltsin tenía que disolver la URSS. Ese es el dato central.
Los otros dos personajes del contubernio del bosque (los presidentes Kravchuk y Shuskievich) eran comparsas. Claro que tenían intereses en la herencia: deshaciendo la URSS, ambos recibían la jefatura de estados soberanos sin nadie por encima (Kravchuk, además había estado directamente implicado en el fallido golpe de agosto, así que una huida hacia delante le ahorraba rendir cuentas), pero nunca se habrían atrevido a firmar las actas de defunción si el hermano mayor no hubiera ido desconectando desde aquel octubre todos los aparatos que mantenían viva a la debilitada madre en su lecho; el sistema bancario, las finanzas, los aparatos del comercio exterior, la sede del ministerio de exteriores y de algunas embajadas en el extranjero… Quisieron hacer pasar por eutanasia casi humanitaria -la pobre sufría- lo que fue estrictamente asesinato.
Además, todo aquello fue algo muy parecido a un golpe de estado. Sobre todo si se tiene en cuenta que, ocho meses antes, en marzo de aquel mismo año, la población de la URSS había participado masivamente (148 millones de los 185 millones con derecho a voto, pese al boicot de algunas repúblicas) en un referéndum sobre el mantenimiento de una URSS renovada en el que el “sí” obtuvo el 76% del voto.
Todo eso fue tan banal y claro, que se explica como una simple crónica periodística. Pero, ¿cómo pudo un estado tan poderoso, segunda potencia mundial, llegar a una situación de tal debilidad como para que bastara un mero contubernio palaciego para ser derribado? Para explicar esto hay que entrar en asuntos mucho más de fondo que tienen que ver con lo histórico y lo social. Llegamos así al segundo punto. La que llamaremos disolución degenerativa. Es decir aquella que es resultado de la acción de una casta dirigente degenerada que puso sus intereses de grupo y su codicia por delante de cualquier consideración patriótica o de Estado.

La disolución “degenerativa”

