sábado, octubre 21, 2017

Los muertos hablan



“¿Qué te corre por la sangre si no sos capaz de parar un segundo y escuchar lo que tienen para decir?”

“Los muertos hablan”, dicen los médicos forenses y los especialistas invitados a los paneles de la televisión para recubrir de seriedad el circo mediático. “Los muertos hablan”, repiten, porque la ciencia médica permite seguir los rastros de la vida arrebatada, las formas en que ese cuerpo dejó de respirar. “Los muertos hablan”, insisten los funcionarios judiciales confiados en que la verdad está escondida en una prueba de ADN o en un peritaje de balística. “Los muertos hablan”, murmura la casta política, porque la autopsia se revela como el final del suplicio de los focus group, de los pedidos de disculpas fingidos, de toda esa parsimonia hipócrita que dice estar acongojada cuando en realidad siente un profundo alivio. Un tuit más y mañana a votar.
Pero tienen razón, los muertos hablan.
No lo hacen solamente en el lenguaje de la ciencia. No. Los muertos hablan porque son vitrinas del horror cotidiano y a cuenta gotas. León Trotsky dice en El gran sueño que las tragedias, las individuales y colectivas, siempre ponen al desnudo las verdaderas pasiones e impulsos de una persona. Los muertos hablan un lenguaje sensible. El grito del “Ni una menos” no salió de la boca de millones de mujeres por los avances recientes en la criminalística. Fue porque esas muertas arañaron con sus ecos las fibras sensibles de un tejido social.
Santiago Maldonado, Luciano Arruga, Mariano Ferreyra, hablan. Todavía hablan ¿Qué te corre por la sangre si no sos capaz de parar un segundo y escuchar lo que tienen para decir? Ellos sintetizan en sus voces las lecciones que no aprenderías ni leyendo todos los libros que se han escrito sobre la desigualdad social y sobre la lucha de clases.
Santiago nos habla del problema de la tierra en un país tan extenso que es un insulto que unas pocas miles de familias acaparen el fruto de esa riqueza; y que eso de que “los argentinos venimos de los barcos”, fue un cuentito que nos contaron en el colegio para que no miremos cuando miramos la indignante miseria endémica y la más repulsiva impunidad con la que conviven cotidianamente nuestros pueblos originarios. Hay una Argentina india y la viven cagando a balazos.
Luciano lleva en su cuerpo las marcas de una mafia que hizo temblar a la Cosa Nostra siciliana. Las fuerzas de seguridad son carteles criminales que lucran con el pequeño y gran delito. Si te negás a colaborar con su perverso ciclo podés terminar muerto en un calabozo o al costado de una autopista. Hay una Argentina pobre y villera, que vive cotidianamente con sus barrios plagados de policías, prefectos y gendarmes que se comportan como ejércitos de ocupación. Hay una Argentina del apartheid, donde los pases de circulación se reemplazaron por la portación de cara.
Mariano Ferreyra nos habla de la repugnante convivencia del poder político con bandas que retoman las más abyectas tradiciones de la Triple A. Que el cuentito de que los sindicatos son de Perón es una verdad garantizada a los tiros y culatazos por jaurías de perros sin corazón, dirigidas por burócratas que en su mal lograda vida laburaron pero son sendos secretarios generales, en la medida de que mantengan el valor de la fuerza de trabajo en los niveles aceptables. Entendiendo por niveles aceptables que más o menos no nos caguemos de hambre y que el empresariado se siga enriqueciendo como jeques arábes que, en vez de petróleo, nos extraen a nosotros la sangre. Hay una Argentina obrera, que vive en niveles de precarización tan elevados que harían que Martinez de Hoz aplaudiera de pie a todos los gabinetes de ministros de esta democracia que lo sucedió.
Yo no quiero terminar muerto al costado de una vía, de un río, en una morgue con una etiqueta en el dedo gordo que diga NN. No quiero eso para mis seres queridos. Yo no vine a este mundo roto a decir “uy, qué cagada lo de este pobre pibe, esta pobre piba”. Entre el mundo que tenemos tenemos y el mundo que queremos dejar a nuestras espaldas cuando partamos, hay una pequeñísima clase de parásitos y mercenarios dispuestos a matarnos para seguir viviendo de nosotros.
Los muertos hablan, nos dicen de qué lado tenemos que estar.

Santiago Trinchero
@trincherotw

La revolución socialista de 1917 y la cuestión nacional y colonial

Conmemoraremos este 7 de noviembre un siglo de la gran revolución socialista de 1917, sin duda, la experiencia de transformación social más trascendente en el ámbito mundial del siglo XX. Aun para los enemigos jurados de la revolución, la toma del poder por los bolcheviques, marca una nueva época para la humanidad: la del inicio de una experiencia socialista en un inmenso país, de los más atrasados de Europa. Para los trabajadores de la Rusia zarista, y de otras naciones europeas, carne de cañón de la guerra inter-imperialista iniciada en 1914, la revolución social constituía el único camino para lograr la paz, conquistar el poder político y derrotar al capitalismo. Correspondió a la alianza de obreros, campesinos y soldados del imperio ruso dar ese primer paso de alcance histórico universal.
Por siglos, las clases dominadas habían padecido diversas formas de opresión y servidumbre. Sus movimientos de resistencia fueron siempre salvajemente reprimidos. Los explotados por los distintos sistemas de clase experimentaron todas las formas de lucha, en búsqueda permanente de una vida mejor; desde la rebeldía armada contra los opresores, hasta movimientos de naturaleza mesiánica y utópica. Incluso formas primitivas de rebeldía social como el bandolerismo dirigido contra los ricos y conquistadores extranjeros, producto del impacto del capitalismo en el mundo periférico y rural, expresaban el ardiente anhelo de sobreponerse a la miseria extrema impuesta por las clases dominantes. Los pueblos cantaban y mitificaban a esos irreductibles que se lanzaban a una muerte segura en aras de una vida nebulosamente imaginada de igualdad y libertad. La Revolución de 1917 fue el triunfo de los millones de hombres y mujeres que sufrieron prisión, tortura, hambre, persecución, destierro; de los que depositaron su fe en un futuro distinto para la humanidad. Esta revolución hace realidad los sueños y las utopías multiseculares. Encarna el espíritu de las y los combatientes de la Comuna de París, primera clarinada de un gobierno de trabajadores.
Muchas son las enseñanzas y experiencias vigentes que para los y las revolucionarias de hoy día mantiene la revolución bolchevique. Una de ellas, que es particularmente significativa, se refiere al aporte que la Revolución de 1917 hace a la llamada cuestión nacional y colonial, y, particularmente, al derecho de pueblos y naciones a la autodeterminación. Con el nuevo gobierno revolucionario, se establece en el otrora imperio conocido como cárcel de los pueblos, un nuevo tipo de comunidad estatal nacional, la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, la URSS, en la que se buscó suprimir la desigualdad económico-social entre las naciones, nacionalidades y grupos étnicos, y, en la que, paralelamente, se experimentaron formas de gobierno inéditas para la época, los soviets, que pretendían integrar a representantes de esa alianza de obreros, campesinos y soldados que había hecho posible el triunfo revolucionario. Lenin, como dirigente máximo de la revolución, procesa teórica y políticamente la autodeterminación como el derecho de pueblos y naciones a la independencia, la separación estatal, la formación de estados propios. La autodeterminación era una reivindicación democrática que emergía de los principios liberales de la democracia burguesa, aunque en sus análisis conceptuales Lenin va más allá de la interpretación liberal. En realidad, la Revolución del 1917 fue el acontecimiento decisivo que influyó en la radicalidad de este principio. En marzo de ese año, el gobierno provisional de la Rusia revolucionaria anuncia que desea establecer la paz unilateralmente, sobre la base del derecho de las naciones a decidir sobre sus destinos. Lenin y los bolcheviques comprendieron el valor que tenía el sentimiento nacional para sus fines de transformación social, asumiendo en los hechos las omisiones y posiciones equívocas de Marx y Engels con respecto a la cuestión nacional. Partiendo del mismo presupuesto teórico de Marx sobre la revolución mundial, Lenin vislumbra –sin embargo–, el significado de la cuestión nacional como un elemento que fortalecería la lucha por el socialismo. En su balance de la discusión sobre la autodeterminación, Lenin señalaba que los socialistas: Deben estar en favor del aprovechamiento para los fines de la revolución socialista de todos los movimientos nacionales dirigidos contra el imperialismo. Cuanto más pura sea la lucha del proletariado contra el frente común imperialista, tanto más esencial será, evidentemente, el principio internacionalista de que el pueblo que oprime a otros pueblos no puede ser libre. Planteamiento fundamental en el proceso descolonizador del siglo XX.
Contrario a la tesis que mantienen autores como Richard Pipes y Neil Harding, de que hay una continuidad programática e ideológica entre Lenin y Stalin, considero que en la cuestión nacional esta supuesta continuidad no sólo no existe, sino de hecho asistimos a una ruptura sin retorno entre ambos dirigentes, que no puede ser soslayada. A pesar de la influencia negativa del estalinismo en la política sobre la cuestión nacional, se dieron avances significativos a partir de la Revolución de 1917 en el desarrollo de naciones, nacionalidades y pueblos de la Unión Soviética. El estalinismo y la desaparición de la URSS no pueden afectar un juicio objetivo sobre el significado y los alcances de esa gloriosa revolución, incluso en la derrota del nazi-fascismo en la Gran Guerra Patria. Uno de los logros cardinales fue la construcción nacional de pueblos y nacionalidades que no habían podido integrarse como naciones y nacionalidades en la etapa prerrevolucionaria, como Ucrania, Bielorrusia, Georgia, los pueblos de Transcaucasia y Moldavia; los del Asia Central, Siberia y el Extremo Oriente, muchos de los cuales antes de la revolución vivían en el aislamiento y en la marginación en todos los órdenes. La revolución dio la posibilidad de integrar a la vida del país a sujetos sociopolíticos que posteriormente reclamaron derechos y reivindicaciones. Sería una tergiversación histórica negar, igualmente, el notable desarrollo económico, político, cultural alcanzado por los más de 100 pueblos, naciones y etnias que integraron la URSS a partir del establecimiento del poder soviético. Asumir el claroscuro de esta experiencia dramática de lo que fue la historia de la cuestión nacional en la URSS es la base para un planteamiento realista y objetivo del balance histórico de la revolución bolchevique en torno a esta importante problemática del mundo actual.

