sábado, agosto 20, 2011

La manifestación laica de Madrid: un buen comienzo


Si no me equivoco, la masiva manifestación laica del miércoles 17 de agosto en Madrid es la primera que tiene lugar por estos lares. De haber existido una izquierda crítica, se habrían hecho todas las veces que fuesen necesarias, entre otras cosas porque la Iglesia –constantiniana, o sea estatal-, nunca ha perdido ocasión de manifestarse desde el púlpito o desde las pancartas contra los valores de la laicidad. “Afortunadamente”, ahora “sólo” lo hace contra el aborto cuando no hace tanto lo hacía contra el divorcio, y el tema del aborto solo podía plantearse desde la más absoluta ilegalidad. No fueron pocos los médicos o enfermeros que acabaron en las mazmorras por ayudar a mujeres desesperadas en casos como los descritos en la soberbia película de Mike Leigh, El secreto de Vera Lake, que junto con Un asunto de mujeres, de Claude Chabrol, son seguramente las mejores sobre la cuestión…
Esta manifestación viene a representar una suerte de “hasta aquí hemos llegado”, una respuesta tardía porque la izquierda institucional ha renunciado a todo menos a sus cargos. Los motivos son conocidos, y en las actividades que siguen correspondiendo tanta o más importancia que los laicos y ateos ha de tener la participación de los cristianismos de base, también un poco perdido en la descomposición de dicha izquierda arrodillada ante el altar y el trono. De hecho, debería de ser la gente cristiana de obras la más interesada en desarrollar un polo de rechazo a esa Iglesia de Rouco Varela y de la COPE por cuanto no solo no representa los valores que parece predicar, es que los ofende y los niega.
No fue hasta el tardofranquismo que desde la Iglesia surgieron las primeras voces de rechazo al la Iglesia de Trento. El historial de “nuestra” Iglesia es la historia de una infamia continuada, por no decir infinita. Una Iglesia en la que había que buscar las voces de la autenticidad en los reductos más comunes, en la gente que sabía que obra son amores, y que practicaba el amor y la solidaridad con los humillados y ofendidos mientras que desde el altar se le predicaba resignación y sumisión. Los casos de autoridades y clérigos que dieron la espalda a las prebendas ya los privilegios, son tan excepción como lo fue Bartolomé de la Casas en la destrucción de las India, aunque como se pude ver en los fastos del V Centenario, el Vaticano lo utilizó como si los hubiera representado más que los actuaron al servicio del poder. En los tiempos que sigue hasta el final de las colonias (1898), las voces que denunciaron la esclavitud se encuentran fuera de la Iglesia, en algunos liberales como Blanco White que tuvo que exiliarse. Cada día aparecen más pruebas de que al lado de Franco, Nerón fue un ángel bendito, un alma cándida…
Se habla de cristianismo, pero yo creo que habría que hacerlo de cristianismos. Entre Benedicto y Casaldàliga hay un abismo tan enorme como el que se para la vida de la muerte. Hay un cristianismo de oropel, preocupado ante todo por la bendición de sus privilegios, por adornarse de una beatitud que le puede permitir cualquier cosa. Recuero que en los días del golpe de Pinochet, cuando a su señora le preguntaron sobre todo aquello, respondió: “Lo importante es creer en Dios”. En nombre de dios (y de la Patria) se han perpetrado los mayores crímenes contra la humanidad. Pero la Iglesia no mide por sus obras, por lo que cada uno hace, mide por sus intereses. Lo importante no es que Berlusconi sea un sátrapa, lo que importa es que su gobierno contribuye a aumentar los poderes de la Iglesia.
Estas cosas pueden parecer muy elementales, y cuando se explican, no suelen darse respuestas. El cristianismo del de Nazareth, el de Asís o el de tantos y tantas que encuentran en este legado el motivo de dar más que de recibir, son minorías para nada representativas que pueden ser excluidas desde el momento en que moleste a las autoridades. Todo hemos vivido experiencias de este tipo, sobre todo los que nos hemos educado en la fe antigua. Se cree hasta que los hechos te ayudan a percatarte que, al igual que el singular Diógenes trataba de encontrar un hombre con una antorcha a la luz del día, es más que probable que entre esa multitud que entonaban sus cantos emocionados a los pies de un personaje con una historial en el que la bondad y la fraternidad aparecen muy lejanos, no hubieren apenas unos pocos cristianos capaces de devolver bien por mal. Y sin embargo…
En todo esto hay una motivación central por supuesto: el matrimonio entere los grandes intereses creados y la Iglesia. No es de extrañar que entre los personajes que han preparado este viaje nos encontremos con algunos de los amos del mundo como el banquero Botín o el convergente Duran Lleída, verdaderos tiburones capitalistas, no siempre claramente identificados como puede ser el caso del segundo que entre misa y misa hace su proclama electoral diciendo que hay que acabar con la cultura del subsidio para imponer…la del trabajo, lo que en buen cristiano significa que después de defender a capa y espada una política económica que ha producido más paro que nunca, ahora también se quieren quedar con lo le queda del Estado social. No hay que decir que estos señores aprecian en todo lo que vale y significa una visita animada por más de millón de jóvenes bien vestidos, bien alimentados y con buenos colegios, que no parecen saber nada de injusticias, de hambres, de pederastas, de negocios espúreos, de distorsión al Estado. De jóvenes preocupados en mostrar la fuerza, la potencia de la Iglesia, de jóvenes que lloran porque todavía siguen mamando una fibra conservadora, y de otros capaces de lo peor como el “templario” que trataba de atentar contra los “maricones”….
Cierto es que todo esto no se puede comprender sin echar mano a la historia, una historia que se desarrolló en el seno de un Imperio, el romano, que acabó decayendo pero cuya herencia cultural pervivió por encima de cualquier otra. Tendremos que hablar de todo esto porque, está claro, la manifestación del miércoles solamente puede ser un comienzo. Un buen comienzo…

Pepe Gutiérrez-Álvarez

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