domingo, noviembre 22, 2015

El cine al servicio de su Majestad Juan Carlos I o la Corona de hierro




Hace 40 años que Juan Carlos I heredó la corona de hierro del franquismo, unos dicen que para cambiarlo todo, otros decimos que para cambiarlo –casi- todo para que todo siguiera –en lo fundamental: quien manda aquí- igual.
En estos tiempos, cuando el ciclo histórico de la Transición está mostrando su declive, se están promocionando una extensa filmografía compuesta de TV-movies y películas que insisten en el esquema establecido por la canónica serie sobre la Transición de Victoria Prego en la que todo la trama está montada para un happy end monárquico… Tanto es así que se está promocionando una reedición de la serie que se vende como parte de una oferta más amplia en la que se incluyen 23 F: el día más difícil del rey, y Adolfo Suárez. El presidente, personaje del que se dice, entre otras cosas, que “logró instaurar un régimen democrático sin tensiones ni protestas”, y también que consiguió reunir a antiguos falangistas, liberales y conservadores para desmantelar el régimen franquista. El “pack” se anuncia en revistas de cine y de historia, de lo que se deduce que se trata de una promoción de amplios vuelos.
A estos dos títulos hay que añadirle, 23 F: toda la verdad, cuyo guión está en no poca medida inspirado en el best-seller de Javier Cercas…
La historia es conocida, al menos en sus datos más televisivos. Sucedió el lunes 23 de febrero de 1981, cuando asistimos a través de la radio a la irrupción en el Con­greso de los Diputados de un grupo de guardias civiles armados mandando a todo el arco parlamentario tirarse al suelo. 17 horas y media más tarde, la joven y desvalida democracia arrancada por las movilizaciones de masas en una larga lucha que se convirtió en incontenible tras la muerte del Caudillo, salía de tamaño brete después de aterrorizar a la población (que sabía en sus propias carnes lo sangriento que podía ser un golpe de Estado militar, y que ignoraba cuántos aspirantes de pinochetazos había en el ejército), de una manera propia de una película que mira hacia donde hay que mirar.

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La primera, “23.F: el día más difícil del rey”, fue producida el año 2009 por RTVE, dirigida por una profesional de la casa, Silvia Quer, que ha hecho su carrera en series como Cuéntame lo que pasó, y su éxito fue la que abrió el camino a las otras. El principal eje de la trama es Don Juan Carlos (encarnado por un profesional de la talla de Luís Homar con un rostro sonriente y bondadoso) y las escenas del Palacio de la Zarzuela, donde, además de la Reina y sus hijos, se encuentran la princesa Irene y las hermanas del Rey. La película refleja también la relación personal que, a causa de los acontecimientos de ese día, surgirá entre Don Juan Carlos y Sabino Fernández Campo, y todo lo que cuenta desemboca en lo mismo: el rey actuó poco menos que como Gary Coger en Sólo ante el peligro.
No hay espacio para contradicciones, todo viene marcado por la buena fe traicionada por el general Armada, por la fidelidad de Suárez, y mientras que todo el entramado político de fondo desaparece, al rey se le concede incluso la oportunidad de lavar la imagen de su cuñado Constantino II de Grecia, del que dice que “fue engañado” aunque lo cierto es que aceptó el juramento de los coroneles y gobernó con ellos desde 1967 hasta que en 1973 fue depuesto por esto. El pueblo no le perdonó, y por eso Grecia es actualmente una República, eso bajo la égida de los nuevos dioses del Olimpo que nunca tuvieron tanto poder como la llamada “troika”.

Todo el poder necesario para aplicar el horror económico.