Gilberto López y Rivas
La Jornada

Tumaco la perla del olvido

La tierra del olvido, la de nadie y aunque muchos nos resignamos a creer que sea un territorio condenado a la estirpe de cien años de soledad, violencia y pobreza es la realidad social que atraviesa Tumaco la perla del olvido, esa que por más de medio siglo se diputa por la defensa de la vida entre el narcotráfico, los grupos al margen de la ley y el abandono estatal, tres grandes males que han marcado la historia de este humilde puerto cada vez más olvidado por los grupos dominante del país.
En la tierra de Macondo son muy pocos los lugares que deben enfrentar el post-acuerdo de manera directa y propositivo debido a la magnitud de los problemas estructurales que afectan la cotidianidad de las comunidades en estas zonas. Una muestra de esta situación resulta ser zonas como Buenaventura, San Vicente del Caguan, Chaparral, Bojayá y Tumaco entre otros, sin dejar a un lado toda Colombia que carga con la responsabilidad de dar un giro radical a la historia de la violencia y el peso del conflicto armado que lleva más de medio siglo y sin lugar a dudas ha marcado la vida de las familias oprimidas en los territorios.
Tumaco está ubicada al sur de Nariño es un puerto lleno de oportunidades con presencia de comunidades negras, las cuales llevan en su interior particularidades históricas, políticas, culturales y sociales. Sin embargo, en la actualidad conviven con el velo de ser el municipio con más cultivos de coca, una zona estratégica para el negocio del narcotráfico y la violencia interna entre grupos paramilitares y bandas criminales, razones que han llevado a la división por el control del territorio, el manejo de los negocios y la imposición de un terror generalizado sobre las familias más pobres de esta parte del Pacífico Colombiano.
En efecto, el desempleo es casi absoluto y por lo mínimo 100.000 jóvenes están en el diario vivir del rebusque y la mentalidad de ganarse la vida como toque, es decir, entre ejercer o padecer la violencia. A esta panorama se suma la debilidad de las instituciones y el mal de todo los días la corrupción, aquí la fuerza pública pareciera no tener voz ni presencia pero si la capacidad de enfrentar a los campesinos en medio de la movilización pacífica por exigirle al gobierno nacional garantías frente a la politica de cultivos ilícitos y la importancia de reconocer a los “cocaleros” como actores fundamentales en el postconflicto.
La corrupción es otro de los males endémicos de esta ciudad, aquí la esperanza de un cambio y una praxis transformativa se esfuma en medio de la necesidad de tener un Estado fuerte, una economía legal y el fomento de actividades productivas coherentes con las condiciones reales del municipio pero en función de construir la paz territorial un sueño de larga data. La situación que vive Tumaco no está por fuera del panorama nacional acá el narco mueve y/o controla la existencia de la zonas vulnerables, auspicia las cadenas de cultivos, masacres, desapariciones, comercialización y consumo de la cocaína e impone una estructura de laboratorios, seguridad y control sobre el territorio pasando por encima de lo que cueste y de quien sea necesario.
Para nadie es raro reconocer que el narcotráfico pasó a ser la actividad económica de carácter ilegal que tiene presencia hegemónica en Tumaco. Ha llegado al punto de ocupar espacios donde los jóvenes y las familias de las veredas reconocen la necesidad de superar esta situación pero no desconocen que gran parte de la juventud deambula sin un oficio digno para ganarse la vida, una razón de peso que facilita su incorporación al mundo de la narco-violencia. A esto se le suma, el microtráfico en los barrios, la presencia de sicarios a sueldo o la profesión de ser lanchero para transportar la droga a costas de Centroamérica y México una de las principales rutas para alimentar los países consumidores, en especial el de mayor tradición los Estados Unidos.
Ahora presenciamos otro genocidio de Estado sucedido en “la perla del olvido” dada la muerte de seis humildes campesinos que viven en medio de cultivo de coca, y ahora pasaron a ser considerados como cocaleros, es decir, una profesión indigna para las élites y los grupos políticos tradicionales del país, pero que se puede esperar de un gobierno clasicista, mafioso y discriminador como el Colombiano, uno que aunque firmó un acuerdo de paz con la guerrilla más antigua del continente las FARC y haya llegado a un cese temporal con el ELN, todavía le queda mucho por cumplir y sobre todo por ir aclarando entre ello la politica de cultivos ilícitos en los territorios víctimas del conflicto armado, si es que, seriamente estamos pensando en construir una paz desde abajo y con las comunidades.
En últimas, el proceso de paz ha alivianado la violencia en muchas zonas, no se puede descartar este panorama, mientras que en Tumaco está ocurriendo lo contrario sigue creciendo los homicidios y esta pasado a ser una zona estratégica para que las bandas hagan presencia en los barrios y veredas donde las Farc ejercían autoridad y control social, que paradojas suceden en la tierra de macondo mientras intentamos pacificar el conflicto con unos, otros van copando los espacios que las instituciones civiles y militares no ha logrado ingresar de forma estructural. Aunque el gobierno sigue con la lógica clásica de los tiempos de guerra: 1) re- militarizar la zona; 2) crear la figura de objetos de tratamiento especial para combatir el crimen organizado; y 3) implementar un plan piloto por medio de grupos “elites” de inteligencia y contrainteligencia para así intentar erradicar los principales focos de violencia entre otros acciones, sencillamente paños de agua tibia para la situación de fondo.
Es necesario recordarle a las autoridades que la cuestión no radica en la armas, sino en la justicia social, la inversión en educación, la lucha contra las mafias, la necesidad de mitigar la corrupción pero en especial la lógica de dar un giro a esas formas coloniales de concebir la politica y sobre todo de imponerla en zonas donde la mentalidad centralista nunca tendrá espacio frente a las particularidades locales que viven los de abajo en Colombia, mientras tanto el dolor de la familias siguen, no se ha podido esclarecer del todo la masacre sucedida y los de arriban le apuestan a una paz en función de los intereses del capital y la continuidad de las estructuras tradicionales viciadas por la politiquera y los intereses de los sectores mafiosos del país.

José Javier Capera Figueroa. Politólogo de la Universidad del Tolima (Colombia), Analista político y columnista del Periódico el Nuevo Día (Colombia), la red Tlaxcala (África), la Pluma.net (Francia) y del portal de ciencias sociales rebelión.org (España).

"Por Santiago, por nosotros"



Comunicado oficial de la familia

El cuerpo encontrado en el Río Chubut es el de Santiago.
La incertidumbre sobre su paradero ha terminado. El calvario que nuestra familia inició el mismo día en que supimos de su desaparición no terminará hasta obtener Justicia.
Muy poco podemos decir sobre nuestros sentimientos ante la confirmación de la identidad de Santiago: este dolor no sabe de palabras.
Las circunstancias del hallazgo del cuerpo nos generan muchas dudas. Creemos que es el momento de avanzar con firmeza en la investigación y dejar trabajar sin presiones al Juez Lleral. Necesitamos saber qué le sucedió a Santiago y quiénes son los responsables de su muerte. Todos. No sólo quienes le quitaron la vida sino los que, por acción u omisión, colaboraron en el encubrimiento y perjudicaron el proceso de búsqueda.
Estábamos en lo cierto al reclamar por la inacción, ineficacia y parcialidad del Juez anterior en la tramitación de la causa. Nos sigue resultando inexplicable la negativa del Gobierno Nacional ante el ofrecimiento de colaboración de expertos de la ONU, de comprobada experiencia internacional. Nadie podrá sacarnos de la cabeza que se podría haber hecho mucho más y mucho antes.
A los medios de comunicación, a las organizaciones sociales, de derechos humanos, gremiales, a las personas que nos han acompañado en las marchas por Santiago, les pedimos que sigan manteniendo el reclamo por Justicia, con más fuerza que nunca y en paz. A las fuerzas políticas, que hagan el mayor esfuerzo para apoyar y garantizar todas las acciones que nos ayuden a encontrar la Verdad y lograr Justicia.
La muerte de Santiago no debe ser motivo de divisiones o pujas interesadas. Nadie tiene derechos sobre el dolor de esta familia, para la que pedimos respeto.
Por Santiago, por nosotros

viernes, octubre 20, 2017

Lunacharski y el Narkomprós: Sobre la organización del sistema educacional soviético hasta la NEP



Los distintos debates sobre modelos educacionales suscitados a raíz de las movilizaciones docentes y estudiantiles que se han dado tanto en Chile como en diversos lugares del mundo, han traído como necesidad la revisión histórica de experiencias situadas donde dichos sistemas hayan sido profundamente modificados en pos de las demandas y necesidades del pueblo pobre y trabajador. Ofrecemos a continuación una revisión sucinta, pero crítica del desarrollo del sistema de educación soviético como uno de los acontecimientos fundamentales que instaló postulados que perviven hasta el día de hoy como consignas democráticas. El periodo abarcado recorre desde la revolución de octubre en 1917 hasta el principio de la aplicación de la Nueva Política Económica con sus respectivas consecuencias.

El nacimiento del Narkomprós, postulados programáticos fundamentales y cambios en la estructura educacional.

El 27 de octubre de 1917, durante el II Congreso de los Soviets, se anunciaron los nombres de las principales figuras que compondrían el nuevo gobierno soviético. Entre ellas figuraba como Comisario del Pueblo para la Educación Anatoli Lunacharski, bajo cuya jurisdicción quedo el antiguo Ministerio de Educación Pública, el Comité de Educación creado por el reciente gobierno provisional y el Ministerio de Palacios que tenía a cargo los teatros imperiales, la Academia de Artes y los palacios reales. Aquello seria conocido, aunque no sin posteriores cambios administrativos, como el Narkomprós. En términos sencillos, esta institución albergaba una suma caótica de antiguos departamentos administrativos (más de 500) heredados del antiguo régimen el cual solo encontraría un ordenamiento de orden racional en 1920 cuando se decidió dividirlo en cinco secciones: Organizativa, de Actividades Extraescolares, Científica, Artística y de Instrucción Social (que incluía a la enseñanza primaria y la enseñanza secundaria).
El programa bolchevique ofreció una serie de elementos que contribuyeron a democratizar la enseñanza en su acceso, continuidad y organización. A su vez, abrió la puerta para que se planteasen principios pedagógicos para el desarrollo humano que se contraponían a las añejas concepciones incubadas durante el régimen zarista. La aplicación de los cambios educacionales, medible siempre en el largo plazo, se encontraría en una constante debacle marcada por la álgida realidad que vivía la joven Unión Soviética, por una parte, atravesada por las discusiones político/pedagógicas internas y por la otra, la armonía y jerarquía que estas tenían en relación a la situación externa de guerra y crisis económica que el nuevo régimen debía afrontar.
El debate organizacional fue uno de los primeros en aparecer ya que en él se suscitaron dos posiciones contrapuestas, una teniendo como voceros principales a Lunacharski y Nadezhda Krupskaia la cual puso como eje administrativo central la creación de soviets de la enseñanza y la otra propuesta por el Comisariado del Interior (NKVD) que abogaba por los departamentos locales de educación. La primera de estos propuso que los soviets se encargaran de zonas y fuesen elegidos democráticamente en distintos niveles por la población, siendo controlados en los aspectos políticos por el soviet local de diputados, restándole atribuciones al propio comisariado central. Por otra parte, los departamentos locales tendrían sus miembros elegidos por los comités ejecutivos de los soviets locales de diputados estando subordinados al mismo soviet y al comisariado central. El debate giraba sobre el eje de un orden de tipo esencialmente soviético que depositaba su confianza en las ansias de docentes y estudiantes por querer reformar su propio sistema en pos de un nuevo orden y otro orden, que combinaba diferentes niveles (entre el centralismo y lo soviético), que abogaba por la falta por la escasa auto-organización en este sector y su escaso nivel de consciencia como para dirigir el proceso. Finalmente, sería la segunda posición la que tomó ventaja y se instaló ante el caos administrativo que reinaba, lo que revelaba no solamente el estado de la situación, sino que además un factor que sería decisivo en la vida del Narkomprós: su falta de peso político a la hora de tomar decisiones sobre su propio destino organizativo.
Los problemas pedagógicos y su ligazón en el sistema educacional en el antiguo régimen no distaban demasiado de aquella pedagogía decimonónica, enraizada en la vieja Rusia zarista y que solo comenzaba a cuestionarse en diferentes países de Europa y América. Así nos encontramos con un problema típico de los sistemas educacionales armados en torno a los privilegios de clase: Escuelas fragmentada por niveles de su propia continuidad de tramos (1) y dividida entre los roles de educación general y educación técnica. La sucesión de diversos debates en torno al orden de la cuestión puso como eje un criterio sintetizador: La escuela única del trabajo.
Esta no solo unificaba el sistema escolar dándole coherencia entre sus diferentes tramos, sino que además buscaba unificar el trabajo manual con el trabajo intelectual, generando escuelas de carácter politécnico donde se eliminase la preparación técnica especializada en la etapa escolar. De esta manera, quedaría dividida en un primer nivel de cinco años y un segundo nivel de 4 años además de pasar por un proceso de secularización donde las iglesias se vieran despojadas de las escuelas que anteriormente controlaban. La escuela, demás está decirlo, pasaría a ser completamente gratuita y libre de agentes privados que lucraran con la educación.
El último tramo, correspondiente a la educación superior representaba un escenario complejo para cualquier cambio que allí se quisiera realizar debido a que esta zona representaba uno de los bastiones de mayor importancia para la intelligentsia rusa. La predominancia de académicos liberales y en su gran medida anti bolcheviques hacia que toda medida que reordenara toda la sección académica de las universidades, así, amparados en el principio de la autonomía universitaria impidió una serie de posibles acciones en torno a lo disciplinar y lo administrativo. Sin embargo, las medidas democratizadoras alcanzaron de cualquier manera a estas instituciones aplicándose el hecho de que ya no existiesen exámenes de admisión, cancelando los pagos de la misma y retirando la exigencia de estudios mínimos para ingresar.

