sábado, agosto 10, 2013

Nunca nadie pensó besarte los pies cinco siglos igual



Ralph Gonsalves, primer ministro de San Vicente y las Granadinas

En una decisión histórica, los países del Caribe acordaron presentar ante la Corte Internacional de Justicia un reclamo de indemnización a tres Estados europeos por la esclavitud y el genocidio colonial.

Ralph Gonsalves, conocido en sus pagos como "Camarada Ralph", es desde 2001 el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, isla caribeña que se independizó de los británicos en 1979. Abogado y escritor de varios libros sobre economía y política del Caribe, fue reelecto en 2005 y 2010. Suele mostrar mucha afinidad con Cuba y en 2009 impulsó el ingreso de su país a la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (Alba). Tiene 67 años y hace más de 30 que participa en los grupos que agitan el reclamo de reparación a Europa por el genocidio contra los pueblos nativos y por la trata de esclavos.
En la última cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom), celebrada en julio en Trinidad y Tobago, Gonsalves fue uno de los principales promotores de la propuesta. Allí se definió establecer comités nacionales de reparación en cada uno de los 15 países miembros del bloque y una Comisión de Indemnizaciones que abordará el tema legal, presidida por el primer ministro de Barbados, Freundel Stuart, y del que también participan Gonsalves y los presidentes de Guyana (Donald Ramotar), Haití (Michel Martelly) y Surinam (Desi Bouterse).
La iniciativa va a terminar de tomar forma en una reunión de Caricom que se realizará en septiembre en San Vicente y las Granadinas, donde debatirán, junto a abogados y especialistas en historia económica, la estrategia a seguir en lo que probablemente será una prolongada batalla jurídica con los gobiernos del Reino Unido, Francia y Holanda.

La deuda eterna

"El legado del genocidio contra los nativos y la esclavitud impuesta a los africanos es la principal razón de la pobreza endémica y la falta de desarrollo que caracterizan a la mayor parte de la región". Así argumentó Gonsalves lo que será la exigencia de una compensación moral, pero también económica, y afirmó que el dinero que se obtenga será destinado a programas económicos, sociales y culturales de los países del Caribe.
Por su parte, la historiadora Verene Sheperd, quien dirige la Comisión de Reparaciones de Jamaica, explicó que “no es un asunto de dinero sino de acordar mecanismos de compensación que contribuyan al desarrollo de los Estados reclamantes”. Y agregó: “Antes que nada queremos que Europa se disculpe, pues hasta ahora han emitido declaraciones de arrepentimiento pero ningún país se ha disculpado. Luego queremos una compensación para infraestructuras para el desarrollo: escuelas, centros de salud, carreteras, hospitales. Y queremos, sobre todo, que acabe el racismo”.
Para iniciar esta lucha, Caricom decidió promover una campaña y contrató los servicios de la firma legal británica Leigh Day & Co, especializada en Derechos Humanos. En junio pasado, Leigh Day & Co se anotó una victoria en un caso similar, al lograr que el Reino Unido admitiese haber torturado a más de cinco mil rebeldes de la guerrilla keniana “Mau Mau” entre los años 1952 y 1960. Como resultado, las víctimas y sus sobrevivientes obtuvieron una compensación de 30,5 millones de dólares.

Por el legado perdurable de la esclavitud

Los cálculos más conservadores indican que al menos 12 millones de africanos fueron secuestrados en la costa occidental de su continente y transportados en barcos europeos hacia las colonias de América, entre los siglos XVI y XVIII.
La idea de la reparación, después de haber sido motorizada casi en solitario por el movimiento Rastafari, con el tiempo fue sumando partidarios en ámbitos políticos, académicos y culturales. Y hoy se convierte en caballito de batalla del oficialismo caribeño.
Uno de ellos, Gonsalves, cuenta que se comprometió a dedicar el resto de su vida a lograr una disculpa y una indemnización del Estado británico. Al recordar que la esperanza de vida en su nación es de 74 años, el mandatario, de 67, bromeó: “Me quedan siete años más para lograr una recompensación histórica apropiada por el genocidio, la explotación y la esclavitud".

Gerardo Szalkowicz.

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