En su etapa final, los intereses de la propia casta dirigente soviética fueron el principal factor de disolución. Desde ese punto de vista se puede hablar de “autodisolución”.
Como grupo, en 1991, esa casta que concentraba las cinco funciones esenciales de la sociedad (el poder político, la propiedad, la ideología, la dirección y la organización), era nieta del sangriento y dinámico embrollo estalinista (1929-1953, 23 años) e hija de la relajación burocrático-administrativa que le siguió (tras la intentona regeneradora/liberadora de Jruschov) que asociamos a Brezhnev, un periodo de otros 23 años (1964-1987).
En la primera etapa de esa degeneración, la casta estaba cohesionada por el miedo y la movilización (el terror de la represión de las purgas así como las gestas y el sacrificio de los planes industriales y de la guerra), ambos unidos por la aniquilación física. El peligro, la muerte y el crimen fueron el medio ambiente de la génesis de la estadocracia estalinista.
En la segunda etapa, la cohesión se obtuvo más bien por el privilegio material administrativo-burocrático, ya sin riesgos vitales, en una época en la que la casta exultaba un deseo de tranquilidad y relajo.
El privilegio de la clase dirigente soviética era, sin embargo, incompleto. Desaparecía con el cargo, no era heredable, y carecía de “convertibilidad” con la elite internacional.
En mi libro sobre el fin de la URSS (La gran transición. Rusia, 1985-2002) lo comparo al de unas autoridades eclesiásticas administradoras pero no propietarias de las riquezas de sus diócesis y parroquias que, además, pertenecían a una secta no homologable con la Gran Iglesia global del sistema económico-social mundial que conocemos como capitalismo transnacional. Y fue en esa segunda etapa de relajación cuando maduró la profecía de León Trotski, formulada en 1936, según la cual la burocracia acabaría transformándose en clase propietaria, porque, “el privilegio solo tiene la mitad del valor si no puede ser transmitido por herencia a los descendientes”, y porque, “es insuficiente ser director de un consorcio si no se es accionista”.
Con su libertad y su descentralización del poder, la reforma de Gorbachov propició, bien a su pesar, la fase final de este proceso, de esta degeneración de casta, al liberar definitivamente todos los obstáculos para que la estadocracia se reconvirtiera en clase propietaria y homologable: para que los obispos y los clérigos se emanciparan y pudieran casarse, heredar y cruzarse.
El desorden creado por la libertad en el sistema fue el medio ambiente ideal para esta transformación social esencial de la casta dirigente, vía privatización, desfalco y “economía de mercado”. Para entendernos: para que los “obispos” se convirtieran en “burgueses”.
Vista la escena desde fuera, pudo parecer que las rebeliones de los años 1988, 1989, 1990 y 1991 en forma de grandes movimientos nacionalistas, huelgas y protestas, crearon los vacíos y las crisis de poder del periodo final de la URSS concluido en la disolución de diciembre de 1991. En realidad fue al revés: el vacío y las crisis de poder creados por las libertades fueron los que crearon las rebeliones y los desordenes.
Las reformas libertarias de Gorbachov desordenaron por completo el sistema (el partido, los principios de jerarquía y disciplina) que el secretario general quería reformar en una dirección regenerativa de “socialismo con rostro humano”. El desmoronamiento de la coerción y el reparto del poder absoluto tradicional del Zar/Secretario general inducido desde arriba, desorganizaron la producción, el abastecimiento y la lógica autoritaria de gobierno. Como explican en sus memorias tantos testigos directos de la revolución de febrero de 1917, en la sociedad se impuso algo parecido a la idea de que una vez derribada la autocracia, ya no había que trabajar. Los planes y los compromisos (entre ramos, entre repúblicas) no se cumplían. La producción caía y generaba todo tipo de reflejos egoístas territoriales. Sobre el vacío creado, surgieron las rebeliones (y no al revés).
Como cualquier político que gobierna una transición política, de un régimen a otro, Gorbachov tenía que construir un nuevo centrismo político a partir de los pedazos rescatables del antiguo régimen (el partido comunista y su mundo) y de los nuevos actores (la intelligentsia), pero en lugar de centrismo se encontró en medio de una espiral de fuerzas conservadoras de distinta radicalidad y sentido. El partido y el establishment soviético conservador se le rebeló con una intentona golpista, mientras que la intelectualidad se adhirió al aparente radicalismo de Boris Yeltsin (del neoleninismo al neoliberalismo en pocos meses), cuyas esencias autocráticas y tradicionalistas resultaban mucho más atractivas y reconocibles para la cultura política autoritaria imperante en la sociedad. Una de esas rebeliones fue la de las soberanías e independencias republicanas, resultado de las abdicaciones y desorganizaciones del poder central.
Ese fue el caótico caldo de cultivo en el que la casta dirigente, degenerada para el proyecto socialista, decidió su emancipación social de clase.
Cuando los tres presidentes se reunieron en la oscuridad del bosque de Bieloviezh para matar a la madre, ésta, sus símbolos, su ideología, sus decorados y sus realidades “socialistas” ya no eran más que impedimentos para culminar sueños de clase largamente larvados que eran más fáciles de realizar en los respectivos marcos de cada república independiente y anulando cualquier veleidad de reformar la URSS.
Ese sería el “aspecto social-degenerativo” de aquella disolución.
Hemos dado cuenta de la crónica “técnica” y del factor de la emancipación del aparato, ¿pero qué hay del sistema ideológico anclado en las mentalidades de decenas de millones de ciudadanos? Entramos aquí en el tercer punto: la disolución espiritual.

La disolución “espiritual”