Del viejo al nuevo régimen: Debates y combates en la proyección de la educación en el comunismo

La instalación de la escuela única del trabajo se encontraba en una situación compleja ya que el combate por generar una educación que integrase los aspectos desarrollados desde los saberes académicos y la vida del trabajo implicaba una serie de intentos por generar una escuela integral. Las escuelas técnicas, en este sentido, se desarrollaban como una generadora de dotación de trabajadores para salvaguardar los intereses económicos de la nación y sin poner ningún acento en la necesidad de profundizar en otros aspectos. Aquello explica por qué aquellas escuelas técnicas existentes nunca quedaron bajo la jurisdicción del ministerio de educación pública sino del de hacienda. Al contraponerse la nueva concepción educativa, los especialistas vieron amenazada su propia existencia y la de la continuidad de sectores claves de la economía, desde ese punto de vista, la escuela politécnica parecía ser un lujo que el país no podía costearse.
En este aspecto, se formó un sector que se negaba a que las escuelas técnicas entraran dentro de los dominios del Narkomprós pues veían un riesgo inminente en el desarrollo de la nación. Trotski, quien había mantenido el apoyo a la necesidad de una educación especializada al menos de manera temporal por la situación de crisis, pronto llegó a un acuerdo con Lunacharski: La especialización técnica podría empezar en los dos últimos años de la enseñanza general, pero tendría que entrar está dentro de los dominios del Narkomprós. El debate, que se mantendría a lo largo del tiempo, poco a poco iría cediendo terreno al sector de los especialistas lo que iría desarmando la parte más íntima y pedagógica de la proyección de una educación en el comunismo.
El proceso de democratización de la universidad no solo encontró atrincherado un sector académico anti-bolchevique bajo el cual solo se encontraron estrechos espacios de colaboración. A contrapelo de esto, finalmente la autonomía universitaria fue violada y se impuso una forma organizativa de orden democrático, sin embargo, su falta de efectividad hizo que en la práctica las antiguas autoridades universitarias administraran bajo sus propias reglas de facto. Este primer choque con las políticas del comisariado encontró una segunda parte donde la democratización de la universidad tenía como problema aparejado el hecho de que el ingreso de miles de estudiantes trabajadores no contase con la preparación académica necesaria. De la necesidad surgieron las facultades de los trabajadores (Rabfak) con el fin de poder nivelar y preparar de manera suficiente, su duración termino siendo de 3 a 4 años, combinando una concepción entre escuelas preparatorias y el bachillerato.
A pesar de la ardua lucha política con sus respectivas victorias y concesiones por mantener los principios educativos propuestos por el Narkomprós, prontamente los problemas de supervivencia local cobraron un mayor peso, lo que termino por cambiar el orden de las jerarquías. Desde el invierno de 1918 hasta el otoño de 1920, la organización no hizo otra cosa que sobrevivir a la fuerte crisis económica que arremetía: Quejas masivas de maestros que no tenían raciones suficientes como para sobrevivir, insuficiencia de materiales educativos, escuelas que no podían resistir las condiciones climáticas y miles de niños hambrientos que abandonaban la educación entre otros. Este sería probablemente el punto de desmoralización más fuerte que encontraría la organización, quienes encontraron constantemente oídos sordos ante sus peticiones frente a los organismos centrales de dirección debido a la dura situación militar sobre la que debían hacerse cargo. Esto, combinado con la falta de peso político producto de una ausencia sistemática de victorias que vigorizaran al comisariado de educación hizo que incluso celebrado el IX congreso del partido a mediados de abril de 1920, el tema de la educación no fuese discutido bajo ningún aspecto.

Un último intento, el punto de inflexión y la reorganización del Narkomprós

Ante la situación, Lunacharski solicitó el permiso para celebrar una reunión sobre la enseñanza inmediatamente después del congreso. La necesidad de que ingresaran recursos al Narkomprós se hacía cada vez más urgente y tras una resolución el VTSIK se esbozó un apoyo económico para avanzar en resolver los agobiantes problemas que este presentaba, sin embargo, aquellas resoluciones nunca llegaron a puerto de los organismos pertinentes.
En octubre de 1920, un error de Lunacharski referente a la autonomía que una de las instituciones ligadas al Narkomprós (La proletkult, encargada de los teatros) hizo que el partido se escandalizara y sostuviera una discusión de 4 meses en el Politburó sobre las acciones del Narkomprós con eje no en sus problemas financieros sino en su carácter burocrático y la irresponsabilidad política de sus dirigentes. De esta manera, la reorganización se puso a la orden del día y un nuevo militante entro en esta dirección: Litkens.
Este, quien había quedado a cargo de la sección administrativa, prontamente hizo una propuesta que implico para el sector educacional el aumento de años de especialización en desmedro de la educación politécnica reduciendo la escuela única del trabajo. Nuevamente el debate sobre la especialización parecía reabrirse con el trasfondo de una compleja situación económica y las orientaciones se disolvían rápidamente al no encontrar mayor fundamento que pudiese salvaguardar a corto plazo el sistema educacional. La falta de especialistas y organizadores, la falta de fondos y la desorganización política golpeaba una y otra vez al Narkomprós. La caótica situación desarmo rápidamente la nueva organización propuesta por Litkens, reanimando una y otra vez las formas originales que había adoptado el comisariado de educación.

La Nueva Política Económica ¿Cuántos pasos hacia adelante y cuantos hacia atrás?

El derrumbamiento de la economía monetaria había implicado que los requerimientos del sistema educacional se centraran en los bienes materiales y su producción como modo de seguir adelante. el Narkomprós, declarado incompetente para el abastecimiento, se hayo ante un nuevo dilema: La Nueva Política Económica. La contracción de la esfera y la actividad pública hacia una invitación a buscar soluciones de la mano de la empresa privada, en este sentido, se abrieron las puertas para el campo de la edición, se permitió el ingreso del teatro y quedo prohibido en las escuelas como principio fundamental. La solvencia buscada en el área solo hizo evidente lo evidente, el sector no era autosustentable por mas iniciativas que surgiesen (publicaciones, obras artísticas, excursiones y otros), pronto y ante la impotencia de los organismos centrales de poder suministrar recursos, se dictaminaron autoimpuestos locales, cobros en las escuelas secundarias y el surgimiento de escuelas privadas. El primero como forma mostrar una forma alternativa al gravamen estatal en medio de la aplicación de la NEP, el segundo y el tercero como un franco retroceso programático que, dadas las situaciones, habría permitido saciar el hambre de los maestros y poner en un funcionamiento regular al sistema educacional.
El costo de mantener un sistema educacional innovador bajo los principios programáticos en un contexto de instalación de un estado socialista con fuertes beligerancias externas tuvo al menos cuatro derrotas centrales: El fracaso de organizar bajo participación popular el sistema educacional, la pérdida progresiva de los principios pedagógicos de la escuela única del trabajo, la desaparición de la responsabilidad de financiamiento central y la derrota de la política de enseñanza gratuita y obligatoria para toda la población.
El lector, bajo una mirada estratégica y situada históricamente comprenderá que acá se plantean al menos dos cosas: En primer lugar, la implementación de las bases del programa bolchevique en educación, en medio de un colapso económico y guerra civil, adquiere su propio valor al poner en funcionamiento un sistema que cuestionaba las bases de un sistema educacional anquilosado. En segundo lugar, hubo una fallida confianza en la auto-organización de los actores del sistema educacional encontraba su explicación en la falta de experiencia organizativa por parte de los mismos a raíz de la escasa cantidad de combates vividos sumado a un sector ampliamente reaccionario en muchos sentidos. Cabe preguntarse ¿Cómo podría aplicar esto en un contexto donde ya existen amplios derechos democráticos y hay una experiencia de lucha mayor? El debate estratégico suscita nuevos ribetes para el mundo contemporáneo.

Nicola Silva
Docente de Historia

(1) Que en este caso llamaremos básica y secundaria para el entendimiento del lector.

La primera Corte Suprema: ¿justicia para quién?



Como parte de la orientación de su presidencia, el 18 de octubre de 1862 Mitre propone una lista de candidatos a la Corte Suprema, la primera en ponerse en funciones en el país.

La Corte Suprema de Justicia es el máximo tribunal del poder judicial. Surge como uno de los cimientos del Estado nacional argentino y ha sido uno de sus pilares de clase centrales.
Desde sus inicios los fallos han sido polémicos, beneficiando siempre los intereses de la clase dominante en ascenso. La Corte no pierde las mañas y cada tanto se convierte en noticia en primera plana. El reciente fallo del 2x1, la resolución que habilita solo a los gremios para declarar huelgas y la lista sigue... En este breve repaso retomamos sus orígenes, la primera Corte en funciones bajo la presidencia de Bartolomé Mitre (1862/1868).

Un pilar del Estado nacional en formación

La derrota del régimen rosista y la aprobación de la Constitución nacional en 1853 dieron impulso a la anhelada promesa de sectores de la elite de afianzar la unidad del país, ahora en los términos que la magna ley establecía: el carácter federal y republicano de la nación y delegativo del ejercicio de la soberanía popular; la división de los poderes del Estado, sus atribuciones y funciones, organizados institucionalmente en un poder ejecutivo fuerte, un poder legislativo distribuido en dos Cámaras y el poder judicial que dispuso como máximo tribunal a la Corte Suprema de Justicia.
La puesta en marcha de la Corte Suprema atravesó una primera etapa de dificultades y demoras. Por un lado, la constitución del gobierno federal de la Confederación Argentina (Urquiza) y los consensos logrados respecto de crear las condiciones necesarias para la expansión económica, no resolvían por sí mismos los problemas que generaba la persistencia de conflictos entre provincias, especialmente las aspiraciones hegemónicas y hasta secesionistas de Buenos Aires, y la continuidad de los grupos dirigentes y núcleos políticos tradicionales. El poder judicial nacional, recién creado, enfrentaba el desafío de afianzarse como una autoridad para imponerse entre las tendencias a la centralización política y el ejercicio de las soberanías provinciales, sin olvidar la insuficiencia de personal y la escasez de recursos.

