miércoles, febrero 21, 2018

Argentina: masiva movilización contra el ajuste y columna independiente del sindicalismo combativo



El dirigente del sindicato camioneros, Hugo Moyano, denunció el ajuste del gobierno de Macri pero no anunció medidas para enfrentarlo. Los sindicatos combativos y la izquierda participaron con una importante columna independiente.

Miles de trabajadoras y trabajadores se movilizaron este miércoles contra las políticas de ajuste del gobierno de Mauricio Macri. La marcha había sido convocada por el dirigente del sindicato de camioneros, Hugo Moyano, y era apoyada por sectores de la Confederación General de Trabajadores (CGT) y por las distintas alas de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), que representa a los trabajadores públicos.
El sindicalismo combativo, junto a los sectores que hoy están en lucha contra los despidos y los partidos de izquierda participaron de la marcha con una columna independiente exigiendo un plan de lucha serio y un paro general para derrotar los planes de ajuste.
En su discurso, el principal del acto, Moyano denunció el ajuste pero no anunció medidas de lucha para enfrentarlo. Ante una movilización masiva el dirigente camionero también negó tener denuncias de corrupción, de las que los acusa el gobierno. Los dirigentes sindicales kirchneristas como Yasky (trabajadores estatales) o Palazzo (bancarios) reivindicaron a Moyano y no plantearon en sus discursos la necesidad de un paro nacional ni plan de lucha, que fue la exigencia que llevaron la izquierda y el sindicalismo combativo en su columna independiente.
Los oradores del acto fueron Juan Carlos Schmid de Dragado y Balizamiento y triunviro de la conducción en crisis de la CGT (mientras que Daer y Acuña -los otros dos triunviros- estuvieron ausentes, al igual que otra buena parte de la CGT), Hugo Yasky y Pablo Micheli por ambas CTA, Sergio Palazzo dirigente de los bancarios, Estaban Castro de la CTEP (trabajadores de la economía popular), y cerró Hugo Moyano.
De forma independiente de las cúpulas burocráticas de los sindicatos participó un bloque de la izquierda y el sindicalismo combativo, que había sido votado el pasado sábado en el Encuentro Nacional de Trabajadores en Lucha convocado por la asamblea del Hospital Posadas.
De ese encuentro, y este miércoles en la columna, participaron diversas expresiones de lucha en defensa de los puestos de trabajo y contra el ajuste: mineros de Río Turbio, azucareros de La Esperanza, de distintas dependencias estatales, Cresta Roja, Diario Hoy y Pepsico, junto a despedidas y despedidos del mismo Hospital Posadas, así como expresiones del sindicalismo combativo como lo son seccionales opositoras del Suteba (docentes), la Unión Ferroviaria Seccional Haedo, el CICOP y el STS (salud) y Ceramistas de Neuquén. El SUTNA (neumático), que no fue parte del encuentro, este miércoles se movilizó en la columna independiente.
También fueron parte de la columna independiente dirigentes políticos como Nicolás del Caño, Myriam Bregman, Nathalia González Seligra, Romia del Plá, Vilma Ripoll, Christian Castillo y organizaciones como el PTS, el PO, MST y otras.
Este sector fue encabezado por una bandera que decía "Reincorporación de los despedidos. Basta de ajuste. Paro general y plan de lucha".

Los discursos del acto

Sin embargo, los discursos del acto fueron en un sentido contrario a la exigencia llevada por la izquierda y el sindicalismo combativo. La tónica general del acto fue mucha denuncia y ningún anuncio de medidas de lucha para enfrentar el ajuste. En esto coincidieron desde Moyano y Schmid hasta los kirhcneristas Yasky y Palazzo.
El primer orador, el actual triunviro de la CGT, centró su alocución en denunciar la pérdida del poder adquisitivo de trabajadores y jubilados, en rechazar la reforma previsional y el megadecreto de Macri, así como en defender a Moyano.
Por su parte, Sergio Palazzo hizo hincapié en que la "violencia" es robarle a los jubilados, votar una nueva ley laboral, eliminar impuestos a los ricos. También expresó su solidaridad con Moyano y disparó los dardos contra los dirigentes gremiales que decidieron no asistir a la marcha.
A su turno, Pablo Micheli afirmó que la marcha era para que se paren los despidos como los del Posadas, el Inti o el Senasa, para que se detengan la entrega del país y los tarifazos. Fue el único en mencionar la necesidad de un paro nacional, aunque lo hace desde la postura de quien no tiene fuerza para convocarlo. Asimismo, obvió toda crítica a Moyano y silenció el hecho de que las mismas luchas que mencionó no pudieron hacer uso de la palabra.
Esteban Castro de la CTEP habló por los llamados movimientos sociales y centró su discurso en reivindicar al Papa Francisco. También reivindicó haber conseguido la ley de Emergencia Social (sin hacer mención a que para eso firmaron la paz social con Macri)
Hugo Yasky tomó la palabra a continuación, y además de defender a Moyano como perseguido, ubicó en la misma categoría a Roberto Baradel de SUTEBA. Celebró la participación de pequeños y medianos empresarios, en lo que fue un discurso de conciliación de clases, a pesar de que en esas empresas se sufren los más altos índices de precarización laboral y superexplotación. Hizo a su vez una enorme reivindicación del moyanismo (luego de años de oponerse a sus paros bajo los gobiernos de CFK) al decis que Pablo y Hugo "abrieron un camino impensado". En ese camino, al parecer, no incluyó al paro nacional y plan de lucha para enfrentar el ajuste.
El cierre del acto y discurso principal fue, por supuesto, el de Hugo Moyano quien comenzó diciendo que la movilización se había resuelto orgánicamente en la CGT, y negando estar implicado en denuncias de corrupción "por ahora".
Intentando darse mística, recordó haber estado tres veces preso. Sobre los objetivos de la movilización, dijo que la misma era para decirle al Gobierno que "no siga llevando adelante políticas que hambrean a las partes más sensibles de nuestra sociedad", como los jubilados y los trabajadores.
También dedicó pasajes especiales de su alocución a decir que "no venimos a amenazarlos, no somos desestabilizadores", resaltando también que era "una marcha pacífica donde venimos a expresar sentimientos".
Sin embargo, revelando su principal preocupación señaló que "no tengo miedo de ir preso, estoy dispuesto a ir preso si lo dice la Justicia. No tengo miedo que me maten, estoy dispuesto a dar la vida por los trabajadores, lo digo de corazón así que por más que hablen y digan".
De este modo, la demostración de fuerzas intentó ser un mensaje para negociar desde una posición de fuerza sus propios intereses personales, pero se negó una vez más a convocar a un paro nacional y plan de lucha para que triunfen las luchas y derrotar el techo a las paritarias. Nada extraño para quien durante dos años le ofreció paz social a Macri a pesar de un fuerte ajuste, y antes había impulsado su candidatura.

la Izquierda Diario

Mapeo del imperio de Trump: activos y pasivos

El imperio estadounidense se extiende por el mundo; se expande y se contrae, de acuerdo con su capacidad de asegurar activos estratégicos, dispuesto y capaz de aumentar el poder militar y económico para contrarrestar a los adversarios emergentes. El mapa del imperio es una medida abreviada de los vectores, el alcance y la durabilidad del poder y la riqueza global. El mapa del imperio está cambiando, añadiendo y restando activos y pasivos, de acuerdo con los éxitos y retiros de centros de poder nacionales y extranjeros. Si bien el imperio de los EE.UU. se ha dedicado a intensos conflictos en Medio Oriente, el mapa imperial se ha ampliado en otros lugares a menores costos y con mayor éxito.

Ampliando el imperio

El imperio estadounidense ha aumentado sustancialmente su alcance y presencia en varias regiones, especialmente en América Latina. Las adiciones y ampliaciones incluyen Argentina, Brasil, Colombia, México, América Central, Perú y el Caribe.
El activo más importante que rediseña el imperio en América Latina es Argentina. Estados Unidos ha obtenido ventajas militares, económicas y políticas. En el caso de Argentina, los avances políticos y económicos precedieron a la expansión militar. Estados Unidos brindó apoyo ideológico y político para asegurar la elección de su cliente Mauricio Macri. El nuevo presidente argentino transfirió de inmediato $ 5 mil millones de dólares al famoso especulador de buitres de Wall Street, Paul Singer, y procedió a abrir las compuertas para un flujo lucrativo de miles de millones de dólares capital financiero. El presidente Macri luego siguió invitando al Pentágono y Servicios de inteligencia estadounidenses para establecer bases militares, estaciones de espionaje y capacitación a lo largo de sus fronteras. Igualmente importante, Argentina abrazó a los EU directivas diseñadas para derrocar al gobierno de Venezuela, socavando al gobierno nacionalista de Bolivia bajo Evo Morales y seguir una política estadounidense centrada en la integración regional.

Argentina: un cliente sin patrón económico

Si bien Argentina es una adición política y militar útil al imperio estadounidense, carece de acceso al mercado estadounidense, todavía depende de China, y no ha logrado garantizar un acuerdo comercial estratégico con la Unión Europea. Washington ha ampliado su presencia militar con un cliente de una sola pierna.
Colombia y México, estados clientes desde hace mucho tiempo de EE.UU., han brindado trampolines para ampliar la influencia de Estados Unidos en América Central, la región andina y el Caribe. En el caso de Colombia, EE.UU. ha financiado su guerra de exterminio contra los insurgentes antiimperialistas y sus partidarios campesinos y de la clase obrera y aseguró siete bases militares como plataforma de lanzamiento para la desestabilización de Washington contra Venezuela.
México ha servido a una multitud de funciones militares y económicas, desde plataformas de fabricación de miles de millones de dólares para el lavado multimillonario de ganancias del narco a los bancos estadounidenses.
Brasil es la nueva incorporación al imperio con la expulsión y el arresto de líderes del Partido de los Trabajadores. El cambio en el poder político y económico ha aumentado la influencia de Estados Unidos sobre el país más rico en el continente. En resumen, EE.UU. ha ampliado la influencia imperial y el control a través de su adquisición de América Latina. Hay una advertencia: al menos en los casos de Brasil y Argentina, el avance de los Estados Unidos es provisional y está sujeto a reversión, ya que carece de firmeza y fundamentos económicos y políticos.
Si América Latina refleja una ampliación y un aumento de la influencia imperial estadounidense, el resto del mapa global es en su mayoría negativo o, en el mejor de los casos, contradictorio.
La misión de construcción del imperio no ha logrado ganar terreno en el noreste de Asia, Oriente Medio y África del Norte. En Europa, los EE.UU. conservan su influencia, pero parece enfrentar obstáculos para ampliar su presencia. La clave de la ampliación o el declive del imperio gira en torno al desempeño de la economía doméstica de los Estados Unidos.

Declive Imperial: China

La determinación de los Estados Unidos de re-mapear el imperio global es más evidente en Asia. El cambio más notable en las relaciones políticas y económicas de EE.UU. en la región ha tenido lugar con el desplazamiento de China de los EU como la inversión dominante, la construcción de infraestructura comercial y el país prestamista en la región. Por otra parte, China ha aumentado su papel como el principal exportador a los EU, acumulando excedentes de cientos de miles de millones de dólares cada año. En 2017, en el comercio de China el excedente alcanzó $ 375 mil millones de dólares.
Contra el relativo declive económico de los EE.UU., Washington ha compensado con la ampliación del alcance de su presencia marítimo-militar en el mar de China Meridional, y aumentó sus fuerzas aéreas y terrestres en Corea del Sur, Japón, Australia, Filipinas y Guam. En cuanto a cómo reforzar la presencia de su ejército y afectar el 'remapeo' de su presencia imperial, depende de la dinámica de la economía doméstica de los Estados Unidos y su capacidad de conservar su principales clientes militares: Corea del Sur, Japón, Australia y Filipinas.
La evidencia reciente sugiere que Corea del Sur muestra signos de deslizamiento fuera de la órbita económica y militar de los Estados Unidos, Seúl tiene problemas comerciales con el proteccionismo estadounidense y agenda oportunidades para expandir sus vínculos comerciales con China. Igualmente importante, Corea del Sur ha avanzado hacia la reconciliación con Corea del Norte, y ha degradado la escalada militar de Estados Unidos. Como le vaya en Corea del Sur, también le irá al poder militar estadounidense en el norte de Asia.
La estrategia militar de los EE.UU. se basa en mantener y expandir su red de clientes. Sin embargo, sus políticas proteccionistas llevaron al rechazo de acuerdos multilaterales, que erosionan sus lazos económicos y potencian los vínculos militares. A diferencia de América Latina, la reconstrucción del mapa imperial de Estados Unidos ha llevado a la contracción económica y al aislamiento militar en Asia. La Escalada militar de Estados Unidos ha vertido armas letales estratégicas aún más letales en la región, pero no logró intimidar o aislar a China o Corea del Norte.

Re-mapeo del Medio Oriente

Estados Unidos ha gastado varios billones de dólares en las últimas dos décadas en el Medio Oriente, África del Norte y Asia Occidental. La intervención estadounidense de Libia y de Sudán del Sur, Somalia, a través de Siria, Palestina, Irak, Irán y Afganistán ha resultado en enormes costos y avances dudosos. Los resultados son escasos, excepto en términos de sufrimiento. Estados Unidos ha esparcido el caos y la destrucción por Libia y Siria, pero no pudo incorporar la ampliación del imperio. Las guerras de Medio Oriente, iniciadas a instancias de Israel, han recompensado a Tel Aviv con un sentido de invulnerabilidad y sed de más, al tiempo que se multiplica y unifica adversarios.
Los imperios no se amplían de manera efectiva mediante alianzas con tribus armadas, organizaciones sectarias y separatistas. Imperios, con aliados dispares, fracturados y las entidades de autoengrandecimiento no expanden ni fortalecen sus poderes globales.
Estados Unidos libró una guerra contra Libia y perdió la influencia política y los recursos económicos que disfrutó durante el régimen de Gaddafi. Intervino en Somalia, Sudán del Sur y Siria, y ha ganado enclaves de luchas egoístas 'separatistas' y mercenarios subsidiados. Afganistán, la guerra más larga de Estados Unidos en la historia, es un desastre militar absoluto. Después de diecisiete años de guerra y ocupación, los Estados Unidos están encerrados en los enclaves amurallados de la capital, Kabul. Mientras tanto, el régimen títere se alimenta de subsidios mensuales de miles de millones de dólares.
Iraq es una avanzada imperial "compartida", resultado de quince años de intervención militar. Clientes kurdos, señores de la guerra sunitas y sauditas, milicia chiita, cleptócratas de Bagdad y mercenarios contratistas estadounidenses compiten por el control y un mayor pedazo del pillaje. Cada metro cuadrado de terreno disputado le ha costado a los EU cientos de millones de dólares y decenas de bajas.
Irán permanece bajo amenaza permanente, pero conserva su independencia fuera de la órbita de Estados Unidos, Arabia Saudita e Israel. El mapa geopolítico de EE.UU. se ha reducido a una dudosa alianza con Arabia Saudita y sus micro-clientes entre los Emiratos-miniestatales que luchan constantemente entre ellos, así como Israel, el "cliente" ¡que abiertamente se deleita en guiar a su patrón por la nariz!
Comparado con el período anterior al cambio de milenio, el mapa del imperio estadounidense se ha reducido y se enfrenta a una mayor reducción.