Un sistema como el soviético se basaba en creencias. Eso tiene que ver con muchas cosas, pero también con el hecho de la fuerte impronta religiosa y mesiánica que el llamado “comunismo” ruso adquirió desde sus inicios. Un aspecto fundamental de la disolución de la URSS, fue, precisamente, el proceso histórico de evaporación de esa creencia.
¿Cómo se secó aquella fuente de pasiones y creencias que invocaba a la “unión de los proletarios del mundo entero”, que había vencido una guerra civil con 8 millones de muertos y otra mundial con más de 25 millones de muertos, pagando precios espantosos, que reconstruyó el país mayor del mundo, y que había colocado su símbolo, la hoz y el martillo, sobre el mismo globo terráqueo en su escudo estatal evidenciando extraordinarias pretensiones de fraternidad e internacionalismo?
En el invierno de 1989 visité Karakalpakia, una región autónoma de Uzbekistán, a orillas del Mar Aral. Era una zona prohibida y creo haber sido el primer periodista europeo en visitarla (no la república, sino la orilla).
En veinte años el mar había desaparecido como consecuencia de los excesos de la irrigación. En el antiguo puerto de Muinak, el agua quedaba a 50 kilómetros de distancia y los barcos de la flota pesquera, sólidos barcos de hierro de hasta 60 metros de eslora, estaban varados en la arena. La población sufría patologías relacionadas con los pesticidas y la sal del agua que bebía. Visité una fábrica de conservas que para no cerrar se nutría de pescado que tenían que traer desde el Báltico, a casi 4.000 kilómetros de distancia… En la salida de la destartalada y apestosa fábrica había un cartel, oxidado como todo, en el que bajo la imagen de Marx se leía una cita que decía, “El socialismo superará al capitalismo”. El funcionario del KGB local que me acompañaba, vio que miraba el cartel y me dijo en un susurro pillo: “…sí, jé, jé, lo superará dentro de 2.000 años..”
Si hasta un guardia civil de Karakalpakia, penúltimo rincón de la URSS, bromeaba sobre todo aquello, quería decir que, verdaderamente, estábamos ante un agotamiento general.

¿Por qué se agotó aquella fe?

Hay que comprender algo esencial. La promesa religiosa es vaga e indeterminada. La reencarnación, el reino de los justos y el paraíso son promesas sin fecha, sin comprobaciones, ni resultados prácticos. Se cree en ello y ya está. Así van pasando los siglos. Las religiones funcionan así. La doctrina soviética era una religión. Pero era una religión laica y concreta.
Sus promesas no solo llevaban fecha (los planes quinquenales, con sus metas cifradas, incluso el “comunismo” al que Jrushov puso fecha: 1980), sino que además debían ser comparadas en sus resultados prácticos con los resultados de otras naciones competidoras.
Esa es la contradicción esencial entre la doctrina soviética y su creencia, y una religión normal que no precisa ni demostración ni verificación. Solo fe.
Además, esa religión laica devaluaba y erosionaba su sacralización conforme se desarrollaban sus resultados prácticos. Cuando Rusia y su espacio euroasiático la abrazaron en 1917, aquello era una sociedad campesina en un 80%. Con el tiempo cada vez había mayor nivel educativo, mayor normalización de la vida (menos movilizaciones y sacrificios, mayor consumo y reflejos familiares e individuales de tipo clase media, podríamos decir), una mayoría urbanizada ya desde los años 60, más información sobre lo que ocurría fuera del país, y por tanto mayor capacidad de comparación entre sistemas.
Cualquier producto de importación, desde una película de Louis de Funes en la que el gendarme representante de la autoridad era un tipo grotesco, pelota y mezquino, hasta unos pantalones tejanos o la música de moda, o un radiocasete, actuaba como agujero en el muro del templo a través del cual cualquiera podía asomarse, mirar y extraer sus propias conclusiones.
Y lo que se veía por esos agujeros no era el trabajo infantil en India o Brasil, sino las luces de occidente; Nueva York, París, Londres…
De alguna forma, los propios éxitos prácticos del desarrollo social y material soviético trabajaron contra la dimensión de creencia (religiosa) de su doctrina.
En los años setenta, la afirmación central de la doctrina oficial de que la URSS representaba un estado de cosas al que toda la humanidad debía aspirar y acceder algún día (“El comunismo radiante porvenir de la humanidad”, la hoz y el martillo sobre el globo terrestre) ya había perdido toda fuerza religiosa. Contaban aspectos más banales y menos heroicos en las mentalidades: ¿Hay salchichón? ¿hay huevos y papel higiénico en las tiendas?
Fue así como el comunismo ruso-soviético perdió su alma. Una cuenta atrás que comenzó en el mismo momento de su sacralización.
Llegados aquí, dejemos clara una cosa: todo esto no tiene nada que ver ni con la vigencia de la aspiración humana a una vida y un mundo menos injusto, ni con la actualidad del comunismo en general. Con lo que tiene que ver es con la historia ruso-soviética.
Sin atender a esto, al largo y larvado proceso histórico de muerte espiritual del comunismo como doctrina y creencia, sin esta disolución espiritual, no se entienden las otras dos disoluciones, la técnica y la degenerativa, de nuestro esquema. No se entiende la facilidad con la que todo ocurrió, sin que nada ni nadie lo impidiera u objetase.
Pasemos ahora a las consecuencias de la disolución de la URSS, último punto de mi exposición, que será mucho más breve y podemos liquidar en dos brochazos, porque todos ustedes las perciben de una u otra forma.