Una institución de clase

El primer grupo de juristas definidos por el gobierno de la Confederación Argentina en 1854 para integrar la Corte Suprema no prospera. Habrá que esperar el triunfo de Buenos Aires (1861, batalla de Pavón) y la llegada de Mitre a la presidencia cuya orientación de gobierno buscaba asegurar condiciones políticas para fomentar los negocios de los capitales extranjeros. Mitre promulga el 16 de octubre de 1862 la ley N° 27 que organizaba el poder judicial y dos días más tarde propone una lista de candidatos a integrarla.
Elige a Francisco de las Carreras (ex ministro de Hacienda de Buenos Aires), Salvador María del Carril (exgobernador de San Juan, ministro de Hacienda de Rivadavia en 1826 y vicepresidente en 1853), Francisco Delgado (antiguo unitario), Barros Pazos (miembro de la generación del 37 y rector de la universidad de Buenos Aires) y Valentín Alsina (opositor a Mitre, quien renuncia y es reemplazado por Gorostiaga, ex ministro de interior de Urquiza) y a Francisco Pico como procurador general. La diversidad de trayectorias políticas no ocultaba, sin embargo, que constituían de hecho un grupo selecto, admiradores del modelo constitucional norteamericano que otorgaba a la Corte un poder de arbitrio completo al permitirle decidir sobre el carácter constitucional de las leyes, ubicándola también como máximo tribunal en las controversias federales en el orden nacional.
El primer grupo de supremos compartían, además, las aspiraciones e ideología de la elite política a la que servían y su desprecio por lo que consideraban la falta de racionalidad política de las mayorías populares. Estaban convencidos de la tarea central que emprendían, abonar los cimientos de una institución central de clase del Estado nacional en formación.
La tarea de largo alcance, estratégica, que estos juristas emprendieron fue paradójicamente de valor simbólico. Promover la idea del poder judicial como una institución neutral ajena a los intereses de clase. Un poder lo suficientemente alejado del mundo de los “comunes” como garantía de su aparente neutralidad, para ocultar su rol como institución de una clase y camuflar el carácter capitalista del sistema jurídico en el que la desigualdad social permanece encubierta bajo la creencia de la igualdad ante la ley.

Una Corte a medida

Si originalmente la Corte estuvo integrada por nueves jueces y dos fiscales, desde 1863 hasta el primer gobierno de Perón fueron 5 sus miembros. En 1960 se redujo a siete, hasta que en 1966 se volvió a la composición anterior de cinco jueces y un procurador general y en 1990 se elevó nuevamente a nueve. En la actualidad está integrada por cinco cortesanos, elegidos por el poder Ejecutivo y desde la reforma constitucional de 1994, deben contar con la aprobación de dos tercios de los integrantes del Senado en audiencias públicas.
El carácter antidemocrático de su elección se extiende a la permanencia en el cargo, que dura mientras dure su "buena conducta", es decir, vitalicia. Por dar un ejemplo, Antonio Bermejo presidente de la Corte Suprema por 30 años asume en 1903 bajo la segunda presidencia del jefe de la oligarquía el general Roca hasta su muerte, en 1929 durante el gobierno del radical H. Yrigoyen o el reciente caso del cortesano Fayt que integró durante 32 años el máximo tribunal. Es interesante notar que en casi 155 años desde su fundación, uno de los primeros jueces en ser llevado a juicio político y destituido por el Senado fue Eduardo Moliné O’Connor en 2003, integrante de la corte menemista, más conocida como “mayoría automática”.
A la inamovilidad de los “supremos” y la intangibilidad de sus salarios, la expresión “viven como reyes” les cabe perfectamente y es una marca de origen. En la actualidad perciben ingresos que superan los 200 mil pesos mensuales, además de interminables privilegios como el de autoexcluirse del pago del impuesto a las ganancias y patrimonios millonarios.
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La Corte Suprema como institución de clase legitimó cada uno de los golpes de Estado que se dieron en el país. En 1930 con el golpe de Uriburu sus integrantes se mantuvieron en funciones y como si ello no bastase, emitió el 10 de septiembre de 1930 una Acordada (acuerdo) por unanimidad en la que saludaba el golpe señalando que “ese gobierno se encuentra en posesión de las fuerzas militares y policiales necesarias para asegurar la paz y el orden de la Nación, y por consiguiente para proteger la libertad, la vida y la propiedad de las personas” y que “el gobierno provisional que acaba de constituirse en el país, es pues un gobierno de facto cuyo título no puede ser judicialmente discutido con éxito por las personas, en cuanto ejercía la función administrativa y política derivada de su posesión de la fuerza como resorte de orden y de seguridad social”. Es decir, la Corte no solo reconoce al nuevo gobierno militar sino que le ofrece las bases jurídicas que lo legitiman como autoridad de facto, creando una nueva jurisprudencia que sostiene la “validez del derecho no en razones democráticas y razones públicas persuasivas sino en la pura fuerza”.
El mismo accionar se producirá en 1943 frente al derrocamiento de Castillo y en 1966 con el golpe militar de Onganía. Esta trayectoria de servicio “impecable” alcanza su momento cumbre en 1976 cuando se produce el golpe militar genocida. La Corte integrada por los cinco jueces designados por el nuevo régimen volvía a justificar el golpe planteando que “que un verdadero estado de necesidad reinante en el país, obligó a las Fuerzas Armadas a tomar a su cargo el gobierno de la Nación…”. Este poder “coadyudó al control social y proveyó de cierta legitimidad al régimen” , encubriendo el accionar de la dictadura, a través de diversos recursos como el desconocimiento de los habeas corpus (se calculan entre 1976/79 la presentación de más de 5.000 en los tribunales federales), el ocultamiento de las detenciones y secuestros y la aceptación en última instancia de todo el marco jurídico impuesto por el régimen.
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Es claro que lejos de dictar “justicia” la Corte y sus fallos se mueven al son del ritmo de las necesidades políticas de los gobiernos de turno, como muestran los fallos en sintonía con el oficialismo actual, favorables a los empresarios frente a los despidos y contra la “industria del juicio” laboral.
O puede convertirse en la última carta salvadora cuando el sistema de representaciones políticas de un país comienza a crujir y se necesita la intervención de sus señorías, como viene ocurriendo en distintos países latinoamericanos, entre los cuales Brasil a través de la “Operación Lava Jato”, viene dando cátedra.
Esta “suprema” institución no escapa del descrédito y desgaste general que persigue a la casta de políticos capitalistas. El mismo que desde la crisis del 2001 viene expresándose de diferentes formas en el sistema político nacional. Sus últimos fallos vinculados a proteger a los genocidas hicieron nuevamente visible su naturaleza servil frente a los verdaderos poderes del país, cuyos intereses salvaguarda. Las clases populares no deben guardar ilusiones en esta institución que ha demostrado históricamente su verdadero rol social. Se impone la pelea por una democracia radical, que levante la necesaria disolución de la Corte, que todos los jueces sean electos por el voto popular, revocables y cobren lo mismo que cualquier trabajador y la formación de juicios por jurados, elegidos por el pueblo. Medidas elementales y democráticas para acabar con esta casta de funcionarios privilegiados y tribunales de clase.

Liliana O. Caló
@LilianaOgCa

"El capitalismo tiene un socio oculto: la mujer que realiza los trabajos domésticos no remunerados"

Entrevista a Mercedes D'Alessandro, impulsora del portal Economía Femini(s)ta, que ha conseguido situar la economía con perspectiva de género en la agenda pública latinoamericana y ganarse a las redes sociales.

- "Lo que está invisibilizado en los datos está invisibilizado en las políticas".
- "La asimétrica distribución del trabajo doméstico no remunerado es el tema central que explica que sucedan todas las discriminaciones económicas hacia las mujeres".