El Mapa EE.UU.-OTAN-UE

Rusia ha reducido y desafiado la búsqueda de Estados Unidos de un imperio global unipolar después de la recuperación de su soberanía y crecimiento económico posterior al desastre de la década de 1990. Con el ascenso del presidente Putin, el imperio EE.UU.-UE perdió su cliente más grande y lucrativo y la fuente del saqueo desnudo.
Sin embargo, EE.UU. conserva sus clientes políticos en el Báltico, los Balcanes y los regímenes de Europa Oriental y Central. Sin embargo, estos clientes son ingobernables y a menudo ansiosos por enfrentar a una Rusia con armas nucleares, confiados en que Estados Unidos-OTAN puedan intervenir, a pesar de la probabilidad de ser vaporizado en un Armagedón nuclear.
Los esfuerzos de Washington por recapturar y devolver a Rusia al vasallaje han fracasado. Por frustración, Washington ha recurrido a una creciente serie de fracasos, provocaciones y conflictos entre los EE.UU. y la UE, dentro de EE.UU. entre Trump y los Demócratas; y entre los caudillos que controlan el gabinete de Trump.
Alemania ha mantenido relaciones comerciales lucrativas con Rusia, a pesar de las sanciones de los Estados Unidos, subrayando el declive del poder de Estados Unidos para dictar políticas a la Unión Europea. El Partido Demócrata y la facción ultramilitarista de Clinton permanecen patológicamente nostálgicos para un regreso a la Edad de Oro del Pillaje de 1990 (antes de Putin). La facción de Clinton está obsesionada con la política del revanchismo. Como resultado, ellos vigorosamente lucharon contra la campaña del candidato Donald Trump quien promete seguir un nuevo entendimiento realista con Rusia. La investigación del Rusia-Gate no es simplemente una disputa electoral doméstica liderada por "liberales" histéricos. Lo que está en juego no es nada menos que un profundo conflicto sobre la reconstrucción del mapa global de los Estados Unidos. Trump reconoció y aceptó el resurgimiento de Rusia como una potencia global para ser "contenida", mientras que los demócratas hicieron campaña para revertir la realidad, derrocar a Putin y regresar a las orgías del barón ladrón de los años de Clinton.
Como resultado de este conflicto estratégico continuo, Washington no puede desarrollar una coherente estrategia global, que a su vez ha debilitado aún más la influencia de EE.UU. en la UE, en Europa y en otras partes.
Sin embargo, el intenso ataque Demócrata contra el trumpismo y su inicial política extranjera con respecto a Rusia logró destruir su "pivot to realism” y facilitó el surgimiento de una facción militarista fanática dentro de su gabinete, que han intensificado las políticas anti-Rusia de los demócratas Clinton. En menos de un año, todos los consejeros realistas de Trump y miembros del gabinete han sido purgados y reemplazados por militaristas. Su núcleo duro de confrontación política anti-Rusia se ha convertido en la plataforma para el lanzamiento de una estrategia militar mundial basada en grandes aumentos en el gasto militar, exigiendo que las naciones de la UE aumenten sus presupuestos militares, generándose la oposición a una alianza militar centrada en EU, como lo recientemente propuesto por el presidente francés Emmanuel Macron.
A pesar de que la campaña del presidente Trump promete 'retirarse', EE.UU. ha vuelto a entrar en Afganistán, Irak y Siria a lo grande. El viraje de Trump de la contención y realismo global al “retroceso y agresión” contra Rusia y China no ha podido asegurar una respuesta positiva de los aliados pasados ​​y presentes.
China ha aumentado sus lazos económicos con la UE; Rusia y la UE comparten vínculos comerciales estratégicos de gas y petróleo. A nivel nacional, el presupuesto militar de EE.UU. profundiza el déficit fiscal y amenaza drásticamente el gasto social. Esto crea un escenario de creciente aislamiento estadounidense con su fútil agresión contra un mundo dinámico y cambiante.

Conclusión

La reconstrucción Trump del imperio global ha tenido resultados desiguales, que son mayormente negativos desde un punto de vista estratégico. Las circunstancias que conducen a nuevos clientes en América Latina son significativas, pero han sido contrarrestados por los retiros en Asia, las divisiones en Europa, la incoherente agitación doméstica y estratégica.
Rehacer los imperios globales requiere realismo: el reconocimiento de un nuevo poder, alineaciones, alojamiento con aliados y, sobre todo, estabilidad política interna, equilibrar intereses económicos y compromisos militares.
El viraje clave del realismo hacia una Rusia recuperada a la militarización y la confrontación ha precipitado el colapso de los Estados Unidos como coherencia unificada y líder de un imperio global.
Los EE.UU. aceptan guerras perdedoras prolongadas en regiones periféricas mientras abrazan guerras comerciales destructivas en regiones estratégicas. Presupuestan vastas sumas en actividades productivas mientras empobrecen a los gobiernos estatales y locales a través de una "reforma" impositiva radical que favorece a los oligarcas.
La reconfiguración global ahora implica un imperio volátil e impulsivo impulsado por un Estados Unidos incapaz de tener éxito, mientras que las potencias emergentes están inmersas en el poder regional.
Ya no hay un imperio imperial coherente que controle el destino del globo. Vivimos en un mundo de mapas políticos centrados en poderes regionales y clientes ingobernables, mientras que los más incompetentes y políticos infames en Washington compiten con un Presidente Trump arrogante e ignorante y su régimen fracturado.

James Petras
La Haine y CDAM-Che Guevara
Traducido para La Haine y CDAM-Che Guevara por José Luis Ríos Vera.

Un FSM, vaciado de ideas, pueblos y lucha, se muda a Salvador de Bahía

Desafíos del Foro Social Mundial (FSM)

Durante el último quinquenio ha proliferado el debate –entre movimientistas “puros” (en general aliados a las posiciones de la socialdemocracia europea y la Iglesia católica) y militantes sociales y políticos- sobre el futuro del Foro Social Mundial: ¿Qué relación debe haber entre partidos políticos anticapitalistas y movimientos sociales? ¿Qué vínculos con gobiernos progresistas de la región, qué estrategia ante el llamado de Hugo Chávez a impulsar una Quinta Internacional?

El Foro Social Mundial (FSM) nació en 2001 –hace 17 años- con la voluntad de ser un punto de encuentro de los movimientos sociales contrarios a la globalización neoliberal y constituirse en voz alternativa a las directrices del Foro Económico Mundial de Davos, que sigue reuniendo anualmente a empresarios y líderes políticos del capitalismo actual.
Cuando se anuncia para marzo un nuevo Foro Social Mundial en Salvador (Bahía), que corre el riesgo de pasar inadvertido por los ciudadanos a quienes se quiere conmover y movilizar, pocos parecen asumir que el mundo ha cambiado y el contexto en el que surgió es distinto al de hoy… aunque la lucha sigue siendo la misma.
Lo cierto es que en más de tres lustros, el FSM no estuvo exento de peligros como la rutinización, la oenegización, la cooptación, la burocratización la falta de participación de movimientos sociales reales, la dispersión, el copamiento.
Y hoy estamos transitando la crisis sistémica del capitalismo, con una crisis climática, política, social, alimentaria sin precedentes y a la puerta de la cuarta revolución industrial, es decir el efecto de las nuevas tecnologías en los trabajadores y la economía, así como las noticias falsas (fake news), la posverdad y la inteligencia artificial. De todo esto ni se hablaba en 2 001 en Porto Alegre…
Rita Freire, una de las animadoras del FSM de Salvador indica que esta edición, organizada con poco tiempo, escasos recursos - el apoyo de la Universidad Federal y del Estado de Bahía- y en una situación nacional e internacional compleja, cuenta con la fuerza y entusiasmo de los convocantes con la convicción que dejar de abrir el espacio del FSM a la resistencia, sería abdicar de lo que afirmamos en el 2001 en Porto Alegre. El problema es mayor cuando se cree que lo que faltan son recursos, cuando la real escasez es de ideas.
Si al principio del movimiento antiglobalización dominaban las tesis de “cambiar el mundo sin tomar el poder” de Toni Negri y John Holloway, la acuciante realidad hizo que el escenario del debate político y estratégico cambiara sustancialmente. Recién en 2007, en Belem do Pará se escenificó la primera muestra colectiva de rechazo a la crisis sistémica del capitalismo, destacando la necesidad de una ruptura con el mismo.
Durante el último quinquenio ha proliferado el debate –entre movimientistas “puros” (en general aliados a las posiciones de la socialdemocracia europea y la Iglesia católica) y militantes sociales y políticos- sobre el futuro del Foro Social Mundial: ¿Qué relación debe haber entre partidos políticos anticapitalistas y movimientos sociales? ¿Qué vínculos con gobiernos progresistas de la región, qué estrategia ante el llamado de Hugo Chávez a impulsar una Quinta Internacional?
¿Ha ganado peso e influencia el FSM desde que sus inicios? Seguramente es tiempo de discutir una actualización acorde a los tiempos, totalmente diferentes de cuando dos brasileños pensaron en la necesidad de un foro antiDavos. ¿Y Davos? Ah, al último Davos fueron más jefes de estado y primeros ministros que a la asamblea general de Naciones Unidas…
Es más, aquellos movimientos sociales que llevaron a nuestros presidentes reformistas (de izquierda, revolucionarios, como les quiera llamar) al gobierno, ya no estaban en las calles para defenderlos cuando hizo falta: sus dirigentes fueron cooptados (y burocratizados) para tareas del gobierno y los movimientos desmovilizados.
Lo cierto es que en el Foro Social Mundial ya no se debaten los temas cruciales, quizá porque a nadie se le ha ocurrido ponerlos en una agenda con demasiada inclinación onegeista y europeizante. Y si se discuten, quedará lo tratado entre los presentes, ya que no hay sistema de comunicación con los que no estaban en ese preciso foro.
Tampoco hay forma (ni estructura) de hacer una síntesis entre los paneles que tratan el mismo tema. O sea, los participantes solo acceden a saber que pasó en el panel donde estuvieron: las experiencias, los debates, las acciones no se socializan (o se hacen solo para ese pequeño sector). No sirve a los que luchan en contra de la realidad actual.
Los antes entusiastas y hoy críticos a la organización señalan que la tarea del FSM no es construir alternativas: es un espacio interno de los que participan, que se encuentran con otros igualmente motivados y convencidos, y vuelven a la sociedad más convencidos y más informados sobre lo mismo.
Frente a la crisis los retos se plantean como más urgentes que nunca. La escritora india Arundhaty Roy, ya en la cuarta edición del FSM en Mumbai (India), señaló la necesidad de abandonar discursos pomposos, discusiones intelectuales de café y debates baladíes, y ”centrarnos en blancos reales e infligir daño real”.
Los movimientos sociales internacionales son por ahora incapaces de encontrar una forma de conexión reticular que les permita actuar más conjuntamente y les cuesta mucho fijarse objetivos que vayan en una misma línea.
En inicios del milenio, el primer paso de muchos intelectuales y fuerzas políticas y sociales fue el de definir al enemigo, la globalización, para desde allí posibilitar que todos los que luchaban contra el mismo enemigo pudieran coordinar sus acciones. Pero si bien se logró conformar el movimiento, éste no coordinó luchas a escala mundial, como era de esperar. Se conformó con ser un movimiento de resistencia, no de acción, sin muchas otras formas de lucha más allá de los foros.
Mal nos pese, hoy el FSM es una fierecilla domada (la prensa hegemónica ni siquiera lo menciona), dispersa. La ofensiva ideológica de la globalización sigue, mientras el llamado reformismo latinoamericano continúa discutiendo el tema de la toma de poder.
En buena parte de los movimientos que integran el FSM se ha formado la idea básica de que no puede tratarse de tomar el poder, aun cuando en América Latina quedó demostrado que, con el poder en la mano, mucho se puede lograr para los pueblos. Sin el poder, seguiremos hablando, denunciando, lamentando... en una buena oportunidad para reunirse con los amigos, a veces a expensas de los trabajadores, campesinos, que son quienes aportan para el viaje de los delegados.
Muchas veces se confunde autogestión con desorden, con la falta más elemental de organización. Y con mesas autogestionadas donde solo se exponen las experiencias de cada uno, no se puede hablar de nivel intelectual, de debate, de coordinación para la acción, ni de la línea trazada (o sugerida) por un comité organizador, dotado de los elementos políticos, intelectuales, de primer nivel, como aquellos de los primeros años del FSM.
La fórmula del espacio que crea el debate más adecuado y eficiente en contra de la globalización neoliberal (hoy superada por la cuarta revolución industrial y en medio de la caída del multilateralismo) significa que es posible que a través de la acumulación de todos los sectores de la sociedad civil y de los movimientos sociales, se llegue a crear activistas con una visión holística.
Pero hasta ahora, esto no pasa. Cada organización tiene su tema, y ni siquiera aceptan sumarse en paneles. Esto crea una fragmentación, una pulverización y una falta de acción global, que son negativos, señala uno de los fundadores del FSM.
Hoy las viejas formas democráticas y republicanas son asediadas por populismos derechistas ultranacionalistas, se acentúa el autoritarismo y el proceso destituyente en la medida que los derechos sociales conquistados son conculcados, los dirigentes progresistas y sociales perseguidos, encarcelados y asesinados, crece la migración (incluso entre nuestros países), peligra el agua y la alimentación, crecen la desigualdad y el desempleo, junto a la crisis ecológica.
La agenda del foro de Salvador pareciera diseñada por ONGs europeas (al igual que la que se impuso durante la reunión de la OMC en Buenos Aires, dejando fuera de la discusión, por ejemplo, el acuciante tema del TLC Unión Europea-Mercosur). Ellos, siempre vendiendo espejitos.
La acción de muchas de estas organizaciones de la llamada sociedad civil han servido para imponer, en nombre de la democracia, gobiernos títeres que faciliten el saqueo de sus riquezas nacionales por parte de las empresas trasnacionales del norte, han servido para azuzar conflictos étnicos para garantizar políticas neoneocoloniales en África, y en los últimos años ayudaron a desestabilizar las naciones latinoamericanos que buscan un futuro para sus ciudadanos.
Los reveses del progresismo no suponen la extinción del proceso: sus causas no han cesado y tampoco las indignaciones y expectativas sociales que generan, y mucho menos la urgencia de encontrar soluciones alternativas a la problemática real de nuestra región.
La secretaría del FSM, que antes facilitaba el funcionamiento del Consejo Internacional, fue trasladada de Brasil a Marruecos y, obviamente la relación del Foro con el Estado brasilero se congeló con la entrada del gobierno de facto encabezado por Michel Temer. Para las organizaciones de Bahía, tiene un valor particular el deseo de protagonizar un Foro dedicado a la resistencia, señala Rita Freire, una de las animadoras del FSM de Salvador.
Hay temas de enorme actualidad que deben ser discutidos juntos con los movimientos y organizaciones sociales, como la lucha contra la domesticación mediática corporativa; las estrategias para incidir y cambiar sistemas y políticas de comunicación; la creación y promoción de recursos alternativos, agrega Freire.
Eso obliga a entender los mecanismos de filtro de Internet, ya que la protección de datos personales es absolutamente vulnerable. Se trata de defender principios para garantizar la neutralidad de la red y la privacidad, lo que está siendo demolido desde Estados Unidos en los últimos meses. La cuarta revolución industrial es un debate que va desde los medios populares a los movimientos sindicales en el FSM, dice desde Suiza.
Es necesario dejar de ver al Sur con ojos del Norte. La actividad de las organizaciones sociales no es para mostrar miseria sino para destacar la cooperación, la complementación, la solidaridad, valores difíciles de hallar en la información del Norte. Y ese es un problema ético.
Pero el tema del cambio climático parece no estar entre las prioridades de los organizadores. Como dijo el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, el capitalismo jamás va a ser de color verde, con excepción de los billetes de un dólar estadounidenses. ¿Y el altermundismo?
Estamos en una profunda crisis de gobernabilidad, de derrota cultural y seguimos reeditando un nuevo capítulo de la resistencia que ya lleva más de 525 años. Ya sería hora de pasar de la denunciología a la etapa de construcción de las alternativas unitarias de lucha. Si no, aquello de que otro mundo es posible (y necesario) quedará apenas como un pegadizo slogan más de tiempos mejores.
La idea que el FSM no pueda ganar espacio internacionalmente, seguramente le encantará a los dueños del mundo, los de la cofradía de Davos, a Trump, Orban, los fanáticos del Brexit, Temer, Macri… y siga contando.