“Adolfo Suárez. El presidente”, es una producción de Antena 3 realizada por Sergio Cabrera, a la mayor gloria del presidente que sirvió a su rey y nos trajo la democracia. Resulta bastante patético que Sergio Cabrera, el realizador de una obra radical casi maestra como La estrategia del caracol (1999), una película audaz y desafiante en la que un viejo exiliado español –su padre, el majestuoso Fausto Cabrera–, lleva a cabo un acto sublime como era el levantar la bandera de la CNT en el terrado de la casa ocupada por una comunidad de vecinos en verdad libertaria. Sergio luego ya no hizo ninguna otra película comparable, y ha acabado haciendo lo que le manden, o sea TV-movies sin escrúpulos, como esta misma. Se trata de un producto que no hay por donde cogerlo, rodado con pocos medios, como un producto más, pero sobre todo resuelta argumentalmente infumable. Con decir que comienza y acaba con un amigo comunista, el mismo que resulta detenido siendo Adolfo un muchacho, y que al final, después de purgar sus años de cárcel, le da las gracias como comunista por haber traído la democracia a España. La descripción que hace de su pasaje por la Falange y el Movimiento, es digna de un cuento de hadas, en el fondo, todos aquellos señores eran simplemente un poco carcas, y poco más.
Se nos cuenta que el rey escogió a Suárez porque años atrás ya vio el tipo de personaje que era, alguien destinado a grandes empresas y un buen día se le ocurrió… Las únicas licencias que se permiten son algunas referencias al carácter conservador de la señora, mosqueada tanto por una ley como la del divorcio como por las relaciones del presidente con su secretaria, Carmen Díaz de Rivera, que en julio de 1976 fue nombrada directora del Gabinete del Presidente de Gobierno. Esta señora es una “progre” irredenta cuya principal virtud fue hacer ver al presidente de qué iba la opinión pública de izquierdas…
En “23 F: toda la verdad”, (2010), una película de ciertos medios realizada por Chema de la Peña, en cuyo currículo figuran algunos documentales de cierto interés, amén de una comedia, Isi/Disi. Amor a lo bestia, realizada a la mayor gloria de Santiago Segura y cuyo éxito le permitió abordar esta. En una entrevista, de la Peña dice que se había inspirado “en una crónica casi cámara en mano, y seudo-documental, del último golpe de Estado de la Europa occidental que en el caso de la última, remite, según el propio director, “a la estética seca, nerviosa, observadora de cineastas como Paul Greengrass en (…) “Domingo sangriento“.
Lástima que el punto de mira sea casi al revés. Mientras que la película –intensa, emotiva, veraz– de Greengrass, éste no se detiene ante el portal de la verdad oficial, sino que apunta directamente hacia la responsabilidad criminal del ejército ocupante (el británico, claro), la película no se cuestiona en ningún momento las preguntas más elementales. Su verdad se atiene a los datos de “primera vista”. Hay un golpe, un guardia civil “facha”, un militar intrigante, algunos trazos superficiales sobre la conspiración pero nada más. Ninguna pregunta sobre cómo era posible que un tipo como Tejero, de larga trayectoria conspiradora, pudiera irrumpir en el Congreso de los Diputados sin que ningún servicio de esos que tan bien funcionan, tuviera la menor noticia. Cómo era posible que el rey se creyera las mentiras del general Armada, ningún detalle sobre las actitudes del Vaticano, de los Estados Unidos que tanto interés había puesto en el proyecto de una monarquía constitucional que acabara liderando el cambio, y desactivando las posiciones “rupturistas” del PCE y del PSOE, nada que decir sobre el destino ulterior de los que habían participado en el golpe, cuya responsabilidad solamente recayó sobre los “cabezas de turco”.
También el rey es el “chico” en Los últimos días de Franco (2008), telefilme escrito por Antonio Onetti, Lorenzo Silva y dirigido por Roberto Bodegas, un cineasta ligado a la izquierda que prometía en sus inicios (Españolas en París), pero que nunca mejoró este inicio en realidad más bien pobre. El producto lleva la marca de Antena 3, una cadena especializada en retratar personajes y “episodios nacionales”

Pepe Gutiérrez-Álvarez

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