jueves, diciembre 06, 2012

Diario El Mundo, prensa masiva en los ’70



Entrevistamos a Marcelo Maggio, comunicador social, docente, ex integrante de la agencia ANRed, quien publicó hace algunos días “DIARIO EL MUNDO. PRT-ERP: Prensa masiva para una política de masas” , investigación que aborda la experiencia político-comunicacional con perspectivas de masividad del PRT-ERP a principios de los años 70’. “El imaginario social podría sospechar que una organización que planteaba la lucha armada tenía a lo militar como lo superior. Sin embargo, uno escarbando se da cuenta de que las tareas de propaganda y la prensa ocupaban un lugar muy importante”, señala Maggio con respecto al lugar que el PRT le asignaba a esa tarea.

Por ANRED - C (redaccion@anred.org)

En un bar del barrio porteño de Villa Crespo ANRed se reunió con Marcelo Maggio para charlar sobre el lanzamiento de su investigación, que aborda un tema bastante desconocido o sobre el cual nunca se echó demasiada luz: la experiencia que encaró allá por el año 1973 el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) – muy conocido a partir de las siglas de su frente militar, el ERP - con la publicación del diario El Mundo como la puesta en práctica de una experiencia política-comunicacional con perpectivas de masividad.
ANRed: Sabemos que el libro surgió de una tesis final de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA pero, ¿cómo surge la idea de amplificar esa tesis?
Marcelo Maggio: La idea siempre fue hacer un material de difusión y no sólo una tesis que quedara guardada. Siempre fue encarada desde la perspectiva de aprovechar la instancia de la academia para aportar a la militancia y a los medios de comunicación, desde los saberes específicos de las ciencias sociales. Intentamos recuperar también herramientas teóricas que fueron abandonadas por todo el exterminio que hubo y por toda la corriente cultural posmoderna que se impone en las universidades. Entonces, se trató en todo momento ver de qué manera unir la militancia y el conocimiento en ciencias sociales. Y desde ahí, publicarlo.
La iniciativa surge cuando estábamos en ANRed con la intención de impulsar y participar en un periódico con intenciones de masividad. Comenzamos a manejar información sobre El Mundo y Noticias , que eran diarios masivos, y me parecía interesante investigar qué características tenían esos periódicos en función de comprender esa zona conflictiva que es prensa de izquierda y masividad. No podés comparar un momento histórico con el otro, pero sin embargo se puede aprender de todas las experiencias de militancia.
ANRed: ¿Cómo encaraste el laburo de investigación? ¿Fue fácil o difícil dar con la fuentes que den testimonio de esa experiencia?
M.Maggio: Sobre las fuentes creo que hay que rescatar que hay mucha gente que mantiene su coherencia y que sabe que guarda en su memoria muchas cosas que puede brindar para que otros nos tomemos el trabajo de hacer la reconstrucción y pensar.
En algunos casos fue difícil dar con las personas, y otros -muy pocos- no quisieron dar su testimonio para no quedar relacionados con la guerrilla o con la izquierda. Pero en general podés ver cómo los setentistas se brindan con generosidad y recuerdan hechos muy dolorosos.
ANRed: ¿Qué lugar descubriste que ocupaba la prensa en su estrategia general?
M. Maggio: Lo que me sorprendió es que a priori el imaginario social podría sospechar que una organización que planteaba la lucha armada tenía a lo militar como lo superior. Sin embargo, escarbando te das cuenta que las tareas de propaganda y de prensa ocupaban un lugar muy importante. En presupuesto, en recursos y en cantidad de personas abocadas. Sin embargo en el libro trato de mostrar las contradicciones y que esas contradicciones aportaron al colapso del proyecto, y digo aportaron porque obviamente que las condiciones históricas son las determinantes. Pero, teniendo en cuenta esas contradicciones, uno descubre que la prensa para el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores) ocupaba un lugar central.