Aram Aharonian

Promesas vacías y la muerte es lo que encontraron los eritreos tras dejar Israel



Israel quiere deportar a 40.000 africanos a terceros países. A muchos de los que se habían marchado antes se les negó apoyo y corrieron peligro de morir al huir a Europa.

El grupo de 30 personas solicitantes de asilo se apiña en la parte trasera de varios Toyota mientras atraviesan a toda velocidad el Sáhara. Los pasajeros han pagado miles de dólares a los contrabandistas para salir de Sudán y llegar a Europa, pero el viaje ha sido peligroso y para alguno de ellos mortal. Sin agua para soportar el calor abrasador y sofocante muchos de ellos mueren mientras sus amigos lo contemplan horrorizados. Pero según Kiflom, un eritreo que iba en el grupo, a ninguno de los conductores le importa. “¿Por qué nos iba a importar? Si Dios lo quiere tú también morirás”, le dijo uno de los conductores a Kiflom.
Kiflom fue uno de los pocos supervivientes y finalmente fue a Italia. Pero su viaje empezó cuando dejó Israel en abril de 2016 dentro del denominado programa de “salidas voluntarias”, que lleva a personas africanas no deseadas a terceros países con la promesa de apoyo oficial y de un estatuto oficial de refugiado en el país de destino.
Pero muchas de las miles de personas, sobre todo sudanesas y eritreas, que se fueron [de Israel] entre 2014 y 2016 se encontraron con que sus nuevos anfitriones no eran en absoluto acogedores, que la ayuda prometida no se materializaba y que la única posibilidad de tener una vida mejor era huir a Europa. Para muchas de estas personas también era una sentencia de muerte.
Historias espantosas como estas, que aparecen en el informe de Hotline for Refugees and Migrants [HRM, Línea directa para refugiados y emigrantes], Better a prison in Israel than dying on the way, se están utilizando para advertir a las 40.000 personas africanas y solicitantes de asilo que todavía permanecen en Israel.
Debido a una aceleración draconiana del antiguo programa “voluntario”, en enero se les ofrecieron dos opciones: deportación obligatoria en el plazo de 60 días o prisión indefinida en Israel.
Otro eritreo, Sheshai, está valorando estas opciones en una celda en la cárcel de Holot, en el sur de Israel. Ha vivido ocho años en el país, pero hace cinco meses lo enviaron a Holot. Ahora tiene menos de un mes para decidir su futuro.
“Muchos amigos se han ido de Israel”, declaró a Middle East Eye. “Trataron de llegar a Europa, pero muchas personas murieron en el Sáhara, muchas murieron en Libia y otras más en el Mediterráneo. Nosotros preferimos estar en la cárcel”, dice, aunque describe un cuadro muy siniestro de lo que eso significa. “No tenemos nada, dormimos todo el día. Solo tenemos un teléfono, lo usamos para la conexión a internet. Caminamos alrededor de la cárcel, para quitarnos el estrés”.
Leyenda del gráfico: Un billete al infierno: (1) Se envía a los emigrantes eritreos desde Israel a Uganda o Ruanda con 3.500 dólares y la promesa de obtener el estatuto de refugiado (2) Cuando les niegan el estatuto de refugiados los grupos se trasladan a Sudán del Sur como emigrantes indocumentados (3) Muchos van hacia el norte, a Sudán. Algunos son capturados y deportados a Eritrea (4) Los que escapan van a Libia. El duro viaje mata a muchos. Los supervivientes pagan para viajar en un barco a Europa (5) Más personas se ahogan al cruzar el Mediterráneo. Los supervivientes llegan a su destino y se les concede el estatuto de refugiado. Un sueño que se convierte en pesadilla
Los relatos de la otra parte, la de quienes se han marchado, son casi exclusivamente relatos de confusión, de promesas rotas y a menudo de muerte.
Muchos de estas personas están abandonadas sin apoyo alguno y rápidamente se ponen en camino cruzando las fronteras de un Estado fallido a otro, incluidos Sudán del Sur y Libia, antes de apostarlo todo en un viaje por barco a Europa.
Haile e Isayas, que se fueron con el programa voluntario, dijeron a Hotline for Refugees and Migrants que la ayuda prometida por Israel no se había materializado. Les entregaron 3.500 dólares y billetes para Ruanda, pero a partir de ahí se las tuvieron que arreglar solos. Isayas declaró a HRM: “Israel dice que puedes obtener documentos y recibir asilo, y que tendrás una buena vida, como un sueño”.
Pero al llegar a Kigali, la capital de Ruanda, le confiscaron sus documentos y le llevaron a un “hotel” donde él y otros emigrantes eran vigilados por guardias para asegurarse de que no escapaban. Todas las personas del grupo de Isayas “permanecieron en el hotel unos días antes de pasar clandestinamente a Uganda”.
El dinero de Haile se acabó rápido y lo último que le quedaba lo destinó a pagar a los contrabandistas para cruzar el Mediterráneo. Fue uno de los afortunados: sobrevivió a la travesía, encontró refugio en los Países Bajos donde vive ahora con estatuto de refugiado.

Sin estatuto de refugiado

El tercer país a menudo rompe la promesa de conceder un estatuto de refugiado. Dawit, otra de las personas que se fue voluntariamente, contó a HRM que le habían negado el acceso a la agencia de la ONU para los refugiados, la UNHCR. “Les dijimos que queríamos acudir a la UNHCR, pero nos dijeron 'no, no, no... Si no te vas a otro país te devolveremos al tuyo'”. Como “tenía miedo y se sentía presionado e inseguro”, Dawit fue desde Ruanda a Uganda después de pagar a los contrabandistas con el dinero que le había dado Israel.
Andie Lambe, directora ejecutiva de International Refugee Rights Initiative, ha estudiado la difícil situación de las personas solicitantes de asilo que fueron de Israel a Uganda con el programa de “deportación voluntaria”. Lambe afirmó que muchos fueron llevados a un hotel al llegar, “donde podían permanecer dos o tres noches” antes de que los abandonaran a su suerte. A ninguna de las personas con las que trató Lambe le habían concedido el estatuto de refugiado y muchas le contaron que les habían dicho que “ni se molestaran” en solicitarlo. “Si Israel incluye esa promesa en sus comunicaciones con los deportados potenciales, tiene la responsabilidad de asegurarse de que se cumple”, afirmó.
Muchas de las personas abandonadas a su suerte en Uganda lograron llegar a Sudán del Sur, un país que está al borde de la guerra civil y en medio de una hambruna, y en el que millones de sus ciudadanos se han visto obligados a marcharse. Lambe afirmó que las personas deportadas de Israel estaban ahí como consecuencia directa de no haber conseguido nada del gobierno de Uganda.
Gabriel, una de las personas que fue a Sudán del Sur, contó cómo él y otras personas habían llegado ahí: “No tuvimos agua en todo el camino. No quiero repetirlo, es muy duro. Estuvimos casi tres días en el coche [… ] con cabras y ovejas, nos ocultamos arriba”, trató de explicar el viaje Gabriel. Al llegar a la frontera Gabriel y los demás solicitantes de asilo tuvieron que pagar 2.000 dólares cada uno para poder pasar.
Una vez en la capital, Juba, fue cuando más amenazados por los rebeldes de Sudán de Sur se sintieron los solicitantes de asilo eritreos debido a las relaciones entre el gobierno de este país y Eritrea. Como tenían el temor constante tanto de ser deportados a Eritrea como de que les robaran y encarcelaran durante meses por no tener identificación, los solicitantes de asilo se marcharon hacia el norte, a Sudán.
Sin embargo, muchos fueron atrapados por el gobierno de Sudán, que trabaja con Eritrea para devolver a este país a los solicitantes de asilo, la mayoría de los cuales ha huido del reclutamiento por la fuerza y de por vida en el ejército.
Samson era una de las personas a las que atrapó la policía sudanesa. Después de pagar un soborno a cambio de su libertad descubrió que muchos de sus amigos ya habían sido enviados de vuelta a su país natal. “¿Dónde están ahora? No lo sé, [quizá] mueran en Eritrea”.

El horror de Libia

Para quienes habían escapado lo que venía después era aún peor: Libia.
El viaje a Libia obsesiona a los demandantes de asilo que sobrevivieron a él. “Por la noche vuelve a nuestras cabezas, se repite… Me despierta lo que veo…No quiero recordarlo… Quiero cerrar esa puerta”, dijo a HRM Kiflom, que sobrevivió a la travesía a través del desierto.
Muchos fueron instalados durante meses en almacenes abarrotados de personas. En habitaciones donde había unas 1.500 personas fueron objeto de violaciones, de violencia cotidiana, esclavitud y carecían de agua y comida.
Como en otras prisiones en las que habían estado, había que pagar rescate para salir. “Quienes no tenían dinero estaban más tiempo ahí”. Muchas personas murieron.
Las personas solicitantes de asilo solo podían subir a los barcos en dirección a Italia cuando los contrabandistas encontraban al menos a 500 personas que quisieran ir. Como las barcas iban sobrecargadas se rompían los motores.
“500 personas nos fuimos al mar y solo volvieron unas 100...Éramos 10 personas de Israel en el barco y solo nos salvamos tres, ¿entiendes? Murieron siete personas”, Tesfay, un superviviente, dijo a HRM.
Isayas está agradecido de haber sobrevivido. Ahora vive en Italia. Pero no deja de pensar en quienes murieron. “Pienso en quienes dejaron Israel para tener una vida mejor y no lo lograron”, dijo.
Dror Sadot, portavoz de HRM, declaró a Middle East Eye que estas historias siempre llegarán a quienes esperan ser deportados. “Saben lo que les ocurrió a sus amigos cuando dejaron Ruanda o Uganda, saben que muchos murieron en el camino. Saben que no tienen permiso de trabajo. Oyen las historias, no las desconocen”.
Dror Sadot señaló que muchas de las personas que se quedaron creen que no están mucho tiempo en la cárcel en Israel y que es mejor esperar a que acabe. Sheshai espera que el Tribunal Supremo de Israel eche atrás el plan de gobierno de deportarlos. “Espero que muchas personas en Israel estén con nosotros, con los refugiados”, afirmó.

Tessa Fox
Middle East Eye
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.

El país de Gilligan



El gobierno le soltó finalmente la mano al subsecretario de la Presidencia Valentín Díaz Gilligan, quien renunció a su cargo tras las revelaciones de que ocultó un millón de dólares en la Banca Privada de Andorra, un paraíso fiscal ubicado en los Pirineos, entre España y Francia.
Díaz Gilligan fue funcionario del gobierno porteño y es vocal de River Plate. Se "defendió" argumentando que él era simplemente un testaferro del empresario uruguayo dedicado a la compra-venta de jugadores, Francisco Casal, en problemas con la justicia por evasión de impuestos. La compañía offshore que presidió Gilligan, Line Action, recibía dinero de clubes de fútbol uruguayos.
La salida de Díaz Gilligan se produce en el marco de un deterioro del gobierno, tras la reforma previsional, del escándalo protagonizado por Jorge Triaca y, fundamentalmente, de la creciente combatividad del movimiento obrero.
Díaz Gilligan es un peón, cuyo sacrificio apunta a preservar a otras figuras del gabinete, involucradas en escándalos mayores. Es el caso del ministro de Finanzas, Luis Caputo, quien fue accionista del fondo Noctua –radicado en Islas Caimán– que se benefició con la suscripción del bono a 100 años emitido por su propia cartera. Después de los Panamá Papers y los Paradise Papers, resulta evidente que no se trata de casos "particulares" sino de un verdadero ´gobierno off-shore´.
La prohibición de ocupar cargos políticos a los familiares de los ministros hasta el segundo grado de consanguinidad (hijos, hermanas) tuvo desde siempre un carácter puramente cosmético y distraccionista. Apenas salieron de cargos oficiales 12 personas, una cifra insignificante, ya que las camarillas enquistadas en el gobierno se entrelazan con grupos capitalistas como los Calcaterra –socios de Odebrecht– o los Caputo, mediante las contrataciones de la obra pública, subsidios, tarifazos, información preferencial sobre los movimientos cambiarios o de tasas, etc. El Estado está al servicio de estas camarillas capitalistas, oficiando como comité administrativo de sus negocios.
La corrupción y el trato de camarilla, en definitiva, es inherente al régimen capitalista.