Es una de las economistas feministas que más repercusión ha tenido en los últimos años. Mercedes D'Alessandro, argentina, doctora en Economía, profesora en varias universidades y divulgadora económica, lanzó en 2015 el portal Economía Femini(s)ta. La página web, que se nutre del trabajo de un equipo de economistas, pero también de expertas de otras disciplinas, ha conseguido situar la economía con perspectiva de género en la agenda pública latinoamericana y ganarse las redes sociales. D'Alessandro, que vive en Nueva York, ha publicado recientemente Economía Feminista. Cómo construir una sociedad igualitaria (sin perder el glamour).
En los últimos dos años ha habido muchas movilizaciones de mujeres en diferentes partes del mundo. Aunque cada país tiene sus características, parece claro que hay una serie de problemas que les suceden a las mujeres en todas partes. ¿Cómo es posible que la brecha salarial, el techo de cristal o la precariedad sean nuestro día a día en todo el mundo?
Hay un tema central que explica que sucedan todos los demás: la asimétrica distribución del trabajo doméstico no remunerado. Son estas tareas del hogar, como limpiar, hacer las compras, cocinar y cuidar a niños, niñas y adultos, las que recaen mayoritariamente en las mujeres. Y no son tareas que lleven cinco o diez minutos. En Argentina, por ejemplo, dedican un promedio de seis horas diarias. Estamos hablando de que hay un montón de trabajo no remunerado que aparece dentro de la esfera de lo privado y lo personal pero que, sin embargo, es fundamental para que funcione el sistema productivo en el que vivimos. Alguien que tiene que ir a trabajar todos los días necesita todas estas tareas resueltas. Esto es algo que culturalmente las mujeres hemos llevado adelante. En la generación de nuestras madres y abuelas las profesionales eran la excepción y no la regla, el resto eran amas de casa. Hoy el ama de casa de los 60 full time (a tiempo completo) es algo que ha quedado fuera de la dinámica pero la sociedad nos sigue tratando así.
¿Nos trata así y por eso nos considera trabajadoras de segunda?
Cuando una mira por qué hay brecha salarial suele encontrar que, por un lado, las mujeres eligen tareas que pagan peor, ligadas a los cuidados. Por otro lado, trabajamos menos horas en el mercado, especialmente las mujeres que son madres. En todas las economías vemos que cuando las mujeres empiezan a tener hijos dejan de trabajar remuneradamente y se quedan en los hogares, eso les hace perder sus carreras profesionales, toman medias jornadas, no les ofrecen ascensos o mayores responsabilidades... Por eso, el tema central tiene que ver con la asimetría de los cuidados y con una cultura que asigna eso a las mujeres.
Podemos decir entonces que la economía se ha construido sobre un modelo que ha ignorado una parte de la realidad.
Exacto. Hay una economista estadounidense que dice que el capitalismo tiene un socio oculto: la mujer que realiza los trabajos domésticos no remunerados porque realiza los trabajos indispensables para que el sistema funcione sin ningún tipo de retribución.
¿Y hasta qué punto es el capitalismo un aliado necesario del patriarcado, de que esta sea la situación de las mujeres?
Usted misma dice que ninguno de los modelos económicos han tenido en cuenta esta parte de la realidad. El problema es que el capitalismo y las luchas feministas si bien nos beneficiaron en el sentido de que somos más independientes, por ejemplo, al mismo tiempo nos incluye en un sistema de trabajo que no es el paraíso de nadie, ni de mujeres ni de varones, y al que entramos además en desigualdad de condiciones. En Argentina, y es algo recurrente en toda América Latina, la mayoría de mujeres que trabajan lo hacen como empleadas domésticas. Es decir, una mujer de clase media que tiene ingresos y una vida profesional lo hace dejando una vacante en sus tareas del hogar y lo que hace es contratar a otra mujer para que las haga. Ahí tenemos un problema porque las mujeres profesionales hoy se pueden liberar de las tareas del hogar a costa de contratar a otras mujeres, en general, en condiciones muy malas. La forma de avanzar de unas mujeres es a costa de que otras tengan trabajos mal pagados.
Entonces algo falla en la ecuación, ¿son los hombres, que no asumen su parte de los cuidados?
Dentro de casa no hace falta una ley para que las tareas se distribuyan de forma más homogénea. Pero necesitamos que el Estado se comprometa y que, por ejemplo, la gente pueda acceder a guarderías o jardines de infancia, a espacios de escolarización, de recreo, a geriátricos... Esto facilita muchísimo la inserción laboral de las mujeres.
Muchas expertas hablan de que vivimos una crisis global de cuidados que puede ir a peor. ¿Cree que existe esa crisis?
Sí, absolutamente. No hay una suficiente provisión de servicios públicos de cuidados. Las personas que tienen que apelar a esos servicios terminan haciéndolo a servicios mercantilizados que suelen emplear a personas con pésimas condiciones. La única forma de acceder a ellos es que estén precarizados y mal pagados. Es muy importante, primero, reconocer que existen estos trabajos porque no hay estadísticas públicas sobre esto. En la mayoría de países no se miden los trabajos de cuidados y es muy difícil que a la hora de planear políticas se tomen en cuenta variables que influyan en los presupuestos y programas. Si no se visibiliza y cuantifica un problema, tampoco aparece como algo a solucionar. Los cuidados quedan fuera de lo que la economía toma como propio.
Sin embargo, mientras algunos organismos internacionales publican informes sobre los efectos positivos en la economía que tendría que más mujeres trabajaran, ¿no es una trampa que mientras vivimos en sociedades así nos empujen a un mercado laboral que nos maltrata?
Claro, el problema es que esto acaba derivando en una doble jornada laboral, dentro y fuera del hogar. La economista argentina Valeria Esquivel habla de la pobreza de tiempo. Con las encuestas de uso del tiempo muestra que las mujeres más pobres dedican siete horas a los trabajos pagados y otra siete a los no pagados, es decir, 14 horas de trabajo. Realmente estas jornadas afectan al tiempo libre y de descanso y esto genera una pobreza que no tiene que ver solo con el dinero. Muchas economistas feministas plantean el problema de la sostenibilidad de la vida, para qué se vive, el objetivo es generar ganancia o generar bienestar. Cuando una mujer quiere participar políticamente de alguna manera o comprometerse se le suma una tercera jornada laboral. Las sindicalistas suelen decirnos que no llegan a las reuniones porque tienen jornadas de ocho horas, dos horas de ida y vuelta a casa, tienen que correr a la escuela a por los chicos... Los varones tienden mucho a hacer networking y en esos ámbitos las mujeres o llegan tarde o nunca llegan.
Habla de la falta de indicadores y estadísticas y de que eso es un problema. Plantea también la necesidad de incluir indicadores económicos LGTBIQ. ¿Qué sería necesario medir?
Por ejemplo, en un distrito de Buenos Aires se hizo una prueba piloto en la población trans. Se encontraron cosas interesantísimas: de 400 personas solo el 1% tiene un trabajo formal y solo el 2% terminó la educación universitaria. Y es diferente la situación de los varones trans que la de las mujeres trans. Resulta que en Argentina se llevó adelante la ley de cupo laboral trans para obligar al Estado a contratarlas. Pero no hay personas que cumplan con los requisitos que pidió el Estado para formar parte del cupo, es decir, estás generando una ley que no permite a las personas destinatarias acceder a ella. Lo que está invisibilizado en los datos está invisibilizado en las políticas.
En Economía Femini(s)ta han puesto en marcha la iniciativa Menstruacción, ¿en qué consiste?
Consiste en tres puntos: pedir la eliminación de los impuestos a estos productos –tampones, toallitas y copas menstruales– que en Argentina es del 21% porque consideramos que es un bien de primera necesidad que toda mujer va a necesitar comprar. Pedimos provisión gratuita para las personas de bajos recursos porque anualmente pueden suponer unos 100 dólares, y mejorar las investigaciones sobre el tema, porque en los últimos años ha habido estudios que han encontrado rastros de glifosatos y no puede ser que no tengamos más información sobre los efectos que pueden tener. La campaña también apunta a desestigmatizar, a mostrar que la menstruación es parte de nuestra experiencia cotidiana y que acceder a estos productos es una cuestión de salud.
Y volviendo al principio, a los paros de mujeres y las protestas por la brecha salarial, la violencia de género, los cuidados, la Women's March... ¿cree que es el inicio de un proceso irreversible en el sentido de que estos temas están ya en la agenda como quizá nunca lo habían estado?
Yo soy optimista. Hay muchas cosas resonando, muchas mujeres y varones que se dieron cuenta de algo y que a partir de ahí cambiaron su forma de concebir las cosas. Culturalmente hay un antes y un después, hay un fervor feminista que no había desde hacía mucho tiempo. No podemos decir que es la primera vez en la historia que sucede porque eso sería olvidarnos de toda la lucha que ha habido en el pasado, pero sí hay una nueva efervescencia. Lo que sí hay también son gobiernos muy conservadores. Todas las cosas que hemos ganado en luchas anteriores se tambalean a veces, con lo cual no podemos dormirnos y descansar en que muchas gentes usen remeras (camisetas) que dicen feministas. Tenemos que seguir muy atentas porque cada conquista cuesta mucho mantenerla. Y hay un tema que va más allá que es la violencia de género, que tiene una parte de violencia económica muy importante: muchas mujeres no se pueden ir del hogar porque no tienen a dónde, no tienen trabajo, no tienen recursos.

Ana Requena Aguilar
www.eldiario.es

Acto del Encuentro Memoria Verdad y Justicia por Santiago Maldonado



Ante la aparición de un cuerpo anteayer en el Río Chubut, desde ayer el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia se ha declarado en estado de alerta y movilización. En ese contexto, hoy nos volvemos a movilizar a la Plaza de Mayo para exigir la aparición con vida de Santiago Maldonado.
Denunciamos la responsabilidad directa de la Gendarmería en la desaparición forzada de Santiago en el marco del operativo represivo contra la comunidad mapuche Pu Lof en Resistencia, operativo del cual participó en persona el jefe de gabinete de la ministra Bullrich, Pablo Noceti.
Denunciamos también al gobierno nacional y su operación política de encubrimiento, con apoyo de los grandes medios, con el objetivo de desprestigiar a Santiago y a su familia desde el primer día.
Asimismo rechazamos la demonización oficial hacia la comunidad mapuche y las versiones de que ellos pudieron plantar el cuerpo. Si el cuerpo fue plantado, incluso en una zona que ya antes había sido rastrillada tres veces, lo fue por la Gendarmería que es quien lo desapareció.
Después de todo el cuestionado accionar de la justicia y la recusación del juez Otranto, y después de todas las presiones, dilaciones e intervenciones del gobierno sobre la causa judicial, fue la propia familia de Santiago quien durante varias horas resguardó el cuerpo para evitar cualquier alteración. Con esa actitud valiente, la familia expresó la gran desconfianza popular hacia el Estado y sus instituciones.
A 80 días de su desaparición forzada por Gendarmería, desde el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia decimos:

• Aparición con vida ya de Santiago Maldonado!

• Fuera Bullrich y Noceti!

• El gobierno y el Estado son responsables!

• Juicio y castigo a todos los culpables!

Encuentro Memoria Verdad y Justicia, 19 de octubre de 2017

Qué pasó con Santiago Maldonado



Las informaciones de las últimas horas refuerzan la versión de que el cuerpo encontrado a la vera del río Chubut pertenecería a Santiago Maldonado, el joven desaparecido el 1 de agosto luego de que la Gendarmería reprimiera una manifestación de la comunidad mapuche Pu Lof sobre la ruta 40. Esto deberá ser corroborado en las próximas horas por los peritos forenses. El cuerpo podría ser trasladado a Buenos Aires para realizarle los estudios correspondientes.
La probabilidad de que el cadáver encontrado a metros del puesto de guardia de la comunidad mapuche, luego de 78 días de su desaparición, pertenezca a Maldonado plantea una serie de interrogantes todavía irresueltos.
El comunicado oficial de la fiscalía, comandada por Silvina Ávila, indica que el cuerpo fue encontrado trescientos metros río arriba del lugar donde se produjeron los acontecimientos represivos del 1 de agosto, cuando el juez Guido Otranto ordenó el despeje de la ruta que era cortada por los mapuche en reclamo de la liberación de Facundo Jones Huala, que aguarda la decisión judicial acerca del pedido de extradición realizado por el Estado chileno. En esa manifestación participó Santiago Maldonado, solidario con el reclamo de los mapuche.
El testimonio de Mabel Sánchez, miembro de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, indica que el cuerpo fue encontrado flotando en el río, “no enmarañado”. La referente de esa agrupación indica que el cuerpo fue “plantado”, tal como surge de los datos obtenidos hasta el momento: ¿cómo sería posible que un cuerpo recorra trescientos metros río arriba?
Soraya Maicoño, vocera de la comunidad mapuche de Cushamen, afirma que el cuerpo hallado era visible a simple vista desde una loma. La zona había sido rastrillada en tres oportunidades, ¿es posible que no haya sido divisado antes? Los perros entrenados especialmente para la búsqueda de cuerpos sumergidos, pertenecientes a una división con asiento en Entre Ríos, se habrían dirigido inmediatamente al lugar donde se encontraba el cadáver. ¿Por qué no se los empleó antes? Especialmente, teniendo en cuenta que la principal “hipótesis” del anterior juez de la causa, Guido Otranto, era que Maldonado se había ahogado.
El especialista Ariel Garbarz indica que tiene en su poder los números telefónicos que acompañaron la última comunicación de Santiago Maldonado, realizada desde su celular a su amigo Ariel Garzi, que relató escuchar un lugar cerrado, sin participación oral de Maldonado. Garbarz dice que la antena desde donde se detectaron los llamados -y la presencia de otros teléfonos celulares- fue violentada el día 10 de septiembre, con la intención de impedir pruebas que comprometan a quienes se llevaron el cuerpo de Santiago.
¿Fue el cuerpo de Maldonado plantado luego de que permaneciera estos setenta y ocho días desde su desaparición en un sitio indeterminado? Si fue así, todo apunta a la Gendarmería y al Estado. Este es uno de los interrogantes que deberían develarse en la autopsia. Como perito de parte de la familia Maldonado interviene el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), con destacada intervención en la identificación de restos de detenidos-desaparecidos bajo la dictadura y prestigio internacional. Un estudio sin interferencias brindará respuesta al interrogante acerca de la identidad del cuerpo, cómo murió, si permaneció allí o fue “plantado”, etc.
Quedan pendientes también las responsabilidades políticas. A la evidente incapacidad de las fuerzas estatales para realizar un hallazgo a 300 metros del lugar donde Santiago fue divisado con vida por última vez, al cabo de más de 70 días de búsqueda, debe esclarecerse por qué el gobierno y los medios acólitos utilizaron la desaparición de Santiago para demonizar a los mapuches y a la propia víctima, a la que llegaron a acusar de prestarse a un complot para perjudicar al gobierno. Su principal referente en estos comicios, Elisa Carrió, afirmó en televisión que había “un 20% de posibilidades de que se encontrara en Chile con la RAM”. Antes que el hallazgo de la verdad, el gobierno se guió por el encubrimiento de la Gendarmería y manipuló a la opinión pública en ese sentido. La vigorosa movilización democrática que acompañó la búsqueda de Santiago desbarató todas las maniobras para sellar el caso con la impunidad. ¿Estamos ante una nueva tentativa de encubrimiento? En todo caso, nada exime la responsabilidad política de Patricia Bullrich.
Los culpables deben ser llevados al estrado de la justicia.