Cuando digo prensa me refiero a lo que es la prensa partidaria y también a la prensa de masas. En el terrino legal no sólo tenían el diario El Mundo, también estuvo la revista Nuevo Hombre, o las revistas Posición y Patria Nueva en Córdoba. A eso sumale todo lo estrictamente partidario (infinidad de boletines fabriles; la cantidad de materiales que circulaban por células partidarias; las imprentas que montaban en cada regional; las revistas El Combatiente y Estrella Roja). Es decir, todo un trabajo meticuloso en todo lo que tuviera que ver con la comunicació, lo que en términos leninistas se denomina “la propaganda”.
Pero si vos te preguntás por el lugar específico del diario en la estrategia política tenés que tener en cuenta una herramienta legal que desarrollaron y a la que denominaron FAS (Frente Antiimperialista por el Socialismo) . El diario formaba parte de ese “frente legal” que tenía distintas herramientas para pensar la política de masas. El FAS implicaba la política de masas más tradicional, pensada como partido político legal, con alianzas amplias, con comités de base en los barrios. En el FAS confluían desde radicales simpatizantes con ideas revolucionarias, como Hipólito Solari Hirigoyen, el peronismo de base, grupos de izquierda de los más diversos tipos hasta organizaciones armadas.
Entonces, el FAS era como el marco de alianzas, un espacio para hacer política y esas alianzas determinan el nivel de amplitud que vos podías tener con tu prensa. La vocación entonces del FAS era la de constituirse como un frente antiimperialista que nucleara a toda la izquierda, esa era su vocación. Desde el FAS se quería nuclear a los intelectuales para que escribieran para el periódico, dando una orientación e incluso un lugar en la dirección del diario. Es decir que el FAS tenía una pata dentro del periódico, estaban articulados.
ANRed: ¿Cómo manejaba El Mundo a nivel estético el tema de las noticias, las tapas, y demás cuestiones periodísticas?
M.Maggio: Ellos tenían la intención de hacer un diario popular, donde se pudiera explorar el uso de los elementos de lo que era la prensa popular en Argentina en esa época. Lo que fue Crónica, Crítica, incluso el primer diario El Mundo, del cual tomó su nombre y compró la marca, que tenía su sello original que era que exploraba todo lo que era la fotografía. El diario El Mundo de la primera etapa era un diario ilustrado de la mañana. El que analizamos aquí era un diario ilustrado de la tarde. Tenía ese eslógan y tenía que competir con grandes monstruos de la tarde, como eran Crónica (más de 200 mil ejemplares a la tarde), o La Razón (más de 400 mil).
ANRed: ¿Qué tirada tenía El Mundo?
M.Maggio: Todos coinciden en una cifra que ronda los 100 mil ejemplares. Está bien, los demás diarios tiraban desde 200 a 500 mil ejemplares cada uno, y era una época en que se vendía bastante en papel. Pero la perspectiva general era que tenía que ser un diario popular, de fácil lectura. Incluso, con algún recurso del amarillismo policial pero haciendo un policial-político, porque el secuestro o atentado que se abordaba no era como el actual, sino que eran más complejos. Entonces se exploraba esa zona, más que un diario intelectual o de élite, era un diario dirigido a las masas de su época.
ANRed: ¿Cómo estaba compuesta la redacción?
M.Maggio: Para armar la plantilla de periodistas recurrieron a cantidad de periodistas profesionales, que en esa época la mayoría estaba comprometido con algún tipo de idea política. Había gente ligada al Partido Comunista, al marco de alianzas más próximos al PRT, gente del peronismo de base, esos serian como los grandes núcleos. La dirección estratégica la mantenía el partido.
ANRed: ¿Cómo era el financiamiento y la estructura de distribución?
M.Maggio: La publicidad era muy escasa por dos motivos: por un lado se empezó a hacer evidente la pertenencia política del diario y era difícil conseguir el auspiciante. Pero además no tenían desarrollada esa pata gerencial. Lo que les sucede a muchas organizaciones de izquierda hoy, que no pueden lograr armar una pata financiera que funcione y que pueda encargarse de la parte, en este caso, más fea, que sería la publicidad. Tenían las publicidades de los cuentapropistas amigos, el abogado, el contador. En realidad, eran todos cercanos, del círculo militante de la organización y que aparecían ahí por simpatía. Tampoco la recuperación de dinero por ventas es una gran proporción para los diarios en general. Entonces tuvieron una crisis financiera, tuvieron que achicar la infraestructura a medida que iba pasando el tiempo. Y claramente una parte del diario se financiaba con el dinero que obtenía la organización a través de sus métodos ilegales. Y esa fue una de las dificultades del diario, porque si vos querés hacer una herramienta legal que se financie con métodos ilegales, en algún momento el problema salta.