Gustavo Montenegro

martes, febrero 20, 2018

A 170 años del Manifiesto Comunista



El 21 de febrero de 1848, se publicó por primera vez en Londres el Manifiesto Comunista. Escrito por Marx y Engels, fue una de las obras más difundidas y que más influenció el curso de la historia.

Marx y Engels, dos revolucionarios

El Manifiesto Comunista no es solo una gran obra literaria sino un documento teórico, programático y estratégico con el que Marx y Engels se proponían contribuir a armar a la clase obrera que, por aquella época comenzaba a mostrar su ímpetu revolucionario. Para ambos no se trataba solamente de entender la realidad sino también de transformarla de forma revolucionaria.
Cuando escribieron el Manifiesto, Marx y Engels tenían respectivamente 29 y 27 años y estaban exiliados en Bélgica. Dirigían una organización internacional: “La Liga de los Comunistas”. El Manifiesto fue una resolución encomendada por la Liga a los dos jóvenes revolucionarios. Por eso se llama “Manifiesto del Partido Comunista”.
Federico Engels fue el que elaboró el primer borrador del libro, el cual se conoce como Principios del Comunismo. Sin ánimo de comparar, siendo la versión final sin duda la mejor, el primer borrador contiene partes magníficamente planteadas, y por sobre todo dialogadas, que sin quedar en la versión definitiva valen la pena ser leídas.
A fines de 1847, Europa atravesaba una profunda crisis económica que trajo tremendas privaciones y sufrimientos a los trabajadores y campesinos. La situación era insostenible, parecía que todo iba explotar. El temor al “comunismo” era patente entre las clases dominantes. Cuando el Manifiesto dice “un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo”, era una realidad.
Tres días después de su publicación, los obreros de París levantaron barricadas en toda la ciudad, provocando la caída del reinado de la aristocracia financiera de Luis Felipe de Orleáns y la proclamación de la Segunda República. En las semanas siguientes la revolución se extendió por Europa. Los gobiernos reaccionarios eran obligados a dimitir o eran jaqueados por la movilización popular.
El Manifiesto no llegó a influenciar los acontecimientos pero anticipó y explicó la nueva época histórica. El proletariado francés, a pesar de su derrota, mostró por primera vez la irrupción de la clase obrera como sujeto revolucionario.
Marx y Engels intervinieron directamente en estos procesos en territorio alemán siendo perseguidos por el Estado. Marx fue expulsado de Prusia. Engels, con 29 años, se convertiría en dirigente de una de las milicias que lucharían hasta el final en la región del Palatinado. De ahí le quedaría el apodo de “el general” y su interés por los asuntos militares.

La historia como historia de la lucha de clases

Como punto de partida, el Manifiesto plantea una tesis que no solo va a cobrar un gran valor teórico sino que va a marcar la acción de millones de trabajadores en todo el mundo desde aquel entonces: “la historia de la humanidad [cuando alcanza un determinado nivel de desarrollo] es la historia de la lucha de clases”. El concepto de lucha de clases ya estaba presente en historiadores franceses anteriores, en teóricos como Saint Simon. Pero Marx y Engels precisan el concepto para el análisis de la lucha de clases bajo las condiciones específicamente capitalistas, donde los protagonistas fundamentales de esta lucha son la clase obrera y la burguesía, lo que no implica que sean las únicas clases, desde luego. Para los autores del Manifiesto este antagonismo es irreconciliable.
No es entonces el entendimiento entre las clases, la búsqueda del “bienestar común” como proponen todo tipo de reformadores, o determinados valores “eternos”, los que mueven la historia sino el conflicto entre clases con intereses materiales contrapuestos. La teoría de la lucha de clases se opone así a la teoría de la conciliación entre las clases en todas sus variantes.

La explotación como fundamento del sistema capitalista

“La clase de los obreros modernos –dice el Manifiesto- tan solo puede vivir a condición de hallar trabajo y tan solo pueden hallar trabajo a condición de que este acreciente el capital.” Los obreros están “obligados a venderse uno a uno como piezas, son una mercancía como cualquier otro artículo de comercio…”. De esta forma Marx y Engels comenzarán a develar el fundamento del sistema capitalista basado en la explotación de los trabajadores.
Sin embargo, no será sino hasta años después de publicado el Manifiesto que Marx planteará explícitamente que el obrero no se vende a sí mismo (no es él mismo una mercancía), ni tampoco su trabajo (lo que produce) sino que vende su “fuerza de trabajo” (su capacidad de poner en movimiento sus músculos, nervios y cerebro). De esta forma el obrero le vende su fuerza de trabajo al capitalista que la combina con maquinas y materias primas, poniéndola a trabajar, por ejemplo, por una jornada de 8 horas. Con una parte de su trabajo, supongamos 4 horas, el obrero repone lo que el capitalista gasta en su salario. Pero el obrero vendió su trabajo por una jornada completa con lo cual está obligado a seguir trabajando. Estas horas trabajadas por encima de la cantidad necesaria para reponer su salario, Marx las llamó plusvalía. Se trata de tiempo de trabajo que el capitalista roba al trabajador y que constituye la única fuente de ganancias de los capitalistas.

El comunismo: movimiento real y programa

Marx y Engels señalan en el Manifiesto que "Las proposiciones teóricas comunistas no responden a ideas ni a principios descubiertos por ningún redentor de la humanidad; son expresión al contrario de condiciones materiales de una lucha de clases real y vívida, de un movimiento histórico que se está desarrollando a la vista de todos…” Es decir, el comunismo no es sólo una idea sino un “movimiento real” que se expresa en la lucha constante de la clase trabajadora por liberarse de la imposición del trabajo. Desde “robarle” minutos al patrón y a la máquina, desde las luchas históricas por la reducción de la jornada laboral o el control obrero hasta los grandes procesos revolucionarios donde la clase obrera lucha por el poder.
El comunismo también es un programa, un objetivo a conquistar: una sociedad sin clases sociales, sin Estado, sin explotación y sin opresión. Tiene bases materiales profundas en el desarrollo de las fuerzas productivas (maquinarias, organización del trabajo, destreza de los obreros, etc.) bajo el capitalismo. A condición de poner los enormes avances de la ciencia y de la técnica al servicio de las necesidades sociales y no de la ganancia. De esta forma será posible disminuir el tiempo que cada individuo dedica al trabajo y que las personas puedan dedicar sus energías al ocio creativo (la ciencia, el arte y la cultura) y desplegar así todas las capacidades humanas.

Una estrategia conciente

El comunismo es entonces dos cosas: un “movimiento real” que se desarrolla “a la vista de todos”, y un objetivo, el de una nueva sociedad comunista conformada por productores libres asociados. Pero el antagonismo que se expresa en la lucha de la clase trabajadora por liberarse del trabajo como imposición no lleva automáticamente a la conquista del comunismo. Para ello es necesaria una organización política con la estrategia consciente de la revolución social. Un partido revolucionario que luche por el poder de los trabajadores como condición para avanzar hacia el comunismo. Por eso Marx y Engels no se dedicaron a la militancia en general sino a la militancia revolucionaria.
En el siglo XX el papel de la vanguardia comunista será aún más importante. El surgimiento del imperialismo como nueva etapa del capitalismo dio nuevas bases materiales para los sectores conciliadores con la burguesía dentro del movimiento obrero. Surgió una “aristocracia obrera” en los países que oprimían a otras naciones y se desarrolló extendidamente una burocracia. Lenin, dirigente de la Revolución Rusa de 1917, desarrolló esta cuestión planteando la necesidad de conformar partidos revolucionarios de la clase obrera, independientes política y organizativamente de aquellas corrientes reformistas y también de las “centristas” que oscilan entre los reformistas y los revolucionarios.

¿Qué caracteriza a los comunistas?

Para Marx y Engels, los comunistas “no tienen intereses propios que se distingan de los intereses generales del proletariado”. Lo que distingue a los comunistas dentro del “movimiento real”, dice el Manifiesto, es que defienden “los intereses comunes y peculiares de todo el proletariado, independientes de su nacionalidad”; que “mantienen siempre el interés del movimiento enfocado en su conjunto”; que son “prácticamente, la parte más decidida” y “teóricamente, llevan de ventaja a las grandes masas del proletariado su clara visión de las condiciones, los derroteros y los resultados generales a que ha de abocarse el movimiento proletario”.
Es decir, además de su teoría y su programa revolucionario, para Marx y Engels los comunistas se distinguen por su acción, por ser los “más decididos” en la lucha de clases. Estando a la vanguardia de los combates reales y cotidianos los comunistas podemos forjar un partido capaz de conquistar la dirección del “movimiento real” para una estrategia y un programa revolucionario de conquista del poder de los trabajadores como paso indispensable en la lucha por el comunismo.
Por otro lado, un punto fundamental que distingue a los comunistas para el Manifiesto es el internacionalismo, el defender los intereses comunes de la clase obrera “independientemente de su nacionalidad”. Esta concepción tenía bases profundas en Marx y Engels, eran conscientes del carácter mundial de las fuerzas productivas y de la clase obrera misma, que posee intereses comunes por encima de las fronteras y las divisiones que le impone la burguesía. A su vez, sabían que la burguesía cuenta, por esto mismo, con sus propias instituciones al servicio de mantener la opresión de los pueblos.
Marx y Engels participarían en 1864 de la fundación de la Asociación Internacional de Trabajadores, conocida también como la Primera Internacional. Luego en 1889, Engels (Marx ya había fallecido) funda la Segunda Internacional. El siglo XX no haría más que confirmar el planteo del Manifiesto, la importancia del internacionalismo y la imposibilidad de construir “el socialismo en un solo país”.

Matías Maiello

Infomed, entre los sitios web sobre salud más visitados del mundo

El portal cubano está considerado una de las mayores redes digitales sobre el tema de América Latina

Con alrededor de 25 años de desarrollo, el portal cubano Infomed fue relacionado entre los sitios web de salud más visitados del mundo, según un listado publicado por la red social sobre medicina Clinic Cloud.
La propuesta digital de la isla caribeña está entre los entornos más consultados por ser un espacio concebido para el intercambio de información entre profesionales, académicos, investigadores y estudiantes, reveló Clinic Cloud.

Sobre Infomed

Considerada la mayor red de salud de Latinoamérica, Infomed también está entre los cinco sitios más consumidos de y en la nación caribeña, según el rankeador Alexa.
En ese sentido, posee un dominio propio dentro del país, SLD, que le permite ser un portal muy popular en la navegación nacional y a la que más tienen acceso las personas en Cuba, donde aún resulta caro y restringido el servicio de Internet.
Dentro de este tráfico influye que a miles de médicos y trabajadores de la salud cubana, se le asignan cuentas de navegación con limitado acceso a Internet, por lo cual acuden a Infomed para obtener mucha información relacionada con sus respectivas especialidades.
Además, este portal multiservicios ofrece a sus usuarios un servidor de correo electrónico, entre otras prestaciones.
Surgida en 1992, Infomed constituye una red de instituciones y personas vinculadas al sector de la salud en el país, que toda es pública y gratuita para las personas residentes.
El sitio, acreditado como proyecto de Web médicas de calidad, persigue ser una organización líder en el campo de la información de las ciencias relacionadas.
Para ello, especialistas de la salud, de las tecnologías y la información laboran en su conformación digital y generación de contenidos.
Con un diseño estructurado en software libre, el sitio digital ha sido reconocido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, y por la Organización Mundial y Panamericana de Salud.
Es merecedor, asimismo, del Premio Stockholm Challenge en la categoría de Salud

Más del listado mundial

En el listado de Clinic Cloud, que es un servicio de gestión de clínicas en la nube, además de Infomed, aparecen otras páginas en varios idiomas y de diferentes instituciones y centros académicos.
Entre los espacios más consultados está Medline, un proyecto de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, que es la más grande de su tipo en el mundo.
Otros entornos digitales mencionados son el portal Webconsultas, el sitio en inglés WebMd y Efesalud, perteneciente a la multinacional agencia de noticias Efe.
De igual manera, aparece DMedicina, un portal que está avalado por el diario El Mundo.
Integran la elección de igual modo, el sitio web oficial de la Organización Mundial de la Salud, especialmente su sección de Datos y Estadísticas. Se suman en el ranking el sitio Mujer y Salud, los blogs Mejor con salud y Vitónica.

IPS

El libro en Cuba: democratización de la cultura, crítica social y utilización política

Cuba es un referente educativo para el mundo



Luego de cinco jornadas de debate académico sobre los problemas de la educación superior, concluyó en la capital cubana el Congreso Universidad 2018, que contó con la asistencia de más de 2 000 delegados

Cuba se ha convertido en un referente para la educación, en un mundo donde impera la enseñanza de elite, aseveró este viernes José Ramón Saborido Loidi, ministro de Educación Superior, en la última jornada del Congreso Universidad 2018, que durante cinco días sesionó en el Palacio de Convenciones con la presencia de más de 2 000 delegados de 60 países.
El titular del sector declaró a la prensa que los 19 talleres del evento abarcaron los ejes temáticos que desarrolla la enseñanza universitaria en el mundo, y fueron cumplidos los objetivos de la cita, convertida en espacio para importantes reuniones, debates académicos de absoluto carácter científico, y para establecer programas conjuntos de intercambio.
De igual forma, el Congreso reafirmó el reconocimiento a la colaboración que presta Cuba en otros países del mundo, así como a la calidad de su educación, resultado de la voluntad del Estado y el Gobierno, y de políticas públicas que entienden la educación como un bien público y un derecho social, explicó Saborido.
El ministro de Educación Superior dijo que la Mayor de las Antillas trabaja para cumplir con los objetivos de la Agenda 2030, como lo hizo con los objetivos del milenio, al tiempo que insistió en el reto de crear el Espacio Latinoamericano y Caribeño de Educación Superior.
La viceministra primera de Educación Superior, Marta del Carmen Mesa Valenciano, se refirió en las palabras centrales del acto de clausura, que contó con la presencia de Olga Lidia Tapia Iglesias, miembro del secretariado del Comité Central del PCC, al papel de las universidades como instituciones históricas y patrimoniales, comprometidas con el desarrollo sostenible de la humanidad, y responsables de promover la transformación tecnológica a partir de los aportes imprescindibles en las esferas de la producción, difusión y uso del conocimiento.
Asimismo, denunció las injusticias cometidas en contra del pueblo palestino y la agresión imperial contra la República Bolivariana de Venezuela, y llamó a interiorizar desde los programas académicos e investigativos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), garantizando los avances en las esferas económica, social y ambiental.
En la última jornada de Universidad 2018 tuvieron lugar, entre otras actividades, el panel Pensamiento de Fidel Castro y la universidad para el desarrollo sostenible, así como la conferencia Comunicación para el desarrollo sostenible inclusivo. Papel de las universidades, del entrevistador, escritor y analista político Ignacio Ramonet.
Asimismo, se realizó el lanzamiento del 12mo. Congreso Internacional de Educación Superior, a celebrarse del 10 al 14 de febrero del 2020, para dialogar sobre la contribución de los procesos sustantivos universitarios a los ODS, la integración de la agenda 2030 en las estrategias y políticas del sector, entre otros temas.