Diego Rojas y Jacyn

Macri como herramienta del sionismo

El Gobierno argentino, presidido por el Multimillonario derechista Mauricio Macri, ha intensificado su accionar islamófobo, a partir del papel asignado a su administración, tras la visita a ciertos países latinoamericanos el pasado mes de julio, del Primer Ministro sionista Benjamín Netanyahu.
Periplo realizado, con el objetivo de incrementar la presión contra la República Islámica de Irán y contribuir al fracaso del Plan Integral de Acción Conjunta firmado entre la nación persa y el G5 + 1. Viaje que mostró, igualmente, el temor de la alianza Washington - Tel Aviv al apoyo fundamental que Teherán ha brindado a la lucha contra el terrorismo takfiri a través del Eje de la Resistencia tanto en Siria, Irak, Yemen y que se tiene como línea central de su política exterior la causa del pueblo palestino. Sostén que ha llevado a la administración Trump a definir al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica como sujeto a sanciones y una política hostil, que expresa la enorme debilidad de las posturas de Washington y sus socios de Tel Aviv y Riad.
El viaje de Netanyahu, además de las reuniones sostenidas con el Gobierno argentino incluyó la Colombia de Juan Manuel Santos y el México del cuestionado Enrique Peña Nieto. Ello, como paso previo a la participación del premier israelí en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde el dirigente sionista volvió a repetir su contumaz discurso belicista contra Irán y el clásico papel victimista que la entidad israelí ha desarrollado en el mundo desde el año 1948 a la fecha. Un Netanyahu mendigando apoyos políticos y diplomáticos y que tiene como principal sustento a su padre putativo estadounidense.

La AMIA en el Portafolio Secreto

En Buenos Aires, los palmoteos de espalda y los halagos iban y venían entre Macri y Netanyahu. El mandatario argentino recibió los parabienes del Primer Ministro israelí y su comitiva por el papel de defensa de la política colonialista del régimen sionista y su apoyo en las críticas vertidas a la República Islámica de Irán. A la par de recibir una serie de documentos históricos - 139.544 documentos y fotografías de la Segunda Guerra Mundial - enviados desde las distintas embajadas argentinas en el mundo entre los años 1939- 1945.
Macri se comprometió, igualmente, a reflotar la investigación del atentado contra la AMIA el año 1994, en el marco de lo que en la declaración conjunta entre ambos dirigentes señalaron como "la lucha contra el terrorismo". Claro está, sin que ello implique una condena a los crímenes de lesa humanidad cometidos por Israel contra el pueblo palestino a lo largo de 69 años de ocupación de su territorio y una política colonialista, racista y criminal.
En otro plano de cooperación un grupo de efectivos de la Dirección de Seguridad Especial de la Policía de Buenos Aires viajó a los Territorios Palestinos ocupados para ser capacitados en labores de inteligencia y "respuesta rápida" por parte del ejército ocupante sionista, que en lenguaje llano implica aprender cómo reprimir a la población desarmada, como disuadir, planificar y ejecutar ataques. Cooperación que se une a los contratos de venta de armas concertados entre ambos países.
Según el Gobierno bonaerense, las fuerzas se capacitarán en temas vinculados con despliegue rápido, metodologías convencionales y no convencionales, equipamiento especial, prevención, disuasión, planificación y ejecución del ataque, entre otros.
A pesar que el tema de la AMIA no tuvo declaraciones altisonantes, el atentado fue el tema que marcó las conversaciones entre Netanyahu y Macri, cuestión que quedó en evidencia tras las decisiones tomadas por el presidente argentino, una vez que Netanyahu abandonó el país, en materias referidas al apoyo político a Israel y la decisión de reflotar la investigación judicial sobre los hechos ocurridos el año 1994, volviendo con ello a sacar interesadamente a colación el nombre de Irán , en momentos que la entidad sionista siente amenazada sus acciones desestabilizadoras en Oriente Medio, gracias al trabajo y la lucha antiterrorista del Eje de la resistencia, que tiene precisamente a irán como su estandarte.
El año 1994, el día 18 de julio, a las 09:53 horas, el centro de Buenos Aires se estremeció con el estallido de un auto bomba cargado con 300 kilos de explosivos frente al Edificio de la denominada Asociación Mutual Israelita Argentina - AMIA el principal centro comunitario de la colectividad judía en Argentina. Un atentado en el cual murieron 85 personas y 300 resultaron heridas, solo dos años después que una explosión en la Embajada de Israel en Argentina matara a 29 personas.
Las muertes, heridos y la destrucción del inmueble mutualista, una investigación plagada de interrogantes y una nebulosa que encierra múltiples intereses políticos - que han sido imposible de desentrañar - han generado un cúmulo de hipótesis y la decisión del actual Gobierno argentino de volver a implicar a la ex presidenta Cristina Fernández, ciudadanos iraníes y a la comunidad islámica de Argentina, en una mezcla que deja en evidencia la influencia y presión de Israel y Estados Unidos.
Conducta que muestra la clara estrategia y los deseos de la alianza entre Washington e Israel de demonizar a la nación persa y el islam. Cabe recordar que Irán fue acusado por los lobbies israelíes de haber estado detrás del atentando de AMIA. El año 2013, bajo la Presidencia de Cristina Fernández, los Gobiernos de Argentina e Irán -que ha desmentido desde el inicio cualquier tipo de implicancias en los hechos- firmaron un memorándum de entendimiento para dar luces y esclarecer este caso que se extiende ya por 23 años.
No es casual que los llamados a interrogar al ciudadano Sr. Jorge Yussuf Khalil y la ex Presidenta Cristina Fernández involucren conexiones locales e internacionales destinadas, por una parte, a desviar la atención de los graves problemas políticos, sociales y económicos que sufre la administración Macri, como al mismo tiempo hundir cualquier pretensión de Cristina Fernández de presentarse como alternativa política al macrismo. Ello, junto al papel que cumple el Gobierno derechista argentino como mandadero de los deseos y aspiraciones sionistas contra Irán, Hezbolá y cualquiera que hoy significan el único oponente que le hace frente a la pretendida hegemonía imperialista y sus socios sionistas y wahabitas en Oriente Medio. Y en ese plano Macri es un simple perno en el engranaje Washington-Tel Aviv.
El Juez Federal Claudio Bonadio citó a la ex presidenta Fernández para el día 26 de octubre - 4 días después de las elecciones parlamentarias que se celebran en el país andino - a dar una declaración indagatoria, sobre la causa AMIA, prohibiéndole de paso su salida del país. Se suma al llamado a la ex mandataria, la citación al ex Canciller Héctor Timerman y otros 13 imputados bajo la acusación de encubrimiento de las investigaciones llevadas a cabo para descubrir al culpable del atentado y poner en el centro del debate el famoso memorándum de entendimiento firmado entre Irán y Argentina en agosto del año 2013 y entre cuyos puntos sobresalía la conformación de una Comisión de la Verdad, que estaría compuesta por juristas internacionales para cooperar con la investigación y desmitificar de una vez las acusaciones vertidas contra ciudadanos iraníes.
El mencionado memorándum es un “documento público aprobado por el Congreso argentino con el objetivo de encontrar un puente hacia el esclarecimiento de uno de los hechos más atroces ocurridos en nuestro país, como fue el atentado a la AMIA” según señala la Federación de Entidades Islámicas de la República Argentina – Feira - . Dicho documento nunca entró en vigencia, ni sirvió para que se levantaran las alertas rojas o creara la “Comisión de la verdad” para mejorar la situación de los mismos. Desde luego tampoco se cumplieron ninguna de las sospechas sobre las que el fallecido Juez Fiscal Alberto Nisman fundamentó su denuncia” detalló la Feira.
El caso más preocupante, por las aristas que reviste en la campaña mundial que se lleva a cabo contra el islam – dirigido por la alianza entre Washington y su socio sionista – es la acusación contra Jorge Yussuf Khalil. Ciudadano argentino que ha recibido la amplia solidaridad de la comunidad musulmana argentina y sus organizaciones, especialmente en la ciudad de Buenos Aires y su Conurbano. Yussuf Khalil ha ocupado cargos de dirigente en la comunidad islámica del país sudamericano, además de trabajar en la difusión de la cultura del islam en Radio Annur. Presidente de la Asociación árabe – Argentina islámica y sus anexos: instituto Árabe-Argentino Islámico y el cementerio islámico de la matanza, habiendo sido, asimismo Secretario General de la Mezquita At Tauhid, según comunicado público entregado por la Federación de Entidades Argentino Árabe de la Ciudad de Buenos Aires y Conurbano.
En la información entregada para conocimiento público la Fearab da a conocer que el Sr. Khalil se ha destacado en la dirigencia de la colectividad sirio-libanesa en la ciudad de Buenos Aires. Nacido de una familia musulmana ha dedicado sus esfuerzos en desmitificar y desterrar “falsas creencias, mitos y desinformaciones que sobre la comunidad islámica, algunos medios de comunicación con intereses políticos poco transparentes han tratado de instalar hace años”.
En este sentido Fearab Buenos Aires y Conurbano posee la firme convicción que la citación a indagatoria que pesa sobre Jorge Yussuf Khalil significa el inicio de una manifestación de islamofobia, que mediante el uso irregular del poder judicial, y de la prefabricación de causas judiciales, se pretende iniciar una sistemática persecución hacia la dirigencia musulmana de la República Argentina. Lo dicho anteriormente, de modo alguno significa que esta entidad, no bregue por el esclarecimiento debido de la causa AMIA, al igual que muchas otras que por menos notorias no dejan de ser importantes para el tejido social argentino.
Volver a poner como centro del foco mediático a la AMIA viene como anillo al dedo en esta política de iranofobia e islamofobia que Washington y su aliado sionista han implementado en una calculada y descabellada estrategia de esconder la responsabilidad de estos regímenes en los crímenes contra el pueblo palestino, los intentos de fragmentación y destrucción de los pueblos de Siria e Irak. El sostén otorgado a la Monarquía Saudí en su agresión contra Yemen y Bahréin. La desintegración de Libia y el silencio cómplice ante el genocidio de la comunidad musulmana Rohingya en Myanmar. Que mejor que sortear las críticas internacionales frente a estos crímenes que sindicar a otros como patrocinadores del terrorismo, utilizando para ello toda la maquinaria política, diplomática y comunicacional que posee Estados Unidos y su aliados.
El atentado a la AMIA, sin duda alguna y sin pero que valga requiere ser resuelto, debe encauzar sus indagaciones hacia lo que las primeras pistas y pesquisas que se conocieron como la "conexión local" según determinación de líneas de sondeo llevadas a cabo por el Juez Juan José Galeano, que incorporó tres años después del atentado al fallecido Juez Alberto Nisman. Esa conexión local acusaba a policías y civiles argentinos de haber proporcionado apoyo logístico y operativo, en terreno, para concretar el ataque de julio del año 1994.
También, en ese entonces, una de las teorías mencionaba a miembros de la Embajada de Irán en el atentado, cuestión que jamás ha podido ser probada y que ha significado una tensión permanente entre las administraciones de los gobiernos argentinos y las autoridades de Irán, que ven en ello un volador de luces y sobre muestra de la inoperancia de las investigaciones llevadas a cabo bajo el influjo y lobby de autoridades de Israel. Sobre todo cuando la "conexión local" cayó producto de una serie de irregularidades en el proceso que incluyó el pago, por parte del juez Galeano, de us$400.000 a Carlos Telleldin - empresario y comerciante de autos que habría proporcionado la camioneta Renault Traficc empleada en el atentado - para que testificara en contra de los policías argentinos de esa conexión local.
Teorías que incluso han mencionado al Movimiento de Resistencia Islámica - Hezbolá - en una época donde se pretendía encontrar células islámica y presencia de movimientos en determinadas zonas de Latinoamérica, entre ellas la denominada Triple Fronteras, entre Brasil, Paraguay y Argentina. El año 2006, doce años después del atentado la justicia argentina determinó la nulidad de la causa AMIA y todos los involucrados fueron absueltos, quedando sólo la acusación contra ciudadanos iraníes, cuya investigación no ha sido cerrada y que ha servido de excusa permanente para presentar a la nación persa como patrocinador del terrorismo, ocultando bajo estos ataques permanentes la verdadera responsabilidad de gobiernos como el de Estados Unidos e Israel en la génesis, desarrollo y ampliación del actuar de grupos terroristas takfiri, en los últimos años o grupos como Al Qaeda que hunden su origen en la lucha de Estados Unidos contra la ex Unión Soviética en Afganistán.
La AMIA y sus ramificaciones han servido, para tener como destinatario de ataques, persecución y tergiversación a la comunidad islámica, en la Argentina y el mundo. Ha servido como escenografía de la más abyecta campaña de islamofobia que se tenga memoria en Latinoamérica. Ha sido una red de intrigas tejida por organismos de inteligencia de la propia argentina en conjunción de intereses con el Mossad israelí, Aman y el Shin Bet , quienes se han caracterizado a lo largo de su historia en sembrar caos y destrucción allí donde operan, aún si ello implica sacrificar a quienes dicen proteger.
Un atentado de falsa bandera, como nos tiene acostumbrado la alianza entre el imperialismo y el sionismo y donde el enfrentamiento de los sectores de la ultraderecha israelí, en ese año 1994, signó el marco de acción de esta pugna en una institución mutualista situada a miles de kilómetros del campo de enfrentamiento sionista. Un año después, el 4 de noviembre esa pugna tendría otro signo trágico con el asesinato, a manos de un estudiante ultraderechista israelí, del ex primer Ministro israelí Isaac Rabin.
La AMIA fue uno de los objetivos de batalla entre un Likud deseoso de torpedear los acuerdos de paz que se estaban firmando entre Israel y la Autoridad nacional palestina tras los Acuerdos de Oslo y un laborismo interesado en resolver el tema de los territorios ocupados de la Franja de gaza y la ribera occidental, a sabiendas que Oslo le permitiría, finalmente, seguir manteniendo la hegemonía sionista en la zona. AMIA fue una cortina de humo destinada a ocultar las actividades de los servicios de inteligencia israelíes en cualquier parte del mundo, con el fin de conseguir sus aspiraciones hegemónicas en el levante mediterráneo. Y para ello, culpar a Irán, a Hezbolá, al Islam, sirve en esta tarea miserable.
Hoy, en el último trimestre del año 2017 la alianza entre el imperialismo y su hijo putativo: el sionismo, está más activo que nunca en su objetivo de desestabilizar a los países de Oriente Medio. Seguir en este proceso de cerco contra la revolución iraní. Utilizar a los movimientos terroristas takfirí en esta estrategia desestabilizadora donde la islamofobia e presenta como uno de los ejes principales. Y, para ello, nada mejor que reflotar atentados definidos hace un cuarto de siglo como de falsa bandera, encarcelar a dirigentes de la comunidad musulmana en Argentina y así mostrar como enemigo al Islam. Toda la solidaridad con Jorge Yussuf Khalil que en esta campaña de desprestigio representa la cara visible de la dignidad a diferencia de un Mauricio Macri convertido en instrumento y títere del sionismo.