Consecuencias en el equilibrio mundial

El primer brochazo tiene que ver con el hecho de que la situación general en el mundo se ha hecho mucho más peligrosa que durante la guerra fría. La disolución de la URSS potenció la agresiva doctrina neocón de la hegemonía mundial sin obstáculos de Estados Unidos. El catastrófico intento de dirigir el mundo en solitario y por la fuerza.
Durante más de una década, Rusia dejó de existir como factor de contrapeso, mientras su clase dirigente se dedicaba a llenarse los bolsillos. La ocasión fue inmediatamente aprovechada.
La intervención en zonas antes prohibidas de Oriente Medio fue inmediata: la primera guerra de Irak de enero 1991 tuvo lugar antes incluso de la disolución técnica de la URSS, coincidiendo con las críticas tensiones de aquel invierno en las repúblicas bálticas. Desde entonces hemos asistido a la destrucción de toda una serie de países, estados y sociedades en toda la región, desde Afganistán a Libia, propiciando la matanza de más de un millón de seres humanos solo en Irak y de centenares de miles en Afganistán, Siria, Pakistán, Libia y Yemen. Lo que llamo el Imperio del caos.
Esa doctrina hegemónica de los neoconservadores americanos tuvo por efecto las violaciones y abandonos de acuerdos fundamentales establecidos con Moscú durante la guerra fría:
-La administración Clinton violó el acuerdo de que la OTAN no se movería “ni un milímetro” hacia el Este a cambio de la aceptación de la reunificación alemana y estableció bases militares de la OTAN junto a las fronteras rusas con gran responsabilidad del establishment alemán y de la Unión Europea.
-La administración de Bush hijo abandonó el acuerdo ABM, piedra angular contra la proliferación de misiles, y creó bases antimisiles en la frontera rusa, alegando que eran para proteger Europa de los inexistentes misiles intercontinentales de Irán.
-La administración Obama emprendió un ataque directo contra Rusia con el objetivo de echarla de sus bases en el Mar Negro, derrocando al corrupto gobierno legítimo de Ucrania e instalando su propio gobierno corrupto prooccidental.
-Cuando todo esto culminó con una reacción militar rusa, primero en Georgia y luego en Ucrania, después de treinta años de retrocesos, abusos y avasallamientos de los intereses rusos, Washington se lanzó a una demonización sin precedentes del régimen ruso y de su presidente para castigar su osadía. La muestra de todo eso la pueden encontrar en los diarios, las televisiones y en los análisis de disciplinados think tanks en absoluto independientes.
-Y mientras tanto fue madurando la emergencia de nuevas potencias que configuran el actual mundo multipolar (con varios centros de poder), cuya pregunta existencial es si decantará en acuerdos y equilibrios, o, como parece, en la lógica de los imperios combatientes.
Para acabar, vamos al segundo paquete de consecuencias.

Consecuencias en las relaciones sociales y de producción .

La disolución de la URSS y del bloque del Este, unida a la integración de sus países, de China y de India en el sistema económico mundial, ha hecho al mundo más capitalista.
Esa integración aportó, a partir de 1989, 1470 millones de nuevos obreros al capitalismo. En muy pocos años se dobló el número de obreros (que en el año 2000, excluyendo a todos esos nuevos llegados era de 1460 millones). El resultado ha sido un cambio fundamental en la correlación de fuerzas global entre capital y trabajo. Un mundo con más explotación, más precariedad, deslocalización y globalización crematístico-industrial.
Eso es lo que tenemos hoy, cien años después de la Revolución Rusa y cuando se cumplen 26 años de la disolución de la URSS. La historia continúa y habrá que ver a qué tipo de nuevas convulsiones, colapsos y disoluciones nos lleva, y nos está llevando.

Rafael Poch de Feliu
rafaelpoch.wordpress.com
Nota del autor: A partir de enero este blog podrá seguirse en: https://rafaelpoch.wordpress.com/