Granma

La DEA en Misiones, nuevo capítulo de la injerencia militar imperialista en el país



Los acuerdos de Bullrich con la agencia norteamericana. La complicidad de los gobernadores. La cesión de la soberanía nacional.

Patricia Bullrich, luego de su última visita a los Estados Unidos, anunció la creación de una “Task Force”, un grupo especial de tareas, de la DEA (la agencia de la CIA norteamericana encargada del control del narcotráfico) en Misiones, junto a las fuerzas locales y federales. Según Télam, la ministra sostuvo que esta Task Force tendrá “capacidad de intervenir en el Noreste Argentino para evitar el ingreso de estupefacientes al país” (8/2). Según Clarín, el grupo también tendrá capacidad de “controlar el terrorismo” (Clarín, 9/2).
El acuerdo para la instalación de la DEA es el producto de la colaboración del macrismo con el gobierno de la provincia de Misiones. El ministro de Gobierno provincial, Marcelo Pérez, celebró la decisión de Macri y el gobierno norteamericano diciendo que es producto de que el gobernador Hugo Passalacqua es “un mimado” de Macri y reivindicó que la iniciativa partió del gobierno provincial (Misiones Online, 10/2, entrevista en Radio Libertad). Con respecto a las tareas de la DEA, sostuvo que se dedicará a “capacitar” agentes, para justificar el hecho de que no se trata de una base, que requeriría, según el mismo Pérez reconoce, autorización del Congreso.
Sin embargo, preguntado sobre quien estará políticamente a cargo del grupo, el ministro sostuvo que será “una fuerza autónoma” con lo cual reconoció que funcionará bajo control directo del gobierno norteamericano. Sean agentes norteamericanos o argentinos, el control será de la DEA. Se tratará, por lo tanto, de una fuerza de intervención yanqui volcada al control de las fronteras, con capacidad de acción en el terreno. La cesión del control de las fronteras al imperialismo es una entrega de soberanía nacional de gran alcance, además de ser inconstitucional. Lo esencial del acuerdo es secreto. Los términos, atribuciones, el marco legal de la acción de la DEA no se ha dado a conocer. El Ministerio de Seguridad debe hacer públicos los acuerdos secretos firmados para la instalación de la “Task Force”.

El narcotráfico

Si se trata de controlar el narcotráfico en la frontera, Macri debería comenzar por revisar la política de sus gobiernos provinciales aliados. El año pasado, estalló la red de tráfico de marihuana capitaneada por el intendente de Itatí, bajo las narices del radical Ricardo Colombi. En Formosa, varios incidentes pusieron de manifiesto la relación entre funcionarios provinciales y el ingreso de la droga (en 2016, fue descubierto un funcionario en una camioneta del Ministerio de Economía de la provincia transportando 50kg de cocaína, Infobae, 20/2/2016).
El “control de las fronteras” de cuya eficiencia se jacta la DEA ha fracasado en los Estados Unidos, donde se propone construir un muro para frenar el ingreso de los inmigrantes pero los negociados narcos florecen a ambos lados de la frontera, algo que no podría realizarse sin complicidades en el aparato estatal. El dinero del narcotráfico se lava en bancos y casinos que actúan abiertamente. El negocio de la droga está entrelazado con los intereses empresariales y los estados en todos los niveles.

Intervención

En realidad, la presencia de los norteamericanos tiene que ver con el intento de reforzar el control político y la injerencia militar del imperialismo en la zona, de alcance regional. Del lado paraguayo, el gobierno pro imperialista de Horacio Cartes, heredero del golpista Federico Franco, intentó avanzar con un “convenio de colaboración” para la presencia de ingenieros militares norteamericanos en la Hidrovía Paraguay Paraná. La medida en su momento fue cuestionada incluso por el gobierno de Macri y el propio congreso paraguayo. Los antecedentes de Cartes, investigado e incluso infiltrado por la DEA por estar vinculado al narcotráfico y el lavado de dinero, no impidieron, por supuesto, que Estados Unidos aceptara el convenio (ver el cable de la CIA sobre la investigación a Cartes en https://www.wikileaks.org/plusd/cables/10BUENOSAIRES5_a.html). La penetración tiene un alcance regional y, como se ve, no tiene nada que ver con el combate al narcotráfico.
En la Argentina, esta colaboración tampoco se reduce al macrismo. El gobierno de Juan Manuel Urtubey ya tiene sus propios convenios de colaboración con la DEA. Bajo el kirchnerismo, Jorge Capitanich planificó la instalación de bases militares norteamericanas en el Chaco, que fueron desarticuladas por la movilización popular. En Tucumán, la policía del ex gobernador José Alperovich llevó adelante amplios convenios de colaboración con el Mossad (Israel). La policía formada en esa escuela fue un pilar del encubrimiento del secuestro de Marita Verón y el crimen de Paulina Lebbos.
El vínculo de las fuerzas de seguridad y espionaje “nacionales” con los servicios extranjeros es orgánico y fue incluso reforzado bajo el kirchnerismo: el ejemplo más claro fue la colaboración entre la CIA y el fiscal Alberto Nisman, impulsada por los gobiernos kirchneristas hasta la crisis producto del memorándum con Irán. También bajo el kirchnerismo, se instalaron bases chinas sobre la base de acuerdos secretos en la provincia de Neuquen (Infobae, 17/2/2017). Estas bases fueron ratificadas luego por Macri.
Pongamos en pie una campaña contra la instalación de la DEA en Misiones y contra el despliegue militar imperialista en todo el país.

Juan García

Los abusos sexuales de las ONG: mucho más que un escándalo



Las invasiones imperialistas y las denuncias contra Oxfam, Médicos Sin Fronteras y el Comité Internacional de Rescate.

Un conjunto de ONG intervinientes en poblaciones en crisis se hallan envueltas en un nuevo escándalo por abusos sexuales. “El escándalo, cuya onda expansiva no deja de extenderse, empezó la semana pasada, cuando la prensa británica denunció a Oxfam de haber organizado orgías con prostitutas en sus locales y residencias después del terremoto de Haití, que provocó 220.000 muertos y dejó sin techo a 1,5 millones de personas en 2010. Empleados de Oxfam habrían hecho lo mismo en Chad, en 2006, y violaron mujeres en Sudán del Sur” (La Nación, 18/2).
A ello le siguieron las revelaciones contra Médicos Sin Fronteras, que reconoció 24 casos de abuso sexual entre sus filas sólo durante el año 2017; y contra el Comité Internacional de Rescate (cuyo fin declarado es el de rescatar a personas perseguidas por motivos raciales, políticos o religiosos), que admitió 3 de 37 casos denunciados.
Oxfam publicó una carta anunciando la desvinculación de su directora general adjunta, Penny Laurence, ante el riesgo de perder el financiamiento a manos privadas y los anuncios del gobierno británico de que “retirará la financiación a todas las ONG que no cumplan los estándares de comportamiento”. Algunas versiones señalan que el trasfondo de las actuales revelaciones es justamente el objetivo del Ejecutivo inglés de ejecutar tales recortes, en el cuadro de crisis que atraviesa el país (La Voz del Sur, 19/2).

Ocupación y descomposición

El asunto no es novedoso: desde 2002, la ONG "Save the Children" está en alerta, cuando se descubrió que empleados de distintas organizaciones en actividad en Haití, Sudán y Costa de Marfil, obligaban a las mujeres menores de edad a mantener relaciones lésbicas y las filmaban a cambio de raciones de comida o de dinero. Los abusos se producen tanto sobre las víctimas de las catástrofes como sobre trabajadoras de las organizaciones.
Son muestras de la descomposición que atraviesa a tales organizaciones, cuyo supuesto fin era el de administrar los fondos asistenciales de manera “limpia”, por fuera de la manifiesta corrupción de los organismos estatales.
En verdad, las tareas “humanitarias” de Oxfam y compañía van de la mano de la colonización del imperialismo en tales territorios; el caso de Haití es emblemático del entrelazamiento de las ONG con el accionar militar de los Estados imperialistas y de otros Estados serviles –como el de Argentina, que tanto durante el kirchnerismo como bajo el macrismo aportó con tropas locales a la ocupación. En ese cuadro de rapiña, la descomposición es común: “el escándalo sexual de Oxfam en la empobrecida nación caribeña se suma a otros casos que cometieron miembros de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití, Minustah” (CDN, 13/2).
El pueblo argentino conoce de cerca estos comportamientos criminales, comunes al imperialismo y a los Estados que le sirven: los vio con Susana Malcorra, a quien Mauricio Macri mantuvo en el cargo de canciller hasta junio de 2017, cuando ya era conocido que la mujer había encubierto, como funcionaria de la ONU, las violaciones y abusos sexuales de sus tropas “de paz” contra niños y niñas de la República Centroafricana.
La única “salida humanitaria” a la barbarie imperialista es la organización independiente de los trabajadores.

Alvaro y Tomas Epstein

La migración internacional como expresión de la desigualdad y la exclusión global

Difícilmente puede pensarse que el mundo de hoy día se rige por un afán de justicia y los valores del respecto y procuración de una vida digna para todas las personas. Lo que de facto se impone es la idea de la producción de riqueza y su acumulación en pocas manos, a toda costa y sin importar los daños humanos. Ahí está la dramática e innegable elocuencia de decenas de millones de migrantes forzados y refugiados que han sido olvidados.

La migración contemporánea en un mundo estructuralmente excluyente

Con la globalización neoliberal, que se ha extendido por todo el planeta, no sólo se han incrementado los flujos de bienes e información, sino también se han acelerado los procesos de acumulación de dinero y capital, y se ha concretado la integración económica en varias regiones del orbe. La globalización ha traído una dinamización de los intercambios mercantiles, pero, lejos de propiciar que el libre mercado permitiera un amplio proceso de redistribución que trajera un mayor beneficio para la mayoría de la población del planeta, ha dado lugar a una alarmante concentración de la riqueza y a un incremento sustancial de la desigualdad. De acuerdo a uno de los últimos informes de OXFAM, premiar el trabajo y no la riqueza (2018) , una reducida minoría de alrededor del 1% de la población mundial acapara la mitad de la riqueza del planeta y en los últimos años esta tendencia sólo se ha incrementado, acrecentando la inequidad y la abrumadora y abismal brecha entre los niveles de desarrollo y las condiciones de vida entre un reducido grupo de híper billonarios y centenas de millones de personas hundidas en la miseria y que apenas sobreviven. La actual desigualdad es una masiva y rapaz maquinaria de generación de pobreza e injusticia.
No obstante la selectividad de las fronteras, que permiten el paso de mercancías y artículos y un selectivo flujo de personas, las migraciones internacionales –no documentadas y documentadas- han aumentado de manera constante en los últimos lustros. La ONU calcula que hay aproximadamente 258 millones de migrantes y que el ritmo de crecimiento de estos procesos de movilidad humana transfronteriza ha venido acelerándose en los últimos años, incrementándose el número de migrantes en 49% del 2000 a la fecha; los migrantes pasaron de ser el 2.8% de la población mundial en el inicio de la década del 2000 a ser el 3.4% en la actualidad. Además, aproximadamente poco menos del 25% de los casi 25 millones de seres humanos coaccionados a realizar trabajos forzados son migrantes. Así mismo, de acuerdo al informe Conseguir que la migración funcione para todos (2018) de la ONU, si bien los hombres son la mayoría de los migrantes, las mujeres ya representan el 48% de este grupo. Un claro reflejo de la combinación entre exclusión, violencia y migración forzada son los casi 26 millones de personas en busca de refugio y asilo en el mundo hoy día. La migración forzada y el refugio, además, tienen un alto costo de vidas humanas. Según datos del Missing Migrant Project, desde el 2014 a la fecha han muerto más de dos decenas de miles de refugiados y migrantes en diversas latitudes del orbe tratando de llegar a un destino seguro y sin violencia.

La desigualdad y la exclusión como motor de la migración

La migración, contrario a los discursos xenófobos y racistas nacionalistas, genera mucho dinero. De acuerdo a datos de la ONU, los migrantes dejan más beneficios que costos y generan una derrama económica mayor al gasto derivado del uso de los servicios estatales. Además, los migrantes envían a sus familiares sumas de dinero enormes, un reciente informe de la ONU reporta que, en 2017, las remesas enviadas alcanzaron casi 600,000 mil millones de dólares –lo que significó tres veces la ayuda oficial a los países en desarrollo-. Lo que si acontece es que, derivado de políticas migratorias-fronterizas agresivas y de la falta de regulación en los pagos y condiciones de trabajo, los migrantes en los países de destino están expuestos a situaciones laborales precarias, a bajos salarios, explotación y a la ausencia de derechos laborales y humanos.
En este tenor, hay que entender que las migraciones internacionales son producto y resultado de la falta de oportunidades de desarrollo y las adversas condiciones materiales de vida en muchos países del sur global. Frente a Estados nacionales y organismos internacionales incapaces de propiciar entornos de desarrollo humano, los migrantes están condenados a buscar una opción de futuro fuera de sus hogares. De este modo, un mundo estructuralmente desigual e injusto, en términos del control de los procesos de producción-distribución de la riqueza y de la alta acumulación de las ganancias, genera las condiciones para que la migración no sólo se mantenga, sino que aumente, conforme se acreciente la desigualdad y su consecuente impacto en el deterioro de la vida de millones de seres humanos. Así, la migración continuará creciendo mientras: (1) se acentúe la disparidad/asimetría de niveles de vida entre países desarrollados y en vías de desarrollo; (2) continúen los desastres naturales y sus fuertes impactos sobre los países del sur global; (3) permanezcan y se acentúen los conflictos armados y bélicos en diversas regiones del mundo.

Guillermo Castillo Ramírez

Notas / fuentes consultadas

° ONU, (2018), Conseguir que la migración funcione para todos, ONU.
° Missing Migranta Project, https://missingmigrants.iom.int/
° OXFAM, (2018), premiar el trabajo y no la riqueza, OXFAM.

EE.UU. y sus ejercicios “humanitarios” en Panamá



La presencia militar norteamericana en la nación centroamericana genera suspicacia

Las maniobras están en pleno desarrollo y se extenderán hasta junio con la presencia de 415 militares estadounidenses. Los efectivos portarán armas, pero sobre todo gozarán de inmunidad diplomática. De fondo, el rodeo a Venezuela.