Pablo Jofré Leal

jueves, octubre 19, 2017

Malta: el asesinato de una periodista y la descomposición capitalista



Un paraíso fiscal para la burguesía europea

El atentado que le costó la vida a la periodista maltesa Daphne Caruana Galizia, volvió a hacer saltar a la arena internacional la profundidad y amplitud de los niveles de corrupción que salieron a la luz con la publicación de los denominados Panama Papers, y que alcanzan a empresarios, funcionarios y políticos de distintos países del mundo, incluido el presidente Mauricio Macri.
La periodista y bloguera –que integraba el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) que reveló los Panama Papers- murió por la explosión de una poderosa y sofisticada bomba, activada desde un celular, que fuera colocada en un auto alquilado por ella. Esas características del atentado colocan en la mira a las fuerzas de seguridad e inteligencia, que son las que pueden acceder a una sofisticación semejante y a la posibilidad de colocar el artefacto en el vehículo en pleno día.
El hijo de la periodista –que tiene su mismo oficio- denunció la "cultura de la impunidad" que existe en ese país y culpó por el crimen al gobierno maltés de Joseph Muscat. “Somos un pueblo en guerra contra el Estado y el crimen organizado, que se han vuelto indistinguibles", añadió.
Días antes de su asesinato, Caruana Galizia había presentado la denuncia de que había recibido amenazas de muerte, según informó el diario maltés Times of Malta. Y, horas antes del atentado, escribió en su blog: "hay delincuentes dondequiera que mires. La situación es desesperada".
Las denuncias de Caruana Galizia sobre el primer ministro, su esposa, el titular de Energía y el jefe de gabinete, quienes fueran imputados por tener cuentas en paraísos fiscales, habían obligado a Muscat a adelantar un año las elecciones que debían realizarse en junio del año próximo para morigerar el impacto de aquellas sobre el resultado de los comicios en los cuales se jugaba su reelección.
Pero también generaron preocupación entre los grandes capitalistas y funcionarios de distintos países europeos que utilizan a la isla como refugio de su dinero negro.
Es que, en las publicaciones que le costaron la vida, Caruana Galizia desnudó no solo los casos de corrupción que alcanzaban a funcionarios del gobierno maltés –incluido el primer ministro Muscat- sino que mostró que la pequeña isla se había convertido, en el seno de la Unión Europea, en un paraíso fiscal para grandes empresas y fortunas privadas.
Por esa razón, resultan cínicas las muestras de condolencia y repudio que ahora recorren a los más diversos estamentos del establishment europeo, metido hasta las rodillas en el pantano de corrupción cuyas aristas comenzaron a descubrirse con la publicación de los Panama Papers.
Los Panama Papers comenzaron a conmocionar al establishment político y la burguesía de muchos países en abril del año último. El primer ministro de Islandia, Sigmundur Gunnlaugsson, se convirtió en el primer funcionario golpeado por la filtración: dimitió solo dos días después de que los documentos mostraran que su mujer era propietaria de una compañía offshore que él no había declarado al entrar en el parlamento.
Unos días después el ministro de Industria, Energía y Turismo de España, José Manuel Soria, fue quien dejó su cargo después de que se descubriera su vinculación con empresas registradas en paraísos fiscales.
Para su autopreservación, la burguesía de distintos países utilizó todos los mecanismos que tenía a mano, entre ellos los judiciales -como sucediera con el rápido sobreseimiento de Macri por su participación en al menos dos sociedades off shore- para que la marea no llegara más lejos. Se trata de preservar un camino de negocios que, cada vez más, alcanza a segmentos mayores del capital.
Es que, a medida del avance de la crisis económica y la descomposición capitalista, la burguesía orienta una parte creciente de sus beneficios ociosos hacia negocios e inversiones en la economía negra, a desarrollar burbujas especulativas o hacia actividades ilegales. Esta descomposición lleva al límite del crimen que, esta vez, otra vez, golpeó a una periodista que con sus denuncias ponía en evidencia la podredumbre de un sistema.

Nelson Marinelli

Xi Jinping anuncia el inicio de una "nueva era" para China



Fue en el inicio del 19° Congreso del Partido Comunista Chino. Anunció más reformas y expansión económica y combatir la corrupción. Xi será "coronado" al nivel de Mao y Deng Xiao Ping.

El presidente de China, Xi Jinping, desplegó este miércoles una visión confiada de su país como una "nación más próspera y con un rol preponderante en el mundo", al destacar la importancia de eliminar la corrupción y reducir la sobrecapacidad de sus industrias, la desigualdad de ingresos y la contaminación.
Fue durante la apertura del 19° Congreso del Partido Comunista, del que se espera que Xi salga "coronado" como una de las figuras fundamentales de la historia china, al nivel de Mao y de Deng Xiao Ping (artífice de la apertura económica china).
Como parte de su discurso Xi se comprometió a desarrollar "un país socialista moderno" para una "nueva era" que según dijo será un orgullo para China y se mantendrá bajo el mismo sistema de gobierno, aunque estará abierto al mundo. Es decir mantener el férreo control político de parte del Partido Comunista pero avanzando en un nivel mayor de apertura económica y "depurando" de las esferas más altas del partido a los sectores ligados a casos resonantes de corrupción, enviando un mensaje al conjunto de la dirección partidaria y aquellos que se enriquecieron de la mano del estado durante las últimas décadas. Cómo parte de esta cruzada está el avance sobre empresas estatales que podrían ser recapitalizadas y llevadas a un esquema de capital mixto (sin resignar la mayoría estatal) para ir hacia una mayor penetración de empresas chinas en sectores de la economía mundial al que aún no llegaron.
Es por esto que aunque en su discurso dejó en claro que no existen planes de una reforma política, Xi insistió en que el desarrollo de China ingresó a una "nueva era", empleando la frase 36 veces en una intervención que duró casi tres horas y media.
"Mediante un largo período de trabajo duro, el socialismo con características chinas ha entrado en una nueva era, esta es una nueva dirección histórica en el desarrollo de nuestro país", declaró el presidente.
El congreso quinquenal, un cónclave que se prolonga por una semana y se realiza mayormente a puertas cerradas, al finalizar se seleccionarán a 205 miembros del Comité central y a los 25 integrantes del Politburo que gobernará a los 1.400 millones de habitantes de China durante los próximos cinco años.
Xi, de 64 años, que ya había sido designado como "núcleo" del Partido, ahora será "coronado" como uno de los principales líderes de la historia junto a Mao y Deng, ganando un peso político determinante para avanzar con reformas sustanciales en el terreno económico.

Reformas económicas

En el frente económico, Xi dijo que China relajará el acceso a los mercados para la inversión extranjera, facilitará el ingreso a su sector de servicios y profundizará las reformas de sus sistemas cambiario y financiero, al tiempo que fortalecerá las empresas estatales. Al mismo tiempo estableció nuevas metas para las próximas tres décadas que incluyen transformar el Ejército en uno de los principales del mundo .
No son pocos los que especulan que la clave del próximo período serán las reformas sobre las empresas estatales. Como se entusiasma Damien Ma, director adjunto del grupo de estudios estadounidense Paulson Institute "Si Xi recibe el mandato político como se espera en el congreso, entonces ojalá que la reforma del sector estatal realmente se lleve a cabo (...) Ha habido rumores en Pekín respecto a que el sector estatal será un objetivo (de reformas) tras el décimonoveno congreso del partido, así que estamos a la espera".
Sobre este punto crucial, aunque aún es una especulación, existe lo que se podría definir como una carrera de velocidades entre los capitales extranjeros deseosos de ingresar a China para formar parte de una hipotética apertura "mixta" de las empresas estatales por un lado, y por el otro la velocidad con que estas empresas puedan expandirse y conquistar nuevos mercados alrededor del mundo que hasta ahora tenían vetados. Algunos dicen que es una situación en las que todos ganan, otros que finalmente y a largo plazo, quién sale victorioso es China.
Un sector más escéptico sobre las reformas afirma que la mayor extensión de la influencia del Partido Comunista generaría dudas sobre su compromiso en expandir el papel del mercado.
El Congreso sesionará una semana antes de elegir a la nueva dirección y "coronar" a Xi Jinping, y los ojos de todos están puestos en las definiciones que tome, que influirán sobre el futuro de la economía y la política mundial.