ANRed: ¿Cómo se planteaban la agenda, hacían seguimiento de algún tema en general o cubrían todo?
M.Maggio: Trabajaban en principio con una agenda nacional, como podía hacer cualquier diario, de hecho, te encontrás con que la mayoría de los ejemplares tenían una sección deportiva y espectáculos que te ocupan la mitad del diario en cantidad de páginas. Es una vieja discusión que nosotros teníamos: ¿vamos a gastar tiempo y esfuerzo en esos temas? El turf ocupaba dos páginas en algunos ejemplares. Entonces, vos decís: ¿cómo, un diario de izquierda que se ocupa del turf? Bueno, pero pasaba que era un periódico, y para ser creíble como periódico tenés que cumplir las reglas de un periódico masivo de mucha tirada. Aunque sí había notas que otros no cubrían y que El Mundo sí. Por ejemplo, salía un conflicto de la UOM en Villa Constitución: si para el diario La Razón eso era un cuadradito perdido en el medio del diario, para El Mundo eso era la tapa. Esa es la diferencia.
ANRed: Y en ese sentido, ¿lograban instalar agenda pública?
M.Maggio: Esas serían respuestas para estudios de comunicación en instancias de recepción, y son muy difíciles de hacer, sobre todo a la distancia. Lo que si podemos pensar es que sí hacía algún tipo de ruido, a partir de que Lorenzo Miguel le pedía a Perón cierre el diario constantemente. Entonces, si era un tema que discutían Perón con Lorenzo Miguel quiere decir que algo se leía y no era un discurso al vacío o testimonial. Pero según cuentan los relatos, Perón quería que “los zurdos tengan su diario” ya que daba impresión de amplitud y tolerancia. Pero cuando la petrolera ESSO le pagó 14 millones al PRT por el secuestro del empresario Víctor Samuelson, vino el final.
ANRed: ¿Cuánto dura la experiencia?
M.Maggio: La experiencia dura de agosto de 1973 a marzo del año 1974, es decir, no llegó a cumplir un año.
ANRed: Se reflotó lo sucedido con El Mundo a partir de un traspié que tuvo el periodista Orlando Barone con el episodio de Ana Guzzetti, ¿ese fue el momento en que desde el estado se le empieza a marcar la cancha al diario, el antecedente al cierre?
M.Maggio: Ana Guzzetti increpa al mismísimo Perón por la aparición pública de la triple A. Eso es en febrero del 74´, porque en enero ese grupo había sacado una lista de condenados a muerte. Manuel Gaggero que dirigía el diario estaba en esa lista de "celebridades" de la izquierda. Siguiendo las tapas de El Mundo ves cómo el diario venía denunciando a la Policía Federal, por ejemplo, con su accionar represivo sobre los peronistas de izquierda, una represión alarmante y salvaje. Y en el caso del diario El Mundo ellos sufrieron que llegue la policía al diario y los meta presos, o que bandas de ultraderecha baleen el diario repetidas veces. O que vaya a la imprenta la mismísima Federal y prenda fuego los ejemplares. Es decir que lo de Ana Guzzetti es un hecho notorio dentro de una seguidilla de terror.
ANRed: ¿Qué rescatás de este trabajo de investigación?
M.Maggio: Rescato la idea de que se puede escribir una prensa masiva utilizando los recursos periodísticos de tu época. También el valor y el coraje de la profesión periodística y el de la militancia en el frente legal en general, porque implicaba una exposición muy importante. El que estaba en el “frente militar” se cubría con la clandestinidad, pero los del frente legal estaban expuestos, todos sabían su lugar de trabajo, dónde vivía, etc. Y por último tener en cuenta eso que decía Rodolfo Walsh sobre la historia, que los poderosos procuraban que los trabajadores no tengan historia y tengan que empezar siempre de nuevo. Bueno, la idea es no perder esa experiencia colectiva e histórica, se trata de tenerla en cuenta para ir aprendiendo de a poquito.

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