Según la Cancillería panameña, las tropas norteamericanas entrenarán a las fuerzas locales. Según la Cancillería panameña, las tropas norteamericanas entrenarán a las fuerzas locales.
En una región cada vez más militarizada, Panamá es un símbolo latente de la injerencia de Estados Unidos. Aunque Washington mira con mucha mayor atención a Venezuela, y pese a que este país no limita con el del canal, reverdecen historias de intervenciones planeadas desde la Casa Blanca. Siete veces invadió EE.UU a la pequeña nación centroamericana. La última fue en 1989. Por eso, cuando la principal potencia mundial pone un pie en su territorio, surgen de inmediato las respuestas negativas. Ahora son contra la llamada operación Nuevos Horizontes. Cuando se creó en 1984 tenía otro nombre: Fuertes caminos. Se trata de maniobras que, depende de quién lo cuente, adquieren dos sentidos. Para el Comando Sur que las dirige se trata de “ejercicios de asistencia humanitaria”. Para la cancillería local “un programa de entrenamiento dirigido a los estamentos de seguridad nacionales”.
Si se colocan en contexto los hechos de Panamá, deben analizarse junto a lo que pasa en otras fronteras vecinas. Sobre todo, a los 2.219 kilómetros de límites que comparten Colombia y Venezuela. También, pero en menor medida, a los que separan a este último país de Brasil y Guyana. Todo tiene que ver con todo y la presencia militar de Estados Unidos lo señala desde las entrañas de su historia. Esta vez el objetivo es el derrocamiento del gobierno de Nicolás Maduro. Le están rodeando la manzana. La visita reciente que hizo por la zona el jefe del Comando Sur de EE.UU, el almirante Kurt Tidd, es más de lo mismo. Se reunió con el vicepresidente colombiano, el general retirado de la Policía, Oscar Naranjo. Pocos días antes, habían conversado en Bogotá el presidente Juan Manuel Santos y el secretario de Estado Rex Tillerson.

Advertising

La ofensiva diplomática de Estados Unidos sobre Latinoamérica está a la vista. Sus resultados también. Desde México a la Argentina, los gobiernos amigos de Washington siguen como rebaño la política de aislamiento de Venezuela. Panamá es un engranaje más de ese movimiento de pinzas. En agosto pasado, cuando lo visitó el vicepresidente norteamericano Mike Pence, les recordó a sus autoridades que EE.UU había sido el primer país del mundo en reconocer su independencia. Y les manifestó su gratitud por cómo habían actuado contra Venezuela: “El presidente Trump y yo estamos sumamente agradecidos por el firme liderazgo del presidente Varela en el repudio al régimen de Maduro. Felicitamos a Panamá, en particular, por haberse sumado a los otros 11 países que firmaron la Declaración de Lima”, dijo en su discurso desde el gran canal que une a los océanos Atlántico y Pacífico.
No llama la atención entonces que Nuevos Horizontes ya esté en pleno desarrollo. Se extenderá hasta junio con la presencia de 415 militares estadounidenses. Los “ejercicios de asistencia humanitaria” como los describió Ramón Malavé, coordinador del Comando Sur en Panamá, fueron redefinidos por el columnista del diario La Estrella de Panamá, Mario Gándasegui (h) como una “invasión silenciosa”. Los efectivos portarán armas, pero sobre todo gozarán de inmunidad diplomática. Una situación que en Panamá la oposición y los movimientos sociales movilizados en la calle la viven como una violación del Tratado de Neutralidad del Canal firmado por los presidentes Omar Torrijos y Jimmy Carter en 1977. El mismo que permitió la devolución del corredor clave a fines de 1999, aunque con prerrogativas determinantes a favor de EE.UU. Un ejemplo: poder intervenir sobre la vía interoceánica a partir del año 2000 si se producían peligros a su seguridad.
Argumentos parecidos había utilizado George Bush padre cuando decidió invadir Panamá el 20 de diciembre de 1989 con una fuerza de 26 mil hombres. El problema era el ex socio político y comercial de Estados Unidos, el narco-dictador Manuel Noriega. Había prestado servicios a la CIA hasta que se retobó. Lo depusieron a costa de miles de víctimas durante el ataque. Se calculan unas 4 mil, según la Asociación de Familiares de los Caídos. El militar fue encarcelado en Miami y condenado a 40 años de prisión por la Justicia de Estados Unidos. Cumplió poco más de la mitad, fue enviado a una cárcel en Francia que también lo reclamaba y finalmente devuelto a Panamá, donde murió el 30 de mayo del año pasado. En los tres países acumuló 25 años en prisión. En 2015, a diferencia de otros militares latinoamericanos formateados en la Escuela de las Américas por EE.UU, pidió perdón por televisión a los panameños y se autodefinió como “un hijo de Dios”.
A poco más de 28 años de la invasión condenada por la ONU, hoy es revisada críticamente por la llamada Comisión 20 de diciembre. Fue aprobada en julio de 2016 por el gobierno. Su mandato expira el 1 de abril de 2019. Su presidente, Juan Planells, es el rector de la Universidad Católica Santa María (USMA) y avanza en un trabajo dificultoso para precisar el número de muertos. En diciembre de 2017 dijo que ya se estaban tomando muestras de ADN a los familiares. Pero los registros oficiales son solo parciales. En el estreno de la película Invasión de 2014, del cineasta panameño Abner Benaim, un trabajador de la morgue dijo que se habían contabilizado unos 800 asesinados hasta que se arrancaron las páginas del registro. La cuenta quedó inconclusa. El film ganó el premio de mejor documental en el festival de Biarritz, Francia, en 2015.
El recuerdo de la invasión y los bombardeos del 89 vuelve con fuerza cuando se concretan operaciones como Nuevos Horizontes. La Embajada de EE.UU le notificó al gobierno panameño sobre el ejercicio el 11 de diciembre de 2017. El gobierno lo aceptó casi un mes después, el 4 de enero de este año. Pero “las tropas norteamericanas entraron a Panamá el 2 de enero, dos días antes que la respuesta de la Cancillería”, escribió el periodista Eliécer Navarro en el diario local Crítica. Parece que estaban apuradas para realizar su tarea humanitaria en las provincias de Darién, Veraguas y Coclé.

Gustavo Veiga
Página/12

El liberalismo oligárquico latinoamericano

En el debate con Andrés Manuel López Obrador, uno de los más conocidos teóricos del liberalismo latinoamericano, Enrique Krauze, protesta por haber sido calificado de conservador. Los liberales latinoamericanos siempre creen que la defensa de las libertades es lo que los define.
Se reivindica la filiación al liberalismo europeo, que fue la ideología de la burguesía ascendente en la lucha en contra el feudalismo. Trasfieren mecánicamente el rol del liberalismo en Europa a América Latina, sin darse cuenta de cómo los marcos históricos de los dos continentes son muy distintos, definiendo naturalezas radicalmente diferentes para el liberalismo.
En América Latina el liberalismo fue la ideología de los modelos primario- exportadores, es decir, de la derecha oligárquica, con su defensa de la apertura de los mercados. Estuvo asociada a los regímenes políticos de derecha, entre ellos las dictaduras militares.
Se opone al Estado, a los liderazgos populares, a sus políticas –tildadas de “populistas”– de distribución de renta, de reconocimiento de los derechos sociales de todos. El liberalismo en América Latina nunca se ha identificado con la defensa de la “libertad”, salvo que consideremos que la “libertad de prensa” de los medios represente ello.
El liberalismo por acá, oponiéndose al Estado, se ha identificado con el mercado, por lo tanto con el gran empresariado y sus políticas económicas liberales y neoliberales. Ha sido siempre de derecha.
La derecha, en Europa, se ha identificado con la defensa del Estado y de la nación. Pero bajo la concepción chovinista, según la cual un Estado es siempre mejor que el otro. No hay dominación externa.
En América Latina es la izquierda la que asume la defensa del Estado y de las cuestiones nacionales, en contra la explotación externa. El liberalismo fue siempre apropiado por la derecha en América Latina.
En la era neoliberal, la conexión entre liberalismo y mercado se ha vuelto estructural. Se ha dado la convergencia entre el liberalismo económico y el liberalismo político. En México, la llegada de los gobiernos del PAN a la presidencia en el 2000 fue saludada como la democratización de México. Claro que, después de los fracasos de los gobiernos de ese partido, los liberales no han hecho ningún balance de sus ilusiones y siguen apoyando candidatos de los partidos tradicionales, para evitar lo que para ellos es el mal más grande: la alternativa de izquierda.
Así en toda América Latina. Fernando Henrique Cardoso, supuestamente socialdemócrata, incorporó a los liberales a su gobierno, para realizar un gobierno neoliberal. En todos lados los liberales se han acomodado a los intereses del mercado, peleando contra el Estado y su capacidad de inducir el desarrollo económico, de garantizar los derechos sociales a la masa siempre postergada de la población, de poner en práctica políticas externas soberanas.
Es que los liberales latinoamericanos confunden combate contra el Estado como combate por las libertades. No se dan cuenta que quien expropia los derechos de la gran mayoría de la población no es el Estado, sino el mercado, que ellos añoran como supuesto espacio de libertad. Libertad del capital, del gran empresariado, que expropia derechos, concentra renta: eso es lo que hace el mercado, frente al Estado mínimo que propugnan los liberales.
Los ricos no necesitan del Estado. Tienen los bancos privados, tienen trasporte privado, tienen educación privada, tienen planes privados de salud. Los que necesitan del Estado son los más frágiles, los más desvalidos, los excluidos, siempre que sea un Estado que deje ser instrumento de los poderosos y de los millonarios.
Los liberales no entienden América Latina, porque no se dan cuenta que vivimos en sociedades capitalistas, en la era neoliberal. Que vivimos en sociedades oprimidas por el imperialismo. Son categorías esenciales – capitalismo, neoliberalismo, imperialismo – que ellos desconocen.
Ahora los liberales se concentran en México, en atacar a la candidatura que puede rescatar a México de las desgracias que los gobiernos neoliberales y el Tratado de Libre Comercio con EEUU han traído para el país. Su pánico es que un gobierno que defienda los intereses de la gran mayoría de la población mexicana, que defienda los intereses nacionales de México, que acerque México a América Latina, triunfe. Pero esa es la esperanza de la mayoría del pueblo mexicano y también de América Latina. Derrotar al neoliberalismo y a la subordinación a EEUU para afirmar un México justo y soberano.

Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).

lunes, febrero 19, 2018

Finlandia: A 100 años de la revolución proletaria ahogada en sangre



La revolución socialista de Octubre en Rusia fue recibida con entusiasmo por los trabajadores y oprimidos de todo el mundo. Y así fue también en la vecina Finlandia, bajo control de Rusia desde 1809 como una provincia más del Imperio zarista, un Imperio que los bolcheviques calificaron como una “prisión de naciones”. Una semana después de la revolución de Octubre (que tuvo lugar en noviembre de acuerdo con el calendario actual), el movimiento obrero finlandés lanzó una huelga general y durante unos días los trabajadores se hicieron con el poder en la mayor parte del país.
La huelga general en Finlandia, del 14 al 19 de noviembre, fue una ponderosa demostración de fuerza de la clase obrera y los sectores más pobres de la sociedad. La burguesía finlandesa, que ya estaba aterrorizada tras la revolución de Octubre, tembló aún más antes estos acontecimientos. Pero la desconvocatoria de la huelga general en el punto álgido de la crisis revolucionaria significó que el gobierno burgués debilitado tuvo margen para recuperarse y preparar su venganza.
La guerra civil finlandesa que se extendió posteriormente, desde finales de enero de 1918 hasta el mes de mayo, fue una matanza de obreros. Las fuerzas contrarrevolucionarias que combatían a los bolcheviques —apoyadas por el imperialismo alemán— enviaron armas y 10.000 soldados a Finlandia. Gracias a este respaldo, la violencia sangrienta que los Blancos desataron durante y después de la guerra civil, solo puede compararse con la masacre de la Comuna de París de 1871.
En 1918 fueron asesinados en Finlandia 30.000 trabajadores, 10.000 de ellos ejecutados en las semanas inmediatas al comienzo de las hostilidades, y cerca de 13.000 murieron en campos de concentración construidos tras la guerra civil. Se estima que 80.000 personas, cerca del 3% de la población del país, fueron encarceladas.
Lo que ocurrió en Finlandia hace 100 años traza una terrible perspectiva de lo que habría ocurrido en Rusia y en el resto de las nuevas repúblicas soviéticas si los ejércitos blancos contrarrevolucionarios y sus aliados imperialistas hubieran vencido en la guerra civil. 100 años después, los dramáticos acontecimientos de Finlandia entre 1917 y 1918 están llenos de lecciones que pueden resumirse en una: la necesidad que tiene la revolución socialista para vencer de contar con un partido y una dirección a la altura de las circunstancias históricas.