LID

Cárcel de algoritmos

Otro encierro de las ideas

Ahora resulta, también, que los conceptos con que transitamos las “redes sociales” son, en virtud de los programas sensibles de la w.w.w., unas forma del encierro del cual “no se sale” porque es un encierro, digital, ideológico y comunicacional. Se trata de dispositivos ciber-sensibles capaces de enlazar y “circunscribir” redes o conjuntos de palabras (e imágenes) entre usuarios coincidentes, para crear marejadas de ideas encerradas en sus propios mantos semánticos. No sorprende tratándose de tecnología ideada por la burguesía para comerciar globalmente. E-Comerce le llaman.
“Del latín medieval algorismus, y este epónimo del matemático y filósofo persa al-Jwārizmī ( الخوارزمي ), a su vez llamado así por ser nativo de Corasmia. Compárese guarismo… Conjunto secuencial, definido y finito de reglas para obtener un determinado resultado en la realización de una actividad.” (https://es.wiktionary.org/wiki/algoritmo)
Se fabrican a destajo “trolls”, “fakes” y “bots” en cuanto reducto sea posible manipular sin ser visto. Son una plaga y una calamidad cuya trascendencia sólo comienza a ser vista según genere “inconvenientes por espionaje o por siembra de pruebas falsas luego de quedar, un mensaje, encerrado en cárceles con rejas digitales invisibles.
Con los espejismo democráticos creados por internet, proliferaron argucias y vigilancias y a la información y crearon un caldo de cultivo descomunal infestado por dispositivos de control y represión semántica aplicados sistemáticamente para hacer negocios disfrazados de “política”. Cada día las evidencias se multiplican porque los usuarios reciben “la misma información” a pesar de estar en las más diversas “redes” y porque, más de una vez, los círculos en los que quedan encerrados son puntos “ciegos” para neutralizar “movilizaciones” twitteras. Parece que sólo hablamos entre un “nosotros” creado artificialmente.
Por ejemplo. Hay dispositivos diseñados para analizar nuestra conducta semántica en el contexto de nuestros contactos. Eso lo demuestra fácilmente la publicidad que de inmediato nos inunda cuando escribimos, por ejemplo, un correo electrónico o un mensaje en las redes. La cosa empeora cuando decimos que nos ha “gustado” algo en especial. Una cuenta, una concepto una imagen…entonces los algoritmos se adueñan de nuestros “espacios” virtuales para dejarnos encerrados en lo que ellos consideran el mundo de nuestros “pares”. Todo eso sin consultarnos.
Somos víctimas de publicistas y de servicios de inteligencia sin saber exactamente cuál es cuál, o cómo se diferencian. Con sus algoritmos ellos dan mayor importancia a los conceptos y núcleos que creen fiables y enlazan a webs de espionaje de datos con mentiras, informaciones manipuladas, rumores y calumnias para favorecer (especialmente) la difusión de noticias falsas y la creación de prisiones algorítmicas ideológicas. Imponen su visión del mundo encerrándonos y alejándonos de aquello que cuestiona sus ideas. Es un impacto invisible de la tecnología que fabrica burbujas ideológicas con algoritmos capaces incluso de intervenir contenidos emocionales e hibridarlos con las noticias falsas con otros algoritmos capaces de detectarlas y difundirlas mejor en sectores de usuarios más sensibles a esa fórmula que a su vez han sido encerrados en calabozos digitales a medida con base en el “big data”.
Hay “usuarios” que se han hecho adictos voluntariosos a las noticias no veraces. Con algoritmos se rastrea y se enlaza la proclividad de algunos que ya no necesitan del engaño porque se auto engañan y crean feligresías de la falacia como expresión de un estado alterado de relación con la realidad y como ejemplo de una “cultura” basada en patologías informativas de nuevo género que son mutaciones semióticas en un campo de lucha plagado con infecciones ideológicas muy letales.
Para combatir ese delito de lesa humanidad, nos urgen, por ejemplo, grupos de investigación multidisciplinarios que aborden este problema como un problema de Cultura y Comunicación íntimamente relacionado con problemas de salud mental y saludo pública en general. Habría que revolucionar la producción de los algoritmos para que en lugar de encriptar su origen y sus fecha de creación ayudaran a garantizar la veracidad de una información, su responsabilidad social, sus autores, sus usos y sus intereses de clase con precisión de datos y códigos éticos con diferenciación entre informar y opinar.
Que las máquinas no decidan qué “verdades” debemos conocer ni con qué “círculos” de usuarios debemos ser enclaustrados para que terminemos hablando entre “iguales” bajo la lógica de que somos colectivos de consumidores promedio con modos de pensar “similares”. Porque ese es el negocio tarde o temprano. Para vendernos libros religiosos o “progres”, para vender este o tal tabaco, para un vestuario u otro… para encajarnos un dispositivo ideológico, electoral, dogmático o consumista.
Los algoritmos de mercado (mercadológicos) constituyen una forma de la “inteligencia artificial” diseñados para agilizar las ventas de toda la chatarra burguesa que circula en el “e-comerce” y no solamente el espionaje para la represión física e intelectual. Incluso Google y Facebook han reconocido el uso y el abuso de los algoritmos y ya han ideado lavadoras de conciencia burguesa que se sustentan en una pretendida actitud ética en el manejo de información. Pero siguen espiando y vendiendo la información básica que la dictadura del mercado necesita para vaciar sus bodegas y saturarnos con crédito bancarios hasta la asfixia. Consumismo barnizado veracidad de publicistas.
También el modo de producción tecnológica debe ser escrutado en el contexto de la Guerra Económica que la burguesía ha desatado para dominar las relaciones de producción y todos sus campos emocionales. Necesitamos una revolución cultural que además de combatir la producción, distribución y consumo de informaciones falsas, consolide el derecho social a la Cultura, la Comunicación y la Información emancipadas y emancipadoras. Que habilite a los pueblos a controlar directamente la producción de la tecnología en sus “hardware” y en sus “software”. Revolucionar la producción de los algoritmos para garantizar un proyecto de igualdad e integración hacia una alfabetización mediática capaz de ayudar a desarrollar tecnología soberana y habilidades pertinentes para democratizar la producción de la información. De inmediato.

Fernando Buen Abad Domínguez

Colombia: El mercado de la fe

La visita a Colombia del papa Jorge Mario Vergoglio, alias Francisco, ha sido, aparte de una santificación del terrorismo de Estado, un extraordinario negocio, que dejó, según el propio Juan Manuel Santos, una ganancia de 280 mil millones de pesos (unos 100 millones de dólares). Que en solo cuatro días se haya producido tan fabulosa ganancia amerita que se reflexione sobre un pujante y próspero mercado: el de la fe.

Religión-mercancía

Cuando se cumplen 150 años de la publicación de El Capital de Carlos Marx, es bueno recordar que en esa obra se demuestra que el capitalismo todo lo mercantiliza, es decir, convierte lo existente (sea material o inmaterial) en mercancía, por la que finalmente se debe dar dinero. La religión no ha sido la excepción y hoy en día es una mercancía más, que se compra y se vende en cualquier esquina. Se ha constituido el mercado de la fe, que convierte las creencias de la gente común y corriente en una fuente fabulosa de ganancias, para unos minoritarios sectores de las jerarquías religiosas.
Ese mercado es diverso y en plena expansión, si se considera que en Colombia, cada día se crean tres nuevas iglesias cristianas y evangélicas, que no deben pagar ningún impuesto al fisco colombiano y además se nutren con los diezmos que les depositan sus feligreses, la abrumadora mayoría pobres y humildes. Las altas jerarquías católicas tienen un importante nicho de mercado, en el que venden imágenes religiosas, celebraciones, bendiciones y absoluciones, cobran peaje por entrar a determinados templos e iglesia, organizan viajes de turismo religioso para visitar “lugares santos”…
El Vaticano, un estado teocrático, el poder duro de la jerarquía católica, reglamenta y define las normas de funcionamiento del “libre mercado de la fe” y ha descubierto en los últimos años una lucrativa y nueva fuente de ingresos: la venta de santificaciones. Dado que en su reciente visita el papa Vergoglio beatificó a dos curas colombianos, vale preguntarse cuánto dinero costo tamaño milagro, porque es un verdadero milagro convertir a un criminal, militante confeso del partido conservador, como lo fue el cura Pedro María Ramírez, en un nuevo “beato”, el tercer nivel de la jerarquía católica antes de llegar a la santidad, el máximo peldaño.

La fábrica de los santos

Santificar y beatificar son en la actualidad negocios del Vaticano, entidad que desde comienzos de 2014 fijó unas nuevas tarifas, según lo anunció el Ministerio que se encarga de la santidad. Según el investigador Gianluigi Nuzzi en su libro Vía Crucis ese costo asciende, por lo bajo, a 500 mil euros. Si a esa suma se le agrega el costo del lobby (presión) que debe hacerse a los prelados que estudian los milagros del candidato a santo, el monto total es de 750 mil euros. Aunque, debido al escándalo suscitado al conocerse estas cifras, el Vaticano estipuló nuevas tarifas en el 2017, en las que se calcula que una santificación valdría 16 mil euros, más 1000 euros si hay milagro, esta cifra es de poca confiabilidad, porque una parte considerable de los gastos se destina al lobby, que se efectúa en las primeras fases de la postulación, con el fin de acelerar el tiempo en que se dé la noticia positiva sobre la incorporación de un nuevo miembro al santoral católico.
En el caso de nuestro país, los costos en que incurrió la jerarquía católica se ubican en el primero rango (de 750 mil euros), porque el proceso de beatificación se inició hace años. ¿Cuánto costaron esos dos nuevos beatos y, lo más importante, de dónde provino el dinero? Nunca lo sabremos con exactitud, por el hermetismo de las jerarquías católicas, las cuales aplican a rajatabla el “secreto de la confesión”, pero es evidente que gran parte de ese dinero procede de las contribuciones de los fieles en las misas dominicales, en las ofrendas monetarias y en el pago de contribuciones por bautismos, matrimonios y comprar los sacramentos de la santa fe católica.

El bazar religioso

Cuando se celebra el mundial de futbol, durante un mes se venden hasta las cosas más inverosímiles relacionadas con ese deporte-mercancía, sobresaliendo camisetas y afiches con la cara o el cuerpo de las estrellas del balompié. Y durante ese mes se le inyecta consumo a granel a la gente, aprovechando la borrachera futbolística. Algo similar sucedió durante una semana en Colombia con la visita del papa. Como si fuera una vedette del deporte o de la farándula, antes de un partido o de un concierto, las grandes ciudades, empezando por Bogotá, se paralizaron y se convirtieron en un bazar religioso. Allí se ofrecían camisetas con la imagen del papa, afiches, suvenires, agua bendita y de seguro hasta milagros. Hubo una gran afluencia de turistas nacionales y extranjeros, los hoteles llenaron sus cupos, las aerolíneas y empresas de transporte aumentaron sus viajes y el número de pasajeros transportados. El consumo en los restaurantes aumentó y se disparó la venta de mercancías religiosas en un 50%. Como diría Keynes el papa se convirtió en un “multiplicador” de la economía, al impulsar el consumo en forma encadenada de un sinnúmero de objetos y servicios mercantiles. Ha sido tan embriagador el consumo religioso en días recientes, que los empresarios deben estar rezando para que una visita de estas se repita cada mes, por aquello de mucho circo y poco pan.
Fue una borrachera religiosa, porque para completar durante las 24 horas los canales de TV públicos y privados, y la radio transmitieron en vivo y en directo hasta el último movimiento del papa, lo que indica que la mercancía religiosa aparte de ser un poderoso elemento de alienación es, al mismo tiempo, un lucrativo negocio, del que se benefician empresas capitalistas locales y multinacionales, así como la jerarquía católica y la Embajada del Vaticano (La Nunciatura). Esto es un verdadero soborno mercantil a la fe de los creyentes, porque como decía Jorge Luis Borges: “Yo creo que es mejor pensar que Dios no acepta sobornos”.

Renán Vega Cantor

Publicado en papel en El Colectivo (Medellín), octubre de 2017.