Una tradición de lucha

Desde 1809 Finlandia estuvo bajo soberanía rusa, y los primeros años del siglo XX estuvieron marcados por el incremento de la organización y las luchas de la clase trabajadora. En 1899 se fundó el Partido Fines de Trabajadores que cambió su nombre a Partido Socialdemócrata Finlandés (SDP) en 1903. El SDP se convirtió rápidamente en un partido de masas.
La actividad huelguística en la Rusia zarista y en Finlandia se alimentó mutuamente. La Revolución de 1905 se convirtió en el punto de partida de una movilización de masas en Finlandia por la democracia, el derecho de autodeterminación y por profundas reformas sociales. “El 13 de abril de 1905, 11.000 trabajadores de Helsinki marcharon exigiendo el sufragio universal. Fue, hasta ese momento, la mayor manifestación en la historia de Finlandia. El mitin final contó con la presencia de 35.000 personas” (Finland's röda garden, La Guardia roja finlandesa). A finales de octubre y comienzos de noviembre de 1905, los trabajadores finlandeses lanzaron una huelga general para obligar al zar a realizar concesiones. Incluso los sectores más acomodados se unieron aunque las divisiones de clase eran obvias. Fueron los trabajadores finlandeses y los pobres de las áreas rurales los que estuvieron al frente de la lucha por la independencia y la democracia. La burguesía local, los que poseían las fábricas y las tierras, tendía una y otra vez a unirse con el régimen zarista frente al desafío de las masas.
Durante la huelga general y la siguiente oleada huelguística en 1906, los trabajadores fueron forzados a formar sus propias milicias de defensa. La burguesía finlandesa y los grandes terratenientes también se armaron y formaron los llamados Cuerpos de Protección utilizados para atacar con violencia las luchas de los trabajadores, como ocurrió en la Plaza del Mercado de Hakaniemi en Helsinki en el mes de agosto de 1906.
Como resultado de las luchas revolucionarias en Finlandia y Rusia en 1905 y 1906, el régimen zarista se vio obligado a hacer concesiones importantes. Para Finlandia significó que la vieja Dieta (el Parlamento basado en los estados-región) fuera abolida y reemplazada por un nuevo Parlamento de 200 miembros elegidos por sufragio universal tanto por hombres como por mujeres. Finlandia se convirtió en el primer país de Europa donde las mujeres tuvieron derecho a voto y el primer país del mundo donde las mujeres tenían derecho a presentarse a las elecciones. El Parlamento finlandés fue el más democrático de su tiempo.
Los años 1905 y 1906 también supusieron la rápida organización del movimiento obrero y un giro radical hacia la izquierda. Algunos de aquellos que tendrían un papel protagonista en la Revolución Finlandesa de 1917-1918, como O.W. Kuusinen, Kullervo Manner, Edvard Gylling, Yrjö Sirola y otros, se unieron al SDP en 1905.
Las primeras elecciones en 1907 fueron un enorme éxito para el Partido Socialdemócrata Finlandés que, en su congreso el año anterior, dio importantes pasos hacia la izquierda adoptando un programa que unía la lucha social con la lucha por el derecho de autodeterminación. Los socialdemócratas se convirtieron en el partido más grande tras las elecciones, ganando 80 de los 200 escaños en el Parlamento. Con consternación, tanto el zar como la burguesía local tuvieron que respetar los resultados y aceptar que los socialdemócratas y el movimiento obrero había tenido éxito.
El triunfo del SDP también se reflejó en el rápido crecimiento de su militancia. “Para finales de 1906, los trabajadores organizados eran más fuertes que nunca. En 1904, el Partido Socialdemócrata tenía 16.600 miembros y en 1906 más de 85.000.” (Finlands röda garden, La Guardia Roja finlandesa por Carsten Palmær y Raimo Mankinen).
Con relación a su población, el movimiento obrero finlandés aparecía en ese momento como el más potente de todo el mundo. Sin embargo, las reformas democráticas y el incremento del autogobierno que conquistaron las masas con su acción no tendrían un carácter permanente. Cuando la oleada revolucionaria retrocedió, el zarismo fue capaz de nuevo de consolidar su mandato autoritario. El parlamento fue continuamente disuelto y Finlandia fue objeto de varias campañas de “rusificación”. Pero no sólo se aplastaron los derechos democráticos de una nación oprimida. Los deseos de cambios sociales profundos, y particularmente el fin de los arrendamientos forzosos para los aparceros, se frustraron. Hay que subrayar que fue la lucha por los derechos de cientos de miles de aparceros agrícolas, el factor político más importante sobre el que se construyó la socialdemocracia, algo retratado con maestría por Väinö Linna en su trilogía “Bajo la Estrella del Norte”.
En el movimiento obrero finlandés el burocratismo y el parlamentarismo no encontró el mismo sustento que, por ejemplo, entre la socialdemocracia y los sindicatos suecos, que también eran muy fuertes y tenían un enorme peso en la sociedad incluso antes del periodo revolucionario de 1917 y 1918. Había sin embargo parlamentarios y dirigentes sindicales en Finlandia que tendían a distanciarse de las condiciones de su base viéndose así mismos como mediadores en la lucha de clases.
Incluso aunque Finlandia hubiera sido el primer país en introducir el sufragio universal para hombres y mujeres, el Parlamento fue cerrado una y otra vez y la mayor autonomía obtenida solo existió en el papel. El derecho a voto a nivel municipal era aún muy limitado y eso, junto al hecho de que el movimiento obrero finlandés se vio obligado a enfrentarse tanto al zarismo como a los capitalistas y terratenientes locales, significó que las fuertes tradiciones de lucha que emergieron en 1905-1906 se mantuvieron vivas tras el reflujo del movimiento a partir de 1907.

La guerra imperialista y la Revolución de Febrero en Rusia

El comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914 conllevo un incremento de la represión en Finlandia con la prohibición de las huelgas y el envío constante de tropas rusas. Finlandia estaba, en la práctica, bajo la dictadura militar de Rusia.
Los trabajadores fineses, sin embargo, evitaron ser enrolados para la guerra, mientras que los hijos de las clases altas que sirvieron como oficiales en el Ejército Ruso, participaron con entusiasmo de los objetivos del imperialismo ruso. Uno de esos oficiales finlandeses fue Gustaf Mannerheim, quien más tarde se convertiría en comandante de la Guardia Blanca y su principal jefe ejecutor.
Durante los primeros años de guerra, las inversiones en infraestructuras para dificultar la invasión alemana en Finlandia propiciadas por el régimen zarista, dieron lugar a un boom económico y un proceso creciente de industrialización. Pero al tiempo que se producía este auge como efecto de los planes de guerra, había escasez de muchos productos y la inflación no dejaba de dispararse. La falta de suministros en las grandes ciudades dio lugar a una profunda crisis. En 1917 el crecimiento económico inducido por la guerra llegó a su fin y decenas de miles de trabajadores cayeron en el desempleo.
En las elecciones de 1916, el SDP obtuvo una victoria electoral histórica, ganando la mayoría absoluta —103 escaños—; pero pasaría todavía un buen tiempo antes de que el Parlamento, clausurado por el zar, volviera a abrir sus puertas, exactamente hasta el estallido de la Revolución de Febrero de 1917 en Rusia.
A pesar del derrocamiento del zar, la mayoría socialista en el Parlamento fines representaba una amenaza directa tanto para los capitalistas y los grandes terratenientes de Finlandia, como para el Gobierno Provisional ruso formado tras el levantamiento de febrero. Inicialmente este Gobierno fue recibido calurosamente por los trabajadores y campesinos pobres de Finlandia que se unieron entusiasmados a la revuelta de los soldados rusos.
La insurrección en Petrogrado y la formación de sóviets, abrió el camino a una ofensiva de los trabajadores fineses de cara a recuperar todo lo que habían perdido durante los años de guerra y ampliar sus demandas a favor de la jornada de 8 horas y el derecho de sufragio a nivel municipal.
El nuevo Gobierno Provisional de Rusia insistió en la necesidad de formar un ejecutivo de coalición en Finlandia y anunció que el Parlamento se mantendría como una Asamblea no soberana. Los partidos que formaban parte del Gobierno Provisional pretendían conceder a Finlandia una autonomía muy limitada y condicional. En Rusia, sólo los Bolcheviques apoyaron el pleno derecho de Finlandia a su autodeterminación, incluyendo su derecho a formar un Estado independiente. La actitud de aquel gobierno entre las fuerzas burguesas y los socialistas conciliadores (mencheviques y eseristas) de la Gran Rusia, y su voluntad de continuar la guerra, provocó un conflicto creciente con las masas rusas y finlandesas.
La dirección de los Socialdemócratas finlandeses, a pesar de la gran oposición interna al “socialismo ministerial”, aceptó eventualmente entrar en un Gobierno de coalición. El Gobierno que se formó, conocido como el Senado, estaba integrado por un número igual de miembros de los partidos de la burguesía y de los socialdemócratas, pero la burguesía tenía a su lado también al Gobernador General de Rusia que ostentaba un voto de calidad.
A finales de la primavera de 1917 se produjeron huelgas exigiendo la jornada laboral de 8 horas y convenios colectivos, así como huelgas generales locales por el derecho de voto a nivel municipal. Los trabajadores del metal fueron los primeros en salir a la lucha en abril, y desde ese momento decidieron que solo trabajaría 8 horas por día. “Cuando los trabajadores en muchos lugares llevaron a la práctica la jornada laboral de 8 horas, la burguesía no tuvo capacidad para oponerse. El ejército fines había sido disuelto por el zar en 1901 y la odiada policía fue disuelta tras la Revolución de Febrero. La burguesía carecía de una fuerza policial o militar y en Helsinki, por ejemplo, el Ayuntamiento fue forzado a declarar la implementación de la jornada laboral de 8 horas a nivel local”. (Finlands röda garden, La Guardia Roja finlandesa).
La situación se aceleraba también en el campo; aparceros y jornaleros lanzaron una ofensiva para reducir su jornada laboral. A través de huelgas generales locales, los trabajadores obtuvieron representación en las asambleas municipales. Un ministro burgués señaló que no se trataba ya de huelgas normales sino “de una insurrección”, y el periódico burgués ‘Helsingin Sanomat’ escribía aterrorizado que las masas han comenzado “unilateralmente a cambiar sus condiciones”.

La influencia del bolchevismo

Fue una época de desarrollo de la organización y la lucha de los trabajadores. A finales de 1917, el SDP contaba con 120.000 miembros, una cifra increíble, mientras la Federación de Sindicatos finlandeses agrupaba a 160.000 trabajadores. Los nuevos afiliados tendían a estar más a la izquierda, y una impaciente oposición a la voluntad colaboracionista de la dirección comenzó a emerger.
El movimiento obrero y la burguesía estaban enfrentados sobre la clase que debía tomar el poder del Estado tras la caída del zar. No existía policía ni un ejército propio. En las ciudades, las milicias obreras se convirtieron en la nueva fuerza policial y la burguesía retomó apresuradamente la reconstrucción de los Cuerpos de Protección de cara a defender sus privilegios de clase.
La burguesía contaba también con un firme aliado en la Alemania imperialista, que buscaba expandirse hacia el este y tomar el control de Finlandia como parte de su guerra contra Rusia. Por supuesto, el imperialismo alemán intento culminar sus planes de conquista utilizando las aspiraciones del pueblo de Finlandia por lograr su independencia nacional. Obviamente la ayuda prometida por Alemania tenía como fin reforzar sus propios objetivos imperialistas, pero la burguesía finlandesa estaba satisfecha del apoyo militar que podrían obtener del Káiser alemán para construir una fuerza militar y utilizarla contra los trabajadores finlandeses.
Junto a los envíos de nuevas armas y el apoyo con el que Alemania contribuiría, hay que tener en cuenta también que algunos años antes el batallón militar finlandés especializado en labores policiales y de vigilancia había sido formado y entrenado en Alemania, y había luchado del lado del Kaiser en la guerra contra Rusia. Cerca de 1.000 hombres de este batallón, tras haber purgado a todos aquellos sospechosos de simpatías de izquierdas, fueron enviados de vuelta a Finlandia a comienzos de 1918 uniéndose al movimiento contrarrevolucionario del Ejército Blanco.
Al tiempo que la crisis revolucionaria llegaba a su punto álgido en Finlandia, la influencia de los bolcheviques crecía en Rusia y entre los soldados rusos en Finlandia, quienes, no sin razón, eran conocidos como el “flanco rojo” de la Revolución Rusa.
A la conferencia de la socialdemócrata finlandesa, en junio de 1917, asistieron bolcheviques y mencheviques. Los bolcheviques fueron representados por Alexandra Kollontai quien “a petición de Lenin apoyó la demanda en favor de la inmediata independencia de Finlandia, al tiempo que criticaba al Gobierno Provisional Ruso por oprimir a las naciones y pueblos más débiles. Su discurso fue recibido con entusiasmo por parte de muchos delegados. La menchevique Lydia Cederbaum, se encontró con mucho menos entusiasmo cuando señaló en su intevención que la cuestión de la independencia de Finlandia debería ser resuelta por la futura Asamblea Constituyente Rusa”. (Tobias Berglund y Niclas Sennerteg “Finska inbördeskriget”, La Guerra Civil Finlandesa).
En la misma conferencia se acordó de que el SDP debía unirse al movimiento de Zimmerwald que, tras el colapso de la Internacional Socialista al comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914, había levantado la bandera del internacionalismo socialista contra la guerra.

Las Jornadas de Julio y el “Acta de Poder”

Las Jornadas de Julio en Rusia, que fueron precedidas por una nueva ofensiva de guerra devastadora por parte del Gobierno de Kerensky, no fueron, igual que no lo fue la Revolución de Octubre, “un golpe de Estado”; al contrario, mostraron que los bolcheviques tenían el apoyo mayoritario entre los trabajadores de Petrogrado y otras ciudades, así como la mayoría en los sóviets de soldados rusos que había en Finlandia. Pero los bolcheviques sabían que esto no era suficiente para que los oprimidos pudieran conquistar y mantener el poder. Era necesario también ganar el apoyo de las masas campesinas, así como de todos aquellos que aún apoyaban a los mencheviques y los socialrevolucionarios.
Trotsky escribe al respecto de las Jornadas de Julio en su Historia de la Revolución Rusa: “Los trabajadores y soldados bajo el liderazgo de los bolcheviques habrían conquistado el poder, pero solo para preparar el subsiguiente naufragio de la revolución. La cuestión del poder a escala nacional aún no se habría decidido, como en febrero, por una victoria en Petrogrado.”
Describir las Jornadas de Julio como “un golpe de estado fallido” es un vergonzoso crimen contra la verdad y contra la historia, y solo sirve como excusa para justificar la represión que el Gobierno Provisional de Kerensky inició contra los bolcheviques y los trabajadores en Rusia y Finlandia. El Gobierno de Kerensky, un gobierno de mencheviques y socialrevolucionarios, arrestó a Trotsky y a otros dirigentes bolcheviques. Lenin se vio forzado a pasar a la clandestinidad. Con la ayuda de la prensa burguesa, se lanzó una campaña de calumnias contra los bolcheviques [acusados de ser agentes de Alemania] con la intención de evitar la revolución socialista.
Las Jornadas de Julio y la represión contra los bolcheviques también causó una impresión inmediata respecto al desarrollo de los acontecimientos en Finlandia.
En julio, la mayoría del parlamento votó a favor de la llamada “Acta de Poder”, una declaración de soberanía que daba el poder al Parlamento finlandés en todos los aspectos excepto en política exterior y defensa. Al mismo tiempo, el Parlamento decidió introducir una ley regulando la jornada laboral de 8 horas y el derecho de sufragio a nivel municipal. Pero el Gobierno Provisional de Rusia rechazó completamente dicha declaración de soberanía, mostrando de nuevo una actitud hostil hacia la plena autodeterminación nacional de Finlandia.
Este Gobierno Provisional, que la burguesía y sus historiadores describen como “democrático”, pretendía responder al “Acta de Poder” introduciendo una dictadura militar en Finlandia. Nuevas tropas fueron enviadas a la capital Helsinki y otras localidades para reemplazar a aquellas consideradas por el Gobierno de Kerensky como “irrecuperables” y bajo la influencia de los bolcheviques. Pero incluso estos soldados apoyarían pronto a los bolcheviques, y no pudieron convertirse en instrumentos de represión tal y como Kerensky esperaba.
La burguesía finlandesa trabajó en todo momento junto al Gobierno de Kerensky. Fue a petición de la clase capitalista finlandesa que el Gobierno Provisional disolvió el Parlamento y anunció elecciones en octubre, decisión respaldada por el Gobernador General Stahovich y el ‘Senado’, que también rechazó el “Acta de Poder”, la introducción de la jornada laboral de 8 horas y el sufragio universal en las elecciones municipales. “Ahora finalmente podemos poner fin a las intrigas socialistas de los bolcheviques”, afirmó KJ Ståhlberg, líder del futuro partido burgués Joven Partido Fines. Ståhlberg se convertiría más tarde en el primer presidente del país tras la Guerra Civil.
El “Acta de Poder” recibió un enorme apoyo en Finlandia. Una imagen del entusiasmo que despertó se muestra en el 2º Volumen del libro de Väinö Linna's, “Under the North Star” (Bajo la Estrella del Norte): “Había llegado la liberación. Se celebraban mítines todo el tiempo. Se lanzaban hurras y se coreaban consignas ¡Viva la ley de la jornada laboral de 8 horas! o ¡larga vida al sufragio municipal! Pero la consigna más coreada estaba reservada al ‘Acta de Poder’: ¡Larga vida al ‘Acta de Poder’! ¡Ahora somos todos emperadores!”
Pero después de que la burguesía finlandesa y el Gobierno Provisional se aliaran para oponerse al “Acta de Poder” y a la democracia, se celebraron numerosos mítines donde el orador comenzaba así: “Camaradas, una vez más debo informar que de nuevo hemos sido engañados. Los senadores burgueses, junto al Gobernador-General, han promulgado el manifiesto de disolución del Parlamento. De nuevo, el pueblo de Finlandia ha sido testigo de cómo sus señores han vendido su país para defender su derecho a mantenernos como sus esclavos”.
La mayoría socialdemócrata en el Parlamento, sin embargo, rechazó subordinarse a los dictados del Gobierno Provisional y la burguesía. Ningún socialdemócrata participó en el gobierno títere basado en el ‘Senado’ que se formó tras la disolución del Parlamento y que sirvió como Gobierno de transición hasta las elecciones de octubre. Estas elecciones fueron anunciadas de cara a acabar con la mayoría socialdemócrata y para dar al frente único formado por la burguesía una oportunidad para movilizarse y agrupar fuerzas.
Durante el otoño, la situación se volvió más tensa en todos los frentes. El racionamiento de comida se incrementó y la lucha sobre qué clase debería formar la base del nuevo Estado se convirtió en el aspecto central. En 1917 estallaron cerca de 500 huelgas y de estas duras batallas resurgieron de nuevo las milicias obreras, especialmente en las áreas industrializadas del sur de Finlandia.
Los Cuerpos de Protección de la burguesía se convirtieron en fuerzas policiales al servicio de los terratenientes y los capitalistas y, cuando fue necesario, atacaron las huelgas. Esto ya ocurrió en 1906-1907 y de nuevo se repetía en julio de 1917 cuando terratenientes armados abrieron fuego contra unos huelguistas.
Algunas veces los Cuerpos de Protección se hacían pasar por brigadas de bomberos o “fuerzas del orden”. Pero a pesar del nombre, se convirtieron en la espina dorsal del ejército contrarrevolucionario. Inicialmente las milicias burguesas eran mayores en número respecto a las milicias obreras. Con la formación de 100 Cuerpos de Protección, entre agosto y septiembre de 1917, estos órganos armados de la contrarrevolución se extendieron a dos tercios de los municipios del país.
En las elecciones de octubre los socialdemócratas perdieron su mayoría absoluta a pesar de obtener 60.000 votos más que en 1916. El SDP, que tras la disolución del Parlamente declaró las elecciones ilegales pero que aún así participó en las mismas, tuvo que enfrentarse al hecho de que muchos trabajadores y campesinos pobres empezaban a pensar que no merecía la pena votar; que se requería algo más que escaños parlamentarios para lograr la liberación social y nacional.
Como indica Víctor Serge en su libro El Año Uno de la Revolución Rusa: “Al tiempo que el proletariado fines apenas se resignaba ante la derrota electoral, la burguesía por lo menos se mantenía satisfecha con una precaria ‘victoria’. Muchas cuestiones solo podían resolverse por la vía extraparlamentaria. La propia burguesía desde hacía tiempo se preparaba para esta salida, llevando adelante preparativos para la guerra civil. Era el momento decisivo que el Partido Socialdemócrata Finlandés, formado 20 años antes a imagen y semejanza de la socialdemocracia alemana, había esperado evitar.”
El nuevo Parlamento y el Gobierno-Senado burgués no pretendían resolver los angustiosos problemas sociales; se centraban en intentar consolidar un poder estatal burgués. Esto, en consecuencia, llevó inevitablemente a una agudización de la crisis revolucionaria y a una escalada de ataques de la burguesía contra los trabajadores y sus organizaciones.

Radicalización hacia la izquierda: la huelga general

Las elecciones fueron seguidas por una agudización de la lucha de clases y un proceso de radicalización: tanto la sociedad como el movimiento obrero giraron hacia la izquierda. En octubre, los trabajadores comenzaron seriamente a formar milicias obreras para responder al creciente número de Cuerpos de Protección y también frente al surgimiento y formación del Ejército Blanco. Pero este proceso no se dio de forma coordinada y no fue parte de un movimiento político consciente que preparase la lucha revolucionaria por el poder.
Que la burguesía se disponía en el otoño de 1917 a ahogar al movimiento obrero en sangre, se ve en el hecho de que los capitalistas estaban dispuestos a financiar masivamente el programa de rearme de los Cuerpos de Protección.
El 3 de octubre, en una reunión llevada a cabo entre los principales capitalistas y banqueros en Helsinki y el futuro Estado Mayor del Ejército Blanco, se planteó que el país solo podía ser “rescatado” por medio de la violencia armada. Los grandes financieros aseguraron inmediatamente un préstamo de cara a conseguir armas que el Gobierno prometió devolver mediante impuestos tan pronto vencieran a la clase trabajadora. Ese mismo mes, armas de Alemania llegaron a las fuerzas contrarrevolucionarias.
La Revolución de Octubre de 1917 impulsó rápidamente al movimiento obrero finlandés hacia la izquierda, principalmente entre sus bases, e incluso entre una parte de su dirección que vio la revolución de Octubre como el ejemplo que debía seguirse de forma inmediata, planteándose iniciar la lucha por el poder.
El ala derecha de los socialdemócratas y el siempre vacilante ‘centro’ se oponían a la insurrección revolucionaria con la excusa de que no era el momento o alegando que “no podemos vencer”, algo completamente falso. En noviembre de 1917, la intención de llevar adelante el programa relativamente modesto de los socialdemócratas, que adoptó el nombre de “Nosotros exigimos”, y que planteaba una serie de reformas sociales impulsadas por los trabajadores con su acción (la imposición de la jornada laboral de 8 horas, los derechos de sufragio a nivel municipal, medidas que hicieran frente a la carestía de comida, o que los Cuerpos de Protección burgueses fueran desarmados), sólo podía materializarse con la toma revolucionaria del poder.
La influencia de la Revolución de Octubre se reflejó también en la dirección de los Sindicatos. En el Comité Central Revolucionario de Trabajadores que formaron, uno de cada tres miembros del mismo apoyó tomar el poder, y el Congreso sindical llamó a hacer la revolución si el Parlamento no aceptaba el programa “Nosotros exigimos”. Pero finalmente la huelga general que acordó la dirección sindical no tenía el objetivo de luchar por el poder, sino que se limitó a una demostración de fuerza. Esto terminó convirtiéndose en una desastrosa decisión que dividió al movimiento obrero, incluso aunque la izquierda del movimiento no se planteara desafiar a la derecha y al centro. Como resultado, este falso esfuerzo por mantener la unidad permitió que el sector que se oponía a la revolución socialista marcara el tono.
La huelga general impulsada por el Congreso sindical y el SDP quedó reducida a una muestra de fuerza en lugar de una lucha revolucionaria por el poder. Durante dicha huelga general, que comenzó el 14 de octubre por acuerdo del Congreso sindical, los trabajadores tomaron el control de gran parte de Finlandia. En ese momento la contrarrevolución no había conseguido aún consolidar su superioridad militar. La burguesía estaba paralizada y confundida, y los Cuerpos de Protección podían haber sido desarmados.
Durante la huelga general, el Parlamento y el ‘Senado’ compitieron por introducir la jornada laboral de 8 horas y el sufragio universal municipal, e incluso llevaron adelante su propia “Acta de Poder”. Una táctica de cara a romper con la movilización hacia la huelga general que sin embargo fracasó. La huelga general fue un enorme éxito e incluso los dirigentes se vieron contagiados por el ambiente revolucionario.
La exigencia de que los trabajadores debían tomar el poder fue discutida en el Comité Central Revolucionario el 16 de noviembre. Ganó por mayoría en un primer momento, pero tras las presiones de la derecha, fue rechazada en una nueva votación por un solo voto. Unos pocos días después, la misma asamblea, con una precaria mayoría, voto por finalizar la huelga.
La huelga general finalizó después de que una mayoría del partido hubiera rechazado formar un nuevo Gobierno de los trabajadores sobre la base de los comités de huelga y del control obrero que se había comenzado a establecer a nivel local. Los trabajadores tenían el poder, pero las decisiones de sus dirigentes significaron que la burguesía tuvo tiempo para recuperarse y armarse en un momento decisivo en el que la amenaza de guerra civil estaba ya en el orden del día.
En aquellas circunstancias se extendió una fuerte crítica sobre el hecho de que la huelga general hubiera sido desconvocada antes de que realmente hubiera comenzado, y de que los dirigentes se estaban retirando cuando las condiciones para una ruptura revolucionaria con el orden capitalista estaban en su momento más maduro. Los dirigentes “dieron la orden de retirarse en el momento en que los trabajadores parecían estar al borde de la victoria”, escribieron algunos trabajadores críticos en Turku muy acertadamente.
Incluso los historiadores burgueses se han visto obligados a admitir esto: “La huelga fue un éxito y adquirió el carácter de una revolución, incluso aunque no hubiera ningún liderazgo que empujara en esta dirección. En muchos lugares los comités de huelga tomaron el poder, principalmente talleres de trabajo y centros industriales, y el poder de las milicias obreras se incrementó. La oposición paralizada y sin fuerza iba por detrás de los acontecimientos. El objetivo de los dirigentes socialistas moderados, a través de la huelga, era desviar la atención de la gente respecto a la revolución y crear una situación donde se dieran las condiciones para impulsar ciertas reformas. Sin embargo esta estrategia fracasó perdiendo la dirección del partido el control sobre las masas”. (Finlandia 1917-20, Volumen 1).
El éxito de la huelga atemorizó al ala de derechas del movimiento obrero, que rápidamente quiso finalizarla y sobretodo encontrar un camino para volver a la vía parlamentaria y de colaboración con la burguesía. Desgraciadamente no había una dirección alternativa que pudiera completar la urgente tarea de consolidar el poder que los trabajadores habían conquistador tras cinco días de huelga general.
“¡La huelga general ha acabado, la revolución continúa!” Con esa consigna la huelga fue desconvocada y de cara a dar la impresión al menos de que estaban preparados para continuar la lucha, los dirigentes sindicales y socialdemócratas prometieron trabajar para formar un Gobierno rojo en el parlamento. Un Gobierno rojo conformado con el parlamento burgués como base era una ilusión. Esta consigna contenía además la esperanza del ala de derechas de los socialdemócratas de que podrían formar una nueva coalición de gobierno con los representantes políticos de la clase dominante.
Pero la burguesía no tenía interés alguno en cooperar con el ala de derechas de los socialdemócratas, ya que consideraban que no podrían mantener bajo control a los trabajadores y particularmente a sus milicias armadas. La burguesía utilizó su mayoría parlamentaria para hacer avanzar la contrarrevolución, formar el Ejército Blanco y consolidar un Gobierno-‘Senado’, bajo el liderazgo del Primer Ministro P.E. Svinhuvfud, cada vez más autoritario, algo incluso reconocido por la historiografía oficial.

Contrarrevolución

Ante la ausencia de una alternativa revolucionaria, como los bolcheviques en Rusia, se asfaltó el camino para una derrota sangrienta de la clase trabajadora durante la guerra civil de 1918.
Antes, y atemorizados tanto por la huelga general como por la Revolución de Octubre, el ‘Senado’ burgués anunció la independencia de Finlandia a comienzos de diciembre, oficialmente el 6 de diciembre. Los socialdemócratas votaron contra la declaración de independencia de la burguesía y presentaron su propia declaración que incluía también el reconocimiento del Gobierno soviético. La burguesía se opuso a esta declaración ya que asumieron que dicho reconocimiento sería luego difícil echarlo atrás.
Fue la lucha de los trabajadores y la Revolución de Octubre lo que permitió que finalmente Finlandia obtuviera su independencia. Cuando el Gobierno finlandés solicitó formalmente la independencia a finales de diciembre, fue aceptada inmediatamente por el Gobierno soviético el 31 de diciembre de 1917.
Tras estos acontecimientos la cuenta atrás para la Guerra civil comenzó. El movimiento obrero, aunque no formalmente, estaba dividido. El ala revolucionaria [pro bolchevique] tenía un fuerte apoyo en las grandes ciudades y especialmente entre las Guardias Rojas, cuyo control había perdido ya la dirección socialdemócrata.
Pero tras la huelga general la clase dominante tuvo el tiempo necesario para, primero de forma clandestina y luego ya abiertamente, prepararse para una guerra de clases. A mediados de enero de 1918 el Senado bonapartista le dio el poder a Mannerheim, a quién se dio plenos poderes para “restaurar el orden”.
Lo que ocurrió a partir de aquí lo desarrollaremos en futuros artículos. Pero la ruptura revolucionaria del movimiento obrero en Finlandia, a pesar del incremento tanto de la opresión nacional como de la brutal opresión de clase, es una auténtica fuente de inspiración y un poderoso ejemplo de la fuerza de la lucha colectiva.
Cuando Finlandia celebra en la actualidad oficialmente los 100 años del 6 de diciembre, de la independencia, no celebra la lucha de los trabajadores o la Revolución de Octubre, sino que homenajea al Gobierno burgués y a la clase dominante responsables de uno de los mayores crímenes de la historia: la masacre de 30.000 trabajadores en 1918. Esto no debe ser nunca olvidado.
La lucha actual por el socialismo y la defensa de la memoria y las luchas de las generaciones anteriores deben ser honradas y mantenidas vivas. Solo a través de la toma del poder por parte de los trabajadores y los oprimidos, como vimos en el Octubre ruso hace 100 años, puede liberar al mundo de toda clase de violencia, explotación y opresión.

Per Olsson, Rattvisepartiet Socialisterna (CIT • Suecia)